lunes, 30 de noviembre de 2009

Idealista

Si no soy un idealista ahora, ¿cuándo me dejarán serlo?

El Prado

Como por arte de magia se ha desviado mi camino, imantado por otros planetas verdes, azules, vivos. He atravesado las pinceladas de los abismos de Goya, sus ironías; los finos bordes de la delicadeza de Velázquez, la profunidad de su mirada; y me ha bastado para iniciar un hermoso descenso. El resto de espacios han quedado ausentes hasta la próxima cita. Espero que no se hayan molestado.

Será en breve, pero la próxima clase magistral de mitologías acrílicas y paredes de una casa sorda ha de ser acompasada por el olor de mi cuaderno de bitácora, así podré desempañar el vaho del anverso de las páginas y escribir tranquilo, rodeado por el silencio de memoria que dedicaron los cuasi perfectos a transcribir sus universos. Y llorar por las víctimas del fuego.


museo el prado, el prado, madrid, pasillo el prado

viernes, 27 de noviembre de 2009

Miedo


Mensaje

Es extraño sentirse único, sentir que tu mente es lo que guía tu cuerpo, que no existe límite que no puedas invadir y hacer tuyo, colonizar los límites de otras personas con suma facilidad ante su atónita mirada,... y sentirse vacío. Sentirse líder sin más causa que la búsqueda de uno mismo. No es una cuestión de méritos ni medallas... es una cuestión de esperanza, de creer en algo que sustituya a las sonrisas.
Soy así, lo mismo encuentro en la Ley Orgánica de Universidades, su modificación y los estatutos de la universidad un argumento a por qué el rector hace lo que le place, que pierdo la gorra que me regaló mi ex entre las baldas de una mesa...
Sé que es un mensaje.

Va siendo hora de cambiar, de buscar otro rumbo llamado hogar.

jueves, 26 de noviembre de 2009

Mierda


miércoles, 25 de noviembre de 2009

Pasado

Ayer soy yo

Ayer es una cortina cerrada,
con cadenas y esposas sin cerraduras.
Sin llaves, sin ventana.

Ayer es una pared envuelta en una sábana,
en un trozo de tela blanca,
arrugada, sin ladrillos.

Ayer es un cristal transparente con una bandera
sin ánimo para dejarse ondear, cabizbaja,
sin colores, sin patria.

Ayer es un escaparate sin tienda,
sin maniquíes ni máscaras conocidas, sólo siluetas,
sombras desnudas de ojos brillantes.

Ayer es una farsa, una reconstrucción ficticia,
una fantasía del alma para dibujar un lugar
dentro de ese escaparate de peces,
libres sólo dentro de una frontera autoimpuesta.

Ayer es un espejo, una mentira
repleta de sombras sin precio.
Ayer no es nada
porque ya no estás tú para sacarme.



martes, 24 de noviembre de 2009

Vivo

Esta tarde el dolor me ha puesto la zancadilla en mitad de un paso de cebra. Por suerte, la silueta de lo que debo ser yo no pestañeaba sobre su infierno verde. He conseguido llegar al otro lado.

Herido, obligado a hacer un alto en el camino, he detenido parcialmente mis pensamientos en busca de la fuente del dolor: mi espalda. Algunos viandantes, sorprendidos, me han preguntado si me había mareado. La zozobra de mis rasgos faciales ha dejado traspasar un "no se preocupe, gracias, estoy bien". Lo suficiente para no morir en el sitio. Lo justo para aminorar el ritmo y proseguir mi búsqueda. No sin antes recordar que sigo vivo, definido por un cuerpo topográfico de marcadas orografías. Vivo.

Límite

Es como si quedaran tan distantes que apenas tengo la certeza de haber estado, haber sentido, haber llorado en aquellos extremos de mi existencia que son el límite de mis recuerdos.

lunes, 23 de noviembre de 2009

José Ángel Valente


Sé tú mi límite

Tu cuerpo puede
llenar mi vida,
como puede tu risa
volar el muro opaco de la tristeza.

Una sola palabra tuya quiebra
la ciega soledad en mil pedazos.

Si tú acercas tu boca inagotable
hasta la mía, bebo
sin cesar la raíz de mi propia existencia.

Pero tú ignoras cuánto
la cercanía de tu cuerpo
me hace vivir o cuánto
su distancia me aleja de mí mismo
me reduce a la sombra.

Tú estás, ligera y encendida,
como una antorcha ardiente
en la mitad del mundo.

No te alejes jamás:
Los hondos movimientos
de tu naturaleza son
mi sola ley.
Retenme.
Sé tú mi límite.
Y yo la imagen
de mí feliz, que tú me has dado.












"La condición de ausencia o de exilio me parece la condición natural del escritor. Yo empecé a escribir en la España irrespirable de mi adolescencia para huir, para no estar total e irremediablemente aquí; luego, desde fuera, seguí escribiendo en cierto modo para no dejar de estar total e irremediablemente aquí. En ambas posiciones hay una teoría de la ausencia. Creo, en efecto, que la escritura es la palabra propia del ausente. En ese sentido yo pertenezco por entero a la escritura, soy un hombre de la escritura y me constituyo por ella. El escritor no puede malvender esa forma de irrenunciable ausencia o exilio por un plato de lentejas; es decir, por formas subsidiarias. Creo que muchos escritores españoles que parecían pudorosos, dentro y fuera de España, durante el antiguo régimen se han vuelto ahora inverecundos y ávidos de primeros planos de condecoraciones, de academias, de premios."



"P: ¿Qué poetas españoles e hispanoamericanos lee con agrado José ángel Valente?
R: Machado, Juan Ramón Jiménez, Unamuno; Lorca y Cernuda; Vallejo, Huidobro, Neruda, Emilio Adolfo Westfalen, Lezama Lima, Villaurrutia. Supongo que la pregunta se refiere a poetas del presente siglo.

[...]

P: ¿Qué es el fracaso?
R: La conciencia íntima del artista bajo el posible brillo de los parámetros externos.

[...]

P: Ser poeta en España es...
R: Como en cualquier otro lugar: comparecer ante la Palabra.

[...]

P: El intelectual de este fin de siglo, ¿está domesticado?
R: Sí, creo que el intelectual, en general, ha sido capturado por los mecanismos y las concesiones del poder, y se ha dejado embaucar.
P: ¿Y el crítico?
R: Por supuesto. La crítica en España es muy escasa. No hay grandes figuras, comparables, por ejemplo, al Clarín crítico. Carecemos de esa figura modélica de crítico desde hace mucho tiempo, y lo necesitamos, porque hoy no hay quien tamice esos falsos valores que tanto abundan, ni referencia firme alguna. Y sin eso no tendremos cultura jamás.
P: ¿Y lector?
R: Está aplastado por lo que yo llamaría el producto editorial, por la edición masiva de novedades de nulo valor. Recuerdo cómo, en una ocasión, una señora compró cinco ejemplares de una novela de Vallejo-Nágera, para ella, su prima, su amiga... Hay que tener el libro de moda, aunque no se lea jamás."




"¿Qué ha marcado su biografía?

-Que los americanos lanzaran la bomba atómica y que los alemanes asesinaran judíos. ¿Sabe qué pienso?

-¿Qué?

-Que todo el inmenso progreso tecnológico de Occidente no va ni de lejos acompañado por una moral intelectual equiparable.

-¿Su primer sentimiento ideológico?

-Cuando tenía siete años, mi padre, que era de derechas, me llevó a un monasterio donde tenían encerrados a unos que llamaban "rojos". Yo pensaba que me encontraría con unos señores de color rojo y me topé con gente desahuciada que me miró intensamente. Algo muy importante se intercambió en esas miradas: desde entonces yo soy rojo.

[...]

-Hábleme de esas revelaciones.

-La primera ocurrió con mi primer poema: "Cruzo un desierto y su secreta desolación". Después escribí para entenderlo.

-¿Y qué ha entendido?

-Que la poesía es la experiencia reconstruida por la memoria. La experiencia es importante, pero lo es más su reconstrucción."




Fernando Valls: Con José Ángel Valente desaparece el que quizá haya sido el más ambicioso poeta del llamado grupo del 50 y el que más se había resistido a ser encasillado. En los últimos 30 años su esfuerzo consistió en seguir su propia trayectoria, al margen de generaciones y modas, empapado en la tradición literaria española, aunque sin perder nunca la perspectiva de la poesía universal.

Descanse en paz.


viernes, 20 de noviembre de 2009

Pre (periodista)

Adoro el periodismo.

Más allá de una cuestión vocacional, es una cuestión personal. Hace algún tiempo escribí sobre las razones por las que escribo. Empecé diciendo que era "para no pensar", craso error, un tachón se encargó de juzgar convenientemente tal barbaridad y encajó a la perfección unos milímetros por encima "para pensar sólo en una cosa".

Cuando escribo no cabe otra cosa en mi cabeza, a no ser que pertenezca al mobiliario de la misma, por supuesto. Y no dejo de hacerme preguntas, de buscar respuestas lo más argumentadas posible. Es un juego contra mí mismo, contra lo que puedo llegar a enlazar para enfocar un dato de una manera distinta, lo más real posible, dentro de los límites mismos de la realidad, por supuesto.

Me encanta jugar a ser periodista, aunque la verdad me robe el sueño alguna que otra noche.

Viajar

Viajar sólo tiene sentido si es para darle una oportunidad al sol de evadir la gravedad.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Paseo


lunes, 16 de noviembre de 2009

Mensajes sin botella

Óxido

No parece oxidarse
el acero de la gran ciudad.
El esqueleto metálico del monstruo
que no envejece.

Las carreteras parecen perdidas
entre una marabunta de direcciones
desvinculadas de Roma y de los corazones.
No hay ruta que haga al amor inamovible.

Siempre está de mudanza.
Perdido entre cajas de cartón
repletas de cartas sin abrir
con palabras agrietadas por el silencio.

Letras que envejecen irremediablemente,
externas al polvo del aire
y al rugir de los motores titiritando de frío,
externos a la naturaleza del bolígrafo.

Entre los días, parecen debilitarse
los corazones sin correspondencia,
morir de ausencia los epistolarios
que se derritieron en cajones oxidados.



SpNt2005 - 16/11/09

Estúpido

A veces me gustaría ser más estúpido. No es que no lo sea. Lo soy. No sé.
Supongo que siempre me pasa cuando estoy con alguien que ni siquiera se ha hecho esta pregunta.

domingo, 15 de noviembre de 2009

Salida

Siempre es difícil encontrar una respuesta antes de formular una pregunta, por no decir imposible. Todos en esa sala parecían no saberlo.

Nadie de los millones de presentes se había preguntado cómo demonios se podía escapar de allí. Pese a todo, algunos hicieron de la pared su ventana de mares blancos, bosques blancos y horizonte blanco, hasta quedar su mente blanca. Otros formaron un círculo como los grupos de jóvenes que van a la discoteca y bailan sin moverse del sitio, que convierten en amenaza cualquier contacto ajeno. Otros cerraron los ojos para ver lo que ellos quisieran, y al poco tiempo se quedaron ciegos. Otros estudiaron el suelo concienzudamente para poder inventar un territorio: la propiedad, la seguridad y la guerra. Todos habían olvidado cómo habían llegado hasta allí.

Parece ser que los niños eran los únicos que miraban hacia arriba en busca de la atención de sus padres y el guiño de alguna nube, los únicos a los que no parecía importarles su posición dentro de aquella sala sin techo.

Siempre es difícil encontrar el cielo sin atreverse a mirar hacia arriba.

viernes, 13 de noviembre de 2009

José Hierro


A orillas del East River

I

En esta encrucijada,
flagelada por vientos de dos ríos
que despeinan la calle y la avenida,
pisoteada su negrura por gaviotas de luz,
descienden las palabras a mi mano,
picotean los granos de rocío,
buscan entre mis dedos las migajas de lágrimas.

Siempre aspiré a que mis palabras,
las que llevo al papel,
continuasen llorando
-de pena, de felicidad, de desesperanza,
al fin, todo es lo mismo-,
porque yo las había llorado antes;
antes de que desembocasen en el papel blanquísimo,
en el papel deshabitado, que es el morir.
Dejarían en él los ecos asordados, empañados,
de lo que tuvo vida.
Alguien advertiría la humedad de las lágrimas,
lloraría por seres que jamás conoció,
que acaso no es posible que existieran
aunque estuvieron vivos
en el recuerdo o en la imaginación.
Lloraríamos todos por los desconocidos,
los -para mí -difuminados
en la magia del tiempo.

Contra las estructuras
de metal y de vidrio nocturno
rebotan las palabras aún sin forma,
consagradas en el torbellino helado,
y no me hacen llorar.
Yo ya no sé llorar. ¡Y mira que he llorado!

II

Yo ya no lloro,
excepto por aquello que algún día
me hizo llorar:
los aviones que proclamaban
que todo había terminado;
la estación amarilla diluida en la noche
en la que coincidían, tan sólo unos instantes,
el tren que partía hacia el norte
y el que partía hacia el oeste
y jamás volverían a encontrarse;
y la voz de Juan Rulfo: «diles que no me maten»;
y la malagueña canaria;
y la niña mendiga de Lisboa
que me pidió un «besiño».

Yo ya no lloro.
Ni siquiera cuando recuerdo
lo que aún me queda por llorar.








"La poesía social tenía el defecto de no ser popular. Esa poesía se ha quedado entre los poetas, entre los intelectuales de profesión. Por ello, en cierto modo, ha fracasado. Los poetas hablaron "del" pueblo, pero no hablaron "al" pueblo.

[...]

—La honestidad de mi poesía, no su valor —dice Hierro—, reside en el hecho de que he escrito siempre para mí. El poeta tampoco puede escribir sólo para que le entiendan los demás. Escribe para entenderse a sí mismo, que es la única manera de que puedan entenderlo los otros, ya que somos una porción de esos otros."




"Yo encuentro mi propia voz en el año de 1944. Entonces yo trabajaba de obrero en un fábrica, y hacía sonetos porque había mucho ruido por unas máquinas trituradoras. Entonces yo me divertía haciendo sonetos, que era como hacer gimnasia. Mientras trabajaba en los años de cárcel en las máquinas en realidad en mi mente estaba haciendo versos y declamándolos a un compañero. Esto me sirvió para ir haciendo oído, a oír el ritmo de las palabras, que luego podía recordar; cuando llegaba la noche transcribía aquello que había estado haciendo. Era como un juego.

[...]

Entonces un grupo de jóvenes que estabamos uno contra otro en los petates de aquella prisión, separados apenas por unos 40 centímetros, pusimos los libros como si estuviéramos en casa, en una especie de estantería. Pero un día pasó un cura miserable, vio aquellos libros, y los requisó diciendo que habían entrado sin autorización. No sé que maldad había en Dostoievski o el pobre Gabriel Miró, pero en todo caso los libros desaparecieron. En la cárcel seguía descubriendo la vida, que era lo que importaba.

[...]

El poema nace de una emoción, de una intensidad. Pero no se sabe entonces de qué va a constar. Yo a veces veo un tipo de poesía, como la del siglo XVIII, que es una poesía en la que ya se saben el poema antes de escribirlo. A mí me gusta que el poema vaya delante de ti. El perro del Lazarillo guía al ciego, pero el ciego tuvo que adiestrarlo primero. De manera que el poema te lleva a donde no sabías que querías ir, como el perro lleva al Lazarillo. Yo he hecho poesía en prosa, que es un genero distinto a la llamada prosa poética, que nunca he sabido lo que es. La prosa poética me parece una prosa adornada. La diferencia que puede haber para mí entre un poema en prosa y un poema en verso libre es la misma que puede haber entre una papa y una rosa. Lo que importa de la planta de la papa es precisamente la papa, que está debajo de la tierra. Lo que importa de la rosa es lo que está arriba. Pero una es la raíz de lo que se come y la otra es la raíz que alimenta lo que ves."


Fragmentos de "El mundo nunca ha sido libre" (1998)


"La poesía no es ni mejor ni peor que las demás artes es, simplemente, lo que puede ser, aunque el artista siempre ansía el arte total; en él convive la necesidad de integración, la búsqueda de una entidad suprema. Lo que sí es cierto, es que la poesía toma de la música el ritmo, la musicalidad de las palabras; el color de la pintura; de la arquitectura, la estructura; de la escultura, el volumen. Es la gran vampira que se alimenta de sangre ajena.

[...]

¿Cómo se debería enseñar la poesía?

Lo peor que se puede hacer en las aulas es explicarla sin haberla leído. Eso me hace recordar a dos personajes de “La Codorniz”, que protagonizaban una tira cómica; uno contaba un chiste, y el otro se lo explicaba. Hay que leer la poesía o, mejor dicho, hay que oírla, eso es lo principal. Las explicaciones sobre las características del verso o la vida del autor son secundarias. Además, ¿qué quiere decir, por ejemplo: Verde, que te quiero, verde? A uno le gusta, le llega, pero, en verdad, no se alcanza a comprender su significado.

Lleva tres años sin publicar, ¿por qué?

Estoy cansado. También puede ser que no se me ocurra nada… Ni siquiera he sido capaz de terminar mi discurso de ingreso en la Academia. No es problema de inspiración, porque la inspiración es sólo el principio, es como el hambre que te lleva a buscar algo para comer, luego comienza la comida, el trabajo, de él sale el verso."




Descanse en Paz.

Sueño

Sé que duermo demasiado.

Tú no sabes qué significa perder el tiempo. No recuerdas la última vez que le sisaste una sonrisa a alguien que no conocías. Tu futuro (lo que precede a tu muerte) es tan cíclico y previsible como el horario que autoriza las estaciones de tu corazón. Temes demasiado al hambre como para hacerte caso. Eres un orgulloso portavoz de tu rutina. Crees que el invierno es un sacrificio necesario para merecer la primavera.

Crees que pierdo el tiempo porque duermo demasiado.

Es porque tus sueños están plagados de itinerarios, porque crees que la sombra del infinito es el vacío. Sólo ves negro cuando cierras los ojos porque crees que es lo único que puedes no ver.
Es porque aún no has conocido el secreto del ángulo óptico de los sueños. Cómo caminar hambriento, insaciable en busca de más hambre; cómo atravesar un universo flexible, rebosante de respuestas que aún no tienen nombre.

Si duermo tanto es porque no puedo dejar de pensar en qué me gustaría soñar, porque aún me quedan infinitos lugares donde encontrarla.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Dioses

Pastillas para la resaca

Pero las calles conducen los coches,
los que ladran a sus mejores amigos son unos perros,
los cobardes intentan sufragar su necesidad de amor a golpes y talonario
el dolor asoma por las heridas
y regala tarta de manzana a las hijas de las viejas cicatrices.

Un poco antes,
Dios ha bostezado los vientos alisios para invocar al frío
y se ha tomado un par de pastillas para la resaca.
Ha paseado por el parque. Un paseo ocre, delicado, triste,
aburrido. Volátil, se ha sentado en un banco.

Mientras se informaba sobre planes de pensiones,
con voz rutinaria, ha alimentado a un puñado de vagabundos,
ha apuntado directamente, con su índice, a la cara, a las víctimas de la guerra;
ha construido un puente para que Mary pueda recibir el correo
y, de paso, ha decidido buscarle un amor en su sopa de letras,
y lo ha encontrado a miles de kilómetros.

Allí, Carolina enumera desconsolada sus tachones
y se introduce en el sobre con la ayuda de un poema;
con cuidado, relame la pega como una tapa de yogur de fresa
y se queda dormida durante el viaje.
En sueños, modela la cara de su Diosa.

Pero los fantasmas han adquirido algunos cuerpos low cost,
los fósiles son lanzados al espacio con sumo rigor
y el polvo oxida los significados de las figuritas de las estanterías.

Desoído y olvidado, con demasiada sal en las venas,
el mar calla su metrónomo.
Se ha cansado de vomitar cada una de las madrugadas.

Y no le caben más pastillas para la resaca.



SpNt2005 - 17/10/09

De Lo supe en cuanto te vi

Adiós

Te diré adiós mientras sigas escuchándome.

viernes, 6 de noviembre de 2009

Regalador

No pertenezco a esa categoría de los conocidos como "detallistas". Mi felicidad sería difícil de medir en la caducidad de una sonrisa (creo que escribí anteriormente al respecto).
Eso no significa que sea un tacaño. A pesar de mi modus vivendi impecune me considero un buen "regalador". Mi secreto reside en los significados.

Cuando un alguien le regala algo a otro alguien aumenta directamente su patrimonio material. Eso es inevitable. Intrínseco en el propio hecho. Ahora bien, no todos los objetos son sólo grandes pedazos de materia.

Concretando, yo sólo regalo símbolos.
¿Qué diferencia a un símbolo de un objeto cualquiera? Su significado.
Ésa es mi humilde especialidad.

Nunca he regalado cosas caras, ni excesivamente grandes o pesadas. Simplemente le aplico una fina capa de recuerdos de un valor incalculable. Es la única forma de que una amistad, una vida entera tenga cabida en una maleta.

En mi caso particular, el libro, la piedra, el muñeco japonés, la torre eiffel y la caracola no serían más que eso si no provinieran de mi tiempo, mis lágrimas, mi familia, mi libertad y mi patria.
Es lo único que yo he creado. Es lo único que sólo yo puedo darte.

Adolfo Castaño


Paisaje


La muchacha que sonríe con dentadura perfecta
gracias al dentífrico blanco
con una droga misteriosa y mágica,
está mirando desde su cartel,
pulcramente enmarcado en aluminio,
al joven que trasiega el mejor whisky
o al otro que fuma el cigarrillo que le hace diferente
y no reactiva el cáncer de garganta.

La sed tiene mil nombres amarillos,
naranjas, ocres, negros y sin agua.
Los ríos de refrescos, las cataratas
burbujeantes nos rodean, nos bañan.
Una espuma constante
sacia los labios secos de los hombres.

Pasan a cien. Cruzan a ciento veinte.
Adelantar seguros a los otros
con el coche automático.

Aquel que tiene sexo en el volante,
mejor hombría que ninguno.

Todo ello lo dicen los anuncios: Tu paisaje.






Inmortalidad

"No creo en la inmortalidad, ¿qué quiere que le diga? Pues ojalá pudiera creer en ella, porque ojalá el planeta pudiese presumir de ser inmortal..."
Francisco Ayala.

Descanse en paz.

Robo

El ladrón hizo tan bien su trabajo que si no hubiera sido por las flores, nadie habría creído que lo delató su mirada.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Origen

Lo supe desde que me subí ahí y todo empezó a temblar: el suelo, los tobillos, las rodillas, la cintura, cada vértebra de mi columna parecía bailar un baile independiente absolutamente contrario a la alineación de los planetas; cada articulación de cada dedo, las muñecas, los codos, los lóbulos de las orejas,... todo era oleaje. Incluso las letras de la página, el rayo de luz y el silencio del ambiente parecían temblar inevitablemente. Todo temblaba. Excepto mi voz.

martes, 3 de noviembre de 2009

Horizonte

Es curioso cómo he pasado la mayor parte de la vida leyendo casi exclusivamente lo que yo escribía. Cada texto es una huella del camino, meandros de un río que todavía no sé en qué mar desemboca.

Es extraño. Ahora estoy leyendo varios libros a la vez, y sigo escribiendo. No sé si es que se me han agotado las ideas, pero se ha tornado necesario beber del saber de otros, de su forma, para poder identificar mi silueta entre las sombras de la cultura de mi tiempo, de mi Historia eterna y latente en las letras.

A cada página descubro que camino descalzo, aunque sea dentro de esta red cibernética, ajena al tacto del papel. Excluida, autoexcluida más bien, de su propia autonomía divergente. Un camino lleva al silencio y el otro, a un grito inaudible. Son inherentes. No me atrevería a decir paralelos. Lo que está claro es que ambos están decididos a salir de este cuerpo, convencidos de haber sido tocados de una especie de bendición divina o algo así... algo tan esperpéntico y absurdo que voy dejando que se alejen en su juego, sólo por la curiosidad de saber qué traerán de vuelta de sus aventuras más allá de este lugar en el que el horizonte no parece tener límite.

el grito, edvard munch, munch

La noche



La noche

La noche hace de mi boca un sumidero,
sale por ella toda la mierda que llevo dentro.
Me agita tanto como mi infancia al despertarme
para ir un instante más al colegio.

El tiempo me ha enseñado a guardar las lecciones
para el invierno, para las noches de trueno,
en las que quema el bolígrafo hasta quedar seco.
Y peleo y batallo sobre un corcel contra los recuerdos.
Los vomito. Soy un bulímico de sueños.

Así es como el insomnio me observa desde el espejo
y la sombra me aprieta contra su pecho...
Así es como expulso mis desiertos
y recibo a cambio ademanes inciertos de creer,
durante un segundo,
que probablemente el tacto de tus besos no provenía del cielo,
que ahora mismo soy algo más que una nube extraviada
lloviendo, llorando, escribiendo,
echándote de menos.



SpNt2005 - 13/10/09

lunes, 2 de noviembre de 2009

Otoño

No entiendo por qué en estas fechas todas las calles siguen igual. Cada humano de cada calle, de cada casa, de cada habitación debería lanzarse a la aventura.

Cada poeta recorrería su barrio con un taco gordo de folios escritos y una lata de pegamento de brocha; cada pintor haría de un contenedor de reciclaje de vidrios un nuevo planeta, los actores harían cola en las puertas de los colegios dispuestos a arrancarle una sonrisa a cada niño, cada músico iría una vez a la semana a la puerta de la panadería a ensayar para alegrarles el día a los vecinos...

Quizás el mundo seguiría igual. Las noticias conocidas sólo serían las manchadas de sangre y seguiría ajeno al telediario el gran acontecimiento que implica un abrazo de una madre a su hijo,... Pero al menos este otoño que no acaba sería un poco más bonito.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Que no es fácil



Que no es fácil.

Que no es fácil
es una evidencia.
Tanto como que lo que es frágil
ha de fijar su mirada siempre hacia arriba.

Pero ¿quién pone la meta,
la llegada?
Si no la vida.

La mitad de las preguntas
no están para contestarlas.
Sólo sirven para descubrir que existen
cientos de respuestas encerradas en una mirada.

Y casi todas las respuestas son inexactas,
la hora nunca incluye las unidades de tiempo
que harían de sí misma una eterna falsedad.

Porque siempre pasa algo por el río
cuando las margaritas reconquistan las alturas
y la primavera felicita su ascenso.

Porque siempre hay tiempo,
aún cuando el verano desnuda los guijarros
del manantial y los convierte en camino.




NOTA. La calidad es mala, pero no he podido evitarme.

En el reverso de la máscara

Se piensa que es difícil vivir a costa de alguien a quien conoces... más difícil es sobrevivir gracias a alguien que sólo tú conoces, alguien que llevas dentro y del que tan pocas personas son conscientes de su existencia.

Proyecto de poeta

Y me atrevo a llamarme poeta

Leo, leo para darme cuenta
de que no recuerdo qué escribí.
He olvidado, me he suicidado.
Todo por un presente en el que he perdido
toda vía que me enlazara al pasado.
Llevo demasiado tiempo sin sufrir,
sin escribir con lágrimas y borrarlas con carmín,
porque ya tengo unos labios delgados
y un corazón abierto como refugio.
Así es la vida de los poetas desterrados de la infelicidad.
Así es un artista frustrado que se ha cansado
de buscar excusas, de hallar razones,
se ha cansado de quejarse y dejar su rastro
de ilusiones perdidas en otros corazones.
Ahora me toca a mí, ahora me toca a mí sufrir
y dejar de patentar el dolor bajo el pseudónimo de poeta.
Sólo escribo, recuerda, sólo escribo,
la putada es tener que pasar página
y hacerlo sólo cuando ya no se puede leer nada,
porque aunque lo niegue me da miedo el paso de las hojas,
me da miedo porque quiero que tú seas mi final.


SpNt2005 - 29/11/08
© Lo supe en cuanto te vi
Maira Gall