lunes, 8 de marzo de 2010

Chile: Esta película me suena (II)


Cuando hace ya unas cuantas semanas, un terremoto sacudió Haití todos pensamos lo mismo: siempre le toca a los mismos, a los pobres. Quizás esto sea cierto, aunque si hiciéramos caso a esta teoría debiéramos pensar también que es una decisión humana, que es el humano quien decide dónde ocurrirá un terremoto. Suena a teoría conspirativa de las serias, de las más fantasiosas; sin embargo, hace unos pocos días me plantearon la posibilidad de que se utilice la reflexología en un sentido negativo a nivel planetario.

Digamos que, de la misma forma que están representadas las principales partes del cuerpo en nuestros pies, debieran existir puntos concretos donde la acción del hombre pudiera reflejarse en el planeta. Parece sacado de una película de ciencia ficción pero si existen esos puntos, sería cuestión de tiempo encontrarlos si no lo hemos hecho ya.
El argumento sería acabar con cierta parte de la población mundial (ya comentamos anteriormente los problemas que conlleva el rápido aumento demográfico) para estabilizar la demanda de recursos y, para ello, cómo no, se repetiría la trama de la mayoría de películas del género, hombre blanco sumamente rico y con plante militar (a ser posible ruso) condena a unos pobres que trabajan para él por cuatro duros: el mal condena a los más desfavorecidos. Sólo hay que esperar a que llegue un hombre blanco sumamente rico y sin plante militar (a ser posible norteamericano), que no lo maten (cosa que nunca ocurre en las películas), y que sea capaz de burlar todo un sistema de "seguridad" en el que incluimos cámaras, metralletas y satélites. ¿Podrá nuestro héroe acabar con el mal? Los pobres le esperarán picando.

Lo siento, me he dejado llevar por la emoción, pero como suele decirse "una muerte es una tragedia, un millón de muertes es una estadística".

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