viernes, 12 de marzo de 2010

Encierro

Estoy sumamente acojonado. Sé que no es lo propio en mí, que normalmente me tomo con tanta tranquilidad esto del miedo que acabo sacando tiempo para describirlo y desenmascararlo, pero esta vez es él quien se ha propuesto desenmascararme.

Voy muy deprisa. En todos los sentidos. Quizás debiera esperar a encontrarme en lugar de buscarme tanto dentro de mi futuro. No me olvido de dónde vengo (eso nunca) pero mi presente se está convirtiendo por azar o por destino en un preludio de mi futuro, en una preparación, en un inicio de un camino. Profesionalmente imagino que se le llamará algo así como "etiquetarse"; como empezar a decidir a qué quieres dedicar el tiempo del que obtendrás el dinero que te mantenga con vida, que te permita seguir viviendo, seguir soñando... Y es que mi futuro se está convirtiendo en un sueño, en una utopía. El dinero es sólo un requisito para seguir siendo yo mismo y no quiero que la prostitución acabe conmigo.

Me he propuesto publicar en breves mi primer libro, acercarme a esa palabra tan mayúscula: Poeta; también pretendo grabar un corto este fin de semana cuando ya se habían empezado a diluir en mi cabeza otros imaginarios en imagen y sonido,... sigo teniendo cosas que contar y que quiero contar, sigo queriendo buscarme y vivir de mi búsqueda; quiero vivir de mi arte y no sé si soy lo suficientemente "bueno". Si soy lo suficientemente "rentable", si soy lo suficientemente "artista". Si ser yo es suficiente.

La otra cara de mi realidad es bien distinta. Empezó como un joven periodista enfrentándose a los profundos entramados de un sistema politizado, con decisiones tomadas en base a intereses de aquellos que ven a los que debieran ser vistos como lo que son, sus jefes, como ovejas despreocupadas, quedándose sin espacio en el corral, mugiendo hacia no se sabe dónde.

Descubrí la pasión del periodismo, de la investigación, de la búsqueda y de una pequeña porción de verdad, de, por fin, mi propia verdad... Y ahora se desvanece entre devaneos políticos, como representante... ¿yo? ¿Representante? Podría ser peor... pero ¿a quién represento? Duele más estar solo cuando todo el mundo te ve solo y la búsqueda no es compartida, cuando ni inquieta la curiosidad... continúan los corrillos de individuos que cotillean y de cuando en cuando destierran berridos como de niños pequeños. Ya no sé muy bien si me he desarrollado antes y unos cuantos aún no tienen vello púbico pero parece que hasta que no se les esconda su ego entre una tupida naturaleza no conocerán la vergüenza.

Tengo miedo de hacer todo lo posible y que no sea suficiente. Tengo miedo de pensar que fue culpa mía.

Utopía

La herida

Ya no tiene cura
esta herida que escuece,
que no entiende de puntos
ni algodones, ni bebidas;
no tiene cura esta brecha
que crece sin preguntar,
sin duda ni cuestión alguna
que hacer a este vagabundo
que duerme sobre cristales
y no se corta nunca.

Pero esta herida no es profunda,
sólo es herida en sí misma,
no es larga, ni pequeña,
ni necesita puntos de sutura,
no se deja curar con alcohol,
ni humo, ni hielo, ni pastillas;
esta herida no se cura, simplemente,
porque no hay quien pueda curarla.


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