miércoles, 20 de septiembre de 2017

Alboroto

  1. Una comunidad de vecinos no puede independizarse. Pero sí puede poner una urna y votarlo. Si no tiene validez jurídica (un día tardó el tribunal constitucional en hacer lo propio), a qué tanto alboroto.
  2. Si se hace con recursos públicos. Bueno... son los recursos que gestionan los representantes políticos electos. Ya se hicieron unas elecciones entre partidos nacionalistas y no nacionalistas, y ganaron. Si prefieren gastarse el dinero en eso antes que en escuelas... El PP no tiene mayoría y ahí sigue, tirando millones por el desagüe en cruceros para antidisturbios. A qué tanto alboroto.
  3. La constitución incluye en sí misma el procedimiento de reforma. El artículo 135 (sobre el techo de gasto) no respetó ese procedimiento, y no fue declarado inconstitucional, y ahí sigue. Ni tampoco fue declarado inconstitucional antes de llegar al Congreso el Estatuto de Autonomía que salió de Cataluña cuando los independentistas no eran mayoría. A qué tanto alboroto.
  4. La ley de amnistía fiscal fue declarada inconstitucional. Más allá del tiempo que tardaron en testificar por otras causas una larga lista de corruptos, que yo sepa Montoro (el ministro de Hacienda) no ha sido detenido por atentar contra la constitución. En dos días ya van casi 500 alcaldes, entre otros... "sedición" y tal y tal, han esperado al mes de antes para detenerlos, y todavía no ha tenido lugar el referendum. A qué tanto alboroto.
  5. Si una empresa/banco quiere cambiar su domicilio fiscal, puede hacerlo en cualquier momento. Irlanda está a dos pasos. Y hay países en los que juegan equipos extranjeros en su liga nacional (un equipo de Andorra juega en la ACB), a qué tanto alboroto.
  6. Si cualquiera puede imprimir una papeleta en su casa y todos saben qué día es, a qué tanto y tanto y tanto y tanto registro y alboroto.
  7. Si ningún otro estado reconoce a Cataluña como país, si al ministro de exteriores se le olvida que un independentista catalán también es español, "¿y la europea?", a qué tanto alboroto.
  8. Si ya sabemos de qué pie cojea cada medio de comunicación, a qué tanto alboroto.
  9. Si hay gente que sale a la calle a protestar pacíficamente, todos aprendimos del 15M. A qué tanto alboroto.
  10. "Si se separan, se separan para todo". Si no los vas a echar de menos, a qué tanto alboroto...

lunes, 18 de septiembre de 2017

LXXXIII


Desde aquel sueño
no dejo de dormir
del sueño aquel.


LXXXII


Al corazón
alforjas de calma y
nube de mimbre.



sábado, 2 de septiembre de 2017

Interminable


"It is small wonder that Chinese and Japanese literature are so dissimilar, for the two languages are entirely different. Chinese is a monosyllabic language with musical tones to distinguish the many identical syllables. In its classical form at least, Chinese is a language of great compactness. Japanese, on the other hand, is polysyllabic, has no tones like the Chinese, and sounds rather like Italian, at least to those who do not know Italian. In contrast with the brevity of classical Chinese, Japanese is a language of interminable sentences, sometimes literally interminable, in which case they are left incomplete, at the end of twentieth or fortieth subtle turn of phrase, as if their authors despaired of ever coming to the end of their task. Again, Chinese poetry is usually rhymed and is based on a complicated pattern of musical tones. In Japanese, on the other hand, rhyme is generally avoided, and the formal rules of prosody reduce themselves to a matter of counting syllables. Although the earliest Japanese poems we know, those preserved in a work of the early eighth century A.D., have lines of irregular length, the preference for alternating lines of five and seven syllables soon crystallized among Japanese poets, and this eventually became the basic rhythm of the language, found not only in poetry but in almost any type of literary composition."


Fragmento extraído de Japanese Literature, an introduction for Western Readers, de Donald Keene

viernes, 1 de septiembre de 2017

Made in Japan


Made in Japan (I)


Ya estoy aquí.
Aeropuerto de Málaga.
Terminal 3.
Vuelo AY-736. 01:05.

Un cartel enorme anuncia los riesgos
de transportar comida. Expandir
enfermedades transoceánicas. Exportar.

Una pegatina minúscula grita:
“Nadie es ilegal”. Enriquecer
culturas mesolíticas. Importar.

No hay comparación.

Un litro de agua más caro que la sed. Impuesto
a los voladores de instintiva necesidad.

Ya estoy aquí.
Aeropuerto de Helsinki.

Desayuno:
- bocadillo de lomo Sajonia
- café con leche (corazón espumoso)
- macedonia

Mejor no preguntes.
Mastica y calla.

Había olvidado volar.

Cómo y absurdo y discusión por ahí abajo,
las orografías insensatas, la niebla sin justicia,
las hormigas, las cigarras y esos hijos de puta,
el mar, una alfombra sobre peces oscuros.

Nadie es ilegal.

Estoy aquí. El aeropuerto me mira
con ojos de divisa aceptada.
(Las alas) son como ir en bicicleta.
Volar (es).

Estoy aquí.
A medio camino de mi mitad.

Ya estoy aquí,
identidad contrastada: número y letra
coinciden con esta cara.
Volando, volando, volando...

Volar, ser bienvenido, regresar, volver.


LXXXI


Palabra somos
hasta que un viento viene
y se nos lleva.

© Lo supe en cuanto te vi
Maira Gall