miércoles, 1 de septiembre de 2010

Araña



Por Holger Lippmann.

"Este es un trabajo bastante viejo, desde alrededor de 1999, para ejecutar este tipo de criatura microchip con la vieja web flash. Desde que alguna gente me pidió la araña, pensé en hacerle unos arreglos y la puse aquí.

Créditos: la escritura de las arañas andantes original está basada en un código abierto flash5, por Geoff Stearns (diseñador de páginas web)"

Para aquellos que nunca pudieron tener un circo de pulgas.

(Vía Microsiervos)

Odio

El amor se alimenta de la imaginación, gracias a la cual nuestra razón sobrepasa nuestra sabiduría, nuestra bondad, nuestro sentimiento, nuestra nobleza, nuestra propia existencia; la imaginación, gracias a la cual nos es dado abarcar la vida en su conjunto; la imaginación, que nos permite comprender a los demás en sus relaciones reales e ideales. El amor sólo puede alimentarse con lo bello y con lo bellamente ideado. En cambio, al odio todo lo alimenta.

Extraído de De profundis (.pdf)

Gonzalo Rojas


Poeta estrictamente cesante

Días de plumaje difícil, amarillento, en ese otro marfil
que no es el de los trigales, cuánto polvillo
para pararte en lo pernicioso de esos zapatos y salir
así a dónde por este Santiago-capital-de-no-sé-qué
a buscar trabajo, kilos de trabajo,
litros de esa especie sucia que no es amor
ni Pound ni Píndaro, que hace agua por todas partes.

Y tanto para qué, eso es lo que me dicen impertinentes,
[intermitentes por los vidrios en
la trepidación liviana del Metro esas dos
que van ahí bellísimas a la siga de nada
que no sea semen o fulgor
de hombre, zafiro de hombre
para la transparencia de la turquesa, y yo aquí jade
negro con este traje
de loco que no va más, que
no ha ido tal vez nunca.

Abiertas las escotillas ya es otra cosa, adiós
fragancia de ellas, subo al revés
de los mineros a lo áspero de la veta, fumo smog,
duermo smog, soy smog, lavo mi cerebro en smog, me
llamo asfixia y esto es la ciudad con sus cúpulas
de smog, alicate el resuello,
cortocircuito desorbitado de su órbita el
corazón, pesado el saco, alúmbrenme
alambre las costillas.








Yo creo en mi Dios y le hablo despacito. No hay que hablar fuerte con él. En mí funciona un juego medio místico. Cuando la gente lee mis poesías de amor, dice: ¡cómo va a ser místico, este señor, casi libertino! Bueno, místico concupiscente, si tú quieres. Además, creo que el encantamiento amoroso y hasta el acto sexual es sagrado. Nadie puede andar diciendo que se trata de una profanación, ¡profanación de qué! A mí la culpa no me funciona y no tengo la culpa de que no me funcione. ¿El pecado? Menos.

Extraído de la entrevista El despertar del poeta


La busqueda del padre es importante porque si lees Pedro Páramo, de Juan Rulfo, en el fondo cuando uno sale, sale siempre en busca del padre. Pero el padre es uno mismo; uno va en busca de sí mismo, a la siga de una especie de absoluto y a la vez a la siga del padre que es uno y que está autoengendrando, porque el hijo es el padre. Uno está buscándose, buscando el mundo, dándole un sentido a la cosa. Mi padre había sido minero (murió durante su primera infancia, en Lebu) y no era raro que yo, no de un modo completamente lúcido, andaba a la siga de aquello y fui a parar a los cerros de Chile.

Extraído de la entrevista Gonzalo Rojas y los chilenos

Así es. Con qué derecho vamos los poetas a decir que los que escribimos unas lí­neas debajo de las otras somos los únicos capaces de decir el mundo. El mundo es capaz de ser dicho por el niño -y eso se sabe de sobra-, como es capaz también de decirlo un fascinado o un enamorado, un doliente muy profundo, quien está viviendo una experiencia honda. Todos ellos son capaces de decir el mundo.

Extraído de la entrevista El poeta genealógico


Curiosidad

Conocí a Gonzalo Rojas gracias a su libro Poesía Esencial, que compré por cinco euros en la Feria del libro antiguo y de ocasión de Madrid; son tan baratos que puedes comprar libros de poesía sin arriesgarte a desear quemar un libro por la mierda que es ni sentirte desgraciado por el pastizal que te ha costado.
Hay poco que perder, y mucho que ganar.

El sueño

Soñar es algo que puede atribuirse tanto a los dormilones como a aquellos que padecen insomnio. Yo, perteneciente al primer grupo, tengo la mitad de los sueños asegurados; el resto del tiempo, hay que cerrar los ojos, imaginar y creer.

En verano hay mucho tiempo para imaginar... He sobrevivido al calor creyendo, y nos hemos ido (Niko y yo) algo lejos en el tiempo, pero es algo que exige la utopía: la planificación a largo plazo para tener más posibilidades de acertar con las acciones encaminadas a ella (conectar puntos).

Consciente de que cambiar el sistema social es algo imposible demográficamente hablando, queda cambiar el rumbo hacia mi propia felicidad, que podrá dejar de ser considerada huida cuando encuentre a mi compañera de viaje.




El sueño


Aún quedan dos años para que termine Periodismo y Comunicación Audiovisual (dos más si merezco beca para un máster); tres a Niko para terminar el grado superior de Electrónica. Durante estos años, él tendrá que sacarse el carnet de patrón de barco y yo aprender inglés.

Si todo va bien, compraremos un velero de unos doce metros de eslora. Lo justo y necesario. El presupuesto está en unos 60.000 euros (a medias), la mitad de lo que cuesta un piso. Será de segunda mano, pero queremos instalar placas solares para crear una plataforma flotante lo más absolutamente autosuficiente posible para reducir los costes fijos al mínimo (soy de los que piensan que la vida no debería tener un coste mínimo que no pueda extraerse de las pasiones de cada uno, utopía).

La idea es vivir sobre el mar viajando por el Mediterráneo entre 5 y 8 años; después volveremos a tierra firme. Pero claro, para hacerlo necesitamos trabajar en algo que nos ofrezca movilidad, Niko lo tiene complicado si se dedica a la electrónica, así que le toca a internet.

El sueño, en realidad, es ser bloguero. Todo lo anterior depende de ello. Sé que hay que ser muy bueno pero soñarlo es la mejor razón para intentarlo. Es algo que me encanta y que soy consciente de que exige un tiempo que estoy dispuesto a dedicarle, me gusta demasiado. Aún así, para que un blog genere ingresos pueden pasar 3-4 años siendo constante y muy muy bueno...

Si no obtuviera los ingresos suficientes llegado ese momento, la otra opción paralela es la de proyecto de poeta. Mi primer libro (todavía no me lo creo) prontó estará a la venta, si le gusta a la gente, seré feliz; si le gusta a la gente y se vende bien, seré feliz y podré buscar cosas que contar que estén un poco más cerquita del horizonte.

Además, Niko es una de las personas que más saben sobre manga y anime de España casi seguro. Quizás no tenga conceptos de la Teoría del Manga, si es que existe; pero lo ha visto todo: de aventuras, comedia, románticas incluso... Una de las ideas que han surgido ha sido grabarnos mientras comenta una serie (yo sólo entrevisto) para generar contenido que pueda utilizarse para otro blog. Algunas de sus aportaciones en este blog son Bakuman (manga), Summer Wars y Golden Boy (anime).

De esta forma, nuestro trabajo día a día sería enchufados al ordenador. Yo navegando por internet y Niko viendo series. Y los dos publicando.

Los sueños de aquellos que no obtienen dinero de la tierra o formando parte de una plantilla dependen enteramente de los curiosos.



Una vez leí:

Lo mejor que puede hacer un rico con su dinero es dedicarse a cumplir los sueños que tenía cuando era pobre.

Joven inquiet@ y ambicios@, pregúntate qué sueñas. Créetelo.
© Lo supe en cuanto te vi
Maira Gall