martes, 19 de abril de 2011

Compost casero

El papel al azul. El cristal al verde. El plástico y las latas de conserva, al amarillo. Y después está el otro, en el que se tira de todo. Podría ser el de los residuos orgánicos, pero no. Hay muebles, barras de hierro, escombros, impresoras, carritos, maletas, somieres,...

Eso significa que meter la basura dentro de los cajones de esa mesita de noche que no nos sirve y dejamos junto al contenedor de todo es economizar espacio en el vertedero, pero los restos de la cena sumidos en la más profunda oscuridad pueden reutilizarse. Para dar de comer a las plantas:





Podemos hacerlo de forma manual, con unas cajas de plástico agujereadas, papel de periódico mojado, una gran variedad de desechos y tiempo. Los gusanos harán el resto. No muerden ni hay olores indeseables. Es recomendable no incluir partes duras (huesos, raíces, cáscaras, maíz,...) para que podamos abonar nuestras plantas lo antes posible.

Si nos da pereza fabricar el aparato, otra opción es comprarlo. Ya existen varios modelos. Utilizan otros elementos para equilibrar la "mezcla"; por ejemplo, el aserrín para los desechos “verdes” y el bicarbonato de sodio para la acidez (.pdf).

Aunque la mejor opción es siempre organizarse, Kamikatsu, con sus 2.000 habitantes va camino de convertirse en 2020 en el primer pueblo que reutiliza para no tener que guardar sus residuos bajo la alfombra, gracias en gran medida a esta alternativa.

© Lo supe en cuanto te vi
Maira Gall