martes, 13 de julio de 2010

Sol Prieto

Extraído de Poemas.

puentes


Seis hielos se derriten en tu whisky

-entre seis y diez cubitos-

En tu whisky, diez hielos se derriten.

Los que están pegados se desprenden, los otros

flotan: así es.

Al lado nos besamos y salimos

como podemos del invierno hinchado

por los noticieros climáticos

y los consejos maternos que

de chicos tragamos.

Lo más importante es el hielo:

se liquidiza, se desarropamos lento

con todo el tiempo a favor o con todo

el tiempo en contra/ la pared

nos mantiene afuera del pulso de los autos

nos sostiene el pulso vital, la pared.

¿Oís el cliclic de la arteria/ Oís

del hielo el cliclic? Son los puentes

de hidrógeno que refuerzan la unión

de agua y etanol cuando la temperatura

es justa: ni menor ni mayor. No me gustan

los chicos malos. Los chicos buenos no

me gustan. Estamos acá

el sillón nos arrullamos

nada nunca es demasiado fortuito/ (Nada

es demasiado esperado,

el frío era hostil). El hielo

se derrite a temperatura justa.

Los puentes de hidrógeno refuerzan la unión.


***

Imaginate: jugar al bowling
y que la bola nunca choque
contra los palos. Que no haya palos
y el andarivel siga hasta la luna
o hasta China. O poner en el Turbo
Pascal "cont= cont + 1 " y no
apagar la PC nunca más.
Hacer culipatín/estar parado
en un colectivo cuando frena:
el cuerpo sigue--> hacia delante.
O sellar todos los días papeles
iguales: uno-otro-otro-otro,
y también Altamira en un congreso:
"La izquierda Latinoamericana, hoy",
eso, ¿viste que siempre hay?
guerras glaciares flores abuelos
muertos: lo de siempre.

Pero no,

es otra cosa que más se parece
al scalextric y a los padres
cuando a la noche se acuestan y ven
televisión: la bolita de acero
en clase de física, tema
"Cinemática". Se mueve con
velocidad uniforme por un
camino de acero, también.
Cinemática, aceleración cero,
¿se entiende? Un cuerpo que sale
volando por el parabrisas
de un auto que chocó. Ir al trabajo
queriendo renunciar. Un péndulo.
Las bolitas de las oficinas:
golpeás la primera y se mueve
la última y después, de nuevo
la primera y así. Fuerza
de rozamiento = 0. Patinaje
sobre hielo. No es libertad,
no es libertinaje, tampoco.
Es peor, es el opuesto. Ser
un muñequito del Age of Empires,
algo así: una tortuga, o un
animal cualquiera, o una
bolita en clase de cinemática,
¿está claro? No es el Amor,
a lo que le tengo miedo.





Fachada

Avance en energía solar: Paneles flexibles

Esto significa poder colocar paneles solares casi en cualquier parte.

"Ahora tan sólo resta esperar e imaginar qué pueden hacer los arquitectos e ingenieros con esta nueva clase de paneles delgados y ligeros, a los que además, han obtenido el mayor nivel de eficiencia comprobado para este tipo de paneles (11%) en los test realizados en los laboratorios Golden CO, y confirmados posteriormente por el U.S. National Renewable Energy Laboratory."

Hoy es un buen día para sonreír. Y seas o no arquitecto, otra vez, imagina.

:)

Capitán



Tengo que reconocer que me ha costado especialmente elegir el fragmento.

Ratas

El toque de queda comenzaría a las once de la noche. No estaban dispuestos a quedarse en casa. Sincronizaron sus dispositivos móviles y acordaron ir al puerto. Sabían que sólo permanecía abierto por la noche para evitar posibles huidas.

Las once llegaron con un lametazo de viento marítimo. Con sigilo abrieron la puerta trasera de sus casas y arrastraron su inusual vestuario de indigentes por los jardines hasta la calle principal, que debían recorrer en dirección Sur. A pocos metros se encontraba un pequeño vertedero. Un bidón de gasolina escupiendo fuego marcaría el punto de encuentro.

Era de noche, las once y cuarto, y un barrio incapaz de unirse contra su enemigo armado se agolpaba tres manzanas alrededor de aquella montaña de escombros. Podrían intentar huir todos en avalancha hacia el puerto, pero no lograrían escapar ni una décima parte y probablemente la mitad perecería en el intento. Cada cual decidió regresar a su casa, entró por la entrada principal con paso mórbido y se echó a llorar frente a la televisión. Aquella era una ciudad de cobardes, de ratas, y nadie podría hacer nada mientras aquella fuera la única verdad.
© Lo supe en cuanto te vi
Maira Gall