viernes, 4 de febrero de 2011

El espejo del pasillo

El ser humano pasa la vida cambiando hasta que desaparece. Escribir quizás sea una de las evidencias que podrían llegar a considerarse más deshonrosas. Cuando se escribe tanto es difícil mantener la coherencia entre un ideario personal y el entorno social y lingüístico. ¿Que me ha dado con el "lingüístico? Nada, pero la palabra es, de repente y (casi) por defecto, mi herramienta de trabajo...

¿Y por qué escribo? George Orwell tiene su opinión. La mía la busco cada vez que me pongo... a veces la encuentro, a veces es ilegible y me responsabilizo de mis distancias, de ser hermético pero directo. Escribo para mí, cada vez menos para mí, incluso estoy empezando a escribir para ti; y te imagino ciento veintidós caras. Las mismas que han visto más de 200 páginas de este cuaderno de bitácora en el último mes. ¿Pocas, muchas, demasiadas? Incertidumbres de lo público.

Si no me voy a dedicar a la televisión ni a la radio es porque no sé a quién me dirijo cuando hablo, no tengo delante, no puedo mirar a los ojos a quien me escucha. Y aunque no pueda ver tu cara mientras lees esto, sé que mi cara cambiante sabrá algún día a lo que me refiero. Necesito ser egoísta para tener la certeza de que nunca estaré solo, escribir será lo único que no podrá quitarme nadie; solidario para construirme; y este, a partir de mañana será mi pasado reciente, tardío, lejano, ajeno... no.

Nunca olvido. Eso pretendo. Uso las letras para conectar miradas. Yo soy la razón principal de todo esto, el protagonista las veces que sea necesario. Soy lo que escribo y lo que leo, y necesito leer lo que escribo para poder seguir haciéndolo. Encontrar más preguntas en una respuesta de un contexto irrecuperable.

El mayor riesgo es hacer necesario leerlo todo para entenderme.



NOTA:

Taller de periodismo científico y ambiental. 15 jornadas lectivas: del 21 de febrero hasta el 7 de marzo. 25 plazas. Voy corriendo :)

Cerebro intestinal

etica, dilema bueno malo, angel o demonio, incertidumbre
"Ética y Deontología Profesional". Esa es la optativa que me coincide con una asignatura anual las cuatro horas de la semana...

Siendo sincero, tampoco estoy tan triste... tiene un nombre bonito, casi necesario para la función del periodista. Debemos conocer las leyes escritas (Derecho de la Información) y las no escritas. Sin embargo, después de una sola clase, creo que cualquier conjunto de normas no escritas terminan siendo eufemismo de religión, sinónimo de ideología.

La ética es un mecanismo natural de autoconvencimiento de que somos los buenos, que el derecho a la libertad es inexpugnable; pero a lo mejor no todos creen que la libertad es un "Derecho", no me refiero con esto a si el ser humano debe aspirar a ella, sino a enmarcarla dentro de un contexto lingüístico y social que no tiene por qué ser compartido.

Por ejemplo, un miembro de una tribu africana sabe qué es la libertad. Si viene un hombre con un palo que brilla cuando le da el sol y escupe fuego y le dice que es su derecho, el hombre fruncirá el ceño, mirará ahí donde pone Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano, se frotará la frente intentando imaginarse una imagen entre tanta letra y le dirá: yo ya soy libre.

Cuando el hombre blanco le convierta en esclavo para llevárselo a plantar maíz o algodón, o ir a la guerra; o llegue con una Biblia primero y después con un diccionario a enseñarle "edificio", "gol", "parachoques",... le convenza de que es imposible ser feliz con menos de un euro al día; después, tendremos que convencerle de que tiene derechos, no libertades.

Por tanto, la ética es un ideario político basado en conceptos que hacen posible una "colonización lingüística". ¿Por qué digo esto? Porque las leyes creadas para organizar a personas con el estómago lleno no se cumplen con el estómago vacío.

Sí, no se cumple la Ley escrita. Sí, siguen explotando a niños en minas de coltán, para que un montón de chinos tengan con qué fabricar los aparatos electrónicos que usaremos la clase media, alta y super alta. Ni las normas divinas... entonces, ¿cómo vamos a cumplir la no escrita?

Hay una razón de peso, biológica, para desconfiar: tenemos dos cerebros.




Uno en la cabeza, y otro en el intestino. Nos comunicamos con nuestro apetito. La revolución francesa significó la enunciación de esos grandes derechos y libertades, pero asesinó a mucha gente, a un rey sin ir más lejos ¿la política? No, el hambre. Igual que nos sentimos felices cuando comemos comida bien cocinada, la desesperación nos invade cuando sólo hay tierra.


No hace mucho leí: "No hay generosidad sin jerarquía". Todavía no sé que pensar al respecto... pero algún día echaré de menos el concepto "tierra virgen".

Negligencia

Ben Bagdikian cuenta el caso del New York Times cuando, en 1976, publica una serie de artículos sobre negligencia en la práctica de la medicina.
La serie indignó a la industria médica, y con ésta a las empresas farmacéuticas. No podían ejercer ningún acto de represalia contra el New York Times, ajeno a la publicidad médica. Pero los anunciantes relacionados con la medicina sí eran vitales para las revistas publicadas por la New York Times Company, entre ellas, Modern Medicine. Las compañías farmacéuticas amenazaron con retirar 260 páginas de anuncios de esta revista, lo que significaba una pérdida de medio millón de dólares. Entonces, la Times Company vendió sus revistas médicas a Harcourt Brace Jovanovich.

La venta efectuada por la Times plantea dos interesantes preguntas. ¿Cuántos periódicos en lugar de vender lucrativas subsidiarias como las revistas médicas de la Times, habrían preferido dejar de publicar la serie sobre la negligencia médica, o habrían indicado a los directores que dejaran de compilar notas sobre temas como éste? Y después de que la Times vendiera sus revistas, ¿qué ocurriría cuando un escritor enviara el manuscrito sobre negligencia médica a la nueva propietaria de las revistas, la editorial Harcourt Brace Jovanovich? Pero, acaso la pregunta más inquietante sea la de, sin que nadie diga nada explícito, ¿qué pasará por la mente de quien toma las decisiones en la casa editorial, sabiendo lo acontecido a la compañía New York Times?

BAGDIKIAN, Ben H. El monopolio de los medios de difusión, Fondo de Cultura Económica, México, 1986.
© Lo supe en cuanto te vi
Maira Gall