martes, 10 de abril de 2012

Profesora

Es vergonzoso escribir sobre esto.

La universidad es una de las instituciones mejor valoradas en las sociedades occidentales. A menudo se las considera centros del saber, y a cualquier madre le gustaría tener un hijo médico, arquitecto o abogado,¿periodista? No todo es como lo pintan.

Después de cinco años estudiando en la Universidad Rey Juan Carlos, sigo preguntándome si realmente hay que saber para ser profesor de universidad. Les contaré una historia.

El curso empieza en septiembre. A nivel administrativo, desde octubre no sé si tengo beca. La universidad se las envió al ministerio a principios de marzo (somos "demasiados alumnos"). Aprobé todas el curso pasado. Conclusión: las condiciones económicas de mi familia me han traído de vuelta a mi tierra natal un mes antes de que terminen las clases.

El día 13 de abril empiezo los exámenes del segundo "cuatrimestre" (enero, febrero, marzo,... ¬¬). Se supone que hoy debería haber presentado un trabajo sobre Acta Verbum. Lo intenté hace dos semanas, pero no hubo tiempo.

A principios de marzo le había enviado un correo preguntándole si podía hacerla, a la semana me contestó que sí. Yo no pude y pedí el siguiente martes, me dijo que sí. El lunes me escribió un correo diciéndome "nos vemos en abril". Lo leí antes de entrar a su clase, un martes de finales de marzo en Madrid. Había llegado a la capital esa misma mañana. Lo leí junto a otro e-mail, decía que llegaría a clase a las 16:30, media hora antes de su horario habitual. Después me enteré de que no había ido a la clase el día anterior y finalmente llegó a las 17:00.

Después de media hora de presentaciones, preguntó cuántos alumnos tenían que hacer su presentación ese martes. Aún varias manos de ayer y hoy, y yo. "No, tú no que no vienes nunca a clase". "Pero conoce las circunstancias". "Bueno, el último si da tiempo". Media hora más tarde, después de preguntarme mi nombre, no dio tiempo. Empezamos con la teoría y no había papeles para todos. Me levanté y me fui. "Es una falta de respeto para sus compañeros". "Por eso mismo he esperado a que terminen las presentaciones". Sabe que soy pobre y perder el tiempo (y dinero) es un lujo que no puedo permitirme.

Me entero de que no ha colgado los apuntes en internet a elección de mis compañeros de clase. Ella prefiere no subirlos para no favorecer a sus alumnos que no han asistido a clase. Es una optativa de asistencia obligatoria (estudio Licenciatura, no Grado) y había que hacer al menos 6 de las 7 prácticas de clase. Hice 5, excepto las dos últimas. Me coincide los lunes con una asignatura anual obligatoria.

Volví a escribirle hace una semana para preguntarle la fecha y la hora de mi exposición. No ha contestado.

En dos días tengo el examen de esa asignatura. Es una incompetente.

Mañana por la noche viajo a Madrid, y le debo respeto, porque es profesora.
© Lo supe en cuanto te vi
Maira Gall