viernes, 28 de febrero de 2014

Intocable


Una mano inquieta dejando caer el vaso de leche

Ayer queda tan lejos
         como su sombra,
         como cualquier sombra pasada
de luz intocable.

Este miedo constante
mantiene alerta la carne,
         de puntillas la inocencia
         tras la mirilla
         del horizonte.
Ahora es tarde.

Amor.
         Son los ríos
cuando llegan al mar como afluentes
subterráneos.

El aire nos despega
         los años del cuerpo,
ancla los pasos al fondo,
         hace de velcro los terráqueos inviernos
         cuando cualquier suave brisa
no es suficiente.

Los perfiles del viento
mecen las hojas al tacto
         de su sombra
         y las eleva
         las conserva intactas
         las sombras
eternas, del limonero ausente.




SpNt2005 – 13/12/2013

Ojalá pudieras...

... dejar de hacerme llorar