Mostrando entradas con la etiqueta Eduard Punset. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Eduard Punset. Mostrar todas las entradas

miércoles, 25 de mayo de 2011

"No paréis"



"Hay mucha gente que se acuerda de vosotros aunque parezca que estáis solos".


Lo de Intereconomía me parece (a mí) de otro planeta. Su accionariado está constituido por tres grupos de comunicación: Vocento, Intereconomía y Walt Disney Iberia. Criticar a un medio de comunicación no deja de ser una forma de darle visibilidad y define mi posición ante aquellos que vean en ellos una referencia. En cualquier caso, da la sensación de que no podríamos conocer una perspectiva tan radical contra las acampadas:




Más allá de lo que pueda parecer, no son los únicos poco interesados en la democracia.

sábado, 15 de enero de 2011

Entidades de gestión de Derechos de Propiedad Intelectual: Internet

ley sinde, internet juicio, legislacion internet
Continuamos con la Ley Sinde (todavía puede ser aprobada en el Senado)







En internet, pasa lo siguiente

- La obra no son letras, sonidos, movimientos, imágenes, no. Son unos y ceros. Pueden hacerse infinitas copias con una calidad exacta a la primera. Por tanto, cualquier obra será llamada a partir de ahora, "archivo".

- El archivo se aloja en un servidor. Si alguna vez alguien se ha preguntado cuántos discos duros forman internet, la respuesta es muchos. Pero es limitado, aunque crece continuamente. Es decir, los datos no están flotando. Están en un disco duro. Cuando visitamos una web en realidad nos estamos descargando un pequeño paquetito con texto, imágenes,... que compone una página web, por ejemplo. Un ataque DDos consiste en sobrecargar el servidor con una descarga masiva de esos archivos, que ya digo, pueden ser páginas web, libros, canciones, películas: unos y ceros.

- Como está en un servidor, si queremos que sea accesible desde cualquier ordenador, es decir, forme parte de la web; necesitamos enlazarla de alguna forma. Ese enlace servirá de acceso a ese archivo concreto. En el caso de páginas web, es la URL (un número), que diferencia inequívocamente una web de otra. En este sentido, internet puede utilizarse como herramienta de almacenamiento virtual o como mercado. Aquí no todo se paga con dinero.

- La popularidad de un archivo depende del número de vías de acceso desde otras webs. Un archivo que sólo está enlazado una vez es mucho menos relevante que uno al que se puede acceder desde un millón de páginas web diferentes.

- Algunas páginas web (peliculasyonkis, cinetube, divxonline,...), que las entidades de gestión acusan de piratería, se han especializado en catalogar enlaces a un tipo de archivos, relacionados con obras cuyos derechos han estado tradicionalmente gestionados por sociedades de autores. No alojan en sus servidores esos archivos, sólo los hacen accesibles. Música y cine principalmente, dos industrias culturales tecnológicas.

La tecnología de la literatura, por ejemplo no ha evolucionado tanto a lo largo del tiempo: el lápiz, bolígrafo, papel y ordenador... y la industria editorial es la muestra de que la difusión de la cultura convierte la piratería en algo positivo. Sin embargo, la música y el cine están siempre sujetos a nuevos avances que abren nuevas posibilidades creativas. Esto provoca una elevada inversión inicial, cada vez más difícil de rentabilizar sólo con la venta de discos o exhibición en salas de cine; y una inversión continua para mantenerse en lo más alto. Son deportes de equipo.

Si la industria tradicional no se transporta a internet al ritmo de los consumidores, el riesgo es la intención política de controlarlo para proteger las entidades de gestión y los autores a los que representan (no a la totalidad), no regularlo:




Debemos tener en cuenta que esa totalidad, en mi opinión, con el paso del tiempo irá creciendo, y utilizará internet como vía de acceso a los públicos en lugar de las tradicionales entidades de gestión. De ello depende la penetración de internet, la inversión publicitaria en internet, la calidad de los contenidos y las vías de retorno de la inversión, que pueden ser instantáneas.


(Continuará)

jueves, 25 de noviembre de 2010

Cerebro masculino

A esta edad, cualquier cosa puede cambiarme la vida. Y no es que yo lo diga, es que es así, estoy hecho así, forma parte de mi naturaleza. Soy animal. Depredador y presa... territorial. Por eso me inundo de dudas y busco un abrazo, y suena a voz de teléfono. Por eso Madrid en invierno es triste, y hace frío. Porque soy adolescente hasta los 24.

Todos los capítulos de Redes son para verlos varias veces... Eduard Punset, un mago de la entrevista, compendio de innumerables saberes, que ha entrevistado a los grandes investigadores de nuestra generación. Ahora, con un cerebro más empático.





La cruda realidad (película sin cortes)

Una comedia romántica americana y sincera. Algo difícil de encontrar.

(Gracias Niko)


---
Actualización: 10/1/10 - 1:38

La infidelidad es genética.

Más exactamente, la tendencia a la infidelidad en los hombres depende de sus genes. El detector de la vasopresina determina la inclinación a la poligamia. Quienes no tienen ese gen son monógamos más fácilmente.

Me quiere si se acuesta conmigo.

"¿Cómo sabes que ella te quiere?" Ellos responden mayoritariamente: "Porque practica sexo conmigo". Conclusión de la psiquiatra: ella debe considerar que cuando él le pide sexo, además de querer placer, busca un refuerzo del vínculo.

Tres minutos frente a 24 horas.

Los hombres no necesitan para excitarse más de tres minutos. Las mujeres, más de 24 horas. No es una errata. Lo que dice es que todo lo que sucede en las últimas 24 horas, o incluso más, influye en la capacidad de excitación de ellas. Excepto, aclara, dos días al mes, antes de la ovulación. Esos días ellas, más excitadas, pueden "buscar diversión fuera de casa".

(Vía XL Semanal -Nº 1181-
en referencia a El cerebro masculino, de Louann Brizendine)


Cerebros... y cerebras.

domingo, 11 de abril de 2010

Carta a Eduard Punset

Me presento. Mi nombre es Francisco Fernández. Soy el que hoy ha sonreído al verle mirar una foto en blanco y negro mientras le preguntaba al hombre que se la había entregado sobre la existencia de algún negativo. No sé si me recuerda.

Si no, es un detalle que tampoco tiene mucha importancia. Sobre mí, le diré que soy estudiante de periodismo y comunicación audiovisual, profesor en un taller de cortometrajes para niños de secundaria (que me llevan por el camino de la amargura), estoy investigando sobre mi universidad para informar a la gente sobre su funcionamiento y criticar la falta de información a este respecto; he grabado varios cortometrajes, estoy en el abismo de publicar mi primer libro de poesía y, sólo de vez en cuando, pienso.

En las próximas líneas me dispongo a plantearle la pregunta que no me ha dado tiempo a hacerle hoy mismo en el Museo de la Ciudad de Madrid, después de su conferencia. He pecado de falta de atrevimiento o de pensador, no sé cuál es peor.

Mi pregunta es sencilla, pero hace necesaria una exposición previa:

Usted ha terminado su charla hablando de las ranas de la charca que hay enfrente de su casa, de por qué no ven a las moscas cuando están quietas; hace poco leí algo sobre la posición de los ojos en los animales: los animales depredadores tienen los ojos en la parte frontal de la cabeza para seguir mejor a sus presas en caso de persecución; sin embargo, los animales que no tienen que perseguir a su presa para alimentarse, como pueden ser la mayoría de hervíboros y peces, tienen los ojos a ambos lados de la cabeza, para estar continuamente alerta ante un posible peligro.

Dicho esto, ya se habrá percatado de que los humanos tenemos los ojos en la parte frontal de la cabeza. Quizás sea por esto por lo que "detectamos" cuando alguien nos mira desde detrás (es broma, he visto ese capítulo de Redes).

En otro capítulo de Redes, usted habló sobre el comportamiento de los bebés respecto al control. Decía algo así como que si ponemos a un bebé una luz que se encienda y se apague cuando el bebé levante el brazo, se interesará por ella; y por el contrario, si parpadea de forma ajena a los movimientos del bebé, éste no se interesará por ella.

En realidad, imagino que ya sabrá que mi pregunta no es una pregunta en sí misma, es más bien una exposición de mi teoría en busca de su opinión al respecto. Dicho esto, continúo.

Usted, por tanto, habla del caso de un solo bebé. Pero ¿y si hubiera dos bebés de cuyos gestos dependiera que se encendiera o apagase la misma luz? ¿Se pelearían por el control de la luz o harían música? Supongo que en esta pregunta reside la naturaleza social o individual del ser humano. Por favor, si investigan algo sobre esto, me interesa mucho.

Continúo. Dicho esto, y aún con la dicotomía por resolverse, me gustaría recuperar una cita de Thoreau:

Si un hombre pasea por el bosque por placer todos los días, corre el riesgo de que le tomen por un haragán, pero si dedica el día entero a especular cortando bosques y dejando la tierra árida antes de tiempo, se le estima por ser un ciudadano trabajador y emprendedor.

Imagino que ya habrá descubierto que yo soy uno de esos vagos que no pueden para de hacer cosas... La cuestión es que sí, la educación es fundamental, y si no podemos cambiar a los humanos una vez pasada la infancia y juventud, la mejor opción es cambiar el futuro a través de los niños. Sí, es cierto. Pero ¿qué pasa con este presente? ¿Está preparado para recibir a esos niños?¿Cuándo sabremos si lo está?

Ha mencionado durante su charla que se pretende reducir en 75 años el 75% de los terrenos de cultivo gracias a la tecnología; cuando hoy día la mayor parte de cultivos se dedica a la alimentación de animales de consumo humano.

También ha mencionado que estamos fabricados para ser únicos a través de la experiencia, que es capaz de incluso hacer más grande una parte de nuestro cerebro, modificarnos físicamente (el ejemplo de los taxistas de Londres); y eso no está mal, de hecho está bien... pero ahora me toca a mí dejar volar la imaginación:

Creo que existen tres características fundamentales que nos hacen consumir un producto u otro:

En primer lugar, la utilidad; que el producto sacie una necesidad.
En segundo lugar, la comodidad; que el producto sacie una necesidad utilizando el menor esfuerzo posible, hasta el punto de resultar agradable su uso.
En tercer y último lugar, estatus social; el producto una vez cubiertas la anteriores, ha de diferenciarnos del resto, hacernos destacar ante el resto.

Esta creo que es una de las principales razones por las que usted comentaba que hay una superproducción de subproductos, porque ya no sólo cumplen una función de comodidad y bienestar, sino de diferenciación. Enlazando con el experimento de los bebés, el ser humano es líder por naturaleza, es esclavo de su curiosidad y a menudo su única forma de saciarla es gracias al trabajo en equipo, y para "atraer" o simplemente encontrar a otros con sus mismos intereses, ha de establecer puentes de comunicación basados en lo físico para encontrarse en mitad de esta masa.

La pregunta es la siguiente, ¿cómo la tecnología va a solucionar el problema del progreso cuando es el resultado del mismo progreso? Es cierto que la tecnología ayudará a solucionar los problemas del hombre, pero ¿también los del resto del planeta? Viendo los últimos capítulos del documental de la BBC "Planeta Tierra", de David Attenborough; escuché a una "científica" que creía defender a las especies por conservar su ADN, la pregunta es ¿para qué si no quedará hábitat donde volver a ponerlos? Ella sabía la respuesta: otro planeta. Pero... no estoy muy seguro de dejarlo todo en manos de esa posibilidad. Y si fuera una cuestión de fotografiar animales, o estudiarlos, o grabar documentales, todavía; pero estamos hablando de que esos animales, esos árboles, forman parte de un todo que mantiene el equilibrio que ha hecho posible esta "equivocación" que es la vida.

Y más concretamente, ¿cree que algún día cada humano de este planeta se levantará por la mañana, mirará sus manos y en una verá la supervivencia y en la otra el progreso? ¿Qué decidirá? Es más ¿se atreverá a decidir?

No sé cuánta razón hay en mis palabras ni cuánta locura hay en mis pensamientos... lo único que sé es que me gustaría saber qué opina usted al respecto... y poder seguir compartiendo mis dudas con usted, para mí, el representante de la Ciencia.

Muchas gracias.
Fran.

viernes, 4 de diciembre de 2009

Prisa

En una entrevista de Buenafuente a Eduard Punset, este último relató un experimento realizado a niños.

Un adulto dejaba una chuchería sobre una mesa y le decía a un niño que no debía comérsela durante su ausencia y que, si no lo hacía, recibiría dos chucherías a su vuelta como recompensa. Algunos niños no pudieron resistir la tentación. Tras 40 años de seguimiento, los niños que habían esperado hasta la llegada del adulto sin comerse la chuchería habían obtenido mejores resultados escolares y laborales, y se consideraban felices.

Esto viene a confirmar mi teoría sobre que la gente más estúpida es la que siempre tiene prisa. Aunque creo que es simplemente porque en el tiempo que transcurre desde el punto A al punto B sólo se piensa en el tiempo que falta para llegar, siendo esos pequeños momentos de viaje, mayoritarimente en soledad, las pequeñas dosis de búsqueda que necesitamos para encontrarnos en un punto concreto, y no sólo en una línea de metro.