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domingo, 22 de agosto de 2021

Boceto


Fragmentos inconclusos
 

En mí llevo mi casa

Soy mala persona porque después de todo desaparezco

Eucaliptus plumas cementerio de escorpiones

Tenías un beso justo ahí 

La creativa solo sabe perder el tiempo en asuntos que no le importan a nadie o porque nadie las comprende

No me sigas, a mí, porque con la pesada carga del sol a la espalda, a quien sólo puede andar tras su sombra

...


Ella me quiere.

Es un hecho.

Yo la quiero.

Es un hecho.

Si no, esto que hacemos
No sería el amor.

Ni tan placentero
Ni tan divertido

Ni tan nuestro.

A los hechos me remito.

...

Cicatriz como cortafuegos 
Para el próximo incendio. 
Escribo incendio como puedo decir amor o fuego. 
Para evitar que me consuma por completo. 
Para poder si acaso intentar si acaso al punto de partida. 
Escribo partida como puedo escribir soledad, regreso.

La dirección imposible del camino. 

lunes, 5 de abril de 2021

Decir amor

 Lo difícil es decir amor



Seducir mintiendo
es tan fácil
que no tiene amor.

Rozar el codo al sexto parpadeo,
decir me gusta al quinto suspiro,
te quiero al cuarto beso,
te amo al tercer orgasmo.

Pactar con el diablo
la lona al segundo asalto,
la muerte por el uno.

Lo difícil es decir amor:

decir soy yo
y acto seguido lo siento.

Tal cual.

Decir perdón, te echaba menos
a la primera lágrima, y volver;
decir tan sonrisa y tus ojos de espejo,
decir mi abrazo eres tú.

Decir de aquí vengo, allá voy,
sin cruzar los brazos. Decir te escucho
y acariciar de barro. Saber 
que allí va, de allá viene, 
bailar en lo oscuro. Decir
estamos juntos en esto.

Decir amor, de esto soy yo,
y decir ¿lo sientes?
Decir amor como camino
y de ti estoy vivo de vuelo.

Decir 
a ti se parece la hermosura
como tú huelen los lirios
la raíz de ti emana el árbol
así tus ojos iluminan los faros
a tu aliento suspira el mar
latir que separa los segundos
en tu piel anidan las estrellas

Eso no es nada.

Decir adiós
cuando te amo no sale,
y te amo se derrama, o
se hace te amo pétreo,
te amo y hueco, inconsistente.

Decir adiós,
porque somos libres
y te quiero.

Entonces, sí,
lo más difícil,
prueba irrefutable:

decir, callar,
amor, no te amo
y que sea cierto.




miércoles, 23 de diciembre de 2020

Perfil de la luz

El perfil de la luz dibujado por las sombras


“El perfil de la luz
dibujado por las sombras”

Así se llama la película.

...

Hay un cajón vacío,
un hueco en medio de un 
en medio de una nada.

78% nitrógeno, 21% oxígeno,
argón, dióxido de carbono
y una nada.

La nada que aguarda siempre en
los espacios inconclusos,
que encarece los traslados.

La nada gravitacional del esto-eso-aquello mío:
“el hambre mío”,
“el mañana mío”,
“toda la nada es mío”.

…

Aparece una aleta:
un vuelo de pez submarino
anzuelo solar en un rincón de pecera,
como un escalofrío.

La nada invadida
de su propio misterio.

...

Flash back en la noche primera.
Los protagonistas aún no nacidos
se besan como avellanas.

Flash forward. Hay un camino azul
en la ribera del hastío. Luz negra.

...

El sigilo retenido salta del paracaídas,
cubre las flores de bordes intactos
cuando la mariposa sale
como un asombro toda de vidrio.

La sal, mientras tanto, a lo suyo:
incansable en su tarea, perfilando
sabores con los vértices de su prisma.

...

Repentino. Así va a ganarse la popularidad 
nuestro abigarrado antihéroe:

Repentino baila, Repentino grita
y juega y canta Repentino como él solo.

Ojos miran y no cantan, y ojos
callan y no juegan y acallan como pozos,
ojos de sombra. Ojos de nada
para Repentino en los albores.
Ojos contándole los pasos,
ojos trastabillándole el vuelo,
la casa sigue ahí. Repentino
con el hígado abotargado de ojos,
y los ojos y la cara y los abrazos
hasta el abismo de ojos-clavo en la espalda
como espumas de piedra. 

¿Y esa luz cómo se mueve?
¿Y por qué baila Repentino y se curva
y abalanza moviendo, ablandando sombras
en la nada? ¿Qué dice en qué
caliza de los siglos? ¿A qué
juego de ojos se juega los huesos
de su catástrofe enmarañada?

...

¿Qué es un padre sin hijo?
¿Cómo se canta la canción de cuna
desde las llamas del desastre?

Araña el tren los aceros del óxido
en la red inquebrantable de los aislantes.

...

Voz en off de lluvia
sobre el alféizar del invierno somnoliento. Fade out.

Fade in. El sol, en su escalada
envuelve en su crujido de escalafones
las corrientes abisales de la madera.

...

El narrador omnisciente sale a escena
y no dice nada. 
No dice: “Soy yo”, como un dios politeísta,
“miradme los ombligos endogámicos”;
a telúrico pulmón. 

Calla mayúsculo en sus ojos llenos de ojos,
piensa minúsculo de voz quebrada.

Sólo piensa, luego omnisciente de las sombras
que la luz no besa.

...

El tramoyista cae de una cuerda,
aparece un telón y Repentino
desaparece como un agua sin flor.

Sólo queda algo:

un telón y la artimaña,
un telón y el artificio,
la cara mentira sin mirada y triste y agotada.

Todo es definiblemente una nada.

...

La aleta de espigas flota
con la cintura brillante bailotea cometas
y nadie la mira.

... 

Un telón lleno de ojos puede vaciar
hasta las sombras. Y las vacía.

Fin





sábado, 26 de septiembre de 2020

Cuentatiempos

El cuentatiempos

Juego a la oscuridad:

Un segundo.
Dos segundos.
Tres segundos.
Cuatro segundos.
Cinco segundos.
Seis segundos.
Siete segundos.
Ocho segundos.
Nueve segundos.
Diez segundos.
Once segundos.
Doce segundos.
Trece segundos.
Catorce segundos.
Quince segundos.
Dieciséis segundos.
Diecisiete segundos.
Dieciocho segundos.
Diecinueve segundos.
Veinte segundos.
Veintiún segundos.
 
[…]

si te quiero
déjame que lo cuente.

Juego a la luz:

si solos,
si a una
somos incapaces 

//pausar el espacio//
//ensanchar el tiempo//


al menos,
a mitad del silencio infinito
=
[cero antes – de piedra a chispa,
de luz a ceniza - después cero]

si me quieres
déjame contarlo:

un segundo. Dos.

[...]

Como fracciones fugaces

impacientes 
fugaces 
de realidad.


domingo, 16 de agosto de 2020

Derrota


Puntos cardinales


Quizás
sólo haya que alargar 
los puntos cardinales
para ampliar el centro
quizás
para acercarnos.
 
Y así,
quizá,
Trump
sea buena persona
tres horas por semana.
 
Y así,
da igual,
durante tres segundos
el cómo no importa
hasta la Tierra sea plana.
 
Tal vez
baste con alzar la vista
más allá del norte,
lanzar un paso amplísimo
más allá del sur y 
abrazar hacia un solo origen
oriente y occidente.
 
Y así, hablar sirva para compartir
enraizar
y así,
da igual, seamos
el cuándo no importa
cercanos:
renunciemos a las conquistas
de la derrota. 
 
 

viernes, 22 de mayo de 2020

Nombres


Amanecer


He puesto nombre y a cada pájaro
y a cada árbol y a cada sol.
Casi los reconozco ya por su trino matinal,
por la brisa y los despeina, y
la cintura dorada y rastro fugaz.

¿Quién necesita reloj?

Rocío: crisálida cáscara de nube y
las espinas y las flores.
Las espinas y las flores…
Las fragantes espinas y las afiladas flores
de frío; y el canto alegre y nervioso
y el baile musical despereza
naranja y luminosa a escalones y más azul;
noche y cierra los párpados de espejo lunar,
belleza y estira la espalda, siempre asimétrica
esta dulce transición y vacía, inagotable.




abril de 2020

sábado, 7 de diciembre de 2019

Sara Uribe


Fragmentos de Antígona González, de Sara Uribe (2012)

Instrucciones para contar muertos


Uno, las fechas, como los nombres, son lo más importante. El nombre por encima del calibre de las balas.

Dos, sentarse frente a un monitor. Buscar la nota roja de todos los periódicos en línea. Mantener la memoria de quienes han muerto.

Tres, contar inocentes y culpables, sicarios, niños, militares, civiles, presidentes municipales, migrantes, vendedores, secuestradores, policías.

Contarlos a todos.

Nombrarlos a todos para decir: este cuerpo podría ser el mío.

El cuerpo de uno de los míos. Para no olvidar que todos los cuerpos sin nombre son nuestros cuerpos perdidos.

Me llamo Antígona González y busco entre los muertos el cadáver de mi hermano.

[...]

Entre los pasos a seguir para buscar a un desaparecido hay que ver un álbum de fotografías de cadáveres.

[...]

¿Le dio un beso al cadáver? Quiero que me lo entreguen, casi estoy resignada.

Yo también estoy desapareciendo, Tadeo.

Y todos aquí, si tu cuerpo, si los cuerpos de los nuestros.

Todos aquí iremos desapareciendo si nadie nos busca, si nadie nos nombra.

Todos aquí iremos desapareciendo si nos quedamos inermes sólo viéndonos entre nosotros, viendo cómo desaparecemos uno a uno.

[...]








-

Más poemas de Sara Uribe

Entrevista a Sara Uribe

Lectura de poemas por Sara Uribe:

sábado, 19 de octubre de 2019

Luis Rosales

Palabras para algo más que un dolor



Tal vez sólo es posible que podamos amarnos mientras que dura un beso
o si se quiere una ardentía
que, poco más o menos, es una lástima de incendio,
quizá una lágrima de incendio,
y no puede vivir sino acabándose,
como la duración de una palabra sólo nos dice su verdad cuando está terminada
y deja su memoria en el oído.
Tal vez tengo un cansancio dirimente
y he llegado hasta ti como el náufrago si le empujan las olas puede llegar hasta la playa,
y he comenzado a andar con unos pasos tartamudos
hasta quedar extenuado,
y esto es ya como ver la espalda al día,
esto ya no es amar sino caer,
seguir cayendo sobre tu cuerpo como la noche cae en el mundo,
mientras siento crujir mis huesos y mis besos.

Tal vez es cierto y sin embargo es triste
que nuestro amor sólo puede durar mientras que dure un beso,
pero al besarte el tiempo se establece,
y tu cuerpo comienza a ser una pregunta,
cada una de tus manos tiene su gesto propio,
y el mirar de tus ojos empieza a conjugarse en voz pasiva.
Así me voy llenando de música y de tiempo,
y la música es sed,
y la sed es tan corta que tiene que nacer continuamente
como nacen mis ojos cuando el vestido empieza a resbalar sobre tus caderas
y aparecen tus hombros soleados,
tu momentánea piel,
y tu cuello de miel agonizante,
y tu cintura que es de agua,
y recorro, una vez y otra vez, el corto territorio de tu vientre,
con un mirar infinitesimal,
con un encendimiento que cada vez se hace mayor
y que al fin se convierte en bautismo
sobre un pecho pequeño que cabe en un dedal
y unas rodillas fuertes y despiertísimas que alguna vez como las nubes tienden a separarse,
y las manos te nacen de repente igual que brota un manantial,
y las caricias vienen del origen del mundo,
ya que cuando se ama
todo el cuerpo termina siendo labio.

Y no puedo olvidar que esto es un premio,
amiga mía,
un premio que me han dado para identificarme con la nieve,
mientras te miro
y se borra poco a poco tu rostro como se empañan los cristales
pues estoy atendiendo a otro diálogo,
y este diálogo es una lágrima que tengo ya en el ojo,
puesta a punto
y nunca acaba de caer,
y se va convirtiendo en araña,
y siento tu temblor,
su velludo temblor parpadeándome,
y es un poco de miedo
o una embolia
que toca con su hielo esta vida que es mía
y la contabiliza, hora tras hora, como se cierra un inventario.
Y esto no es doloroso,
amiga mía,
esto es así,
como una mano que te agarra por dentro
pensando en que la carne se encienda sin arder,
y la demora se convierta en culpa
y el beso que te doy deje de ser una caricia
y sea más bien una pregunta,
esa pregunta destituyente
que no me atrevo a hacer sino en tu boca,
pues todo lo que soy depende de ella,
depende de saber que nuestro amor pudo resucitarnos
-ésta fue su misión y la ha cumplido--
pero
sólo puede durar
mientras que dura un beso.

2 de agosto de 1976



domingo, 21 de abril de 2019

No estás sola

Realmente digo

Ya te habrás dado cuenta.
Son así los poetas…
creen que pueden decir
sin hablar, y a veces hasta
hablar sin decirse nada.
Nadie. Espejos de nadie
como cosas, invisibles. Silenciosos
como piedras inútiles, voces líquidas.

Yo, no soy poeta,
por eso cuando te digo:
“Buenos días”,
te digo realmente
“no estás sola”.
Y cuando te pregunto
“¿qué tal el día?”,
también te digo
“no estás sola”.
Y si “qué calcetines más bonitos”,
realmente digo, simple
y llano: “no estás sola”
y “estás preciosa”
no estás sola, y me encantan
tus ojos cuando ríes, no estás sola,
y “¿falta algo que comprar?”,
no estás sola, “aquí hace frío”,
no estás sola. “(Sólo por ti)
adoro las alcachofas”, porque
no estás sola. “¿Cuántas
cucharadas de azúcar?”,
no estás sola; “qué cabrón
el vecino”, no estás sola;
“¡qué simpáticos tus amigos!”,
no estás sola. “¿Puedes
bajar un poco el volumen?”
(no estás sola), “tienes que
leer este libro”, y nunca
estarás sola… “y menuda
fiesta...”, no estás sola,
“… y vaya resaca”, y nunca,
nunca, nunca, nunca.

Por suerte, no soy poeta
y por esa suerte decisiva
puedo decirte
sin parecer poeta
“estás dentro de mi corazón”
y cada vez que afirmo, niego, pregunto
sobre cualquier cosa. Por suerte
digo cosa y digo
“no estás sola,
estás dentro de un corazón”.
Y por suerte, puedo decirlo
y que no me creas,
y que sea cierto
y no pase nada
entre tú y acaso inútil taquígrafo.

Porque cuando digo
“no soy poeta” digo
“soy gaseoso, por suerte”, y
te digo: “no estás sola,
estás en mi corazón”.

Y si todos los poetas mienten digo
un engaño si digo “te quiero” para que me quieras;
entonces, si es mentira y soy poeta... diría
que poeta, pese a todo, significa de mis labios
“no estás sola”,
“tu soledad será siempre tuya”
y digo
“también esta cosa mía es tu corazón”.









domingo, 30 de diciembre de 2018

El poeta invisible

La historia del poeta invisible

Así,
tan de repente
se alejó el corazón.

Después del adiós el llanto,
del llanto el rencor,
del rencor de no decirse más
al escondite tras la inútil distancia.

Su mayor pecado fue aprender a escribir.
Y decidió herirse a diario un poema en el pecho
de cartón.
Escribía y escribía, día tras día,
sol tras sol, luna tras estrellas de latón.
Los días, semanas, años en la maleta de porqués de sinrazón.

Años, años y le puso ruedas
y apenas viajó a comprar comida para gatos
y tocó a la puerta.
Esto es para ti.
(Soñaba con el milagro de la deglución,
la ebullición de la sinceridad en DIN A4, 80 de gramaje
que le entiendan)
Aquí está todo. Esto es mi perdón mi razón mi todavía.
Aparece un ángel tras el delantal olor pescado
y detrás, sentado frente a la televisión,
otro, otra, quién sabe, bajando el volumen quién es.

Aquí está todo. Esta es mi vida y lo entiendas, perdón.
Pasa a tomar un café, llegas pronto.
Llego tarde no hace falta ya me voy. Me alegro volcán
de que seas feliz y no lloraré aquí lo que me queda por.
Publica un libro. Tal vez sea una buena historia.

La triste historia del poeta invisible.

El otoño aflora en la cápsula del tiempo sin viaje,
sin puertas a los tiempos del amor,
cansados giros círculo cuadrangular trac trac de escalera:
gracias adiós llego tarde, me voy y no aquí lo que por.

No amo ni existe ya idiota y ama
y existo ya idiota pero existo.
Vuelve dijo, sabe que no,
podemos ser amigos sin maleta ni corazón, sé que no.

Esto es lo que llaman editorial. Sí, venía a publicar...
Disculpe un segundo, ¿su vida? Sin problema.
Enseguida le atienden, sentado mejor.
Modernista, ¿vanguardias verdad? Cierto vital, trágico tan personal
no gustará, se lee poca poesía ¿sabe? ¿Es usted popular?
La tirada será pobre, abrigo fino, gramaje papel de váter
y publicidad en redes sociales.

… a publicar un corazón
y que vuele, y olvidarme y respire mejor porque usted no sabe
pero no lloraré lo que me queda y escribir quién sabe,
quién puede después de uno,
después de todo,
si acaso hago esto, porque ella dijo
que a otros con temor a puertas de no saber
incapaz decir fin se acabó.

La presentación será. Tenga, puede invitar a sus amigos,
a su gente.
¿A mi gato tuerto?
Espectáculo servido.

Así,
tan de repente se alejó
y el corazón fue de aluminio y el papel marrón
y el sueño imposible eterno
y el suspiro y el saber qué pasó
después de todo, después del amor,
que su vástago es de papel
que su hijo no ríe, ni canta ni crece,
que su hija no llora, ni canta, ni duerme.

Que su familia es de este planeta y el tuerto gato
rascando la puerta de la vecina, jilguero moscardón
y yo sin sal en la cocina todo cerrado, y el gato
rasca y rasca calcula hipérboles y parábolas
en su tuerto paladar de do re mi fa sol.

No tendrá usted sal...
Controle a su gato.
Es indefenso. Tiene uñas de matemático.
¿Y qué tal?
¿Sabe? Acabo de publicar un libro.
Me gustaría leerlo, por si acaso.
Es sobre un imposible, el viaje a una puerta invisible.
¿Invisible?
Invisible.
Como tú.
Como yo.
Como todos.



viernes, 2 de noviembre de 2018

Falsa expectativa


Soy

Soy el hijo de la madre
y del padre;
el padre sin hijos.

Pero un día
fui el que, si estudiase,
sería el sobresaliente.

El que escucha
cuando quiere, recuerda
lo que quiere; aprende
lo que puede desde, fui
el del fondo de la clase,
el de la ventana en el pecho.

El de no sé si quiere,
el inseguro, el impaciente,
el insuficiente.

Casi siempre
el del distante,
de la contracorriente,
el del viajero sin billetes,
el de ya es tarde para arrepentirse
porque soy, y soy, y soy.

Fui el de las orejas grandes
para ser
el que siempre crece
porque no crece:
y qué alto es y también de mí
el Dumbo decían,
el Poeta, la mayúscula,
el de la falsa humildad,
el del ego y el arrogante,
el de la soberbia frente,
el de la mirada desdeñosa (digo yo)
desde el silencio viperino,
el intrascendente
de huida constante,
de quiso y no supo,
de pudo y no puede.

A ratos la cabeza agachada,
la desconfianza,
el incierto,
el cobarde; soy la sombra
alargada
de lo que podría haber sido.

Soy la sonrisa coja,
la palabra muda,
el silencio escrito,
el tiempo perdido; soy el reflejo
en el espejo
de lo que nunca habré sido.


jueves, 3 de mayo de 2018


Sin título

Rondan cobardía y sus esferas
de cascabel amarillo, de niebla melánica
quebrando, quebrando, quebranto.
No me veo. Las manos zarzas derretidas,
ojos sucios desde dentro, rodillas ajadas
sobre tierra yerma y ahuecadas.
Vienen, vienen cabezas rotundas
a la fría, a la agria, amarga
y no veo a este lado más que afilada la nube
hasta la garganta, el hueso, la carraca
la carraca de la desfigurada y el arrebato
y el trueno mudo y la angustia calva
y la celosía adusta y la faja en la boca temprana.
Estacas sobre estacas sobre estacas
cuñas sobre cuñas como uñas clavos
en el alba sobre el alba como el alba
las ratas como zorros y garras
ahelean la ceniza bajo el fuego tórrido sierpe
putrefacta hora ciénaga agotada
jadeante aurora sin escapatoria, carretera, carretera
apagada la vela preciosa, la mimbre de lo bendito
hijo de puta, la desastre, la maldita, la rincón
del agujero de deshonra vergüenza y triste, tristeza
del agujero negro de piernas esclavas corazón
traviesa coja, paloma, corre pero no huye, huye pero está,
está pero huye, el cuerpo pero queda, el alma pero escampa.

Universalismo

“La medida del universalismo de Whitman hay que verla en dos planos. En primer lugar, el bardo americano se dirige a todos los hombres por igual. En segundo lugar, lo que dice de sí mismo y de su país -cabría afirmar con Kierkegaard- puede aplicarse a la humanidad entera. Es difícil no descubrirnos a nosotros mismos leyendo a Whitman; es imposible -por decirlo con frase de Ortega- que el gran poeta no nos plagie. Y esto, precisamente, levanta en el lector un gozo íntimo: el placer de saberse unido con el Hombre por el cordón umbilical de las experiencias no dichas hasta ahora. ¡Escuchar por fin la canción que no ha sido aún cantada! El placer de entendernos mejor gracias a las palabras con las que otro expresa lo que nosotros no sabemos decir.”



Extraído del prólogo “Walt Whitman, el poeta y su obra”, por Enrique López Castellón; 
del libro Hijos de Adán y Cálamo (dos partes de Hojas de hierba)

lunes, 5 de marzo de 2018

Galaico-portugués



Del siglo XIV al XIX

"A mediados del siglo XIV, la lírica castellana empieza a cobrar vida propia. En cuanto a la escrita en galaico-portugués va escindiéndose a dos, a medida que se diferencia el lenguaje: la gallega y la portuguesa. La suerte de la segunda no es ahora de nuestra incumbencia. En cuanto a la primera, sufrió, a partir de esta fecha y hasta el siglo XIX, una notable postración que corre parejas con la postración de Galicia como reino. Esto es importante tenerlo en cuenta: la enemistad política entre Castilla y Portugal acentuó, a partir de la batalla de Aljubarrota (1385), la separación de campos que hasta ahora había estado confusamente deslindados. Galicia, habiendo decaído las peregrinaciones a Santiago y desgarrada por la miseria, la anarquía y las luchas intestinas, pasaba a ser ya, de un modo decidido, la hermana pobre y sometida de Castilla, y, a tenor de los intereses políticos de ésta, se desgajaría progresiva e irremisiblemente del tronco portugués.

En la guerra entre Isabel la Católica y Juana la Beltraneja, Galicia tuvo aún un conato de querer reincorporarse al tronco madre al tomar partido por doña Juana, es decir, por Portugal. Los Reyes Católicos, una vez vencedores, se lo debieron hacer pagar caro, como se desprende del duro comentario que hace Zurita en sus “Anales”: “En aquel tiempo -dice- se comenzó a domer aquélla tierra de Galicia.” Hasta sin representación en Cortes se la dejó; había de ser Zamora, en adelante, quien hablase por ella, y ya en el siglo XVI, los documentos oficiales habían dejado de redactarse en la lengua del país. Esta pérdida de personalidad política continuaba patente en el siglo XVIII, en el cual Galicia sirvió a la causa de Felipe V, que era la del centralismo, y a la del Archiduque, que no sólo era la de Portugal, sino la de otras regiones como Aragón, Valencia y Cataluña, conscientes de estar defendiendo su autonomía y sus fueros.

Pero, al menos el siglo XVIII, al propagar lentamente por Galicia como por toda España el culto a la verdad y a la razón, había de comenzar a desentumecer los ánimos postrados y prepararlos para un resurgimiento que no tardaría en llegar. No hay que olvidar que, aun cuando no escribiera en lengua gallega, gallego fue el escritor más preclaro de este siglo, el que arremetió valientemente contra rutinas y supersticiones: el padre Feijoo. Y a un ilustre discípulo suyo, al padre Sarmiento, se deben los primeros esfuerzos conocidos por hurgar en la rica tradición lingüística y literaria de Galicia. Nadie antes de él había llamado la atención sobre un asunto que particularmente nos interesa ahora: el de la influencia -hoy totalmente reconocida- que los trovadores gallegos tuvieron en la lírica de Castilla."

Fragmento extraído del prólogo de 
Ocho siglos de poesía gallega. Antología bilingüe

Selección y prólogo de Carmen Martín Gaite y Andrés Ruiz Tarazona.

viernes, 1 de septiembre de 2017

Made in Japan


Made in Japan (I)


Ya estoy aquí.
Aeropuerto de Málaga.
Terminal 3.
Vuelo AY-736. 01:05.

Un cartel enorme anuncia los riesgos
de transportar comida. Expandir
enfermedades transoceánicas. Exportar.

Una pegatina minúscula grita:
“Nadie es ilegal”. Enriquecer
culturas mesolíticas. Importar.

No hay comparación.

Un litro de agua más caro que la sed. Impuesto
a los voladores de instintiva necesidad.

Ya estoy aquí.
Aeropuerto de Helsinki.

Desayuno:
- bocadillo de lomo Sajonia
- café con leche (corazón espumoso)
- macedonia

Mejor no preguntes.
Mastica y calla.

Había olvidado volar.

Cómo y absurdo y discusión por ahí abajo,
las orografías insensatas, la niebla sin justicia,
las hormigas, las cigarras y esos hijos de puta,
el mar, una alfombra sobre peces oscuros.

Nadie es ilegal.

Estoy aquí. El aeropuerto me mira
con ojos de divisa aceptada.
(Las alas) son como ir en bicicleta.
Volar (es).

Estoy aquí.
A medio camino de mi mitad.

Ya estoy aquí,
identidad contrastada: número y letra
coinciden con esta cara.
Volando, volando, volando...

Volar, ser bienvenido, regresar, volver.


LXXXI


Palabra somos
hasta que un viento viene
y se nos lleva.

jueves, 20 de julio de 2017

Olvídate


Parragrafeando a Benedetti

Ámalo, hija mía,
ámalo siempre si
no escribe poesía.
Olvídate si lee
a Benedetti, o
cree amar apasionadamente,

que entonces duele así
el amor un disparo a bocajarro
se te muere,

canje
soledad por soledad,
pacto a pacto,
beso en beso,

aunque trueque mínimo
díselo, dítelo,
dite a tiempo que vuestro amor
es un niño muerto,

los poetas nunca miran hacia arriba
disputan las copas con las nubes
desprecian sus pájaros y los nidos,

vuestro amor es un niño muerto

entonces,
no te quedes
sálvate de esa palabra suya
sucia boca de dice y de no habla de ni escucha
mientras puedas.

En este tiempo, hija mía,
cualquiera dice poeta
cualquiera dice te amo
cualquiera y después se marcha
como si nada
como si cualquiera.

Ámala, hija mía,
si no es poetisa.
Si no es poetisa, ámala
aunque te busque y te encuentre,
aunque la noche pase y tú la tengas,
y no.

Después de todo el secreto
el secreto es navegar nubes en sus ojos
el secreto es habitar pájaros de sus manos.

Ámalo, ámala,
aunque sea el trueque mínimo
la única forma. Aunque no sonría
amaros enteramente si no escribe.
Odiaos fugazmente si escribe poesía.


SpNt20005 - 18 /7/17


martes, 27 de junio de 2017

Idea Vilariño


De Poemas de amor (1958)

Ya no

Ya no será
ya no
no viviremos juntos
ni criaré a tu hijo
no coseré tu ropa
no te tendré de noche
no te besaré al irme.
Nunca sabrás quién fui
por qué me amaron otros
No llegaré a saber por qué
ni como nunca
ni si era verdad
lo que dijiste que era
ni quién fuiste
ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido
vivir juntos
querernos
esperarnos
estar.
Ya no soy más que yo
para siempre y tú ya
no serás para mí
más que tú. Ya no estás
en un día futuro
no sabré dónde vives
con quién
ni si te acuerdas.
No me abrazarás nunca
como esa noche
nunca.
No volveré a tocarte.
No te veré morir.





Extraído de 36 años de poesía uruguaya