Quizás llegue tarde y de ahora en adelante deba sentirme incómodo. No se trata de una digna forma de vida pero nadie ha escogido cuándo ni dónde nace. Sólo nace. El resto es sorpresa y miedo. Los vértigos del reloj.
Una luz se apaga, como si nada en mitad de todo. Como una mesa a la que se le rompe una pata sin jamás haber entrado a una biblioteca.
Una cojera de humildad.