viernes, 16 de agosto de 2013

Fórmula milagrosa


- Está baja de moral.
- ¿Está triste?
- Más o menos. Básicamente no la dejan ser feliz.
- ¿Está castigada?
- No. Cuando sólo puedes hacer lo que otros quieren que hagas tienes un sentimiento parecido a la esclavitud. Lo que haces sin que alguien te lo mande es similar a la rebeldía y, por tanto, si haces algo que crees que es justo aunque vaya en contra de lo establecido, los reproches y los gritos no son más que una motivación extra, un riesgo catalizador.
- ¿Qué significa catalizador?
- No importa. En su caso, la solución es bastante más sencilla, sólo está enferma, es una cuestión de encontrar el tratamiento correcto y tener paciencia, pero no hay tratamiento correcto si hacen que se sienta una inútil.
- Pero no es inútil...
- Hay muy poca diferencia entre alguien que sólo se levanta de la cama para comer e ir al servicio y un muerto. Todos vamos a morir, eso es una realidad tan real como que a nadie le gusta morir siendo una carga. En su situación puede hacer poco: fregar un par de platos, regar las plantas..., pero si no le dejas hacer nada de lo que antes formaba parte de su rutina, es normal que se sienta una carga y no encuentre ninguna motivación para seguir luchando. Si además, al mínimo esfuerzo le gritas reprochándole que "después no se queje si le duele", entonces empiezan a terminarse los caminos a la felicidad, y sin felicidad no hay rebeldía, y sin rebeldía no hay esperanza.
- Si está malita, ¿por qué le gritan?
- Los que están sordos piensan que nadie les escucha. Y si están nerviosos es probable que se olviden de cómo se dicen las cosas con cariño.
- ¿Se va a morir?
- Sí. ¿A que ahora la quieres más?

© Lo supe en cuanto te vi
Maira Gall