domingo, 21 de noviembre de 2010

Nanomedicina contra el cáncer

cancer, celula cancerosa
Células cancerosas en arteriola pulmonar
La primera causa de muerte por enfermedad en el mundo es el cáncer.

Se estima que un 20% es una cuestión de herencia genética, el resto es consecuencia de una mala alimentación, el tabaco, el alcóhol y el sedentarismo principalmente; aunque, según la OMS, no aparece entre las diez principales causas de mortalidad hasta el rango de edad comprendido entre los 45 y los 69 años, en sexto lugar.

Entre los últimos avances en la lucha contra el cáncer, según la revista Science, se encuentra un sistema de nanopartículas capaces de transportar medicamentos a las células cancerosas (perforin, por ejemplo, contra el cáncer "que ha sido infectado con patógenos como virus"). Estas nanopartículas pasan desapercibidas ante nuestro sistema inmunitario y liberan su carga sólo ante células cancerosas, sustituyendo la cirugía, la irradiación y la quimioterapia.

quimioterapia, cancer
Según la Sociedad Americana contra el Cáncer, en Estados Unidos, uno de cada dos hombres (45%) y una de cada tres mujeres (38%) padecerá cáncer

Casi una docena de fármacos que utilizan este proceso aún se encuentra en fase de ensayo clínico en humanos; para la comprobación de su mecanismo de acción y los posibles efectos secundarios que podría tener en los pacientes. Aunque aún se necesitarán varios años para comprobar la inocuidad.

Los fármacos tradicionales deben ser solubles en agua para circular por la sangre, eludir las células inmunitarias y no ser "desactivadas" por los riñones y el hígado, alcanzar su objetivo y eliminarlo; en una sola sustancia. La nanomedicina permite atribuir estas funciones a diferentes componentes, abriendo un abanico de posibilidades prácticamente infinito.

Por Francisco Fernández, para Acta Verbum.

















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Actualización: 28/1/10 - 19:25




En New Scientist se ha publicado un vídeo en el que se puede apreciar cómo el medicamento ataca las defensas de las células cancerosas escondido en burbujas de tamaño nanométrico.

Los investigadores tiñeron las cápsulas - llamados micelas poliméricas - que cargaban el medicamento, de verde; y la células cancerosas de rosa. Descubrieron que ocultando el medicamento en estas cápsulas llegaba a muchas más células diana, en este caso cancerígenas, sin descomponerse en el camino.

Esto hace al fármaco más eficaz y los efectos secundarios se reducen.
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