viernes, 17 de septiembre de 2010

Satoshi Kon





El cortometraje se titula Ani*Kuri15, y es obra de Satoshi Kon, uno de los grandes maestros del anime, fallecido el pasado 24 de agosto.

Cuando enumeraron las películas que había dirigido una sensación extraña me recorrió el cuerpo, había visto dos de sus grandes películas casi por azar (ya tres), y no sabía quién había sido el culpable de tales emociones durante su visionado.

En todas explota las posibilidades del anime al máximo; en Millenium Actress, por ejemplo, nos cuenta la historia de una actriz cuya vida trasciende a lo largo de todos los rodajes en los que ha participado; los escenarios son impresionantes. Paprika, por otro lado, nos introduce en el mundo de los sueños y nos hace reflexionar sobre qué es y qué no es un sueño, cómo podemos diferenciarlos de la realidad sin caer en una mentira. La última que he visto, Tokyo Godfathers, es más cotidiana, situada en el Japón actual, nos muestra la situación a la que deben enfrentarse un curioso trío de vagabundos para darse a sí mismos una nueva oportunidad, si os cuento más ya es spoiler...

La película que aún no he visto ha sido Perfect Blue, y la serie de animación Paraonia Agent. Aunque aún queda una sorpresa más: The Dream Machine, su última película, que estará en la gran pantalla en 2011.

A continuación podéis ver una entrevista, algunos fragmentos de sus películas y una otaku.




Antes de morir tuvo la posibilidad de despedirse, puedes leer su último mensaje en japonés (traducido al español -por Google-).


Descanse en paz.

Remolino




El vídeo es increíble. Podríamos pensar que las hormigas son una plaga incontronable, pero no.

Se trata de un remolino formado por miles de hormigas soldado. Cada hormiga sigue a la que tiene enfrente hasta que mueren.

El explorador William Beebe (1921) describió un remolino del que fue testigo en Guyana. Según cuenta, medía 1200 pies (360 metros) de circunferencia y hacía necesario un tiempo de 2 horas y media de recorrido completo para las hormigas. El remolino persistió durante dos días, "con un número cada vez mayor de los cadáveres cubriendo la ruta cuando el agotamiento hizo mella, pero con el tiempo, unas pocas hormigas trabajadoras dispersaron el camino, rompiendo así el ciclo, y la marcha se alejó hacia el bosque."

¿Por qué? Las causas son difíciles de averiguar, lo que sí está claro son los efectos.

Si tenemos en cuenta el corto ciclo de vida de las hormigas, las más inútiles en épocas de falta de alimento son las ocupadas de proteger al grupo de un enemigo igualmente incapaz de atacar en tiempos de escasez... "justo ahora es el momento de atacar", pensarían algunos hormigones soldado... pero no existen los préstamos a pagar en cómodos plazos durante generaciones para invertir en una locura.

Ocurrencia

La ocurrencia no puede sustituir al trabajo, como éste a su vez no puede ni sustituir ni forzar a la ocurrencia, como no puede hacerlo tampoco la pasión. Trabajo y pasión sí pueden, en cambio, provocarla, sobre todo cuando van unidos, pero ella viene cuando quiere y no cuando queremos nosotros. De hecho es perfectamente cierto que las mejores cosas se le ocurren a uno mientras fuma un cigarro en el sofá, como le sucedía a Ihering, o quizás, como de sí mismo dice Helmhotz con precisión de físico, mientras pasea por caminos en leve cuesta, o en cualquier otro momento. En todo caso surge cuando menos se la espera y mientras uno pena y se afana en la mesa de trabajo. Claro es que jamás surgiría si uno no tuviera tras sí esas horas de penar en la mesa y esa preocupación constante por las cuestiones abiertas.

Max Weber

Extraído de El político y el científico (.pdf)