domingo, 9 de enero de 2011

Amor propio

Hay una cosa que ha cambiado. Durante gran parte de mi vida he pensado en el amor eterno como un enamoramiento diario, una felicidad cotidiana, sencilla, acumulativa. Sólo era necesario un tema de conversación interesante, un beso y una sonrisa.

Ahora, la cosa es más complicada. El amor ha dado una tregua, y yo intento ser feliz sembrando. ¿Que cómo me va? Llevo todas las vacaciones repitiéndolo, "muy bien":

- 4º de Periodismo y Comunicación Audiovisual. Todo aprobado (dos sietes) tengo que recuperar la práctica de Tecnologías Digitales... ¿reírse o llorar?

- Darle de comer a la bestia.

- El libro, ya solo me quedan 50 ejemplares... y la maleta ya casi está terminada. Ya hay lugar para la presentación en El Ejido, quién sabe cuándo. Las entrevistas creo que aún no se han publicado.

- Acta Verbum. Ya mismo toca ponerse con el especial de Wikileaks y números 5, 6 y 7. Tendremos que recurrir a la publicidad para aumentar la tirada.

- En la empresa de optimización y dinamización de plataformas web (que aún no tiene nombre) parece que pronto estrenaremos cliente, lo mismo nos paga y todo.

- Como representante de alumnos, participaré en el proyecto de comunicación de la universidad.

- Reestructurar, completar y actualizar los dos "estudios" sobre El futuro de las noticias y periodismo científico, que no sé cuándo empezaré a publicar en el blog. Una profesora me sugirió que presentara el primero a un congreso. Cumplió el plazo. Con tranquilidad...

- Deporte caca. Si eso futbolín.

¿Amor? Propio. Necesitaba cambiar una cosa. No puedes ser feliz sin dedicarte a un trabajo que te guste. Es aquello a lo que dedicarás un gran número de horas de tu futuro, y debe asegurar tu independencia económica. Por si no lo encuentro, me estoy dedicando a inventármelo.

El objetivo sigue siendo el mismo, hacer que sus ojos brillen:





Pero se multiplican las razones. Por mí, y por ella. Necesito su camino propio, complementario, lo que implica establecer una especie de "requisitos mínimos", que dejarán de tener sentido llegado el momento. Empiezo a ponerle palabras a los cambios de una belleza que no puede ser, no existe, estática. Oscilaciones. Infinitas posiciones.

Sólo es necesario un tema de conversación interesante, una sonrisa y un beso.
Y sueños compartidos.
© Lo supe en cuanto te vi
Maira Gall