martes, 29 de noviembre de 2011

Estudiante

Sabe hacerlo con los ojos cerrados. Coge de los extremos un pañuelo, estirado sobre la mesa. Cubre sus ojos de negro y relaja el cuerpo. Lo ha hecho cientos de veces, podría decir incluso que una vez estuvo a punto de desistir. A un suspiro de tirarlo todo por la borda.

Relaja el cuerpo, despeja un nudo de polinomios en el cerebro. Palpa los bordes.

Empieza.
© Lo supe en cuanto te vi
Maira Gall