lunes, 5 de julio de 2010

Grafeno


(Vía Environmental Graffiti a través de Pizcos)

Lo siento, hoy por hoy, estas fotos son un montaje.

La cuestión es que hace algún tiempo descubrí el grafeno. ¿Y qué es el grafeno? Os preguntaréis. Y yo os respondo, el futuro; perdón, el Futuro.

Se trata de un material fino, fuerte, conductor eléctrico y flexible que podría estar pronto listo para las pantallas táctiles. “En teoría, podrías enrollar tu iPhone y ponértelo tras la oreja como si de un lápiz se tratara”.

Se conoce desde hace más de 50 años, pero lo que es difícil es producirlo: hay que “afeitar” capas de 1 átomo de espesor (sí, has leído bien, el grafeno tiene un átomo de espesor) para luego disolverlas, químicamente, sobre grafito. A lo sumo se conseguían “manchas” de grafeno.

Pues bien, avances recientes, por cortesía de Samsung y la Universidad Sungkyunkwan de Corea, han conseguido crear una superficie continua de grafeno puro, del tamaño de una televisión, utilizando varios rollos que sitúan el material sobre una hoja de poliéster.

El material de hoy en día es caro y frágil, mientras que el grafeno es más barato, más duro, más rápido y más flexible.

Para hacernos una idea de su aplicación en el futuro, no hay más que ver la proposición de Microsoft; que, salvando la transparencia de las pantallas (tiempo al tiempo), nos muestra las futuras posibles aplicaciones de este material en nuestra futura vida cotidiana. En la futura vida cotidiana de los ricos, mejor dicho.



La tecnología ha dado un paso más hacia adelante, es el turno de la imaginación. Imagina.

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Actualización: 17/10/10 - 21:25

Estamos de enhorabuena; Andre Geim y Konstantin Novoselov, científicos de la Universidad de Manchester (Reino Unido), han sido distinguidos este año con el Premio Nobel de Física "por sus experimentos fundamentales sobre el material bidimensional grafeno".

Actualización 2: 7/2/10 - 17:15


The origins and limits of metal–graphene junction resistance

Depresión

Esta mañana ha tocado ir al médico.

Tengo que reconocer que por suerte no me he aprendido el nombre de ninguno de mis médicos, no ha sido necesario. Por ahora no he pasado ni una noche en una cama de hospital ni me han tenido que entubar ni me he partido ningún hueso. Sólo esguinces y alergia a los mosquitos. En Madrid me paso casi todo el invierno moqueando, de pequeño tuve bronquitis asmática y soy de gastar pañuelos. Detalles al fin y al cabo. Con el tiempo imagino que los huesos irán perdiendo fortaleza y los músculos se irán encogiendo.

A largo plazo me preocupan más las enfermedades psicológicas, perdón, quería decir la tristeza, eufemísticamente conocida como depresión: esa enfermedad mental que utilizaré como excusa cuando esté demasiado triste como para trabajar.

Aunque pretenda quitarle seriedad al asunto, me preocupa un poco la, a mi juicio, excesiva atención que se le presta. Google es capaz de encontrar 5.260.000 resultados de todo tipo, desde monografías, tests, "trucos" para superarla... y cifras, muchas cifras:

Uno de cada diez papás sufre depresión pre o postparto, uno de cada diez adolescentes padece depresión, uno de cada cuatro pacientes con cáncer presentan ansiedad o depresión, uno de cada tres escolares sufre de depresión, uno de cada cinco profesores ha estado de baja por depresión,... pareciera que todas esas cifras sólo se refieren a uno...

¿Pero cómo se diferencia entre una depresión y tristeza? El siguiente vídeo es un chiste:



En teoría, si respondemos afirmativamente a siete de las veinte preguntas que presenta el especialista, "seguramente los neurotransmisores a nivel de cerebro están disregulados", tenemos depresión, pero seamos sinceros; ¿qué tiene que ver la depresión con los dolores de cabeza (así, sin más) o una mala digestión sólo sufragable a base de toneladas de kiwi y granitos de fibra? ¿A qué se refiere "pensar con claridad"? ¿Incluye a políticos?; ¿disfruta los 30 días del mes de su trabajo? Seamos sinceros... se llama trabajo... (véase su etimología)

Con cosas así, normal que uno se deprima...
© Lo supe en cuanto te vi
Maira Gall