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martes, 27 de junio de 2017

Idea Vilariño


De Poemas de amor (1958)

Ya no

Ya no será
ya no
no viviremos juntos
ni criaré a tu hijo
no coseré tu ropa
no te tendré de noche
no te besaré al irme.
Nunca sabrás quién fui
por qué me amaron otros
No llegaré a saber por qué
ni como nunca
ni si era verdad
lo que dijiste que era
ni quién fuiste
ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido
vivir juntos
querernos
esperarnos
estar.
Ya no soy más que yo
para siempre y tú ya
no serás para mí
más que tú. Ya no estás
en un día futuro
no sabré dónde vives
con quién
ni si te acuerdas.
No me abrazarás nunca
como esa noche
nunca.
No volveré a tocarte.
No te veré morir.





Extraído de 36 años de poesía uruguaya

domingo, 25 de junio de 2017

'La ciudad está triste', de Ramón Díaz Eterovic (1987)




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“tienes el audio libro de "la cuidad esta triste". Ese fue el comentario de lorena rodriguez. A partir de ahí, busco el libro en pdf, cortito, algún diálogo, bien, interesante. Acepto el encargo con gusto. Previo a la grabación, un largo viaje de implacable afonía. Y resfriado. Retomo el hilo.

Novela policíaca, novela negra. Ramón Díaz Eterovic, chileno, ha escrito cuentos y poemas. Al parecer es el primer libro de varios, rollo Sherlock Holmes. Se notan los aciertos, la síntesis de intervalo entre acierto y acierto, ritmo rápido. Cada capítulo es un embate. Muchos personajes coordinados en el tiempo. Lugares comunes. La trama: un caso que la historia aún no ha resuelto, a los perros se les mata. Después descubro que es una saga importante, detective Heredia. Con novela gráfica y serie de televisión incluidas. Durante una entrevista, el periodista hace una comparación con Blade Runner. Qué extraño. Poco antes había pensado en ello. Es de 1987. Me ha gustado, y además será muy útil, el libro es difícil de encontrar y el autor es relativamente conocido. Menos de lo que debería, opina uno. Doble éxito.

Retomo el hilo del proceso. Hice un curso de sonido hace una semana. Perfecto. Vamos a aplicarlo. Medios limitados. Yuju... Ha desaparecido gran parte del ruido ambiente. ¡Yuju! Aún así, hay un golpe de fondo de cuando en cuando... Yuju... Y la vocalización... El otro día se lo dije a Sarró, “esto de aumentar la calidad es una putada, se notan más los errores”. Vaya si se notan.

En general el proceso bien, sencillo más o menos. Un inciso.

Lo hago porque me gusta leer, y compartir la satisfacción de hacerlo. Por eso lo sigo haciendo. A la gente le gustan ¿qué más puedo pedir? Soy atípico. Lo sé. Sólo aparece mi nombre en los vídeos, y mucho es. No me grabo dando las gracias, ni felicitando mis cifras. No te pido que te suscribas. Sólo leo. Ni siquiera cosas mías. Y pronto, de personas que me piden que lean lo que escriben... (¿quién tiene que dar las gracias?)

Partiendo de la base de que la mejor lectura es en voz de su autor/a, cualquiera puede intentarlo.

Se necesita un smartphone con micrófono y la aplicación de grabadora (importante que esté en calidad de grabación alta), y un ordenador con Audacity (software libre gratuito) para editar audio. Con eso hice mi primer audiolibro, y el último. En este, al final del proceso, he utilizado el ecualizador del Premiere CS3 (edición de vídeo). Un efecto y ya está... y se nota. Quiero decir, que si pudiera ponerme serio, usaría ProTools 10HD (de Avid) o como segunda opción, Audition (de Adobe).

Ya me extenderé más sobre esto. Mucho más. Próximamente reeditaré los audios de los completos, y ya veré qué hago con eso.

Ahora mismo son 656 suscriptores. Tengo miedo...

Es broma.


lunes, 12 de junio de 2017

Clases particulares


Algo falla


Me dedico a dar clases particulares.
Clases a domicilio.
Individuales.
No estoy dado de alta.
El que sí lo esté, dirá que le robo trabajo.
Competencia desleal, dirá.

Estoy dando clases, sin contrato,
a niños colombianos
senegaleses
marroquíes
y rumanos.
Y a un jubilado.
Los que menos se esfuerzan,
los de la ESO, los mayores, españoles... curioso.
No les importa suspender.
Ya vendrá otro. Paga mamá.
Detesto perder el tiempo.

Precio especial.
Precio acorde a sus posibilidades.
Precio de saldo.

Si tuviera que darme de alta
o mantener un coche
tendría que subirme el sueldo
y esos niños no recibirían clases.

Es mi forma de luchar contra el terrorismo.
Darles todas las oportunidades que necesiten.

Trabajo media jornada
y aún así gano más que un amigo mío,
trabaja más o menos lo mismo, es fijo en el Lidl.

Algo falla... y no soy yo.
Algo falla... y no son ellos.

miércoles, 7 de junio de 2017

Turismo literario (III)

Esta mañana he vuelto de Madrid. Mi amigo Álvaro estrenaba corto y no podía faltar a la cita. Pero claro, como uno es como es, y las librerías en El Ejido son como son (que no son),  hay que aprovechar la ocasión. El corto ya lo compartiré en una entrada aparte.

Primera librería

Era una librería pequeñita, con la mitad dedicada a libros antiguos y como a mí me gustan, con libros hasta el techo. Estuvimos indagando un buen rato, pero al ser la primera, tampoco quería descontrolarme. Fui bastante selectivo:
  • Los 90 ministros de Franco. 6 euros. Tercera edición corregida y aumentada. Incluye la réplica de los ministros Serrano Suñer (cuñadísimo), Navarro Rubio, Espinosa San Martín y Antonio Iturmendi. Es difícil encontrar libros sobre el franquismo en general. Aunque sea de 1970 (versión oficial), me vendrá bien para conocer más sobre los gobiernos posteriores a la guerra civil y como obra de consulta
  • Historia de un idiota contada por él mismo. Félix de Azúa. 6 euros. El título lo dice todo, supongo. No conozco al autor, pero me sorprendió mucho la contraportada. Dice literalmente: "este libro debiera ser adoptado por todos los institutos de segunda enseñanza como manual de supervivencia. No evita la idiotez, pero ayuda a prevenirla". Literatura irónico-postmodernista. Carne de audiolibro

Segunda librería

Se mudan justo al otro lado de la calle. El librero me comenta que la feria del libro le hace mucho daño a los libreros. Las editoriales llevan sus propios puestos y aunque el precio final del libro no baja, se pierde la comisión del librero. Está enfadado. No me quiero imaginar lo que tiene que ser para una librería cambiar de estanterías.

Hay una gran colección de libros de editoriales sudamericanas, sobre todo poesía y crítica literaria. Dientes largos es poco. Cojo lo que puedo y huyo por si acaso. Me quedo con las ganas de llevarme uno de crítica literaria de Mario Benedetti. Los siguientes días sigue el run run, había varios, me digo, volveré, es pronto.
  • 36 años de poesía uruguaya (1930-1966). Selección de Alejandro Paternain. 7 euros. De todo y todo desconocido, como usted comprenderá. Lo he hojeado un poco y es una maravilla
  • La última poesía cubana (1959-1973). Selección de Orlando Rodríguez Sardiñas. 9 euros. De todo y todo desconocido, como usted comprenderá

Mercado de San Fernando

Mientras paseamos a Yanis, camino del parque, Laura me advierte de una librería al peso. Me avisará cuando vuelvan del parque. Me pierdo un poco pero la encuentro, nada más entrar, a la izquierda. Es un hombre de mediana edad. Libros por todas partes. Cojo dos libros, le pregunto si me los puede pesar para saber cuánto llevo: tres euros. Cojo otros dos: 8 en total. Perfecto. Cojo algunos más y en total me he gastado 15 euros. Le doy las gracias con prisa. El tiempo pasa volando.
  • Artificios. Borges. Cuentos. Muy pequeñín
  • Máscaras venecianas/La sierva ajena. Bioy Casares. Muy pequeñín. Ambos autores colaboraron juntos utilizando, entre otros, el seudónimo de H. Bustos Domecq. Cuentos. Sí, carne de audiolibro
  • Antología de prosa de Antonio Machado. Prólogo y selección de Aurora de Albornoz. Es el cuarto libro de una colección: A la altura de las circunstancias. "Es una muestra de su pensamiento en el campo político". "Aunque no se puede hablar en sentido estricto de 'Machado político'", advierte después
  • Cántico. Jorge Guillén. De esos libros que hay que tener en toda buena colección de poesía.
  • Tiempo de abrazar. Juan Carlos Onetti. No encontré por ninguna parte "La vida breve". Apenas cojo novelas, pero "El astillero" me gustó mucho y por qué no...
  • Antología de los mejores relatos de Roald Dahl. Roald Dahl. Lo conocí por la película de "Matilda"; después leí un par de relatos y me gustó bastante su forma de escribir. Creo que me voy a divertir
  • Carmen Laforet. Agustín Cerezales Laforet. Tengo que preguntarle a Laura "¿quién es Carmen Laforet?". Me contesta que "Nada", una novela suya la marcó mucho durante su infancia. No la conozco, ni la obra ni la autora, pero es un libro bonito que incluye fotografías de su infancia en Canarias. Una buena forma de adentrarme
Tiene una sección de libros infantiles a un euro. Me acuerdo de mis alumnos y casi al azar, me quedo con:
  • Zap, un pez pintado. José Morán
  • Memorias de una gallina. Concha López Narváez
  • Escobas voladoras. Ann Jungman

Librería del rastro

Está a reventar de libros. No va a ser barato... me cuesta encontrar la sección de Poesía. Acabo de entrar a una que no tenía una sección concreta. Me marcho pensando "si no tiene una sección de poesía no puede ser una buena librería...". Después de navegar entre libros, atravesando espacios estrechos para moverme, obligado a preguntar, me sitúo. Una mujer pregunta por una Biblia. Sí, aquí. Le digo al librero en tono de broma, "¿de verdad, la biblia al lado de la poesía?". "Donde se puede", me responde en tono cordial. "Antes era un buen negocio, pero la crisis está acabando con el libro antiguo". Veo algunas joyitas pero no hay muchas para elegir con un precio que se ajuste a mi bolsillo.
  • Obras incompletas. Gloria Fuertes (edición de la autora). 5,95 euros. Ahora parece que se ha puesto de moda. Recuerdo un libro de poesía infantil en la casa de mi abuela. Probablemente las primeras poesías que leí con gusto. En la contraportada de la edición de Cátedra: "reúne en un volumen la producción poética de Gloria Fuertes publicada hasta el momento, con la excepción de su poesía para niños". 1975. 364 páginas. Una joya

Puesto en la calle

En una caja a ras de acera, hay varios libros. Un hombre con acento inglés atiende a varias personas detrás de varios discos y aparatos de toda índole. Remuevo un poco y encuentro Primavera con... Lo cojo al vuelo y le pregunto el precio. "3 euros", me dice. Acabo de venir de comprar libros al peso. "Es mucho", le digo. "¿Cuál es tu oferta?"; "Este y otro más por tres euros". "Está bien, depende de cuál sea el otro". Hay libritos antiguos, curiosos pero poco interesantes y, en la misma caja, Cuentos fantásticos... Galdós mola. No puede fallar. Acepta mi oferta. Los dos contentos.
  • Primavera con una esquina rota. Mario Benedetti. 1,5 euros. Lo leí de la biblioteca y es una joya, te guste o no te guste Benedetti. Y por ese precio... es delito no llevárselo
  • Cuentos Fantásticos de Benito Pérez Galdós. Edición de Alan E. Smith. 1,5 euros. Editorial Cátedra. No hace falta darle muchas vueltas

Puesto del Rastro

Están recogiendo. Hay que darse prisa. Una hilera de cuatro cajas con libros a un euro. Leo rápidamente los títulos, evito los clásicos, los que siempre van a estar ahí. Me la juego y a seguir.
  • Tupac Amaru. Carlo A. Caranci. 1 euro. Historia de Perú durante la conquista de América
  • El gran Gatsby. F. Scott Fitzgerald. 1 euro. Un clásico que voy a coger con ganas
  • Siddharta. Hermann Hesse. 1 euro. He leído poco del autor pero me ha gustado bastante, y casualmente estuvimos hablando sobre este libro. Le he echado un ojo por encima y me va a gustar mucho

Librería de segunda mano "Menos diez"

No es muy barata, así que tengo que escoger bastante bien. Normalmente no me llevaría ninguno, pero ya que estoy busco un libro difícil de encontrar y que sé que me va a gustar. ¿Poesía nórdica o poesía gallega? Carmen Martín Gaite...
  • Ocho siglos de Poesía Gallega, antología bilingüe. Selección de Carmen Martín Gaite. 9 euros. Dice la contraportada: "... dedique mayor atención al período (siglos XII-XIV) en que el gallego era la lengua obligada para la expresión lírica culta de toda Castilla...). Descubro que Valle Inclán, uno de los favoritos de Álvaro, es gallego

Tienda de antigüedades

Andamos por la calle cuando nos topamos con un estante de libros a un euro. Pausa. No hay gran cosa, pero hay cosa. Buena pinta, la felicidad es no tener prisa. Caminar es mirar a ambos lados mientas se camina. Despacio es tener tiempo para caminar.
  • Colección de Poemas. Selección de José Calles Vales y Belén Bermejo Meléndez. 1 euro. Una selección de poesías clásicas. La edición no es una cosa increíble pero hay una breve biografía del autor y un comentario que contextualiza cada poema. Buena selección y muy interesante
  • Cerdos amaestrados. Antonio Rodríguez Parra. 1 euro. Segundo libro de cuentos de un estudiante de ciencias de la comunicación andaluz. No tengo ni idea... pero puede ser interesante

Librería Berceo de libro antiguo

Una maravilla. Llegamos a cinco minutos de que cierren. Tocamos al timbre, baja un hombre mayor y nos abre. ¿Buscáis algo? Poesía, antologías. Miramos algún precio. No hay sección de poesía pero no es difícil percatarse de que empapa toda la habitación. Nos recomienda libros en alemán. Nos enseña una edición con dibujos en serigrafía de Paul Celan. Si vale 12, te lo dejo en 10. Si quieres, los tres por 10. No puedo evitar mirarlo con ojos de sospecha. No puede ser verdad. Le digo que dos de Neruda no, mejor otro autor. Me recomienda a Ángel Crespo, gran traductor. Acepto con gusto. Nos comenta que hay mucho pirata, que intentaron colarle un grabado muy valioso en un lote normalito. Que avisemos cuando volvamos, que me hace una selección de 100 libros de poesía a buen precio. Ojos como platos. Su hijo, desde el ordenador, nos dice que están subastando por internet 50 premios Adonais firmados por sus autores. La puja va despacio. Todo el mundo espera al último momento... Ya, le digo... suele pasar. En un almacén tiene 25.000 libros. Recita de memoria a Guillén. Se le olvida un poema suyo. Me siento una pulga insignificante, incapaz de valorar todo aquello que me rodea. Soy incapaz de moverme para leer títulos distintos de los que señala. No soy coleccionista, no se me ocurre otra forma de decirle que no me alcanza. Ya, pero si te lo dejan a buen precio... insiste. Le gusta leer a Quevedo en una edición del siglo de Oro. Como lo leían cuando estaba vivo, pienso. Los libros de colecciones, imprimiendo como churros, han hecho mucho daño. Estoy allí gracias al libro barato, después de todo. Nos vamos pronto. Ya es tarde, pero volveremos.
  • Obra poética. Antología de Jorge Guillén. 4 euros (un regalo del librero)
  • Tercer libro de las odas. Pablo Neruda. 5 euros
  • Antología poética. Ángel Crespo. 5 euros

Re-read

Es una franquicia que conocí en Barcelona. En Madrid sólo hay uno pero a final de mes abrirán otro. Me lo dice porque antes le he preguntado si podría trabajar allí. Dice que a él le gusta, pero algunos días trabaja mucho: de 10 a 8. Pienso en las 14 horas que se pega mi madre en el almacén, con las sandías. Yo también tengo las manos grandes. Le pregunto si le da para vivir. Es feliz, y gasta poco, dice. Quién sabe.
  • Cultura para personas inteligentes. Roger Scruton. 2 euros. Conocí al autor por otro libro: "Lo que dicen los filósofos". Es de 1999. Según la contraportada, "uno de los pensadores actuales más incisivos y provocadores, ... nos propone, como ejemplo radical de la cultura popular, una interpretación polémica de movimientos y tendencias artísticos como el kitsch o el rock-and-roll". Me voy a divertir
  • Campo semántico y connotación. María Jesús Fernández Leborans. 2 euros. En la línea de libros de lingüística de anteriores viajes. El índice da miedo. Me fascina a partir del segundo capítulo, el análisis de los conceptos de Luz/oscuridad y su relación con el misticismo. Esquemas a mansalva y alguna que otra parte subrayada. Ñam ñam ñam
  • Hijos de Adán/Calamo. Walt Whitman (traducción de Enrique López Castellón). 2 euros. Una edición clásica de un clásico. Nada puede salir mal
  • Utopía. Tomás Moro. 2 euros. El concepto "utopía" nació a partir de este libro. Álvaro se sorprende cuando le digo que se publicó en 1516. Audiolibro sí o sí
  • El contrabajo. Patrick Süskind. 2 euros. Lo busqué y lo rebusqué y por fin apareció. Me pidieron que hiciera un audiolibro. Edición muy limpia, letra grande y clara. Perfecto. A la saca
  • Mecánica del fuego. Adelaida Caballero. 2 euros. Poetisa mexicana ganadora del premio Gloria Fuertes. No la conozco pero a ver qué tal
  • El amor, las mujeres y la vida. Mario Benedetti. 2 euros. Es Benedetti... 

jueves, 25 de mayo de 2017

'Una vida sin principios' (1863) y 'Desobediencia civil' (1849), de Henry David Thoreau


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Conocí a Thoreau (1817-1872) por casualidad. En una época de mi vida rebelde, tan rebelde como cualquier adolescencia. Me hacía mis propias camisetas, lucía la cara y alguna frase del Ché, y el diseño tipográfico, tan hermosamente anárquico, de la A de anarquía. A los que dejen de leer a partir de aquí, estáis en vuestro derecho. No está el horno para prejuicios.

Recuerdo perfectamente una web con el ensayo “Sobre la desobediencia civil”. Tardé una tarde, porque es largo, y me costó bastante entenderlo, pero después de saber en qué año se escribió, me pareció simplemente maravilloso, universal, y atemporal. La alternativa pacífica que necesitaba como forma de protesta, de sentimiento de paz interior ante tanto asco, el principio del fin de mi sensación de culpabilidad.

Tuve suerte de leerlo tan joven. Me influyó desde tan joven. Permitió el desarrollo de mi interés por los derechos civiles y políticos, mi preocupación (a veces exacerbada) de hacer del mundo un lugar mejor, de sentirme especial, diferente, único pero bien acompañado, aunque sea a través de pensamientos del siglo pasado. Descubrí que no era el primero, ni seré el último, encontré el hilo.

'Vivir sin principios' tiene una frase épica, que ya utilicé como introducción en una poesía:

Si un hombre pasea por el bosque por placer todos los días, corre el riesgo de que le tomen por un haragán, pero si dedica el día entero a especular cortando bosques y dejando la tierra árida antes de tiempo, se les estima por ser un ciudadano trabajador y emprendedor



Publicado por primera vez en: "Life wihout Pinciple", The Atlantic Monthly, vol. XII, núm. 62, 1863.
Como escribió Walter Harding, es "incuestionablemente el favorito de los verdaderos aficionados a Thoreau"

Fue en Secundaria, no sabría decir el curso, porque ya tenía internet (que todavía colapsaba la línea telefónica por aquel entonces). Se juntaron varias referencias, pero me marcó bastante. Ahora, con perspectiva, reconozco que le debo más de lo que pensaba. Mi visión de lo que significa el “trabajo”, lo que supone “aprovechar el tiempo”, “vivir para vivir”. Incluida mi adicción al ensayo social.

Tras los audiolibros anteriores, éste ha sido muy fácil. Es un ensayo, es más, es una conferencia. No hay diálogos pero no es un monólogo, y comparto enteramente las ideas que pretende transmitir. Es directo y sin tapujos, sin cortapisas, contemporáneo. He grabado dos, mis favoritos: “La vida sin principios”, y “Desobediencia civil”. El primero es un análisis y una crítica, el segundo es una crítica y un análisis. En mi opinión, no se entienden el uno sin el otro, al menos no en su plenitud. El primero es más reflexivo, y el segundo mucho más pasional.




"Resistance to Civil Government", en Elisabeth Peabody (ed.), AEshetic Papers, 1849.
El ensayo luego será titulado, ya no por Thoreau, "On the Duty of Civil Disobedience" y "Civil Desobedience"


Una amiga me dejó un libro titulado “Walden dos” (llevo un retraso alarmante), y descubrir que el primer “Walden” es un libro de Thoreau, reavivó la llama. “Desobediencia civil” termina así:

Un estado que diera este fruto y permitiera a sus ciudadanos desligarse de él al lograr la madurez, prepararía el camino para otro Estado más perfecto y glorioso aún, el cual también imagino a veces, pero todavía no he vislumbrado por ninguna parte.

Por lo que he leído, Walden es esa “utopía” (al estilo de Tomás Moro). Ya encabeza en mi lista de próximas presas impresas. Indagando en su biografía posterior, seguro que cumplirá con mis expectativas.

miércoles, 17 de mayo de 2017

El árbol sin bosque

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Lista de reproducción con todos los poemas:




Prólogo, por Luis Ibáñez



La poesía es una búsqueda. Siempre lo es. Y también un estado atemporal, por ser una lucha incesante con el tiempo que se escapa, el sentimiento que ya no existe una vez que ha pasado. ¿Acaso sólo existe dicho sentimiento en nuestra imaginación? ¿En el recuerdo? ¿Qué es lo que existe, entonces? ¿Hay algún referente eterno, constante, inamovible? ¿El amor, tal vez? ¿La soledad? ¿La capacidad de cambiar las cosas? Quizá la respuesta, lo único eterno, sea la propia búsqueda...

Es por eso que no hay paz, ni sosiego, ni respuestas definitivas, en la poesía de Francisco Fernández. Porque quizá nunca las haya. A cambio, el poeta (aunque no le gusta ser definido como tal) nos señala toda una serie de territorios, caminos internos que podemos decidir transitar, y que nos llevarán a nuevas certezas y renovadas incertidumbres, en un proceso que posiblemente termine sólo con la muerte, o incluso después: “cuando terminen de estar estas palabras, yo ya no estaré”.

El punto de partida es la soledad. Una soledad elegida, una apuesta personal por apartarse del rebaño (“del rebaño me escondo sin descaro”). De manera explícita, el poeta decide “derribar los puentes”, esas ataduras mentales y emocionales que no hacen sino coartar nuestra libertad de pensamiento y nuestras acciones. La manera en que nos relacionamos de manera cotidiana llega a condicionar incluso nuestra forma de pensar, nuestro destino. La vida es una cuenta atrás hasta llegar a cero, y el tiempo se nos escapa. No hay tiempo para las cosas que no merecen la pena, y que abundan en el mundo que nos rodea. Es por eso que se contempla la soledad como opción personal, como decidida apuesta por otras alternativas, una búsqueda ansiosa, incluso desesperada a veces. He aquí la primera de las contradicciones y las búsquedas de Francisco Fernández: el afán por encontrar una salida a la soledad elegida. Quizá la respuesta esté en el viento, un recurso que utiliza ocasionalmente como símbolo del destino que nos mueve. La vida es movimiento, y el viento es la única certeza de que estamos vivos, ese viento que mece las olas (“si las olas hablaran, no estaría tan solo”). Esta búsqueda tiene necesariamente que ser personal, porque ningún libro, ninguna otra persona, idea, relación humana o sentimiento nos puede dar respuesta, más allá de uno mismo: “en la última página de los libros sagrados no están las soluciones”.

Una de las cosas que siempre valoré de la poesía de Francisco Fernández, desde aquel adolescente de 14 años, en un aula cualquiera de un Instituto, es el énfasis que pone en el contenido, mucho más que en la forma. En un mundo de superficialidad, apariencia y puro escaparate, es de agradecer que alguien se empeñe en resaltar el mensaje, la temática, la reflexión, la profundidad de las ideas. Ideas que no son fijas ni inmutables, que siempre están en movimiento, en continua búsqueda. El relato postmoderno que señalaba el final de la verdad, se ha agotado. Por supuesto que existen referentes, aunque sólo tengamos la certeza de seguir caminando hacia ellos. Hay también, tras la soledad, la convicción de que la creación artística, la poesía, es algo más que una idea que se escapa. Sus versos son una recopilación de historias de los libros y de la propia vida. La poesía es jugar a imaginar, un juego que “alguien me dijo que dolía”, afirma el autor, pero que trasciende la propia existencia. Uno nunca sabe dónde y cuándo terminan los significados de un poema, dónde muere la poesía, que revive y vuelve a cobrar sentido con cada nuevo lector, cada nueva lectura. Más allá de la palabra, sólo existe el silencio, la muerte (“el gatillo sólo entiende de silencios por la espalda”), así que nos queda tener esperanza en la palabra liberadora, la palabra capaz de provocar nuevas realidades: “escribid mientras podáis sujetaros con tres dedos la esperanza”.

Las páginas de este poemario, aun partiendo de la soledad y la melancolía, no pueden entenderse del todo si no se tiene presente la constante búsqueda del amor. La propia poesía se nutre casi sola y exclusivamente de ese amor. Empezando por el amor de la propia familia. “Eres mis páginas”, le dice a su abuela, y continúa con el amor de pareja, para terminar en el amor al ser humano, en su conjunto. He aquí la tercera búsqueda. El amor entendido no como algo estático, acabado y concluso, sino como sentimiento en continuo movimiento. No se trata de un amor de museo, un amor para observarlo como quien tiene una colección de mariposas: “no quiero ser mariposa, ruiseñor, ruiseñor”. Por eso es un amor arriesgado, doliente, pero también un amor profundo, vitalista, imprescindible para seguir adelante: “la salud es a la vida lo que el amor es a la felicidad”. Un sentimiento que ha dado sentido a la humanidad desde el principio de los tiempos. Inestable, dubitativo, a veces doloroso como lo es todo en la vida, pero inmutable, imprescindible.

Hace ya bastantes años alguien me contó la historia (real o inventada, da igual) de una tumba egipcia en la que se podía ver al faraón, con su esposa, cogidos de la mano, con su anillo de casados. Me planteaba el interlocutor la duda de qué había sido de ese amor, de esa promesa de eternidad que seguramente se hicieron en algún momento.

Quien escribe este prólogo tampoco tiene verdades cerradas y absolutas, pero sigo pensando muchos años después que el amor es eterno, que está por encima de las personas y las cosas, y disfrutamos o dejamos de disfrutar de él constantemente. El momento en que se declararon su amor, es eterno.

A pesar de que en muchas ocasiones no está claro el momento adecuado para amar, y los tiempos de los amantes pueden no coincidir (“la quiero querer más, y que me oiga”), a pesar de las dudas (“comprobar si late todavía aquí dentro su misma fuerza”), a pesar de que todo puede diluirse como promesas bajo la lluvia, a pesar de que a veces tengamos que cubrirnos de una forzada coraza, para que duela menos (“como aquélla, ya no dejo que me amen”), nos queda la piel, el “beso temblando en mi boca”, nos “bastan sus manos para ser de viento”, nos mueven las palabras “y las flores de tu vestido”. Aunque duela, “mil veces la volvería a amar”.

Por el momento, el final de este camino de búsqueda lo marca el cambio social, consecuencia natural del amor. Si tomamos como referencia los sentimientos, no queda más que hacerlo extensible al conjunto de la humanidad. La apuesta por la mejora de la sociedad no se concibe aquí como militancia o partidismo (como ciertas personas que “juegan a los bandos”), sino como una reflexión profunda sobre la necesidad de que mejoremos nosotros mismos para mejorar el entorno. El compromiso es imprescindible que sea personal, que nazca de lo más hondo de nuestro ser, para que luego pueda tener su reflejo en las personas que nos rodean.

El último interrogante que esta obra plantea, directamente, mirándonos a los ojos, es si estamos haciendo algo por cambiar las cosas, si es posible una humanidad donde la libertad y la justicia puedan volver a convivir (como diría Eduardo Galeano), sin primar una por encima de la otra. Siempre tenemos la opción de esperar pasivamente a que la historia actúe. Dice Francisco que somos el abono de la siguiente generación, y en nosotros está considerarnos abono mineral, o estiércol. Hay vida mas allá de lo que se nos impone (“la vida es eso que pasa mientras otros revisan, anotan, autorizan cárceles, fronteras, cánceres, mirillas”). Desde este tiempo que se nos escapa, “el futuro es una resta finita”, y no podemos perdernos en lo irrelevante, quedarnos en la superficie, ya que mientras escribimos, mientras leemos, existen las cuentas en Suiza (imprescindible tenerlas vacías, para llegar a la poesía, según dice el autor), personas entre rejas por robar gallinas, gentes para las que las adicciones son un lujo que no se pueden permitir, ya que no pueden ser adictos a nada salvo a la miseria, niños que se preguntan “qué significa ser de hambre” por no encontrar el sentido de su humilde existencia, ministros que se enorgullecen de su maldad, almas viviendo la vida a fascículos, mes a mes... Mientras hablamos de paz, las bombas siguen cayendo. Ante ésto, nos lanza el poeta directamente la pregunta: “para qué es esto de ser humano”. La muerte está sobrevalorada, afirma él. Es mucho peor ser muerto en vida, por lo que no queda otra que devorar la vida a cada instante. “Hemos venido a volar”, todas las personas somos responsables de todo lo que sucede en el mundo, y “loco hay que estarlo para creer que la realidad es así”. Quienes apuestan por salirse de los caminos prefijados, quienes buscan vías alternativas desde la soledad elegida y desde el amor, pretenden como fin último que la humanidad entera sea diferente, “durante el tiempo, mediante el mundo”.

Este árbol sin bosque puede parecer contradictorio. Es un árbol que elige no estar en el bosque, pero que lo añora, lo extraña, le gustaría volver a pertenecer a un bosque diferente, con otras reglas de juego, en otro clima, con otro paisaje. “No seré yo quien prenda este bosque”, afirma Francisco Fernández. El autor ama el bosque como metáfora de la humanidad, pero no este bosque concreto en el que “la poesía es infantil frente a dos puntos de la prima de riesgo”, sino un bosque que puede ser de otra manera, del modo en que nos lo imaginemos, lo soñemos, y sobre todo tal como seamos capaces de construirlo, reinventarlo. Recojamos el guante de esta invitación. Hagamos el camino de dentro hacia fuera, desde el individuo en soledad, busquemos la palabra y el sentimiento, transformemos por completo el bosque, en una continua búsqueda que nunca debe detenerse. Es muy significativo que el poemario deje el final abierto, en su último verso: “a estas alturas, sótano, busca que te busca”. La búsqueda como única salvación posible del ser humano.

martes, 2 de mayo de 2017

'Niebla', de Miguel de Unamuno (1914)





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Además de compartir, incentivar, facilitar, irradiar la lectura, leo en alto para aprender. Aprender. ¡Qué difícil desafío en el silencio intermitente de la habitación! Embadurnarse en los instintos, refugiarse las incertidumbres y aprender mientras tanto. Aprender, y poco más.

Este ha sido el más difícil, de largo. Miguel de Unamuno es de mis escritores españoles preferidos. Ya mayor, reconocido en la corriente del existencialismo literario casi sin querer, me reencuentro varios años más tarde con esta nivola. Porque no ha de llamarse de otro modo.

Esta nivola construida sobre diálogos casi ininterrumpidos. El amor... ¡Qué difícil aprender del amor no propio! ¡Qué disfrute hacerlo en cualquier caso! Cayó en mis manos de la biblioteca de la universidad, hace ya un lustro más o menos. Decidí volver a leer Niebla porque me fascinó la construcción de la metaficción, el majestuoso derribo de la “cuarta pared”, allá por 1904.

¿Por qué ha sido tan difícil? Para empezar, he tardado dos meses en leerlo, con largas interrupciones. El lenguaje no es tan difícil como en el Lazarillo pero tampoco es sencillo de leer en voz alta. Aunque se apoya en la oralidad, las numerosas notas al pie con cambios efectuados a partir de la primera versión de la novela dan buena muestra de lo meticuloso de cada vocablo. Y no era suficiente leerla, había que interpretarla. Una novela coral, con personajes masculinos y femeninos, situaciones que despiertan sentimientos y mucha expresividad y recursos, con exclamaciones, ironías, preguntas retóricas, pensamientos...

Cuando empecé pensé que duraría en total 4, 5 horas como mucho. Al final, 7 horas de placer y sufrimiento a partes iguales. Los primeros capítulos, como siempre me pasa, tardo en situarme y encontrar la voz interna del narrador, del autor principalmente. Encontrar la voz interna de cada personaje, de Augusto y Víctor, que para mí son lo mismo; de Eugenia, y Rosario, y Liduvina, Ermelinda y su marido, un anarquista exaltado... y Paparrigópulos, y el resto... Y situarlas frente a frente, diferenciarlas en el tiempo y en las intenciones.

Eso sí. Los últimos catorce capítulos, que leí en dos noches, han sido un placer absoluto. Absoluto. He disfrutado como un niño recordando por qué me gustó tanto y por qué creo que es un clásico de la Literatura (en mayúscula). Es una novela relativamente poco conocida, quizás porque de Unamuno es más conocida “La tía Tula”.

He leído algunos poemas de Unamuno y no es el gran poeta de su tiempo, y él lo admite, aunque eso no le impide seguir explorando versos. Es un filósofo. De los mejores que ha dado este idioma. Capaz de reconocerse entre sus personajes como ente de ficción y capaz de reconocerse como personaje efímero de este gran sueño que hacemos real entre todos día a día.

Aunque ha sido insufrible... con más de 8 horas de grabación, y más de una y dos y tres repeticiones para intentar rebajar el contraste entre los distintos lugares de grabación... A pesar de que no es perfecto, de que es mi audiolibro más imperfecto (lo admito desde el agotamiento); a pesar de todo he terminado y estoy orgulloso. Me siento un héroe.

Los anteriores audiolibros (excepto El pirata, de Byron) son muy conocidos y, si no existen ya, más tarde o más temprano aparecerán otras versiones, leídas por otras personas (muy probablemente mejores narradores) y con mejores medios y calidad de producción. Por ejemplo, La metamorfosis, 1984, o La tregua... están disponibles en otras versiones gratuitas, grabadas con mayor o menor suerte; e incluso hay versiones de pago con locutores e intérpretes profesionales. Pero Niebla, amigos míos... Niebla van a tardar en atreverse. No soy el primero que se atreve “por gusto” (al aprendizaje), pero me siento como un explorador que trae algo nuevo del otro lado de la calle. Un rincón maravilloso que está ahí, poco visible pero necesario a la postre, para los herederos del largo plazo.

Con más de dos meses de retraso, carta de aviso de la Biblioteca incluida, ya puedo devolver el dorado pez al río, y que otros lo lean, y revivan a Unamuno, ojalá; así como yo lo he resucitado.

lunes, 3 de abril de 2017

Desafío musical: Rock (más o menos)


Paz es amiga desde hace tiempo. Trabaja en un bar y desde hace menos se dedica a uno de los peores trabajos de la noche: es dj.

Desde la pista de baile (la barra o el futbolín, en mi caso) las cosas muy distintas y es difícil percatarse de la exquisitez de los asistentes. "Ponme una de tal, que me gusta mucho". Mientras suena una balada, "¿puedes poner AC/DC?". Por no hablar de las contrarreloj camino del servicio o el trabajo previo en casa, escuchando, reescuchando y ordenando pistas para intentar agradar a críticos musicales de todos los gustos y estilos que simultáneamente se emborrachan. Bebemos, quiero decir.

Una de esas noches se me ocurrió un desafío: una lista mitad canciones en español, mitad en inglés. Algo de rock, heavy metal, punk-rock... ese rollo. Sólo pincha los viernes, de ahí la importancia y el valor del desafío. Ella aceptó aceptar mi propuesta, y aquí está.

Como no soy dj, me lavo las manos. He recopilado canciones de grupos que llevo escuchando toda la vida. En mi vida nocturna y no tan nocturna. Aún así, creo que ha quedado una lista interesante.

Estas son las "condiciones"; por supuesto autoimpuestas a posteriori:
  1. Alternar canciones en inglés y español
  2. Un género, puede ser rock o cualquier otro
  3. Una canción por grupo
  4. Intentar una transición "suave" entre canción y canción
  5. 50 canciones




Listado de canciones:
  1. Hit the road Jack - Ray Charles
  2. Decidí - Extremoduro
  3. Somebody told me - The Killers
  4. El perro verde - Marea
  5. House of the rising sun - The Animals
  6. La espina - Sugarless
  7. Bulls on Parade - Rage Against The Machine
  8. Inés - Boikot
  9. Reptilia - The Strokes
  10. Vértigo - Gritando en Silencio
  11. Sultans of Swing - Dire Straits
  12. El roce de tu cuerpo - Platero y Tú
  13. Last resort - Papa Roach 
  14. Himno al bar - Reincidentes
  15. The Kids Aren't Alright - The Offspring
  16. Sarri Sarri - Kortatu
  17. Danza dell'autunno rosa - Talco
  18. Kualkier día - Piperrak
  19. Ace of spades- Motorhead
  20. Piedra contra tijera - Soziedad Alkoholika
  21. Smells like teen spirit - Nirvana
  22. La tormenta - Desakato
  23. Immigrant song - Led Zeppelin
  24. Entre dos tierras - Héroes del silencio
  25. Zombie - The Cranberries
  26. En Guerra - Mafalda
  27. Meds - Placebo
  28. A la sombra de la sierra - La Raíz
  29. Bulldozer - Machine Head
  30. Húngara chúngara - Lendakaris Muertos
  31. Feel Good Inc. - Gorillaz
  32. Las puertas del cielo - Saratoga
  33. Devil came to me - Dover
  34. Palabras para Julia - Los Suaves
  35. Revolution is my name - Pantera
  36. Salvaje - Fuel Fandango
  37. Somebody to love - Jefferson Airplane
  38. El día de la bestia - Def con dos
  39. Should I stay or should I go - The Clash
  40. Manhattan - Enrique Morente y Lagartija Nick
  41. Highway to Hell - AC/DC
  42. Me hice canción - La Renga
  43. Toxicity - System Of A Down
  44. Resistiré - Barón Rojo
  45. Live It up - Airbourne
  46. Oveja negra - Barricada
  47. Roxanne - The Police
  48. Necesito respirar - Medina Azahara
  49. New divide - Linkin Park
  50. Derecho de admisión - Ska-P

Como veis, me salto mis propias reglas, por mucho que sean autoimpuestas o a posteriori...

Añadiré que apenas hay rock sudamericano, que apenas hay rock interpretado por mujeres, y que no hay solo rock. Incluyo dos canciones en italiano y en euskera. La mayoría de las canciones tienen más de una década, unas pocas son mucho más recientes; y algunos grupos han desaparecido o han cambiado por completo.

Al fin y al cabo, son canciones que he escuchado a lo largo de mi vida y que no estarían demás en una buena juerga. Por supuesto, podría haber muchas más. No me he atrevido a poner Mago de Oz (por el ritmo sólo se me ocurría la típica: "Fiesta pagana") y sin embargo he incluido "Manhattan", que mezcla el flamenco y el rock (el toque intelectualoide) porque (además) me encanta. No sé si lo he conseguido, pero he intentado alternar canciones más lentas y rápidas en varios idiomas,

Espero que os guste.

¿Añadirías alguna?


lunes, 6 de febrero de 2017

'El pirata', de Lord Byron (1814)



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Recurro de nuevo a una obra que leí de niño. Demasiado niño tal vez. El corsario, escrito originalmente en verso tiene traducciones al castellano también en verso; sin embargo, en la edición de Poemas de Lord Byron de EDIMAT Libros (la edición que poseo), el título está traducido como "El pirata" y está adaptado en prosa. Espero que esto no sea motivo de críticas hacia la versión del audiolibro. En mi opinión, creo que es positivo porque la traducción es más libre y no es preciso recurrir a palabras menos comunes para mantener la rima o la métrica del poema.

Dicho esto, lo leí demasiado niño tal vez. Haciendo balance (y un poco de spoiler), no sé que me pasa con los finales tristes, de amores imposibles. Creo que de estos cuentos (y de Poe, tal vez) viene mi Romanticismo (en su sentido literario) abocado a un idealismo totalmente fuera de contexto. Al contexto actual me refiero.

El libro fue muy popular en su época y sitúa a la mujer amada (Medora) en un escalafón de princesa pasiva, incapaz de retener a su amor para pasar juntos una vida sosegada lejos de los riesgos del mar. El protagonista no piensa lo mismo y, aunque su amor por ella no conoce límites, es incapaz de desterrar su espíritu indómito y aventurero. Hasta aquí todo más o menos "romántico"; en la línea de la Literatura de su época. Aparece entonces Gulnara, una mujer que rompe con el canon establecido y que llega a manchar sus manos para salvar a su amor no correspondido. No he leído críticas, ni comentarios, ni análisis históricos... es decir, lo digo porque me parece novedoso para su época. La mujer cambiando la historia.

He escuchado y leído alguna que otra vez que el Romanticismo, donde tan profusamente se arrojaban incontrolablemente las pasiones al idilio platónico, como a un pozo sin fondo; podría estar relacionado con actitudes machistas, de posesión del hombre respecto a la mujer, de donjuán respecto a la princesa en apuros... De violencia de género. Desconozco si un hombre lee a Byron antes de pensar que posee a su esposa/novia/pareja/amante/compañera de una forma autoritaria... espero que no. Y que encuentren cuanto antes algún libro que pueda evitar semejante barbaridad más propia del medievo más salvaje. Es una opinión y un deseo.

Sin más que decir respecto al contenido, añadiré que ha sido fácil. La experiencia se va notando y quizá haya cogido un ritmo de lectura un poco más ligero. Hay algún fallo mínimo pero poco a poco estoy aprendiendo a subsanarlos de la mejor manera... He intentado seguir en mi línea de pronunciar correctamente y hay alguna parte en la que sí ha sido agradable dejarme llevar por la historia. En otras, quizás en los diálogos, me ha costado un poco diferenciar los personajes pero creo que se entiende por el contexto cuándo habla cada uno. Las interjecciones han sido todo un desafío.

Espero que os guste.

PD: Se admiten comentarios ;)

domingo, 22 de enero de 2017

'La tregua', de Mario Benedetti





El 4 de septiembre de 2015 subí un experimento. Las tardes que tenía libres, después de varias horas lavando coches por una miseria, en mi pequeño paraíso en alquiler, me atreví a leer en voz alta. Era un libro que no había leído nunca de un autor sobradamente admirado a lo largo de varias etapas de mi vida.

El atrevimiento y la constancia tuvieron sus resultados y ese día subí el experimento. La deficiente calidad de sonido me hicieron plantearme repetir semejante desafío. El amor al arte es perentorio y equivocarse es aprender a esconder la ausencia de medios.

Después de un año, los comentarios me motivaron a seguir con esto de leer en voz alta. Ahora, ya sí, con unos cuantos audiolibros en la mochila, me complazo en invitarles a 'La tregua', lo mejor que sé, lo mejor que se ha podido. Es casi perfecto. El más cercano a ese imposible, que no es poco.

Sobre esta versión, decir que nada que ver con la primera. Quizás el acento es menos natural. Releer es revivir, reandar el camino. Ha sido mucho más fácil, más interesante olvidarse del trazado y mirar el paisaje por la ventanilla. Un placer.

A modo de apunte humorístico. Porque esto es en realidad una diversión. Os dejo con algunas tomas falsas.




Disculpen las molestias.

sábado, 31 de diciembre de 2016

Álvaro Sarró atravesando el test de Proust (II)


Despido el año de la mano de un amigo. Si es la segunda parte es porque hubo primera. Después de ésta, tuve la oportunidad de volver a Madrid con motivo de un estreno mundial: Cánticos, un cortometraje en los que el susodicho participa como guionista y director.




Laura, compañera del susodicho y compañera a su vez de Janis, me acogió de una manera terriblemente amable en su casa y pude disfrutar con mayor énfasis de las céntricas comodidades de la capital. Tuve la fortuna de asistir a un encuentro de fútbol de chavales a los que dirige el susodicho con mayor o menor éxito deportivo y compartir una buena mañana de Rastro. También tuvo lugar una entrevista que espero tarde años en ver la luz...

Volviendo al tema. Tenía prevista una entrevista sesuda, profunda, intelectual y reveladora. Pero a nuestro protagonista hay que sacarle las palabras con sacacorchos. Uno, que es muy crítico y resabido las más veces, está tratando de ampliar el sentido público de la obra del susodicho. Me explico. Hace poco leí que escribir es una lucha constante contra uno mismo, y por lo tanto, sólo se puede perder. Esto es cierto. Pero de nada sirve desprestigiar o sepultar o incinerar el valor de los intentos. Escribir mierda forma parte del oficio de escritor. Y difícilmente se escribe algo que no merezca tal valoración por parte de su autor, y así debe ser para seguir creciendo. Me atrevo a añadir que pensar lo contrario es un error. Pero hostias, también habrá que echarse alguna florecilla, aunque sólo sea por descansar, descargar el tic tac constante de la autocrítica, exponerse plácidamente.

Dicho esto, ahí va el experimento; test en este caso:

1. ¿Principal rasgo de tu carácter?
La cobardía.

2. ¿Qué cualidad aprecias más en un hombre?
La bondad.

3. ¿Y en una mujer?
La bondad.

4. ¿Qué esperas de tus amigos?
Que me hagan saber cómo son en realidad (y que me hagan sonreír).

5. ¿Tu principal defecto?
Amargar a mis semejantes.

6. ¿Tu ocupación favorita?
Dormir.

7. ¿Tu ideal de felicidad?
Ver pasar las nubes tumbado en la ladera de una montaña.

8. ¿Cuál sería tu mayor desgracia?
Convertirme en prisionero.

9. ¿Qué te gustaría ser?
Un asteroide.

10. ¿En qué país desearías vivir?
En cualquier sitio donde aún pueda inspirarse hondo.

11. ¿Tu color favorito?
Todos lo son.

12. ¿La flor que más le gusta?
Aún no estoy capacitado para responder a esto.

13. ¿El pájaro que prefieres?
¿De verdad es necesario elegir?

14. ¿Tus autores favoritos en prosa?
Mark Twain, James Joyce, Azorín, Pío Baroja...

15. ¿Tus poetas?
Miguel Hernández, Charles Baudelaire, Charles Bukowski, Antonio Machado...

16. ¿Un héroe de ficción?
Trapito.

17. ¿Una heroína?
La madre de Dumbo y la Maga

18. ¿Tu músico favorito?
Shane MacGowan.

19. ¿Tu pintor preferido?
Alberto Durero.

20. ¿Tu héroe de la vida real?
Mi padre.

21. ¿Tu nombre favorito?
Azael.

22. ¿Qué hábito ajeno no soportas?
La falta de autocrítica.

23. ¿Qué es lo que más detestas?
Perder el tiempo.

24. ¿Una figura histórica que te ponga mal cuerpo?
Enrique VIII.

25. ¿Un hecho de armas que admires?
Me resulta imposible admirar algo así.

26. ¿Qué virtud desearías poseer?
La paciencia.

27. ¿Cómo te gustaría morir?
Sin dolor, deprisa.

28. ¿Cuál es el estado más común de tu ánimo?
El pánico.

29. ¿Qué defectos te inspiran mayor indulgencia?
¿Quién soy yo para catalogar como defecto cualquier expresión de la sensibilidad humana?

30. ¿Tienes una máxima?
No, quizá algún día. De momento, tratar con respeto lo exterior a uno.


Como colofón, añadir que Marcel Proust diseñó este test con la intención de descubrir en sus respuestas el alma de una persona. Y tampoco tenía ganas de una entrevista sesuda, profunda, intelectual y reveladora. Tal vez la próxima, ¿quién sabe?

jueves, 29 de diciembre de 2016

'Literatura', un artículo de Mariano José de Larra

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Aprovechando estos días de vacaciones y teniendo en cuenta los problemas que estoy causando a ciertas editoriales... ¬¬ Me he decidido a seguir con obras clásicas. Tengo pendiente La Tregua, y a cada día que pasa le tengo más ganas.

Me gusta mucho la literatura medieval, y me parece un desafío muy enriquecedor; el cuento también está bien, pero quiero ganar aún más versatilidad. Este es un pequeño paso: Mariano José de Larra, uno de los máximos exponentes del Romanticismo en España durante el siglo XIX y precursor del artículo periodístico costumbrista. Su artículo más famoso se titula “Vuelva usted mañana” (tarde o temprano caerá), y su obra (para bien o para mal) mantiene la vigencia a pesar del pasar de los años.

En este caso, me estreno en la grabación de los artículos periodísticos con “Literatura”. Es un análisis del estado de las bellas letras en la época del autor. Critica la escasa innovación de la mayoría de sus coetáneos prosistas castellanos. Su visión es muy clara: sin progreso social es imposible un proceso literario sólido. Tras las revoluciones americana y francesa (1789), las sociedades avanzaron en el resto de Europa, no tanto en España, donde la religión y la política seguían teniendo el control ideológico y cultural.

Su reflexión más profunda es respecto a los escritores españoles que tratan de aplicar a un lenguaje antiguo los nuevos avances, de forma que pretenden expresar nuevas ideas con palabras que no existen, y que poco más que imitan a los literatos franceses (como se hizo con los italianos en el siglo XVI). En definitiva, invita a una literatura nueva, para una sociedad nueva. Una literatura de las verdades, filosófica y profunda.

Es cierto que quizá es un artículo interesante para unos pocos, más interesados en la Historia de la Literatura en castellano; pero entiendan que no podía resistirme a compartirla y a sufrirla. El tono didáctico y la escritura ágil son una maravilla para leer con voz interna, pero a ratos se pone cuesta arriba. La novela permite más pausas. En el periodismo sin embargo, el tiempo apremia.

Comparto con vosotros la edición original de "El español", del día 18 de enero de 1836; para que así podáis disfrutarlo con auténtico espíritu romántico.

Espero que os guste tanto como a mí.


miércoles, 21 de diciembre de 2016

'Lazarillo de Tormes', Anónimo


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Otro más.

He aquí uno de mis libros favoritos. Tuve la fortuna de leerlo antes de que obligaran a mis compañeros de clase a viajar en el tiempo a través de sus páginas. Siempre pensé que es mejor viajar voluntariamente para no considerar a cualquier libro un destierro con finalidad de examen.

Todavía se desconoce el autor de la obra aunque hay teorías al respecto. Para este audiolibro he recurrido a la edición de Francisco Rico, publicada por Cátedra, dentro de su colección Letras Hispánicas. En el prólogo, Francisco Rico aclara que respeta la concordancia de las tres ediciones de 1554, la de Burgos con la de Alcalá y la de Amberes. Se estima que uno o dos años antes apareció la primera edición de la obra.

Es castellano antiguo, y la edición de Cátedra es de difícil lectura. Aprecio inmensamente la claridad y calidad de su introducción, prólogo y notas al pie, y lo excelso de sus referencias bibliográficas. Sin embargo, el tamaño de la tipografía lo aleja bastante de una lectura cómoda. Aún así, admiro lo primero, a pesar de lo segundo. Entiendo que era necesario para adaptar un artículo de lujo a un precio asequible.

¿Por qué el Lazarillo de Tormes? Porque me gustó la obra, obviamente. Su indiscutible valor dentro de la Literatura Universal (no debo obviar que es la primera novela de ficción moderna), la génesis de la picaresca española (junto a La vida del buscón, de Quevedo)... ya de por sí son argumentos de peso. Además, pensé que si era capaz de hacer un audiolibro en castellano antiguo, era capaz de cualquier cosa. Bien es cierto que no es un castellano totalmente alejado, pero sí que recoge expresiones y un ritmo muy particular, que obliga, en mi opinión, a destacar el carácter popular de la obra. Es una obra dirigida al público en general y no a una minoría culta.

No han sido pocas las dificultades. Son sólo dos horas, pero hay errores. Es la primera vez que he decidido releer el primer capítulo al completo. La razón para esto han sido las dificultades a posteriori para corregir una docena de errores sin poder evitar un cambio en el tono de voz que no me convencía. Para la segunda versión, intenté corregir dos errores y visto que no afectaban al buen entendimiento de la obra y que era peor el remedio que la enfermedad, he decidido dejarlos tal cual. En el resto también hay correcciones. Entiendo que puedan notarse levemente, mis disculpas de antemano.

Espero ahorrar en los próximos meses para adquirir un equipo a la altura de mis exigencias particulares. Exageradas visto lo placentero, hilarante a veces y enriquecedor de la experiencia de leer un buen libro en voz alta. Y compartirlo. Y sentir el agradecimiento por parte de desconocidos, que en realidad no lo son tanto.

Nada más que decir. Espero que os guste.

lunes, 28 de noviembre de 2016

'Platero y yo', de Juan Ramón Jiménez

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Otro más. El sexto.

¿Por qué Platero y yo? Fácil: Juan Ramón Jiménez...

Un profesor me dijo que era un poeta sorprendente porque había escrito mucho y nunca había leído nada suyo que le disgustase. Juan Ramón aclara en el prólogo que no es un libro sólo para niños, sin embargo, la mayoría de la gente que lo ha leído son niños. O mejor dicho, eran niños la primera vez que lo hicieron. Es un libro muy recurrido en los colegios en España, y para mi sorpresa, también en Latinoamérica. Suele ser difícil de entender a pesar de la brevedad de los capítulos, y el lenguaje, cargado de adjetivos; la sintaxis, cargada de comas; dificultan la comprensión si se lee con demasiada celeridad. Creo que este ha sido el único libro que no me leí justo el día anterior al examen.

Es un libro para degustar con calma. Sólo así se aprecia la emotividad transmitida por los abundantes colores, la ejemplaridad del monólogo interior y las elegantes descripciones de ese gran amigo que es Platero: más humano que los humanos, tan niño como los niños.

Leyendo 'La metamorfosis', de Kafka, tuve momentos en los que lo pasé mal. No por la historia. La abundancia de puntos. De pausas. De frases cortas. Me alargaba. Me alargaba. Me alargaba las páginas. Tras terminarlo, me sorprendió su duración (casi dos horas) para tener apenas 60 páginas... Con Platero, quería ir despacio, ir paladeando. Aún así, algunas veces perdía el sentido de la oración tres comas más adelante. Hay muy pocos puntos. Hay párrafos enteros sin un punto y seguido, y tiene sentido que no lo tengan. Tiene partes absolutamente mágicas, tejidas con auténtica maestría.

Es difícil porque es irónico y crudo. Porque es melancólico y a veces triste. Tiene la serenidad de una oración y el aire noble de las buenas intenciones, crítico y sensible. Humilde y honesto. Por eso quería volver a leerlo.

Tengo que decirlo, ha sido un regalo para mí mismo. El proceso ha sido duro y, por primera vez, interrumpido debido a problemas técnicos. El ordenador dejó de encender y por suerte mis breves conocimientos informáticos me dieron la tranquilidad de saber que los datos seguían ahí dentro, intactos. Las experiencias previas y el orden me han permitido sacar adelante el audiolibro semanas después de haberlo terminado. Sin demasiado esfuerzo adicional. A pesar de todo, no sin cierto recato, admito que he lagrimeado profusamente en los capítulos finales... No he podido evitarlo. Espero que no se note demasiado.

Han actualizado la versión de Audacity, el programa que utilizo para editar los audios. Sencillo de usar y gratuito. El ordenador con el que trabajo tampoco permitiría otra opción (es viejete). La calidad mejora un poco. No sé si se escucha bien de volumen pero, para este caso en concreto, he preferido no arriesgarme con la ganancia.

Todo vuestro.

jueves, 17 de noviembre de 2016

Cánticos y Turismo literario (II)




He aquí el auténtico argumento para visitar Madrid una vez más. Tres días completísimos, y sí no que pregunten a la planta de mis pies. Gracias, una vez más, a Laura y Yanis por cederme su casa, y a Álvaro por lo alegre del reencuentro.

Ya lo entrevisté, y pasé por alto el trabajo que él, Dani (otro antiguo compañero de universidad) y Hugo (tras una fugaz presentación), llevan a cabo en el ámbito del cortometraje audiovisual. Enlazo la lista de reproducción para los más curiosos.

El estreno tuvo lugar en un centro juvenil, donde tuve el placer de reencontrarme con antiguos compañeros. Todos con trabajo, y con másteres. Envidia que me dais. No puedo negar que he cesado en mi bombardeo curricular, pero debería retomarlo con la firme intención de volver a aquella ciudad que ofrece tanto a cambio de tanto. Aún así, bien acompañado, es muy fácil salir ganando.

Más allá de esta experiencia, destacaría el trabajo de Álvaro y Alberto entrenando a niños de apenas 10 años. Tuve el honor de asisitir a un partido y ayudar en el calentamiento de los porteros. Toño duda en ser portero, y yo lo entiendo. Tomás es un fiera, y hay un par más que dan la talla. Tienen mucho trabajo pero hay material.

Por último, antes de que el susodicho Álvaro me entrevistara en la residencia de estudiantes que, por cierto, aún no había visitado; nos pasamos por el Rastro con tan buena (o mala, ahora me explico) fortuna de toparnos con un chollo. No sé cuántos libros por el módico precio de 4 euros. En total, 20 euros me gasté en literatura. El problema, y aquí la mala fortuna, es que los libros pesan. Pesan mucho.

Paso a enumerar mis nuevas adquisiciones:
  • Escalas conceptuales y otros escritor. Álvaro Sarró. Un regalo que del que estaré eternamente agradecido.

El rastro


Puesto 1

El primer puesto estaba administrado por dos hermanos que llevaban más de 20 años trabajando allí. Uno de ellos (no recuerdo su nombre), me sacó acento jienense. Por poco. Me descontaron un eurillo, y más allá de esto, eran gente muy agradable.
  • El laberinto de la soledad. Octavio Paz. 6 euros. Un libro pequeñito, impreso en México y que me gritaba sordamente desde su horizontalidad. Al verlo, despertaron en mi memoria latidos a modo de un Jumanji desatado. He leído sobre él, pero no recuerdo dónde. Quizás leyéndolo todo tenga un poco más de sentido.
  • Cien años de soledad. Gabriel García Márquez. 5 euros. Un libro enorme en todos los sentidos. Fue frustrante no encontrarlo en una edición bonita y de tipografía ancha. Todavía no lo he sacado del plástico. Es de la colección "Biblioteca Gabriel García Márquez". Sobran los argumentos.
 En este puesto había una mesa con libros a 2 euros. Cuando leáis los títulos...
  • Infinita memoria de América. Laureano Albán. 2 euros. Poesía. Cuatro capítulos: El viaje interminable, Geografía invisible de Ameríca, Todas las piedras del mundo (Sefarad), Érase una vez Al-Ándalus. Todavía no tengo claro si son cuatro libros en uno. Edición preciosa, con imágenes a color en papel satinado. 
  • Amazonas y modelos. Universo femenino y cultura en el siglo XX. Varios autores. 2 euros. Ensayo sobre "la presencia femenina en su doble perspectiva de protagonista 'amazona', y arquetipo de inspiración, 'modelo', en distintas actividades y funciones relacionadas con el arte, la literatura, la moda, el ámbito editorial o la ciencia".
  • Estudios de Lingüística Aplicada. José Luis Otal, Inmaculada Fortanet, Victòria Codina (Eds.). 2 euros. En línea con anteriores adquisiciones relacionadas con la lingüística: semiología, sintaxis, semiótica... 900 páginas que recogen numerosos artículos en varios idiomas y separados por temática. Una locura señores.

Puesto 2

Tras semejantes adquisiciones, hube de huir despavorido ante el peligro de consumir todo el presupuesto. En un puestecito con relativa variedad añadí a mi lista dos pequeños tesoros:
  • La sonrisa etrusca. José Luis Sampedro. 1 euro. Quinta edición de 1985. Una edición sencilla que encierra una de las obras más conocidas del conocido y reconocido economista. No he leído nada suyo literario, pero seguro que los años ponen a esta obra en un lugar privilegiado dentro de la literatura universal. Corro el riesgo de llevarme una decepción después de crearme tal espectativa, pero sé que no me va a defraudar.
  • Coplas a la muerte de mi padre. Jorge Manrique. 1 euro. Poesía. Edición sencilla de un clásico de la poesía española. Uno más que no podía faltar a mi pequeña biblioteca poética. "Recuerde el alma dormida,/avive el seso y despierte/contemplando/cómo se pasa la vida,/cómo se viene la muerte/tan callando;"...
Sí, habéis leído bien: un euro...

Puesto 3 

Aquí viene lo complicado. Caminando, caminando, vi un cartelito con "4 libros - 1 euro"; en seguida pregunté al tendero, inseguro y sin poder salir aún de mi asombro; a lo que él contestó: "te los dejo todos por 4 euros". Había libros antiguos que, en un primer término, fueron los que llamaron mi atención. Había muchos libros de Derecho (rentas, fiscalidad, comercio...) y una gran cantidad de revistas. Estas son los libros que decidí traerme. El resto los dejé en manos de Álvaro, convencido de que sabrá qué hacer con ellos. La mayoría no están en perfecto estado, pero se leen, que es lo importante en estos casos.
  • Por el mundo de la farsa (palabras de un farsante). Felipe Sassone. Edición de 1931. Está en bastante mal estado. Sin portada y con una característica muy romántica: los bordes superiores de los pliegos no se cortaron, así que va a ser difícil pasar de página sin operar. Un ensayo sobre el mundo del teatro.
  • Historia de cómicos. Anatole France. Tercera edición. El prólogo está fechado en 1924. Es una novela. También le falta la portada.
  • Yo escogí la libertad. Vida íntima y política de un alto funcionario soviético fugado de la embajada de la U.R.S.S. en Washington. Victor Kravchenko. 1953. La portada está completa, aunque el lomo está algo más perjudicado. Entre sus páginas he encontrado doblada parte de la cubierta de la portada, dice así: "He aquí el libro más feroz, emocionante y revelador del siglo XX".
  • El camino de la libertad. Antonio Robert. 1962. Básicamente es un análisis económico de la revolución industrial alrededor del mundo. Está editado por el Instituto de Estudios Políticos. Tiene buena pinta.
  • Nuevo diccionario de la lengua española. Publicado bajo la dirección de José Alemany de la Real Academia Española. Este es, con diferencia, el que se encuentra en mejor estado respecto de los anteriores. Tiene tapa dura y lomo de tela, algo descosido pero todavía superviviente. 1300 páginas de palabras imposibles a día de hoy.
Hasta aquí los libros antiguos y en mal estado. Prosigo con las obras más recientes y que podrían ocupar cualquier escaparate de libros de segunda mano.
  • El conde Lucanor. Don Juan Manuel. Clásico de la literatura en castellano.
  • Vuelva usted mañana y otros artículos. Mariano José de Larra. Artículos costumbristas del conocido autor, uno de los estandartes del Romanticismo español. Joyita.
  • El Cádiz de las Cortes. La vida en la ciudad en los años 1810 a 1813. Ramón Solís. Prólogo de Gregorio Marañón. Un análisis exhaustivo de la situación política, económica y social de la Cádiz que alumbró la Pepa.
  • Curso práctico de Gramática de español como lengua extranjera. Varios autores. Muy interesante y útil para profesores y alumnos extranjeros.
  • La caída final. Ensayo sobre la descomposición de la esfera soviética. Emmanuel Todd. Primera edición de 1977. En un índice muy completo, llama mi atención el capítulo nombrado "El proletariado bajo su dictadura". Paradojas de la Historia.
  • Flanagan 007. Andreu Martín y  Jaume Ribera. Conocí a Flanagan a raíz de un libro que me mandaron leer en Secundaria. Imagino que es una secuela con el mismo protagonista. Literatura juvenil. Perfecto para mis alumnos.
  • El libro de la selectividad. Miguel Villarejo y Javier Serrano. Aunque esté en vías de extinción, me parece muy útil. Contiene información sobre los criterios oficiales de evaluación de las distintas materias, consejos, etc.
  • La temperatura. Guía de la mujer. Sacha Geller. Este libro es una ironía en sí misma. Publicado en 1971, pretende ser una guía femenina desde la pubertad a la menopausia. Escrita por un doctor... agárrate los machos. No tengo muy claro qué grado de credibilidad debo darle, poco por lo pronto, a su teoría de la curva térmica y su relación con la ovulación. Me voy a reír un rato.
Tantas cosas sólo pasan en la gran ciudad...

martes, 1 de noviembre de 2016

'La metamorfosis', de Franz Kafka

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Otro más.

Resucito las dificultades de recitar un libro antes de leerlo, sobre la marcha. Esto puede apreciarse en la lentitud del ritmo de lectura, sobre todo al principio. También he cambiado la estrategia, esta vez en la grabación. En lugar de grabar de a poco, lo he grabado en dos tandas, de una hora y media y una hora respectivamente. A diferencia de lo que había pensado, la edición ha sido más sencilla así.

El audiolibro de Platero y yo, de Juan Ramón Jiménez; está terminado, pero en el disco duro de mi portátil, que ahora mismo estará siendo observado y reparado, espero, en manos de un meticuloso técnico informático. No enciente, y punto... Sé que la información sigue ahí, y no se perderá, pero una inversión en otro ordenador se plantea casi como una prioridad.

Sobre el libro... La metamorfosis está escrito en 1915... aún así entiendo que pueda considerarse como una obra maestra dentro de la literatura universal. Recuerdo que de niño comencé a leerlo y, después de dejarlo a medias, me imaginaba a un insecto paseando por las calles de una gran ciudad, huyendo de pantuflas de abuela dispuestas a hacerlo desaparecer... En cualquier caso, me equivoqué. El susodicho insecto nunca sale de su casa, y mal resultado desencadenarán los intentos, por así llamarlos, de salir de su habitación. Las pantuflas en realidad son una manzana.

Después de leer Cartas al padre, también de Kafka, entiendo que se mantenga en este relato esa percepción negativa de la figura paterna, la bondad de la hermana y el desconsuelo de la madre. Hay crítica social, indirecta pero la hay. Hay un gerente despiadado y tres huéspedes, uno con la voz cantante, con poco interés en pagar sus deudas...

Muy bueno. Qué más puedo decir. Sí, una cosa más, también es una sugerencia de una amiga. Me contó que no era capaz de terminarlo y conociendo de antemano las similitudes a la atmósfera de los relatos de Edgar Allan Poe (quizás algún día me atreva con sus relatos), no había por qué no cumplir con tal desafío... más a la espera de dejar constancia de Platero.

Espero que les guste.



miércoles, 12 de octubre de 2016

Álvaro Sarró, un escritor sin remedio (I)


Álvaro Sarró es madrileño. Madrileño de San Blas. No conozco San Blas, pero me lo imagino en sus ojos cuando escribe. La víctima de esta entrevista y un servidor compartimos una etapa breve pero importante en nuestras vidas. La vida universitaria no da tregua a los intrépidos. Con el tiempo esos cinco años se harán aún más breves, pero igualmente necesarios para entender el porqué de esta entrevista, y las que vendrán.

A estas alturas, ha publicado dos libros. El primero en 2012, un compedio de cuentos breves. El título: Fiebre onírica. Muy recomendable. Él dice que necesitaba un empujoncito. Yo creo que el empujoncito nace cuando escribes para que te lean. Sabiéndote leído, aspirando (inspirando) a lo desconocido. Cuando nos vimos por última vez, no hace tanto; me sorprendió con un nuevo libro: Escalas conceptuales. Lo he hojeado brevemente. Poesía narrativa, prosa en verso, apetitoso mestizaje entre géneros. Sin entrar al detalle, su poesía me recuerda a la crudeza de Bukowski. Agudo, certero, crítico, directo, que no simple.

Aunque se queja de vago, mantiene un ritmo productivo alto (escribe todos los días), repartido en varias facetas. A destacar sus colaboraciones en la producción de cortometrajes. 

Si todavía no lo conocen, encantado de presentarles (a la izquierda).





Llámame previsible pero... ¿por qué escribes?

Porque no tengo más remedio. Desde pequeñito tuve especial inclinación por las historias, supongo que lo mismo le ocurrirá a un enorme porcentaje de críos, pero, en mi caso, se me ha ido consintiendo tomarla cada vez más en serio, hasta que llega un momento en el cual echas la vista atrás y te ves tan metido en el ajo, que la única forma de darle sentido a tus días de vida previa es tomarte la vocación en serio, como un oficio, y ganarte el derecho a dedicar tu tiempo en exclusiva a contar más y mejor, en la medida de la incapacidad de cada uno: el mecenazgo ayuda, no seáis gastosos, muchachos.

Y, bueno, van pasando los cuentos, los cómics, los años, los prospectos..., a mí me han leído toda la vida, me han potenciado la fantasía, me han inculcado que la acción en pos del saber, la cultura, el conocimiento, o como prefieras llamarlo, constituye, en definitiva, la única ocupación digna de un homo sapiens sapiens en lo que dura el funcionar de su organismo... Te especializas en algo, asumes cierta responsabilidad potencial, aunque a día de hoy te lean familia y amigos. Tampoco es que pudiese elegir, no fue una decisión, he querido hacerlo desde que puedo recordar, así que, aquí seguimos.


¿Dónde te sientes más cómodo? ¿Novela, cuento, poesía, microteatro...?

Escribir historietas para cómic te da una libertad visual increíble, junto con los textos breves, diría que son los géneros que más te liberan.

(Perogrullada: cualquier texto de mayor longitud y complejidad exige una infinidad de tiempo, reflexión, previsión, más tiempo, tachaduras, aportes, correcciones, diagramas, crisis de ansiedad, etcétera, si es que pretendes aportar algo, suma de factores que, en repetidas ocasiones, convierte el proceso en la antítesis del gustazo).


Una frase o cita que resuma tu forma de escribir.

Podemos hacernos una imagen bastante aproximada (miedo y soberbia), si fusionamos estas dos referencias (de dos literatos, por cierto, bastante trilladetes):

«Postrado en la tierra,

temblando de horror»
(Nietzsche),

«Fabricaré oro,
remedios»
(Rimbaud).


¿Algún referente literario digno de mención?


Muertos: casi todos los que los estudiosos han dado en llamar "clásicos". (Evidentemente, Twain, Rimbaud, Joyce, Baroja, Miguel Hernández, Cela, Valle-Inclán, Gabriel Miró..., nada, mejor ni lo intento, porque es absurdo decidir).

Vivos: Hugo López López, Adrián Magro de la Torre y Francisco Fernández Jiménez.


¿Cómo describirías el panorama literario actual en estos tiempos de crisis? ¿Consideras la autoedición una oportunidad para los nuevos escritores?


Ojalá en unos meses pueda responder la primera cuestión con cierta propiedad. La única pega que le veo a la autoedición es que te convierte en vocero de tu propio engreimiento, y si quieres llegar hasta otras sensibilidades se presupone que vas a tener que invertir bien de tiempo en expandir tu mensaje, en vez de dedicarlo en escribir más y mejor. Pero, vamos, como toma de contacto con el mundillo de la publicación, y más si no tienes padrinos, la recomiendo, seguro.


¿Qué le dirías a alguien que escribe?


Le preguntaría si tiene algún consejo que darme. También si se supera el desconsuelo.


Y la más difícil, ¿para quién escribes?

Para mí, y para cualquier persona dispuesta a invertir su tiempo en leerme. Agradecimiento eterno.



... Continuará


sábado, 24 de septiembre de 2016

'1984', de George Orwell


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Ya está. Otro más.

Este es el libro más importante de mi vida. Yo lo considero una historia de amor.

Lo he dicho ya unas cuantas veces, pero siempre entre amigos. Cuando empecé a leerlo tenía novia, y al terminarlo, ya no. Supongo que porque soy de esas personas que se dejan influir por los libros, y porque ella no es el amor de mi vida. No era el amor en mi vida. Ella no es mala persona. No fue su culpa. Todavía recuerdo que lloré al leer la última página, en mitad de un tren semivacío en dirección a Madrid. Unas lagrimitas de nada. Todavía creía en el amor romántico. Me curó de muchas tonterías.

Más allá de esta anécdota autobiográfica, resumiré en tres puntos por qué me gustó tanto y por qué es una novela mundialmente conocida:
  1. El Gran Hermano (Hermano Mayor en esta traducción). Es ciencia ficción futurista en un contexto distópico. Se recrea muy bien la dicotomía entre la libertad y la seguridad y se argumenta con un relato histórico que sirve como argumento para "inventar" una línea histórica que parte en los años 50, después de una supuesta guerra nuclear. 
  2. La relación entre lenguaje y pensamiento. Leer a Wittgenstein mucho más tarde ha tenido mayor interés si cabe a partir de esta lectura. Cómo nuestro lenguaje configura y determina nuestra capacidad de pensamiento. No inventa un lenguaje, si no que desarrolla un lenguaje mínimo a partir del vocabulario común para restringir las posibilidades de pensamiento. El lenguaje como arma de destrucción masiva.
  3. Una historia de amor imposible. Desde la primera página el lector sabe cómo va a terminar todo, pero también el propio protagonista. Hay una parte en la que se lo repite a sí mismo una y otra vez. Y aún así, sigue un camino que no tiene ningún desvío, que no tiene más final que aquello que aspira a evitar, y que es consciente que no podrá evitar eternamente.
Desde luego, es una obra que ha dado para muchas reflexiones a lo largo de la Historia, y para algún que otro programa de televisión. Si he decidido leerlo ha sido porque aunque sea de un carácter mucho más político-social que los anteriores, sus planteamientos aún mantienen una vigencia que asusta.

Es admirable la posición del autor en un contexto polarizado en cuanto a ideologías se refiere. Es admirable su capacidad de crítica al socialismo en tiempos de Stalin, cuando criticar a un bando pasaba a significar formar parte del opuesto. Más allá de esta novela (y otras suyas que también he leído), su actitud contra la censura y la propaganda; y la crítica a los totalitarismos, sean del bando que sean, seas del bando que seas, son dos lecciones básicas para todo buen periodista o ciudadano con interés en estar bien informado.

No quiero hacer más spoiler. Sólo decir que me alegro de haber releído y vuelto a escuchar varias veces la novela. Hay libros que es bueno releerlos para refrescar los detalles y ver nuevos matices en la personalidad de los personajes, etc. En este caso, cada lectura es distinta porque aunque te lo sepas de memoria, tú eres distinto cada vez. Es imposible que atraviese tus ojos (u oídos) sin abrirte en canal.

El placer es mío.