jueves, 2 de diciembre de 2010

Rudyard Kipling

If

If you can keep your head when all about you
Are losing theirs and blaming it on you;
If you can trust yourself when all men doubt you,
But make allowance for their doubting too;
If you can wait and not be tired by waiting,
Or, being lied about, don't deal in lies,
Or, being hated, don't give way to hating,
And yet don't look too good, nor talk too wise;

If you can dream - and not make dreams your master;
If you can think - and not make thoughts your aim;
If you can meet with triumph and disaster
And treat those two imposters just the same;
If you can bear to hear the truth you've spoken
Twisted by knaves to make a trap for fools,
Or watch the things you gave your life to broken,
And stoop and build 'em up with wornout tools;

If you can make one heap of all your winnings
And risk it on one turn of pitch-and-toss,
And lose, and start again at your beginnings
And never breath a word about your loss;
If you can force your heart and nerve and sinew
To serve your turn long after they are gone,
And so hold on when there is nothing in you
Except the Will which says to them: "Hold on";

If you can talk with crowds and keep your virtue,
Or walk with kings - nor lose the common touch;
If neither foes nor loving friends can hurt you;
If all men count with you, but none too much;
If you can fill the unforgiving minute
With sixty seconds' worth of distance run -
Yours is the Earth and everything that's in it,
And - which is more - you'll be a Man my son!






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Si

Si guardas en tu puesto, la cabeza tranquila,
cuando todo a tu lado es cabeza perdida.
Si tienes en ti mismo una fe que te niegan
y no desprecias nunca, las dudas que ellos tengan.

Si esperas en tu puesto, sin fatiga en la espera.
Si engañado, no engañas,
Si no buscas mas odio, que el odio que te tengan...

Si eres bueno y no finges ser mejor de lo que eres,
Si al hablar no exageras lo que sabes y quieres.
Si sueñas, y los sueños no te hacen su esclavo.
Si piensas y rechazas lo que piensas en vano.

Si tropiezas el triunfo, si llega tu derrota,
y a los dos impostores les tratas de igual forma.
Si logras que se sepa la verdad que has hablado,
a pesar del sofismo del orbe encanallado.

Si vuelves al comienzo de la obra perdida,
aunque esta obra sea la de toda tu vida.
Si arriesgas en un golpe y lleno de alegría,
tus ganancias de siempre, a la suerte de un día,
y pierdes, y te lanzas de nuevo a la pelea,
sin decir nada a nadie de lo que es y lo que era.

Si logras que tus nervios y el corazón te asistan,
aun después de su fuga, de tu cuerpo en fatiga,
y se agarren contigo cuando no quede nada,
porque tu lo deseas y lo quieres, y mandas.

Si hablas con el pueblo y guardas tu virtud.
Si marchas junto a reyes con tu paso y tu luz.
Si nadie que te hiera, llegue a hacerte la herida,
Si todos te reclaman y ninguno te precisa.

Si llenas un minuto envidiable y cierto,
de sesenta segundos que te lleven al cielo....
Todo lo de esta tierra, será de tu dominio,
y mucho mas aún,
serás hombre, hijo mío.



Otra versión en español:


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"Me niego a ser entrevistado. Es un delito. Nunca lo he permitido y nunca lo permitiré. No tiene usted más derecho a interrumpir mi paseo que el que pudiera tener un asaltante de caminos. Es una afrenta asaltar así a un hombre desprevenido en plena vía pública. De hecho, esto es incluso peor porque usted ha encubierto su papel de periodista."

(Trabajó como periodista a los 23 años; cabe destacar su entrevista a Mark Twain)


Ignominia

Había sido una semana dura. Había faltado a una porción de sus responsabilidades con una convincente argumentación en torno a lo que él consideraba descanso. Aún así, había cumplido con su norma autoimpuesta en torno a la representación de la profesionalidad. Había rodeado hasta llegar al centro. Había encontrado soluciones y las había aplicado en numerosos escenarios. Tenía razones para sentirse orgulloso de aquellos gramos de tiempo tan bien repartidos.

Le llevaban a un futuro incierto, se probaba lugares cada vez que entraba a escena, y los reducía a ceniza espolvoreada sobre la pantalla. Él creía que eso estaba bien, que no le importaba pasar el resto de su vida deshollinando una chimenea efervescente o coordinando un aumento curricular. Si conseguía obtener eso, quizás, pensaba él, obtendría una fuente de ingresos lo suficientemente estable para cumplir su sueño, trabajando con buenos amigos. Pero estaba equivocado.

Un reducto de su infancia le hacía involucrar a personas para encontrar en la felicidad ajena su propia razón de ser, pero sabía que el compromiso de su tiempo era un ancla en una de las posibilidades. Se avecinaba la tormenta de los 22, 23, 24,... pero aún desconocía por qué su brújula no marcaba un punto fijo hacia el amor. Nadie le había prometido entonces que todo cambiaría, y el suceder de los acontecimientos que se le escaparían a sus posibilidades no formaba parte de su ilusión.

Todo esto él aún no lo sabe. Nadie se lo ha dicho porque no se ha atrevido a preguntarlo, porque sabe que no encuentra palabras, y le duele. No soporta la quietud. Por eso el mensaje: "la inquietud es el arte de encontrar los problemas que pueden solucionarte la vida". Por eso explorador.
© Lo supe en cuanto te vi
Maira Gall