domingo, 28 de febrero de 2010

Clima: un conflicto individual (II)


¿Reciclas?

Se habla de "cambio climático", "desertización", "agotamiento de los recursos naturales", "sobreexplotación del medio", "efecto invernadero",... y de contenedores de varios colores para separar los residuos, ¿los utilizas? Quizás debería invitarte a hacerlo o pienses que soy un hipócrita si te digo que yo no lo hago... pero yo no lo hago a no ser que comparta hogar con alguien que lo haga. No es por propia convicción. Realmente no creo que sea una solución ni creo que esté realmente en las manos de los ciudadanos. Es más, creo que es el efecto a corto plazo más visible de una sociedad de consumo que empieza a renquear.

En teoría, la utopía que plantea el reciclaje de residuos es crear un ciclo de producción-reciclaje a gran escala, de forma que todo el material utilizado volviera a ser útil infinitas veces y, por extensión, que disminuya paulatinamente la extracción de recursos del medio natural. ¿Es esto posible? Lo más lapidariamente posible, mi opinión es que no. Para que esto fuera posible, la Hipótesis de los tres sectores de Jean Fourastié tendría que cumplirse. Pasaríamos de una "Civilización tradicional" en la que el sector primario representa el 70% de la producción total a una "Civilización terciaria", en la que apenas representara el 10% en favor de un 70% en la producción del sector terciario. El tiempo ha demostrado que esta hipótesis es falsa porque, claro está, ¿dónde iban a trabajar esos millones de esclavos "trabajadores" del sector primario? Fourastié planteó una civilización intermedia, basada en el sector secundario; pero claro, para abastecer al sector secundario es imprescindible una importante productividad en el sector primario... A lo que habría que añadirle la exportación e importación de los excedentes de producción, que a la vez que dispersa los recursos a lo ancho y largo del planeta, incentiva una mayor extracción de los recursos. Además, la competitividad entre los países desarrollados por ocupar la cabeza en las listas de influencia política no sólo consiste en la hegemonía económica frente al resto, cuando debería basarse en la autosuficiencia (no es más rico quien más tiene, sino quien menos necesita); también incluye la socialmente poco tenida en cuenta industria armamentística, que representa un ingente consumo de recursos naturales, algunos incendios, y pronto, por qué no, radiación.

Porque ya está aquí la globalización. Todos deberíamos haber descubierto ya que, además de los desastres naturales, la economía, la política y un largo etcétera, también se han globalizado las pirámides de población. Para que haya países desarrollados debe haber países subdesarrollados desde el punto de vista ecónomico pero también demográfico. La relación entre pirámides de población y desarrollo de un país es obvia (.pdf), por tanto los países desarrollados tienen una pirámide de población regresiva (baja mortalidad infantil y natalidad, y esperanza de vida alta), al contrario que los países subdesarrollados, donde es progresiva (alta mortalidad infantil y escasa esperanza de vida). Si hiciésemos una suma de ambas pirámides, el resultado sería un aumento en todas las edades, que explicaría el rápido y desproporcionado aumento de la población humana; y da las claves para entender las migraciones desde los países subdesarrollados a los desarrollados: a más ricos, más pobres, sólo que ahora viajan en patera o en compañías de bajo coste.

Pulsar imagen para ver una presentación multimedia.

Quizás debería reciclar pero lo que está claro es que no me sentiré mal conmigo mismo si no lo hago, dormiré bien incluso. Sinceramente, creo que todo esto es una venta de la creencia de pertenencia a una presunta ética global, que debiera estar encabezada por las empresas, o al menos liderada por los gobiernos; dirigida a las clases acomodadas, más que una representación de la voluntad de un pueblo, el humano, comprometido con su tierra. El tratamiento de desechos no es el problema, es el efecto que desencadena un consumismo suicida en el que los beneficios económicos (por arriba) y la propiedad (por abajo) parecen ser lo único ilimitado. Si se realizaran acciones coherentes frente a este gran monstruo al que nos enfrentamos: limitarse a lo materialmente necesario, muchos menos caprichos y regalos basados en el significado que desprecia el tamaño de los números; la utopía nos llevaría a deshechar esa palabra farsante, comercializada, estereotipada: reciclar.

jueves, 25 de febrero de 2010

Valientes



Pista: el director del film, además de ser uno de los más grandes directores de la Historia del cine español a mi parecer y al de creo muchos otros, fue galardonado en los Goya de 2010.



lunes, 22 de febrero de 2010

Clima: un tema global (I)

Es un tanto absurdo razonar el por qué empecé a escribir sobre un tema u otro, por qué comienzo nuevas tribus con títulos necesarios de una profusa lectura para entender su naturaleza individual dentro de este pequeño planetita. Prometo no hacerlo.

Digo esto porque plantearé una minisección dentro de Charcos de barro, la tribu indefensa, opaca, de una nocturnidad esperanzadora; la que más vías implanta con el resto del universo de internet, la que se basa en todos los vectores comunicativos de la realidad. Este pequeño experimento vendrá a profundizar en una entrada posterior: "Los porqués", las razones por las que, de una u otra forma, temblaron mis dedos al unísono del palpitar del sistema, comenzó la búsqueda de mi lugar dentro del que parece será el definitivo ecosistema, el artificial, el único capaz de mantener el ritmo de expasión de nuestra especie a costa del resto.

Uno de los muchos toques de atención respecto a dónde vamos por este camino lo recibí en Granada, acompañado de buenos amigos y gracias a la BBC, la televisión pública de Gran Bretaña, más concretamente a un documental producido por esta institución símbolo de objetividad y rigor informativo (conscientes de lo inalcanzable de la perfección); PLANETA TIERRA. Sumamente enriquecedor. No sólo por los aspectos técnicos que a menudo desviaban mi atención más que el contenido, y lo habrían hecho súbitamente de no ser por el contenido mismo. Tiene un planteamiento particular, en lugar de clasificar los capítulos por vegetales y animales (mamíferos, reptiles, aves,...), jerarquiza los capítulos por ecosistemas por lo que contribuye a ver claramente cómo cada ecosistema representa un círculo cerrado en el que conviven las diferentes especies que conforman la cadena trófica. Todos sobreviven gracias a todos.

Pero aprovechando esta sección quería compartir con vosotros los tres capítulos finales de las serie, para mí, los más importantes, en los que se aborda el problema ecológico que provoca el funcionamiento y desarrollo del sistema y que, desde un prisma totalmente nuevo, representa un peligro para que dentro de unos años no se puedan rodar los mismos acontecimientos masivos que han tenido lugar y se nos han mostrado con una indescriptible belleza durante los capítulos anteriores.

Disfrutadlos.

El futuro, conservación y desarrollo (Sólo primera parte)



El futuro, ecosistemas en peligro (Sólo primera parte)



El futuro, especies en peligro (Sólo primera parte)




jueves, 18 de febrero de 2010

Nacimiento

Cincuenta y tres personas de edad superior a la mía temblaban a mi alrededor, igual que yo, en la misma dirección que yo, las marcadas por las mismas grietas de la misma vía que recorro cada día para llevar a cabo eso que uno se empeña en llamar búsqueda.

Hacía poco tiempo que había vuelto de mis vacaciones y aún más desde que para mí ese término formaba parte de mi trabajo, de mi vida; había convertido mi tiempo libre en descanso para seguir con mi trabajo, y no me gusta.

Delante de mí, una pareja agitó su tema de conversación y comenzó a hablar sobre otra persona; al parecer una amiga de un joven de entre veinte y treinta años, con cierto tono alegre que invitaba a pensar que aún estudiaba y zapatillas deportivas, hablaba tranquilamente delante de mí, sin mirar demasiado a los ojos de su compañera de viaje; se había quedado embarazada. Tenía una amiga joven y embarazada. La pareja continúo hablando a medida que la conversación, naufragando inevitablemente en un tono entre la empatía y la compasión, se tornaba hacia un inevitable tabú. Casi sin darse cuenta terminaron hablando de la pérdida, el desengaño, la muerte. La búsqueda del comienzo lleva siempre al impacto del final y la búsqueda del final siempre lleva al milagro y naturaleza del nacimiento, así que decidí intervenir.

Me levanté de mi asiento, recordé por un instante a los vagabundos del metro y su voz de máquina expendedora martilleó y removió por un instante mis pensamientos, no sabía muy bien qué decir, pero lo dije.

- Por favor, escúchenme y no digan nada, miradme, ¡eh, existo! Miradme, -por fin me miraron entre sus temblores y mis dudas unas treinta personas- quiero que piensen en la edad que tienen, tú debes tener entre veinte y treinta años -dije dirigiéndome al joven que había estado hablando delante de mí-, ¿sabes cuánto es eso? Quiero que cada uno de ustedes sepa que la esperanza de vida en un país occidental como el nuestro es de 80 años aproximadamente, quiero que sepan que eso significa que han gastado al menos un cuarto de su vida, que mediten qué han hecho hasta ahora y, sobre todo, qué van a hacer con su vida a partir de ahora; no quiero dinero ni pollas, -culpa de la emoción- cuando lo hagan, no quiero que le tengan miedo a la muerte porque, en definitiva, es lo que da sentido a la vida, ¿qué haríamos con nuestra vida si no fuéramos conscientes de que acaba? Es más, ¿haríamos lo que estamos haciendo ahora? - el metro se detuvo en la siguiente estación pero, como era común a esas horas, no hubo muchos cambios, subieron dos personas y no bajó nadie, así que continué con mi discurso- Ya sabrán que el mundo necesita un cambio, que si hay tantos pobres es porque hay ricos que quieren que haya pobres, que hay grupos de poder, que la política es imagen y la imagen es dinero, todos lo sabéis, y no sé si no queréis verlo porque creéis que no podéis cambiarlo, pero no me creo que no lo veáis; la cuestión es que en lugar de intentar cambiarlo nos pasamos más de 11 años de nuestra vida viendo la televisión, y si fuéramos africanos, de media eso sería un quinto de nuestra vida... Tampoco pretendo asustarles, sólo quiero que sean animales sociales, imagínense un vagón lleno de cincuenta y cinco individuos de su animal favorito, águilas, vacas, monos,... mirándose sin abrir la boca; es cierto que no nos conocemos, pero tenemos más en común entre nosotros que con nuestro perro y más de uno estará pensando en dejarle la herencia... -una risa se escapó desde el fondo del vagón, junto a una señora mayor acorralada por un abrigo asfixiante y un gran colgante dorado del grosor de una soga; una señora poco común en esos ambientes- No soy quién para decirles esto, y quizás piensen que pretendo darles una lección y que no sé nada de la vida... y quizás tengan razón, pero al menos no se esfuercen en creer que son felices si no lo son, no se engañen a ustedes mismos, no lean en el metro para evadirse de la realidad, búsquense a ustedes mismos, piensen quiénes son y por quiénes son así.

Sin saber muy bien qué acababa de decir y perdida por completo la noción del tiempo había llegado a mi parada; era seguro que llegaría tarde a clase, así que no sabía muy bien qué hacer. Los que me habían escuchado seguían mirándome, como esperando a que continuase hablando, entonces la puerta de mi izquierda se abrió dejando entrar una corriente de sótano.

...

lunes, 15 de febrero de 2010

Nieve

nieve, copo de nieve

Hoy el cielo se ha desperezado derritiéndose, algo así como un tímido lagrimeo, una pausada nostalgia flotando en la dirección del estridente sonido férreo del gallo asomándose al horizonte desde los tejados. Es así como los adornos más elevados parecen regir las leyes de la naturaleza, invocan los agravios de nuestra inteligencia.

Los techos altos acumulan el peso del blanco y los niños negocian en los callejones con el precio de la pureza, la quietud, el suspiro inmóvil del tiempo, juegan a la guerra sin mercado de sangre, sabedores de que la tregua la dictan las castañas sobre la estufa, los calcetines sudando febriles al calor incendiario y el regazo tierno del crujir del otoño.

La nieve es una de esas cosas que todos deberíamos ver antes de empezar a pensar en vivir, como el mar, el cielo durante un día completo, como el baile de los vientos, el animal gestando su propia supervivencia, la irreverente elasticidad poética en el taconeo del pie quebrado,... Los codos inamovibles, entrelazados, resistentes al frío, pertenecen a esa categoría de los llamados misterios inaccesibles al hombre, aquellos retos que nos colocan en nuestro sitio.

domingo, 14 de febrero de 2010

Cristal

Llueve al otro lado del cristal, fuera.

Fuera como línea delgada, casi tanto como la que separa el cuerpo del alma; línea invisible y misteriosa, línea que separa la naturaleza de mi mundo artificial, salido de la suma de las mentes y las manos de otros. Fuera como si el cristal no formara parte de nuestro mundo, como si fuera ajeno a las dos caras a las que da la espalda simultáneamente, cristal perdido en su propia transparencia, recogido en su delgadez, indefenso, rogando entre sigilos no ser visto.

A este lado, dentro, las paredes lisas de mi humilde cueva pintadas de blanco extraído de fuera, con todo tipo de artilugios que no me protegen y, sin embargo, me permiten sobrevivir. Si algún desconocido ser natural decidiera atacarme, invocar en mí el terror, no tendría lanzas ni flechas para defenderme, ni siquiera árboles adonde subirme aunque no sepa trepar; el armario está lleno de ropa y no tendría tiempo a desterrarla de su ataúd para invadirlo con todo mi espacio, con toda mi naturaleza. A mi alrededor sólo dispongo de pedazos de fuera con formas de la psique humana, geometrías, intentos fallidos de hallar o inspirar la perfección ajena al perfecto caos de fuera, símbolos vacíos ante otros ojos, que han quemado el tiempo de sus creadores.

De dentro, sólo me salvarían algunos libros y poesías que vuelan de un lado a otro de las realidades hasta dormir en los cristales. Son ellos los únicos que me protegen, los que me demuestran que la infinitud en la naturaleza sólo es posible dentro de una palabra, un verso; son los que me susurran que el frío y el calor, el Sol, es algo común a la existencia, me revelan aquello que da sentido a mi vida y, por tanto, a mi muerte; los únicos que me recuerdan que tengo algo en el pecho, que resuena al cerrar el tomo y su universo, algo así como descalzas pisadas sobre cristales rotos, el camino de mi verdad.

No existe dentro y fuera, sólo lluvia.

sábado, 13 de febrero de 2010

Farsante

"Y tan farsantes como yo. Se burlan del viejo, de mí, de los treinta millones; no creen siquiera que esto sea o haya sido un astillero; soportan con buena educación que el viejo, yo, las carpetas, el edificio y el río les contemos historias de barcos que llegaron, de doscientos obreros trabajando, de asambleas de accionistas, de debentures y títulos que anduvieron, arriba y abajo, en las pizarras de la Bolsa. No creen, me doy cuenta, ni siquiera en lo que tocan y hacen, en los números de dinero, en los número de peso y tamaño. Pero trepan cada día la escalera de hierro y vienen a jugar a las siete horas de trabajo y sienten que el juego es más verdadero que las arañas, las goteras, las ratas, la esponja de las maderas podridas. Y si ellos están locos, es forzoso que yo esté loco. Porque yo podía jugar a mi juego porque lo estaba haciendo en soledad; pero si ellos, otros, me acompañan, el juego es lo serio, se transforma en lo real. Aceptarlo así -yo, que lo jugaba porque era juego-, es aceptar la locura."

Quédate

orilla mar, orilla, playa
Me detengo y respiro. Por fin. Una vez más ante este fondo blanco, solo. Solos.

Ahora es cuando el blanco me susurra algo que nadie más puede oír pero puedes leer; admítelo, estás esperando que te diga lo que quieres oir, si no... no estarías aquí. Disculpa, estás agotado... los días pasan como rayos y llevo una semana con los pelos de punta.

Siempre cuento lo mismo, cada hora en punto la misma pueril cantinela una y otra vez, expresada incansablemente a través de infinitas formas, con mil letras distintas bailando sobre un escenario siempre sordo, entonando el mismo mensaje asfixiado dentro de la misma botella a la misma deriva de siempre... Tengo miedo. Agacho la mirada hacia atrás y palpo un suelo aparentemente firme con azulejos sonrojados, con olor a bizcocho con el olor de mi abuela... tan intenso que algún día despegará, y no quiero que se vaya, quiero que se quede para contarme historias las noches en las que dejan de importar los horarios y los amaneceres, y sé que no puedo impedirlo. Tengo miedo a las partes tristes de mi biografía. Y sabemos que estás loco, sabemos que si aún no están todas en tu memoria es porque aún no has tenido tiempo de escribir, llorar sobre ti, será que vives en el pasado. Será demasiado tarde. Estaré llorando.

No es la primera vez que esto sucede, te sientes frágil y quiero que recuerdes de dónde vienes, que sobrevivas con ese suicida requisito mínimo tuyo... ser feliz... aún cuando conoces lo pesado de esa carga cuando las sonrisas están fuera de contexto. Pero no debes preocuparte por eso, tú sigue sonriendo, escuchando canciones tristes, con pianos y violines distantes... sigue soñando en la cama hasta tarde y despierto mientras te dejen. Yo te protejo. Sigues siendo su niño pequeño, en el fondo sigues siendo el mismo que el primer día de primaria se quedó sentado en la puerta del colegio esperando sentado a que volvieras, no dejes que nadie te haga olvidarlo y siéntete orgulloso de tu mirada perdida, curiosa, aunque se haya emborronado la cara de tu princesa y te cueste encontrarla, aunque cada amor se haya llevado una parte del significado de los besos, aunque sepas que cuando la encuentres tendrás aún más miedo a amar aquello que sabes que vas a perder.

La amarás con todo tu ser, aunque sabes que la perderás. Sabes que morirás con ella.

Pero, amigo, así es la vida, y vive, o me quedaré en blanco.

viernes, 12 de febrero de 2010

José de Espronceda

Más obras y poesías de José de Espronceda


Canción del pirata

Con diez cañones por banda,
viento en popa, a toda vela,
no corta el mar, sino vuela
un velero bergantín.
Bajel pirata que llaman,
por su bravura, El Temido,
en todo mar conocido
del uno al otro confín.

La luna en el mar riela
en la lona gime el viento,
y alza en blando movimiento
olas de plata y azul;
y va el capitán pirata,
cantando alegre en la popa,
Asia a un lado, al otro Europa,
y allá a su frente Istambul:

Navega, velero mío
sin temor,
que ni enemigo navío
ni tormenta, ni bonanza
tu rumbo a torcer alcanza,
ni a sujetar tu valor.

Veinte presas
hemos hecho
a despecho
del inglés
y han rendido
sus pendones
cien naciones
a mis pies.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.


Allá; muevan feroz guerra
ciegos reyes
por un palmo más de tierra;
que yo aquí; tengo por mío
cuanto abarca el mar bravío,
a quien nadie impuso leyes.

Y no hay playa,
sea cualquiera,
ni bandera
de esplendor,
que no sienta
mi derecho
y dé pechos mi valor.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.


A la voz de "¡barco viene!"
es de ver
cómo vira y se previene
a todo trapo a escapar;
que yo soy el rey del mar,
y mi furia es de temer.

En las presas
yo divido
lo cogido
por igual;
sólo quiero
por riqueza
la belleza
sin rival.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.


¡Sentenciado estoy a muerte!
Yo me río
no me abandone la suerte,
y al mismo que me condena,
colgaré de alguna antena,
quizá; en su propio navío
Y si caigo,
¿qué es la vida?
Por perdida
ya la di,
cuando el yugo
del esclavo,
como un bravo,
sacudí.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.


Son mi música mejor
aquilones,
el estrépito y temblor
de los cables sacudidos,
del negro mar los bramidos
y el rugir de mis cañones.

Y del trueno
al son violento,
y del viento
al rebramar,
yo me duermo
sosegado,
arrullado
por el mar.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.








jueves, 11 de febrero de 2010

Hogar



Quizá sea por haber sido el último que he rodado o el primero que ha ganado un premio en algún certamen, pero creo que, inevitablemente, me queda mucho por aprender.

Espero que os guste.

martes, 9 de febrero de 2010

Ángel


Luz

Si la luna no quiere

Extiende el día sus párpados yermos para dormir
cuando la sombra se arrastra, se derrite
como una avalancha de grises, de miedo, cae
y exhala humo por la boca el horizonte.

La noche sueña con la luna y los cipreses,
la luna tiene fantasías pecaminosas con las farolas ciegas,
los relámpagos verdes afilados por las almas al desangrarse
caen a los abismos del hálito sin carne por las raíces. Tierra.

Quedan tristes y largas las noches de doncellas cobardes,
de prostitutas con corbata prestamista y vaginas gulosas,
tristes y eternas las horas sin princesa ni disfraces venenosos,
tristes y errabundos labios los que no recorren líneas de serpiente.

Sólo quedan largos y tristes sueños congelados a la intemperie,
cubiertos por sábanas de distancias y aire se atrincheran los gorriones,
la irreductible afrenta entre el tic tac y los sigilos de los corazones
cuando tus huellas y mi tristeza han devorado los amaneceres.

Y no amanece
si la luna no quiere.



De Lo supe en cuanto te vi

SpNt2005 - 9/2/2010

lunes, 8 de febrero de 2010

Euforia

Tengo algo que contar.

Es extraño.

Hace unos meses habían empezado a decaer mis expectativas respecto a mi futuro como director de cine... realmente era bastante complicado... aún viviendo con dos pedazo de actores no he grabado ningún corto con ellos ni tampoco han salido ideas asignadas a alguna imagen... Es extraño.

La cuestión es que el corto con el que participé en el certamen de videocortos de El Ejido ha sido galardonado con dos premios: tercer mejor videocorto y mejor tráiler.

Debería alegrarme, y de hecho lo estoy, pero debería hacerlo por dos razones, la primera y menos importante es que el premio es de seiscientos euros (todo incluido), lo que sumado a los cuatrocientos euros que me deben del año anterior hace un total de una cámara de vídeo y fantasías.

La segunda es que he rescatado mi otra parcelita del paraíso del peso de los signos escritos, quiero volver a grabar, a aprender... No lo he dicho, pero también soy profesor ¡Eso sí que es extraño! Doy clase a unos 17 no sé yo hasta qué punto niños en un taller de cortos, seguro dará para anécdotas... Además me pagarán por disfrutarlo en lo que vendría a ser mi primer sueldo, mis primeros pasos hacia los abismos del sistema que aligerarán la tranquilidad de mis padres... pero lo más importante, al fin y al cabo, es que no estoy recordando, estoy reaprendiendo...

Y todo es extraño. Pero me gusta.

viernes, 5 de febrero de 2010

La última tribu

La extinción de la especie humana comenzó en el momento en que se hizo innecesaria su evolución anatómica.

Mira a tu alrededor, ¿crees que necesitas un mejor oído?¿Olfato?¿Unos brazos más largos?¿Acaso un cerebro más desarrollado? Nada, realmente no necesitas nada más para sobrevivir. El ser humano ha sido la primera especie que ha aplicado sus mutaciones al medio, la que ha hecho del desequilibrio su modo de supervivencia.


tribu, la ultima tribu

Cuando el humano construyó la primera casa dio luz a la sociedad y firmó su carta de defunción, la revolución industrial no hizo más que confirmarlo... A costa de mejorar la calidad de vida (después de haber asegurado su supervivencia y su descendencia) de los privilegiados, la revolución industrial trajo consigo el aumento en la producción de productos y necesidad de mano de obra.

Los obreros eran (o no) explotados a cambio de un salario de subsistencia y los mejores adaptados al sistema económico cubrían sus necesidades básicas, e incluso los reyes y gobiernos podían permitirse el disfrute del juego de la guerra para mantener su hegemonía (control sobre otros) sin necesidad de tocar un arma. Para eso también estaban los pobres.

Entonces los obreros también querían ser privilegiados, pero para que aumentara el número de privilegiados debía aumentar el número de nuevos obreros, y para que esto fuera posible, debían expandirse las tierras de cultivo a lo largo y ancho de los territorios. Nunca llegan a desaparecer el hambre ni la codicia.

Posteriormente llegaron la Primera y Segunda Guerras Mundiales y una nueva revolución industrial, esta vez basada en el petróleo; EEUU dio préstamos a los países vencedores y vencidos (quizás nunca se haya hecho un recuento de bajas vegetales) para la reconstrucción de infraestructuras (con más solares llenos de metralla disponibles) y se erigió como primera potencia mundial, entre otras cosas, porque no había nadie más a quien comprarle. Tras su reconstrucción, los países se subieron al carro del sistema y pusieron a punto la fábrica de privilegios.

De esta forma, fue aumentando la población hasta límites desorbitados si tenemos en cuenta el crecimiento demográfico desde la aparición del hombre hasta 1750. El sistema se expandía a nivel global, ya no eran los campesinos de zonas rurales los pobres que emigraban a las ciudades en busca de trabajo, son otros individuos de la especie procedentes de Sudamérica, África y Medio Oriente los pobres con los que se "producen" los privilegios para los habitantes de los países "desarrollados". Y seguimos expandiendo los territorios de cultivo para mantener el "equilibrio" dentro del sistema, y también para poder comer carne todos los días de la semana (el 70% de las fincas del planeta se dedican a la producción de alimentos de origen animal, ya sea para su alimentación o de pastoreo, que representan un 30% de la superficie terrestre). Entonces, ¿por qué hay hambre?¿Los pobres sólo quieren comer carne?¿Si no podemos comernos a un hambriento no merece la pena alimentarlo?

Lo siento, además de que no tengo respuestas basadas en la lógica, ya hemos cavado nuestra fosa.

Me explico. Somos animales, ¿no es cierto? Nacemos, crecemos, comemos, nos relacionamos, nos reproducimos y morimos. Como el resto de especies vivas del planeta.

No siempre hemos sobrevivido así ¿no? Hace unos pocos millones de años nuestros ancestros aún no se organizaban por el sistema económico en el que nos ha tocado vivir. Por aquellos tiempos el planeta era tan redondo como hoy, había un mayor número de especies animales y por tanto mayor competitividad con otras especies; pero en cuanto a leyes físicas y demás no había mucha diferencia, las matemáticas seguían existiendo, sólo que aún no se habían imaginado... Incluso hay una teoría que defiende la existencia de un "embotellamiento" de la especie, un punto en la Historia de la Humanidad durante el cual la población humana global no superaba los trescientos miembros, ésto explicaría las grandes similitudes actuales entre los miembros de la especie. Aún así, se han dado algunas variaciones respecto a los individuos que sobreviven en cada uno de los ecosistemas, un ejemplo claro es el color de la piel.

Los humanos que habitaron en el ecuador del planeta, el lugar con más horas de sol al día, aumentaron su pigmentación para absorber menos luz, por lo que cada vez eran más negros; a medida que nos alejamos del ecuador hacia los polos, vemos que los humanos han ido aclarando el color de su piel, de forma que en los polos, las zonas con menos cantidad de luz solar, sus habitantes tienen la piel más blanca para absorber más luz. Si intentamos encontrarle una lógica a este suceso, sólo se me ocurre decir que los habitantes del ecuador tenían más posibilidades de supervivencia por ser negros, haciendo esta característica comparable a correr más, tener más resistencia,... es decir, los machos de una tribu deseaban reproducirse con la hembra con mayor coloración de piel para tener más posibilidades de que sus hijos sobreviviesen. Parece lógico ¿no? Si a esa teoría estrictamente anatómica le añadimos el ineludible factor cultural inherente al ser humano, la hembra con más pretendientes sería aquella que demuestrara las capacidades de ser la mejor madre, es decir, aquella capaz de proteger, alimentar y educar a las crías con la mayor tasa de éxito, es decir, de supervivencia.

Vuelve a mirar a tu alrededor.

Vives en el sistema, tu supervivencia no depende de tus capacidades de caza o de recolección de alimentos, no tienes que competir con otras especies, tus competidores aparecen en tiempos de escasez cíclicos y son miembros de tu misma especie, es más, en algunos países ser blanco aún es un signo de estatus social que aumenta las posibilidades de supervivencia... ¿a quién elegirán los machos entonces para aparearse? A la mujer más adinerada (blanca por regla general). La que tenga la posibilidad de comprar una casa lo más grande y cómoda posible para proteger a las crías. No importa si no puede amamantarlas, puede comprar leche, no importa si puede protegerlas, puede comprar puertas blindadas, no necesita siquiera educarlas, el sistema pone al servicio del sistema un sistema educativo obligatorio para que aprendan a vivir en una sociedad basada en el sistema... Todo está bien atado.

Vivimos por y para el sistema, el que nos lleva a la nimiedad como individuos y a la extinción como especie.

¿Qué sentido tiene vivir entonces? Es una pregunta a la que sólo puedes responder tú. Eres tú quien decide quién eres. Quizás, esté sólo en manos de las mujeres, que son quienes en el fondo deciden con quién se reproducen...

Yo sólo puedo decir que a todas estas conclusiones llegamos gracias a una larga conversación y que me sentí extraño cuando llegó el silencio y un "¿y ahora qué?" inundó la habitación.

Ahora a sobrevivir.

jueves, 4 de febrero de 2010

"Hogar, nuevo hogar" en el Teatro

Mañana, viernes 5 de FEBRERO, en el Teatro Municipal a las 21h.

Gala de proyección conjunta de cortometrajes de la VIII Muestra de video-cortos de El Ejido.

Entrada gratuita hasta completar aforo.


Este es el trailer del corto presentado por un servidor; Hogar, nuevo Hogar:



Espero que os guste, y os gusten.

* Ganador del premio al mejor tráiler
© Lo supe en cuanto te vi
Maira Gall