Extraído de De profundis (.pdf)
miércoles, 1 de septiembre de 2010
Odio
El amor se alimenta de la imaginación, gracias a la cual nuestra razón sobrepasa nuestra sabiduría, nuestra bondad, nuestro sentimiento, nuestra nobleza, nuestra propia existencia; la imaginación, gracias a la cual nos es dado abarcar la vida en su conjunto; la imaginación, que nos permite comprender a los demás en sus relaciones reales e ideales. El amor sólo puede alimentarse con lo bello y con lo bellamente ideado. En cambio, al odio todo lo alimenta.
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