viernes, 6 de noviembre de 2009

Regalador

No pertenezco a esa categoría de los conocidos como "detallistas". Mi felicidad sería difícil de medir en la caducidad de una sonrisa (creo que escribí anteriormente al respecto).
Eso no significa que sea un tacaño. A pesar de mi modus vivendi impecune me considero un buen "regalador". Mi secreto reside en los significados.

Cuando un alguien le regala algo a otro alguien aumenta directamente su patrimonio material. Eso es inevitable. Intrínseco en el propio hecho. Ahora bien, no todos los objetos son sólo grandes pedazos de materia.

Concretando, yo sólo regalo símbolos.
¿Qué diferencia a un símbolo de un objeto cualquiera? Su significado.
Ésa es mi humilde especialidad.

Nunca he regalado cosas caras, ni excesivamente grandes o pesadas. Simplemente le aplico una fina capa de recuerdos de un valor incalculable. Es la única forma de que una amistad, una vida entera tenga cabida en una maleta.

En mi caso particular, el libro, la piedra, el muñeco japonés, la torre eiffel y la caracola no serían más que eso si no provinieran de mi tiempo, mis lágrimas, mi familia, mi libertad y mi patria.
Es lo único que yo he creado. Es lo único que sólo yo puedo darte.

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