viernes, 13 de noviembre de 2009

Sueño

Sé que duermo demasiado.

Tú no sabes qué significa perder el tiempo. No recuerdas la última vez que le sisaste una sonrisa a alguien que no conocías. Tu futuro (lo que precede a tu muerte) es tan cíclico y previsible como el horario que autoriza las estaciones de tu corazón. Temes demasiado al hambre como para hacerte caso. Eres un orgulloso portavoz de tu rutina. Crees que el invierno es un sacrificio necesario para merecer la primavera.

Crees que pierdo el tiempo porque duermo demasiado.

Es porque tus sueños están plagados de itinerarios, porque crees que la sombra del infinito es el vacío. Sólo ves negro cuando cierras los ojos porque crees que es lo único que puedes no ver.
Es porque aún no has conocido el secreto del ángulo óptico de los sueños. Cómo caminar hambriento, insaciable en busca de más hambre; cómo atravesar un universo flexible, rebosante de respuestas que aún no tienen nombre.

Si duermo tanto es porque no puedo dejar de pensar en qué me gustaría soñar, porque aún me quedan infinitos lugares donde encontrarla.

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