domingo, 6 de febrero de 2011

6 de febrero (internet va despacio)

Mi compañero de piso pronto se va de viaje y se está llenando el disco duro con 250 gigas de películas. ¿Cuántas horas? No se sabe, algunas ocupan 600 mb, otras 4,5 gb... No ha estado descargándolas, así que cualquiera sabe...

Podría limpiar mi habitación que es literalmente una pocilga, libros por todas partes, un trozo de pizza en un plato, el bol de leche, enredo de cables, papel y ropa por todas partes, las cosas del cuarto de baño. Sí, por fin han terminado la obra. Nos han cambiado la bañera por un plato de ducha, todavía hay polvo por todas partes. Pero no.

Llevo toda la tarde dándome cabezazos contra dos vídeos; periodismo político en internet y Food Inc. El primero ya casi está terminado, llevo tres ponentes y medio, y falta Pepe Cervera :) El segundo no ha pasado de los cinco minutos, es un documental sobre el origen de la comida, de la que comemos. Merecen su propia entrada.

Antes de escribir, me he puesto a pensar. Sobre periodismo, internet, ciencia, el mundo... supongo que por eso no es poesía. Sigo escribiendo, pero creo que empezaré a publicar algunas del libro, me está pareciendo algo lejano. Cada vez que lo leo es tan diferente... a lo que es, a lo que era, a lo que soy, a lo que escribo... Estuve viajando hace poco también a mis cajones digitales y volver a las palabras olvidadas siempre es cálido, algunas poesías han perdido todo su contexto, otras parecen más trabajo que placer... Pero son 50 entradas en poco más de un mes... y nueve poesías.

Productivo en mitad de una carrera. Todo corre, la comunicación es mucho más rápida y el presente es vertiginoso. No he hablado de Egipto, ni de Túnez, todavía. Algo me dice que va para largo. Imagino que en la televisión hablarán bastante sobre eso. Wikileaks sigue sacando cosas pero ha perdido mucha fuerza mediática, Anonymous es un riesgo más protagonista. No sé la cobertura de la Ley Sinde, pero me ha tocado explicarla más de una vez. Y avanza la comunicación cuántica, que podría significar el nacimiento de las comunicaciones cien por cien secretas...

Internet va despacio, y yo pienso.


Química


- Esta mañana, cuando iba a comprar el pan, la vecina me ha preguntado que qué comes para estar tan alto...

- ¿Y qué como?

- La mayor parte son células. Es muy simple. Lo que necesitas para reproducir y recuperar tus células está dentro de otras células; vegetales o animales.

- ¿Y por qué tienen sabores distintos?

atomo, neutron proton electron, año internacional química- ¿Conoces la tabla periódica? Son los tipos de sustancias que se conocen, se diferencian por el número de protones y neutrones que forman el núcleo del átomo, la mayor parte de su masa atómica. El átomo era considerada hasta hace no mucho la unidad más pequeña de cualquier cosa, hasta que Ernest Rutherford se puso a lanzar átomos contra una lámina de oro y adivina.

- ¿Rebotaban?

- No, !traspasaban la lámina¡ Y sólo unas pocas modificaban levemente su trayectoria.

- ¿Pero si eso está duro?

- Un átomo es como el sistema solar. Tienes varias cosas girando alrededor de una. Pero entre planeta y planeta se puede viajar. Después fue el primero en transmutar un elemento (de nitrógeno a oxígeno), y a partir de ahí fue quitar un poco de aquí, poner otro planetita allá...

- Entonces ¿cada elemento químico es un planeta diferente?

- Así es.

- ¿Entonces? Soy como de un montoncito de "polvo" ¿no?

- Exacto, solo que bien organizado. Y para organizarse están las leyes físicas. Imagino que ya habrás estudiado los estados de la materia, sólido, líquido y gaseoso; pero lo curioso, y es aquí donde viene lo del sabor, es que cuando varios átomos se encuentran bajo unas condiciones determinadas, mucho calor, por ejemplo; desatan reacciones químicas que pueden modificarlos. Tu saliva lo mezcla todo bien y las papilas gustativas, esos puntitos de la lengua, detectan qué tipo de átomos son, ese "informe" va al cerebro y elabora una reacción, que es el sabor.

- Entonces, ¿una pera puede tener sabor a fresa?

- Sí, pero no es natural, hay que cambiar los compuestos químicos. Cada cosa tiene su sabor particular consecuencia de lo que necesita para vivir. La fruta, por ejemplo, suele ser dulce porque tiene mucho azúcar.

- ¿Y por qué los árboles hacen eso con el azúcar en vez de comérselo ellos?

- ¿Qué hay dentro de una manzana?

- Zumo sin exprimir.

- ¿Y aparte de eso?

- ¿Las pastillitas negras esas?

- Exacto, las semillas. Eso que tu tía le quita a los chumbos antes de comérselos...

- Pero eso no tiene apenas sabor...

- Sí, todo tiene sabor, lo que pasa es que está protegida por una cáscara, como una almendra a pequeña escala. Y claro, es dura... y tu tía siempre ha sido de dientes sensibles... Y no se lo come el árbol porque es importante proteger las semillas, son los futuros arbolitos después de todo. Y como, además de protegerlos, no crecen con una barra de pan debajo de la rama, sus padres la recubren con "zumo sin exprimir". Así, tienen comida y agua para crecer cuando caigan al suelo y si encima sabe bien, pueden crecer en más sitios si les gusta a los animales.

- ¿Y por qué hay tan pocas cosas en la tabla periódica?

- No lo sé... supongo que si todo ha funcionado, es porque era suficiente y no demasiado, pero claro, después de aprender esas cosas, aprendimos a fabricar elementos sintéticos y a mezclaros entre sí para mejorarlos, por ejemplo, el acero; para producirlo hay que fusionar hierro y carbono. Y fíjate, el hierro es maleable, pero con carbono es capaz de mantener un edificio alto en pie. La aportación de Henry Bessemer...

- ¿Y el acero no se come?

- No tonto, no son células, no está vivo... pero ¿de verdad querrías ser tan alto?




viernes, 4 de febrero de 2011

El espejo del pasillo

El ser humano pasa la vida cambiando hasta que desaparece. Escribir quizás sea una de las evidencias que podrían llegar a considerarse más deshonrosas. Cuando se escribe tanto es difícil mantener la coherencia entre un ideario personal y el entorno social y lingüístico. ¿Que me ha dado con el "lingüístico? Nada, pero la palabra es, de repente y (casi) por defecto, mi herramienta de trabajo...

¿Y por qué escribo? George Orwell tiene su opinión. La mía la busco cada vez que me pongo... a veces la encuentro, a veces es ilegible y me responsabilizo de mis distancias, de ser hermético pero directo. Escribo para mí, cada vez menos para mí, incluso estoy empezando a escribir para ti; y te imagino ciento veintidós caras. Las mismas que han visto más de 200 páginas de este cuaderno de bitácora en el último mes. ¿Pocas, muchas, demasiadas? Incertidumbres de lo público.

Si no me voy a dedicar a la televisión ni a la radio es porque no sé a quién me dirijo cuando hablo, no tengo delante, no puedo mirar a los ojos a quien me escucha. Y aunque no pueda ver tu cara mientras lees esto, sé que mi cara cambiante sabrá algún día a lo que me refiero. Necesito ser egoísta para tener la certeza de que nunca estaré solo, escribir será lo único que no podrá quitarme nadie; solidario para construirme; y este, a partir de mañana será mi pasado reciente, tardío, lejano, ajeno... no.

Nunca olvido. Eso pretendo. Uso las letras para conectar miradas. Yo soy la razón principal de todo esto, el protagonista las veces que sea necesario. Soy lo que escribo y lo que leo, y necesito leer lo que escribo para poder seguir haciéndolo. Encontrar más preguntas en una respuesta de un contexto irrecuperable.

El mayor riesgo es hacer necesario leerlo todo para entenderme.



NOTA:

Taller de periodismo científico y ambiental. 15 jornadas lectivas: del 21 de febrero hasta el 7 de marzo. 25 plazas. Voy corriendo :)

Cerebro intestinal

etica, dilema bueno malo, angel o demonio, incertidumbre
"Ética y Deontología Profesional". Esa es la optativa que me coincide con una asignatura anual las cuatro horas de la semana...

Siendo sincero, tampoco estoy tan triste... tiene un nombre bonito, casi necesario para la función del periodista. Debemos conocer las leyes escritas (Derecho de la Información) y las no escritas. Sin embargo, después de una sola clase, creo que cualquier conjunto de normas no escritas terminan siendo eufemismo de religión, sinónimo de ideología.

La ética es un mecanismo natural de autoconvencimiento de que somos los buenos, que el derecho a la libertad es inexpugnable; pero a lo mejor no todos creen que la libertad es un "Derecho", no me refiero con esto a si el ser humano debe aspirar a ella, sino a enmarcarla dentro de un contexto lingüístico y social que no tiene por qué ser compartido.

Por ejemplo, un miembro de una tribu africana sabe qué es la libertad. Si viene un hombre con un palo que brilla cuando le da el sol y escupe fuego y le dice que es su derecho, el hombre fruncirá el ceño, mirará ahí donde pone Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano, se frotará la frente intentando imaginarse una imagen entre tanta letra y le dirá: yo ya soy libre.

Cuando el hombre blanco le convierta en esclavo para llevárselo a plantar maíz o algodón, o ir a la guerra; o llegue con una Biblia primero y después con un diccionario a enseñarle "edificio", "gol", "parachoques",... le convenza de que es imposible ser feliz con menos de un euro al día; después, tendremos que convencerle de que tiene derechos, no libertades.

Por tanto, la ética es un ideario político basado en conceptos que hacen posible una "colonización lingüística". ¿Por qué digo esto? Porque las leyes creadas para organizar a personas con el estómago lleno no se cumplen con el estómago vacío.

Sí, no se cumple la Ley escrita. Sí, siguen explotando a niños en minas de coltán, para que un montón de chinos tengan con qué fabricar los aparatos electrónicos que usaremos la clase media, alta y super alta. Ni las normas divinas... entonces, ¿cómo vamos a cumplir la no escrita?

Hay una razón de peso, biológica, para desconfiar: tenemos dos cerebros.




Uno en la cabeza, y otro en el intestino. Nos comunicamos con nuestro apetito. La revolución francesa significó la enunciación de esos grandes derechos y libertades, pero asesinó a mucha gente, a un rey sin ir más lejos ¿la política? No, el hambre. Igual que nos sentimos felices cuando comemos comida bien cocinada, la desesperación nos invade cuando sólo hay tierra.


No hace mucho leí: "No hay generosidad sin jerarquía". Todavía no sé que pensar al respecto... pero algún día echaré de menos el concepto "tierra virgen".

Negligencia

Ben Bagdikian cuenta el caso del New York Times cuando, en 1976, publica una serie de artículos sobre negligencia en la práctica de la medicina.
La serie indignó a la industria médica, y con ésta a las empresas farmacéuticas. No podían ejercer ningún acto de represalia contra el New York Times, ajeno a la publicidad médica. Pero los anunciantes relacionados con la medicina sí eran vitales para las revistas publicadas por la New York Times Company, entre ellas, Modern Medicine. Las compañías farmacéuticas amenazaron con retirar 260 páginas de anuncios de esta revista, lo que significaba una pérdida de medio millón de dólares. Entonces, la Times Company vendió sus revistas médicas a Harcourt Brace Jovanovich.

La venta efectuada por la Times plantea dos interesantes preguntas. ¿Cuántos periódicos en lugar de vender lucrativas subsidiarias como las revistas médicas de la Times, habrían preferido dejar de publicar la serie sobre la negligencia médica, o habrían indicado a los directores que dejaran de compilar notas sobre temas como éste? Y después de que la Times vendiera sus revistas, ¿qué ocurriría cuando un escritor enviara el manuscrito sobre negligencia médica a la nueva propietaria de las revistas, la editorial Harcourt Brace Jovanovich? Pero, acaso la pregunta más inquietante sea la de, sin que nadie diga nada explícito, ¿qué pasará por la mente de quien toma las decisiones en la casa editorial, sabiendo lo acontecido a la compañía New York Times?

BAGDIKIAN, Ben H. El monopolio de los medios de difusión, Fondo de Cultura Económica, México, 1986.