jueves, 17 de diciembre de 2009

Besos

He entrado en el supermercado a comprar la cena. Quedaba poco para que cerraran, así que he hecho cábalas sobre el almuerzo de mañana y he comprado lo estrictamente necesario: una lasaña para hacer al horno y un bloque de bizcocho para desayunar.

No he tenido que hacer cola para pagar, así que, después de intercambiar intereses monetarios con la dependienta, no me he tomado ninguna prisa en colocar bien el dinero en mi cartera, supongo que creyendo que así, cómodo, permanecería más tiempo en su interior, absolutamente falso... He cogido los dos productos, y he metido los dos manjares alimenticios en la bolsa.

Al salir por la puerta me he cruzado con la escena más dramática del día. Un hombre de unos 40 años, con respiración sonora por el frío y la prisa, se despedía, con uno de los besos más apasionado que he visto en mi vida, de un cigarro.

Su cara ha dejado entrever cómo el sabor se enquistaba en sus labios por el frío y el sonido de exhalación posterior a la calada le ha dado un empujoncito al humo por el ancho y largo de sus pulmones. He visto su cara de placer, y desgracia al perder de vista el juguete de sus dedos, que han arrojado el cilindro encendido al asfalto con la frialdad de un sicario.

Después, emocionado tras la escena, no he podido más que reírme al pensar que la ley le prohíbe entrar con su pequeño tesoro al establecimiento. Tras dar unos pasos más, ha sido inevitable no sentirme triste al pensar, que probablemente los besos que dé a su mujer, no estén siendo los más apasionados de su vida.

Piedra que no vuela

Desde lo alto

Desde lo alto de mi balcón
tiraría una hermosa piedra
pero mi gran reflexión
reside en cómo recogerla.

Tirarme desde lo alto
o utilizar la escalera.

Lo decidirá seguro la razón,
es la más sabia y experta,
pero últimamente no,
se ha vuelto más propensa
a dejarse llevar por el corazón.

¿Qué he de hacer ahora?.
¿Me tiro o bajo las escaleras?
Desde aquí no puedo verla,
quizás no llegó mi hora.

La culpa es de la piedra
por resbalarse entre mis dedos,
por dejarse caer hasta la acera,
quedarse quieta en el asfalto.

La culpa es del tejado,
que está demasiado alto.
La culpa es mía, por querer
hacer volar una piedra,
sin mirar lo que había debajo...

¿De quién es la culpa?
Del único que piensa...




SpNt2005 - 9/12/06

Escrito con 17 años

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Rendición

El cansancio está empezando a dejar paso a la somnolencia.

Me encantan las semanas especialmente duras, en las que prácticamente el reto es la propia supervivencia, en este caso concreto, no suspender. No sólo estás perdido si no haces nada, sólo dándolo todo tienes alguna oportunidad de avanzar.

Y resultan sumamente provechosas. Apenas en unos pocos días he leído un artículo sobre el estado de la democracia, montado un programa de radio de una hora, paseado en bicicleta a rebufo del atardecer, redactado un (intento de) reportaje de periodismo de precisión sobre los efectos de internet en sus inicios (2003-2006) en el cine; también he tenido la oportunidad de asistir a una charla a cargo de Ignacio Escolar (aunque no pude hacerle la pregunta clave de cuántas horas dormía al día), de crear una asociación universitaria de cine (pendiente de aprobación), suspender un examen de Opinión Pública, entrevistar a David Ríos y a Javier Gutiérrez; y, al mismo tiempo, no he podido evitar ni escribir (aunque muy poco), ni empezar a leer "Las palabras de la tribu", libro de ensayos sobre poesía de José Ángel Valente (sin haber terminado aún "Los Hermanos Karamazov"). Incluso me ha dado tiempo a sorprenderme de mi propia fascinación por su dominio de la palabra tras leer el primer ensayo del libro: "Conocimiento y comunicación", sencillamente increíble...

Estoy agotado. Sin embargo y pese a todo, el aire ha sido más oxígeno durante estos días, y no sólo polvo disuelto en humo.

Ahora, sólo cabe preguntarme hace cuánto no escribo sobre el amor.

lunes, 14 de diciembre de 2009

Jacques Prévert

De Paroles (1946)

Pour faire le portrait d'un oiseau

Peindre d'abord une cage
avec une porte ouverte
peindre ensuite
quelque chose de joli
quelque chose de simple
quelque chose de beau
quelque chose d'utile
pour l'oiseau
placer ensuite la toile contre un arbre
dans un jardin
dans un bois
ou dans une forêt
se cacher derrière l'arbre
sans rien dire
sans bouger ...
Parfois l'oiseau arrive vite
mais il peut aussi bien mettre de longues années
avant de se décider
Ne pas se décourager
attendre
attendre s'il le faut pendant des années
la vitesse ou la lenteur de l'arrivée de l'oiseau
n'ayant aucun rapport
avec la réussite du tableau
Quand l'oiseau arrive
s'il arrive
observer le plus profond silence
attendre que l'oiseau entre dans la cage
et quand il est entré
fermer doucement la porte avec le pinceau
puis
effacer un à un tous les barreaux
en ayant soin de ne toucher aucune des plumes de l'oiseau
Faire ensuite le portrait de l'arbre
en choisissant la plus belle de ses branches
pour l'oiseau
peindre aussi le vert feuillage et la fraîcheur du vent
la poussière du soleil
et le bruit des bêtes de l'herbe dans la chaleur de l'été
et puis attendre que l'oiseau se décide à chanter
Si l'oiseau ne chante pas
c'est mauvais signe
signe que le tableau est mauvais mais
s'il chante c'est bon signe signe
que vous pouvez signer
Alors vous arrachez tout doucement
une des plumes de l'oiseau
et vous écrivez votre nom dans un coin du tableau.


***


Para hacer el retrato de un pájaro

Pintar primero una jaula
con la puerta abierta
pintar después algo bonito
algo simple, algo bello,
algo útil para el pájaro.
Apoyar después la tela contra un árbol

En un jardín en un soto
o en un bosque esconderse tras el árbol
Sin decir nada, sin moverse
A veces el pájaro llega enseguida
Pero puede tardar años
antes de decidirse.
No hay que desanimarse
Hay que esperar

Esperar si es necesario durante años
La celeridad o la tardanza
En la llegada del pájaro
No tiene nada que ver
Con la calidad del cuadro.
Cuando el pájaro llega, si llega
observar el más profundo silencio
esperar que el pájaro entre en la jaula
y una vez que haya entrado
cerrar suavemente la puerta con el pincel.

Después borrar uno a uno todos los barrotes
cuidando de no tocar ninguna pluma del pájaro.

Hacer acto seguido, el retrato del árbol,
escogiendo la rama más bella para el pájaro,
Pintar también el verde follaje
Y la frescura del viento,
El polvillo del sol
y el ruido de los bichos de la hierba en el calor estival
y después esperar
que el pájaro se decida a cantar.

Si el pájaro no canta, mala señal,
Señal de que el cuadro es malo,
Pero si canta es buena señal,
Señal de que podéis firmar.
Entonces arrancadle delicadamente
una pluma al pájaro
Y escribid vuestro nombre
En un ángulo del cuadro.













Paroles by Prevert

domingo, 13 de diciembre de 2009

Canela

Las gotas que no terminan de caer vuelven a enredarse en la piel.

La sal de los mares de sábanas viene del sudor que desprende el fuego de tus poros, supongo que por eso me gusta tanto embarrarme en tu tierra mojada, aspirar el olor a canela que se extiende en las pisadas del sol sobre tu cuerpo. No hay orilla que las borre ni sequedad que recorra su sabor.

Los besos que no terminan de caer, tristemente, mueren enredados en el aire que es aire, y ninguna otra cosa. Pena grande que no haya mares de correspondencias firmadas con carmín. Pena grande, yo ser nómada, y que tú jamás usases pintalabios baratos.