jueves, 22 de septiembre de 2011

Lo supe TV



Cuando se tropieza, lo mejor es dar otro paso. Estos son mis pasos. Aún es muy mejorable, y no me refiero a la calidad del sonido o de la imagen, me refiero a mí, a mi forma de leer. Seguiré buscando.

Desconocido

retratos, arte, cuadro retratos



¿Quién será la próxima persona en pasar por aquí? Quien sabe... son casi las dos de la mañana (hora española) y se supone que tengo que escribir (también) para ti. Me lo pones complicado. A un mes de cumplir dos años, con aproximadamente un 80% de probabilidad no te conozco y/o no me conoces... Así es internet. Y tengo que caerte bien. ¿Tengo que caerte bien? ¿Tengo que interesarme por tus intereses y ayudarte a conseguir tus objetivos? ¿Tengo que ser medio tú?

Como se puede comprobar, desde hace un tiempo me dudan los dedos mientras escribo. Borro más de lo previsto y reescribo no sé si mejor, si peor, si tal vez... no saber. Ése es el auténtico problema. No saber para qué y hacerlo en busca de porqués. A veces por mí, a veces por ti, y a veces por ninguno. Por hacer frente de alguna forma a un futuro que desconozco, a este monstruo que me obliga a saber.

Son las dos de la mañana y yo todavía sin saber sobre qué escribir porque no te conozco, porque jugando a ser tú, a veces me siento como un desconocido en su propia casa.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Judit Herrera

De Las ínsulas extrañas, 2006

La esfera

Rodney Collin

La vida de cada hombre se mece en el tiempo.
Lo que fue crea aquello que será.
Y así como la llama
es absoluta y final para el pedazo de madera
en el que vida y muerte concurren en el mismo calor,
en la misma ceniza,
todo aquello que el hombre llamó suyo
muere y renace en el mismo punto idéntico
donde todas las causas
abandonan por fin al cadáver reciente
y son lanzadas a través del tiempo
sobre el embrión que espera.





Otro poema de Judit Herrera.

Cortina




Esta es la fuente de la estación de Osaka, el mejor entretenimiento para los que han perdido el tren, y el peor para los que aún están esperando el suyo.

Soso

A las víctimas de la popularidad

Cuántos sacrificios
por un puñado de
fragmentos de memoria.