miércoles, 23 de julio de 2025

Viernes

Podría ser viernes


Manzanas gigantes cayendo sobre el árbol.
Hay un aviso que nunca llega
y la sombra densa y soporífera,
derramada en la olla en la mano en el niño.
Lo sé. Ese rincón impropio está vacío,
lleno de suspiros de alcance inmemorial
y sin embargo, es martes y no llueve.
El temblor, la sospecha = el pulso, la tala.
Como la llave se construye el escondite,
como las cerraduras están hechas las guerras.
Cada día el mundo es menos mundo,
y el día es menos mundo y menos día y menos todo.
Vana es la esperanza del silencio nuevo, lo sé,
y vano el calor si no es esta mañana,
atrapado en una vela que ilumina
y arde mientras se apaga.
También hoy podría ser viernes,
un viernes lluvioso de 1212.
El fuego ablandaría los terrones de castaño
hidratado por los siglos de los siglos.
Mientras horas largas como la lluvia que no llega,
fría por los hijos de los nietos, que no limpia
esta sangre negra en la que retozamos.

lunes, 14 de agosto de 2023

Carroça

"Nós, os !Kung, e os brancos descendemos da mesma mãe. Viemos todos do Leste, viajando num grande carro. Um dia, algumas pessoas que acompanhavam a carroça demoraram-se muito a cortar em pedaços a carne dos animais abatidos durante a jornada. Foram surpreendidos pela noite. Na manhã seguinte, puseram-se a seguir o rasto do carro e alcançaram-no. Os que tinham continuado sempre nele não quiseram reconhecer os seus companheiros de caminho e expulsaram-nos. Assim, ficámos para sempre na floresta.

Conto !Kung"

*!: Señal gráfica para el clic gutural.

(Introducción del cuento "!Kung (Ova - Cuancalas)", 
de "Mulemba. Contos de África", de António Trabulo)

viernes, 27 de mayo de 2022

Jota

Se trata de la transcripción literal de un texto de Juan Ramón Jiménez. El Premio Nobel cambiaba la g por la j y defendía su peculiar forma de escribir de esta manera (de nuevo es una transcripción literal de un texto del poeta):

«Se me pide que esplique por qué escribo yo con jota las palabras en “ge”, “gi”; por qué suprimo las “b”, las “p”, etc., en palabras como “oscuro”, “setiembre”, etc., por qué uso “s” en vez de “x” en palabras como “excelentísimo”, etc. Primero, por amor a la sencillez, a la simplificación en este caso, por odio a lo inútil. Luego, porque creo que se debe escribir como se habla, y no hablar, en ningún caso, como se escribe. Después, por antipatía a lo pedante».

 Juan Ramón Jiménez

domingo, 22 de agosto de 2021

Boceto


Fragmentos inconclusos
 

En mí llevo mi casa

Soy mala persona porque después de todo desaparezco

Eucaliptus plumas cementerio de escorpiones

Tenías un beso justo ahí 

La creativa solo sabe perder el tiempo en asuntos que no le importan a nadie o porque nadie las comprende

No me sigas, a mí, porque con la pesada carga del sol a la espalda, a quien sólo puede andar tras su sombra

...


Ella me quiere.

Es un hecho.

Yo la quiero.

Es un hecho.

Si no, esto que hacemos
No sería el amor.

Ni tan placentero
Ni tan divertido

Ni tan nuestro.

A los hechos me remito.

...

Cicatriz como cortafuegos 
Para el próximo incendio. 
Escribo incendio como puedo decir amor o fuego. 
Para evitar que me consuma por completo. 
Para poder si acaso intentar si acaso al punto de partida. 
Escribo partida como puedo escribir soledad, regreso.

La dirección imposible del camino. 

lunes, 5 de abril de 2021

Decir amor

 Lo difícil es decir amor



Seducir mintiendo
es tan fácil
que no tiene amor.

Rozar el codo al sexto parpadeo,
decir me gusta al quinto suspiro,
te quiero al cuarto beso,
te amo al tercer orgasmo.

Pactar con el diablo
la lona al segundo asalto,
la muerte por el uno.

Lo difícil es decir amor:

decir soy yo
y acto seguido lo siento.

Tal cual.

Decir perdón, te echaba menos
a la primera lágrima, y volver;
decir tan sonrisa y tus ojos de espejo,
decir mi abrazo eres tú.

Decir de aquí vengo, allá voy,
sin cruzar los brazos. Decir te escucho
y acariciar de barro. Saber 
que allí va, de allá viene, 
bailar en lo oscuro. Decir
estamos juntos en esto.

Decir amor, de esto soy yo,
y decir ¿lo sientes?
Decir amor como camino
y de ti estoy vivo de vuelo.

Decir 
a ti se parece la hermosura
como tú huelen los lirios
la raíz de ti emana el árbol
así tus ojos iluminan los faros
a tu aliento suspira el mar
latir que separa los segundos
en tu piel anidan las estrellas

Eso no es nada.

Decir adiós
cuando te amo no sale,
y te amo se derrama, o
se hace te amo pétreo,
te amo y hueco, inconsistente.

Decir adiós,
porque somos libres
y te quiero.

Entonces, sí,
lo más difícil,
prueba irrefutable:

decir, callar,
amor, no te amo
y que sea cierto.




sábado, 6 de marzo de 2021

Lenguaje público


Hay una especie de caída trágica de las obsesiones de Wittgenstein desde el Tractatus Logico-Philosophicus de 1922 hasta las Investigaciones filosóficas de sus últimos años. Me refiero a una verdadera caída trágica al estilo del Libro del Génesis. La pérdida total de mundo exterior. El cuadro teórico del significado del Tractatus presume que la única relación posible entre el lenguaje y el mundo es denotativa, referencial. Para que el lenguaje sea significativo y tenga alguna conexión con la realidad, palabras como árbol y casa han de ser como pequeñas imágenes, representaciones de árboles y casas reales. Mímesis. Pero nada más. Lo que implica que sólo podemos conocer y hablar de imágenes miméticas. Lo cual nos separa, metafísica y eternamente, del mundo exterior. Si se acepta ese esquema metafísico, sólo quedan dos opciones. Una es que el individuo, con su lenguaje, está atrapado en su interior, y el mundo está afuera, y ambos nunca se encontrarán. Lo cual, aun si se piensa que las imágenes del lenguaje son de verdad miméticas, es una propuesta horriblemente solitaria. Y no hay ninguna garantía de que las imágenes sean en realidad miméticas, lo que implica una búsqueda del solipsismo. Una de las cosas por las que Wittgenstein me parece en realidad un artista es que advirtió que ninguna conclusión podía ser más terrible que el solipsismo. Y por ello destrozó todo aquello que había alabado en el Tractatus y escribió las Investigaciones, que constituyen la argumentación contra el solipsismo más exhaustiva y bella que jamás había sido escrita. Wittgenstein sostiene que para que el lenguaje sea siquiera posible, éste debe ser siempre un mecanismo de relación entre las personas (de ahí que dedique tanto tiempo argumentando contra la posibilidad de un "lenguaje privado"). Así que hace depender al lenguaje de la comunidad humana, pero por desgracia todavía mantenemos la idea de que hay un mundo de referentes ahí fuera a los que nunca podremos unirnos o conocer puesto que estamos atascados aquí, en el lenguaje, aun cuando por lo menos estemos todos juntos. Ah, sí, la otra opción original. La otra opción consiste en expandir la materia lingüística. Expandir el yo.



De Conversaciones con David Foster Wallace
Una entrevista ampliada con David Foster Wallace, por Larry McCaffery


sábado, 9 de enero de 2021

Trump, el presidente que quería ser Putin y fue baneado por ello

No dejan de sucederse extraños acontecimientos al otro lado del Atlántico. Lo suficientemente esperpénticos como para no dejar pasar la ocasión de hacer un breve comentario al respecto.

Donald Trump, ¿te suena? Un conocido presidente de los Estados Unidos nada menos. 

Mi teoría es que, de mayor, quiere ser como Putin.

Empecemos por el principio. Ganó las elecciones, en teoría, gracias al desprestigio de la candidata demócrata, Hillary Clinton. Gracias, supuestamente, a la colaboración del gobierno ruso a la hora de buscar trapos sucios en su cuenta privada de correo electrónico.

Después de cuatro años de controversia, ha perdido las elecciones ante el candidato demócrata Joe Biden, quien ya fue vicepresidente con Barack Obama.

Hasta aquí todo normal. Podemos analizar el mayor o menor acierto de sus decisiones al frente de la primera potencia mundial, pero hemos dicho "breve comentario".

Pero Donald Trump no es un tipo corriente. Bernie Sanders, uno de los precandidatos del partido demócrata, ya predijo, paso por paso, qué pasaría si Trump perdía las elecciones. Unas elecciones, por otro lado, especialmente condicionadas por el voto por correo debido al COVID, ese virus chino que se cura con lejía

Paso por paso, Sanders intuyó lo que corría por una mente a menudo puerilmente previsible.



Trump, al ver que iba ganando, saldría a anunciar su victoria. Así lo hizo. Después, a medida que se realizaba el recuento del voto por correo, se daba la vuelta a la tortilla e, incapaz de aceptar la remontada, saldría enfadado, reclamando el cuento y recuento de los votos para, finalmente, denunciar en repetidas ocasiones fraude electoral.

Tras más de 60 denuncias que han sido rechazadas por falta de pruebas, todo parecía indicar que el 20 de enero se llevaría a cabo un cambio de presidente más o menos normal. Pero no... esto no podía acabar así.

Mientras se realizaba el trámite oficial del recuento para certificar protocolariamente la victoria de Biden, el presidente electo; el presidente saliente, Donald Trump, daba un discurso frente a las puertas del capitolio. Día 7 de enero.

Probablemente ni el mismísimo presidente de los Estados Unidos, todavía en el cargo, había imaginado su poder de convicción ante las miles de personas congregadas allí y que, guiadas por un fervor cuasi religioso, y quizás de algún otro tipo, ocupaban el edificio, obligando así la interrupción del acto protocolario y dejando tras de sí unas imágenes para la Historia y 5 fallecidos, entre ellos, un guardia de seguridad.



¿Pidió perdón? ¿Se sintió acaso el showman afectado por los acontecimientos? "¡Recordad este día!" Así concluía uno de sus últimos tweets eliminados de la cuenta personal de Donald Trump por la red social. Tras emitir un vídeo de no disculpas, las principales redes sociales: Twitter, Facebook y Youtube decidieron dar un paso adelante y cancelar temporalmente las cuentas del presidente.

Sí, el presidente de Estados Unidos no puede publicar en redes sociales.

Pero hoy, la cosa ha ido más lejos. Twitter ha cancelado definitivamente la cuenta de Donald Trump. Le han quitado su juguete favorito. Trump, el presidente twittero no puede publicar más, ni siquiera desde otras cuentas del gobierno.

Existe una cuenta oficial para el presidente de los Estados Unidos (@POTUS) que va cambiando de administrador para que sea el presidente de turno quien la gestione. Durante estos cuatro años, Trump la ha usado para retwitear los mensajes publicados en su cuenta personal (@realDonaldTrump) y otros de sus familiares y amigos. Sí... el presidente de la primera potencia mundial necesita followers y está dispuestos a conseguirlos como sea. 

Pero hoy, señoras y señores, ha tenido lugar la gran tragedia: Twitter ha cancelado su cuenta. Y parece ser que se ha enfadado un poco. Más, me atrevería a decir, que cuando acepte de verdad que ha perdido las elecciones. 

¿Y qué ha hecho Trump?

Ha publicado desde varias cuentas, entre ellas la cuenta oficial del presidente (@POTUS) para decir esto:



(Vía The Verge)


Algo así como: 

"Mamá Twitter me ha echado de casa y ya no quiero a mi mamá porque mi mamá ya no me quiere, y voy a crear otra mamá porque mamá está aliada con el diablo demócrata comunista porque mamá no me escucha y yo nunca pierdo y puedo decir lo que quiera porque mío mío mío y mi mamá no sabe, snif, y soy presidente por siempre jamás y ahora voy a ser yo mamá"

A la espera de que acepte que mamá Twitter ya no le quiere, veremos a ver qué pasa. 

Ahora es Twitter contra Trump, y en la red social están dispuestos a borrar todos los perfiles o cuentas asociadas a su persona. A la persona del actual presidente de los Estados Unidos.

Obviamente este no es el mayor de sus problemas. Se ha iniciado un proceso exprés de su segundo impeachment en su primera legislatura aunque difícilmente, sin el apoyo del vicepresidente republicado Mike Pence, podrán expulsarlo a las malas antes del día 20. Por lo pronto, hay una larga lista de secretarios y miembros de su gabinete que han dimitido.

En su último vídeo publicado antes de la cancelación de su cuenta, habló sobre la aceptación de su derrota, por más que aclaró que no acudirá al acto de relevo en la presidencia

Veremos si se viene arriba y de una vez por todas hace lo que todos esperamos ansiosamente: compra Twitter.


Ya en serio: a modo de reflexión personal. 

Al principio mencionaba la voluntad de Trump de parecerse a Vladimir Putin, el infinito presidente ruso. Honestamente, creo que Trump sólo quiere ser un dictador, o al menos, permanecer eternamente en el poder. Creo que él, tristemente, considera que es positivo para un país tener un gobierno regido por un líder permanente (preferiblemente él), como ocurre a efectos prácticos en Rusia. 

Lo sorprendente es que, a diferencia de otros países, en toda su Historia, nunca un presidente estadounidense ha pretendido perpetuarse en el poder. Es la primera vez que ocurre, y sus seguidores parecen entregados a la causa

Si nos fijamos en otros países que han sido gobernados por dictadores, donde los líderes de partidos de extrema derecha están copiando con éxito los métodos de Trump, el crecimiento de estos partidos es hasta cierto punto comprensible. Recurrir a los símbolos de los dorados tiempos del dictador de turno cala en una parte de la población que ha heredado y crecido con una perspectiva romántica de la dictadura, que ensalza los supuestos beneficios del autoritarismo en tiempos de incertidumbre.

Eso es lo que me tiene inquieto. Ya veremos qué pasa antes del día 20, y si volverá a presentarse en 2024. Visto lo visto, poca broma.

miércoles, 23 de diciembre de 2020

Perfil de la luz

El perfil de la luz dibujado por las sombras


“El perfil de la luz
dibujado por las sombras”

Así se llama la película.

...

Hay un cajón vacío,
un hueco en medio de un 
en medio de una nada.

78% nitrógeno, 21% oxígeno,
argón, dióxido de carbono
y una nada.

La nada que aguarda siempre en
los espacios inconclusos,
que encarece los traslados.

La nada gravitacional del esto-eso-aquello mío:
“el hambre mío”,
“el mañana mío”,
“toda la nada es mío”.


Aparece una aleta:
un vuelo de pez submarino
anzuelo solar en un rincón de pecera,
como un escalofrío.

La nada invadida
de su propio misterio.

...

Flash back en la noche primera.
Los protagonistas aún no nacidos
se besan como avellanas.

Flash forward. Hay un camino azul
en la ribera del hastío. Luz negra.

...

El sigilo retenido salta del paracaídas,
cubre las flores de bordes intactos
cuando la mariposa sale
como un asombro toda de vidrio.

La sal, mientras tanto, a lo suyo:
incansable en su tarea, perfilando
sabores con los vértices de su prisma.

...

Repentino. Así va a ganarse la popularidad 
nuestro abigarrado antihéroe:

Repentino baila, Repentino grita
y juega y canta Repentino como él solo.

Ojos miran y no cantan, y ojos
callan y no juegan y acallan como pozos,
ojos de sombra. Ojos de nada
para Repentino en los albores.
Ojos contándole los pasos,
ojos trastabillándole el vuelo,
la casa sigue ahí. Repentino
con el hígado abotargado de ojos,
y los ojos y la cara y los abrazos
hasta el abismo de ojos-clavo en la espalda
como espumas de piedra. 

¿Y esa luz cómo se mueve?
¿Y por qué baila Repentino y se curva
y abalanza moviendo, ablandando sombras
en la nada? ¿Qué dice en qué
caliza de los siglos? ¿A qué
juego de ojos se juega los huesos
de su catástrofe enmarañada?

...

¿Qué es un padre sin hijo?
¿Cómo se canta la canción de cuna
desde las llamas del desastre?

Araña el tren los aceros del óxido
en la red inquebrantable de los aislantes.

...

Voz en off de lluvia
sobre el alféizar del invierno somnoliento. Fade out.

Fade in. El sol, en su escalada
envuelve en su crujido de escalafones
las corrientes abisales de la madera.

...

El narrador omnisciente sale a escena
y no dice nada. 
No dice: “Soy yo”, como un dios politeísta,
“miradme los ombligos endogámicos”;
a telúrico pulmón. 

Calla mayúsculo en sus ojos llenos de ojos,
piensa minúsculo de voz quebrada.

Sólo piensa, luego omnisciente de las sombras
que la luz no besa.

...

El tramoyista cae de una cuerda,
aparece un telón y Repentino
desaparece como un agua sin flor.

Sólo queda algo:

un telón y la artimaña,
un telón y el artificio,
la cara mentira sin mirada y triste y agotada.

Todo es definiblemente una nada.

...

La aleta de espigas flota
con la cintura brillante bailotea cometas
y nadie la mira.

... 

Un telón lleno de ojos puede vaciar
hasta las sombras. Y las vacía.

Fin





domingo, 22 de noviembre de 2020

Lenguaje conversacional

Las disertaciones se desarrollaron en el Instituto Vázquez Acevedo de Montevideo; congregó gran cantidad de público y toda la prensa se hizo eco, ya que los temas y las protagonistas prometían ser interesantes:

Gabriela Mistral: Acto de obediencia a un ministro
Juana de Ibarbourou: Casi en pantuflas
Alfonsina Storni: Entre un par de maletas a medio abrir y las manecillas del reloj

En ese paréntesis feliz, escribe Graciela un prólogo, que es la respuesta a muchos lectores que desean saber, precisamente, como escriben los poetas. Y a esta curiosidad contesta en enero de 1938:


Las mujeres no escribimos solemnemente como Buffon, que se ponía para el trance su chaqueta de mangas con encajes y se sentaba con toda solemnidad a su mesa de caoba.

Yo escribo sobre mis rodillas y la mesa o escritorio nunca me sirvió de nada, ni en Chile, ni en París, ni en Lisboa.

Escribo de mañana o de noche, y la tarde no me ha dado nunca inspiración, sin que yo entienda la razón de su esterilidad o de su mala gana para mí...

Creo no haber hecho jamás un verso en cuarto cerrado ni en cuarto cuya ventana diese a un horrible muro de casa; siempre me afirmo en un pedazo de cielo, que Chile me dio azul y Europa me da borroneado. Mejor se ponen mis humores si afirmo mis ojos viejos en una masa de árboles.

Mientras fui criatura estable de mi raza y mi país, escribí lo que veía o tenía muy inmediato, sobre la carne caliente del asunto. Desde que soy criatura vagabunda, desterrada voluntaria, parece que no escribo sino en medio de un vaho de fantasmas. La tierra de América y la gente mía, viva o muerta, se me han vuelto un cortejo melancólico pero muy fiel, que más que envolverme, me forra y me oprime y rara vez me deja ver el paisaje y la gente extranjeros. Escribo sin prisa, generalmente, y otras veces con una rapidez vertical de rodado de piedras en la Cordillera. Me irrita, en todo caso, pararme, y tengo siempre al lado, cuatro o seis lápices con punta porque soy bastante perezosa, y tengo el hábito regalón de que me den todo hecho, excepto los versos...

En el tiempo en que yo me peleaba con la lengua, exigiéndole intensidad, me solía oír, mientras escribía, un crujido de dientes bastante colérico, el rechinar de la lija sobre el filo romo del idioma...

Ahora ya no me peleo con las palabras sino con otras cosas... He cobrado el disgusto y el desapego de mis poesías cuyo tono no es el mío por ser demasiado enfático. No me excuso sino aquellos poemas donde reconozco mi lengua hablada, eso que llamaba Don Miguel el vasco, la «lengua conversacional».

Corrijo bastante más de lo que la gente puede creer, leyendo unos versos que aún así se me quedan bárbaros. Salí de un laberinto de cerros y algo de ese nudo sin desatadura posible, queda en lo que hago, sea verso o sea prosa.

Escribir me suele alegrar; siempre me suaviza el ánimo y me regala un día ingenuo, tierno, infantil. Es la sensación de haber estado por unas horas en mi patria real, en mi costumbre, en mi suelto antojo, en mi libertad total.

Me gusta escribir en cuarto pulcro, aunque soy persona bastante desordenada. El orden parece regalarme espacio, y este apetito de espacio lo tiene mi vista y mi alma.

En algunas ocasiones he escrito siguiendo un ritmo recogido en un caño que iba por la calle lado a lado conmigo, o siguiendo los ruidos de la naturaleza, que todos ellos se me funden en una especie de canción de cuna.

Por otra parte, tengo aún la poesía anecdótica que tanto desprecian los poetas mozos.

La poesía me conforta los sentidos y eso que llaman el alma; pero la ajena mucho más que la mía. Ambas me hacen correr mejor la sangre; me defienden la infantilidad del carácter, me aniñan y me dan una especie de asepsia respecto del mundo.

La poesía es en mí, sencillamente, un rezago, un sedimento de la infancia sumergida. Aunque resulte amarga y dura, la poesía que hago me lava de los polvos del mundo y hasta de no sé qué vileza esencial parecida a lo que llamamos el pecado original, que llevo conmigo y que llevo con aflicción. Tal vez el pecado original no sea sino nuestra caída en la expresión racional y antirrítmica a la cual bajó el género humano y que más nos duele a las mujeres por el gozo que perdimos en la gracia de una lengua de intuición y de música que iba a ser la lengua del género humano.

Es todo cuanto sé decir de mí y no me pongáis vosotros a averiguar más...


Extraído de Gabriela Mistral. Biblioteca Histórica - Mujeres en la Historia
Autora de la biografía: Carlota Marval

sábado, 26 de septiembre de 2020

Cuentatiempos

El cuentatiempos

Juego a la oscuridad:

Un segundo.
Dos segundos.
Tres segundos.
Cuatro segundos.
Cinco segundos.
Seis segundos.
Siete segundos.
Ocho segundos.
Nueve segundos.
Diez segundos.
Once segundos.
Doce segundos.
Trece segundos.
Catorce segundos.
Quince segundos.
Dieciséis segundos.
Diecisiete segundos.
Dieciocho segundos.
Diecinueve segundos.
Veinte segundos.
Veintiún segundos.
 
[…]

si te quiero
déjame que lo cuente.

Juego a la luz:

si solos,
si a una
somos incapaces 

//pausar el espacio//
//ensanchar el tiempo//


al menos,
a mitad del silencio infinito
=
[cero antes – de piedra a chispa,
de luz a ceniza - después cero]

si me quieres
déjame contarlo:

un segundo. Dos.

[...]

Como fracciones fugaces

impacientes 
fugaces 
de realidad.


domingo, 16 de agosto de 2020

Derrota


Puntos cardinales


Quizás
sólo haya que alargar 
los puntos cardinales
para ampliar el centro
quizás
para acercarnos.
 
Y así,
quizá,
Trump
sea buena persona
tres horas por semana.
 
Y así,
da igual,
durante tres segundos
el cómo no importa
hasta la Tierra sea plana.
 
Tal vez
baste con alzar la vista
más allá del norte,
lanzar un paso amplísimo
más allá del sur y 
abrazar hacia un solo origen
oriente y occidente.
 
Y así, hablar sirva para compartir
enraizar
y así,
da igual, seamos
el cuándo no importa
cercanos:
renunciemos a las conquistas
de la derrota. 
 
 

lunes, 13 de julio de 2020

Ética de lo real


No estoy volviendo a las utopías. No estoy promoviendo los sueños. El sueño es inadmisible en política. Porque pone en peligro la vida de los hombres. Hay una belleza infinita en lo real. Lo real designa lo que no es "yo", lo que me resiste. Lo real son los demás, son los otros. Lo real es el conflicto. No tratemos de borrar el conflicto, o de cegarnos ante él. Así es como nace la violencia. La vida pasa por la lucha por la vida. 

Es legítimo soñar en el sentido de imaginar, luego desear, un futuro más allá de nuestra realidad. Esto sí es legítimo. En este caso, el sueño se vuelve la expresión de nuestro ser profundo. Pero el espacio del sueño debe ser siempre más pequeño que el de la realidad. Hay que soñar un sueño que abra las puertas de lo real. Esto es la ética también.







(Gracias Ana)


domingo, 14 de junio de 2020

Polimorfismo


Crecimiento / Decrecimiento

¡Mamá! // ¿Adónde se va cuando solo se llega? ¿Dónde? ¿Mamá?
¿Cuánto falta? // lo efímero de la efímera fortaleza de los cuerpos
¡Aprender, aprender! // Aprender enseñando, enseñarse a olvidar
La vida como escalada: // lanzado por fin, al vértigo sin miedos.
la conocí, así me conoció, // un dulce encuentro entre fracturas
nadie sabe el cómo ni por qué. // Nos conocimos, con eso basta:
Vorágine arrastrando días estrépito // residuo de importancias.
y economía y qué hago ahora engranaje // Vida; promesas vanas,
en la máquina de las monedas nunca llegamos // Alegría salina
a pagar las dudas factura náufrago océano infinito // Gota y ya.



abril de 2020

Puede leerse de varias formas:
de arriba a abajo
o en forma de U

viernes, 22 de mayo de 2020

Nombres


Amanecer


He puesto nombre y a cada pájaro
y a cada árbol y a cada sol.
Casi los reconozco ya por su trino matinal,
por la brisa y los despeina, y
la cintura dorada y rastro fugaz.

¿Quién necesita reloj?

Rocío: crisálida cáscara de nube y
las espinas y las flores.
Las espinas y las flores…
Las fragantes espinas y las afiladas flores
de frío; y el canto alegre y nervioso
y el baile musical despereza
naranja y luminosa a escalones y más azul;
noche y cierra los párpados de espejo lunar,
belleza y estira la espalda, siempre asimétrica
esta dulce transición y vacía, inagotable.




abril de 2020

sábado, 7 de diciembre de 2019

Sara Uribe


Fragmentos de Antígona González, de Sara Uribe (2012)

Instrucciones para contar muertos


Uno, las fechas, como los nombres, son lo más importante. El nombre por encima del calibre de las balas.

Dos, sentarse frente a un monitor. Buscar la nota roja de todos los periódicos en línea. Mantener la memoria de quienes han muerto.

Tres, contar inocentes y culpables, sicarios, niños, militares, civiles, presidentes municipales, migrantes, vendedores, secuestradores, policías.

Contarlos a todos.

Nombrarlos a todos para decir: este cuerpo podría ser el mío.

El cuerpo de uno de los míos. Para no olvidar que todos los cuerpos sin nombre son nuestros cuerpos perdidos.

Me llamo Antígona González y busco entre los muertos el cadáver de mi hermano.

[...]

Entre los pasos a seguir para buscar a un desaparecido hay que ver un álbum de fotografías de cadáveres.

[...]

¿Le dio un beso al cadáver? Quiero que me lo entreguen, casi estoy resignada.

Yo también estoy desapareciendo, Tadeo.

Y todos aquí, si tu cuerpo, si los cuerpos de los nuestros.

Todos aquí iremos desapareciendo si nadie nos busca, si nadie nos nombra.

Todos aquí iremos desapareciendo si nos quedamos inermes sólo viéndonos entre nosotros, viendo cómo desaparecemos uno a uno.

[...]








-

Más poemas de Sara Uribe

Entrevista a Sara Uribe

Lectura de poemas por Sara Uribe:

Minoico

Ciertamente que Grecia se presta para denunciar la faliabilidad de la cremación como una clave o guía en esta búsqueda, ya que muy probablemente habrá de convenirse que su lenguaje es indoeuropeo, y los micénicos no practicaban la cremación Ventris acaba precisamente de presentar a la Hellenic Society una tentativa de desciframiento de tabletas escritas en minoico (escritura lineal B), procedentes de Micenas y de la Pilos de Néstor, tentativa que ha recibido ya algún aliento por parte de filólogos ingreses y norteamericanos. Tal hecho implica que las tabletas están escritas en una forma arcaica de griego que, como en latín, guardaba todavía el sonido kw., el cual incluso en el griego de Homero se convirtió en pe. (te). Si el desciframiento de Ventris se confirma, las tabletas micénicas serán el más antiguo testimonio en un lenguaje indoeuropeo después de los documentos hititas, y la cultura micénica resultará la contraparte arqueológica de una sociedad de habla griega.


Extraído de Descubrimiento de la Prehistoria, de V. Gordon Childe

sábado, 19 de octubre de 2019

Luis Rosales

Palabras para algo más que un dolor



Tal vez sólo es posible que podamos amarnos mientras que dura un beso
o si se quiere una ardentía
que, poco más o menos, es una lástima de incendio,
quizá una lágrima de incendio,
y no puede vivir sino acabándose,
como la duración de una palabra sólo nos dice su verdad cuando está terminada
y deja su memoria en el oído.
Tal vez tengo un cansancio dirimente
y he llegado hasta ti como el náufrago si le empujan las olas puede llegar hasta la playa,
y he comenzado a andar con unos pasos tartamudos
hasta quedar extenuado,
y esto es ya como ver la espalda al día,
esto ya no es amar sino caer,
seguir cayendo sobre tu cuerpo como la noche cae en el mundo,
mientras siento crujir mis huesos y mis besos.

Tal vez es cierto y sin embargo es triste
que nuestro amor sólo puede durar mientras que dure un beso,
pero al besarte el tiempo se establece,
y tu cuerpo comienza a ser una pregunta,
cada una de tus manos tiene su gesto propio,
y el mirar de tus ojos empieza a conjugarse en voz pasiva.
Así me voy llenando de música y de tiempo,
y la música es sed,
y la sed es tan corta que tiene que nacer continuamente
como nacen mis ojos cuando el vestido empieza a resbalar sobre tus caderas
y aparecen tus hombros soleados,
tu momentánea piel,
y tu cuello de miel agonizante,
y tu cintura que es de agua,
y recorro, una vez y otra vez, el corto territorio de tu vientre,
con un mirar infinitesimal,
con un encendimiento que cada vez se hace mayor
y que al fin se convierte en bautismo
sobre un pecho pequeño que cabe en un dedal
y unas rodillas fuertes y despiertísimas que alguna vez como las nubes tienden a separarse,
y las manos te nacen de repente igual que brota un manantial,
y las caricias vienen del origen del mundo,
ya que cuando se ama
todo el cuerpo termina siendo labio.

Y no puedo olvidar que esto es un premio,
amiga mía,
un premio que me han dado para identificarme con la nieve,
mientras te miro
y se borra poco a poco tu rostro como se empañan los cristales
pues estoy atendiendo a otro diálogo,
y este diálogo es una lágrima que tengo ya en el ojo,
puesta a punto
y nunca acaba de caer,
y se va convirtiendo en araña,
y siento tu temblor,
su velludo temblor parpadeándome,
y es un poco de miedo
o una embolia
que toca con su hielo esta vida que es mía
y la contabiliza, hora tras hora, como se cierra un inventario.
Y esto no es doloroso,
amiga mía,
esto es así,
como una mano que te agarra por dentro
pensando en que la carne se encienda sin arder,
y la demora se convierta en culpa
y el beso que te doy deje de ser una caricia
y sea más bien una pregunta,
esa pregunta destituyente
que no me atrevo a hacer sino en tu boca,
pues todo lo que soy depende de ella,
depende de saber que nuestro amor pudo resucitarnos
-ésta fue su misión y la ha cumplido--
pero
sólo puede durar
mientras que dura un beso.

2 de agosto de 1976



domingo, 21 de abril de 2019

No estás sola

Realmente digo

Ya te habrás dado cuenta.
Son así los poetas…
creen que pueden decir
sin hablar, y a veces hasta
hablar sin decirse nada.
Nadie. Espejos de nadie
como cosas, invisibles. Silenciosos
como piedras inútiles, voces líquidas.

Yo, no soy poeta,
por eso cuando te digo:
“Buenos días”,
te digo realmente
“no estás sola”.
Y cuando te pregunto
“¿qué tal el día?”,
también te digo
“no estás sola”.
Y si “qué calcetines más bonitos”,
realmente digo, simple
y llano: “no estás sola”
y “estás preciosa”
no estás sola, y me encantan
tus ojos cuando ríes, no estás sola,
y “¿falta algo que comprar?”,
no estás sola, “aquí hace frío”,
no estás sola. “(Sólo por ti)
adoro las alcachofas”, porque
no estás sola. “¿Cuántas
cucharadas de azúcar?”,
no estás sola; “qué cabrón
el vecino”, no estás sola;
“¡qué simpáticos tus amigos!”,
no estás sola. “¿Puedes
bajar un poco el volumen?”
(no estás sola), “tienes que
leer este libro”, y nunca
estarás sola… “y menuda
fiesta...”, no estás sola,
“… y vaya resaca”, y nunca,
nunca, nunca, nunca.

Por suerte, no soy poeta
y por esa suerte decisiva
puedo decirte
sin parecer poeta
“estás dentro de mi corazón”
y cada vez que afirmo, niego, pregunto
sobre cualquier cosa. Por suerte
digo cosa y digo
“no estás sola,
estás dentro de un corazón”.
Y por suerte, puedo decirlo
y que no me creas,
y que sea cierto
y no pase nada
entre tú y acaso inútil taquígrafo.

Porque cuando digo
“no soy poeta” digo
“soy gaseoso, por suerte”, y
te digo: “no estás sola,
estás en mi corazón”.

Y si todos los poetas mienten digo
un engaño si digo “te quiero” para que me quieras;
entonces, si es mentira y soy poeta... diría
que poeta, pese a todo, significa de mis labios
“no estás sola”,
“tu soledad será siempre tuya”
y digo
“también esta cosa mía es tu corazón”.









domingo, 30 de diciembre de 2018

El poeta invisible

La historia del poeta invisible

Así,
tan de repente
se alejó el corazón.

Después del adiós el llanto,
del llanto el rencor,
del rencor de no decirse más
al escondite tras la inútil distancia.

Su mayor pecado fue aprender a escribir.
Y decidió herirse a diario un poema en el pecho
de cartón.
Escribía y escribía, día tras día,
sol tras sol, luna tras estrellas de latón.
Los días, semanas, años en la maleta de porqués de sinrazón.

Años, años y le puso ruedas
y apenas viajó a comprar comida para gatos
y tocó a la puerta.
Esto es para ti.
(Soñaba con el milagro de la deglución,
la ebullición de la sinceridad en DIN A4, 80 de gramaje
que le entiendan)
Aquí está todo. Esto es mi perdón mi razón mi todavía.
Aparece un ángel tras el delantal olor pescado
y detrás, sentado frente a la televisión,
otro, otra, quién sabe, bajando el volumen quién es.

Aquí está todo. Esta es mi vida y lo entiendas, perdón.
Pasa a tomar un café, llegas pronto.
Llego tarde no hace falta ya me voy. Me alegro volcán
de que seas feliz y no lloraré aquí lo que me queda por.
Publica un libro. Tal vez sea una buena historia.

La triste historia del poeta invisible.

El otoño aflora en la cápsula del tiempo sin viaje,
sin puertas a los tiempos del amor,
cansados giros círculo cuadrangular trac trac de escalera:
gracias adiós llego tarde, me voy y no aquí lo que por.

No amo ni existe ya idiota y ama
y existo ya idiota pero existo.
Vuelve dijo, sabe que no,
podemos ser amigos sin maleta ni corazón, sé que no.

Esto es lo que llaman editorial. Sí, venía a publicar...
Disculpe un segundo, ¿su vida? Sin problema.
Enseguida le atienden, sentado mejor.
Modernista, ¿vanguardias verdad? Cierto vital, trágico tan personal
no gustará, se lee poca poesía ¿sabe? ¿Es usted popular?
La tirada será pobre, abrigo fino, gramaje papel de váter
y publicidad en redes sociales.

… a publicar un corazón
y que vuele, y olvidarme y respire mejor porque usted no sabe
pero no lloraré lo que me queda y escribir quién sabe,
quién puede después de uno,
después de todo,
si acaso hago esto, porque ella dijo
que a otros con temor a puertas de no saber
incapaz decir fin se acabó.

La presentación será. Tenga, puede invitar a sus amigos,
a su gente.
¿A mi gato tuerto?
Espectáculo servido.

Así,
tan de repente se alejó
y el corazón fue de aluminio y el papel marrón
y el sueño imposible eterno
y el suspiro y el saber qué pasó
después de todo, después del amor,
que su vástago es de papel
que su hijo no ríe, ni canta ni crece,
que su hija no llora, ni canta, ni duerme.

Que su familia es de este planeta y el tuerto gato
rascando la puerta de la vecina, jilguero moscardón
y yo sin sal en la cocina todo cerrado, y el gato
rasca y rasca calcula hipérboles y parábolas
en su tuerto paladar de do re mi fa sol.

No tendrá usted sal...
Controle a su gato.
Es indefenso. Tiene uñas de matemático.
¿Y qué tal?
¿Sabe? Acabo de publicar un libro.
Me gustaría leerlo, por si acaso.
Es sobre un imposible, el viaje a una puerta invisible.
¿Invisible?
Invisible.
Como tú.
Como yo.
Como todos.



viernes, 2 de noviembre de 2018

Falsa expectativa


Soy

Soy el hijo de la madre
y del padre;
el padre sin hijos.

Pero un día
fui el que, si estudiase,
sería el sobresaliente.

El que escucha
cuando quiere, recuerda
lo que quiere; aprende
lo que puede desde, fui
el del fondo de la clase,
el de la ventana en el pecho.

El de no sé si quiere,
el inseguro, el impaciente,
el insuficiente.

Casi siempre
el del distante,
de la contracorriente,
el del viajero sin billetes,
el de ya es tarde para arrepentirse
porque soy, y soy, y soy.

Fui el de las orejas grandes
para ser
el que siempre crece
porque no crece:
y qué alto es y también de mí
el Dumbo decían,
el Poeta, la mayúscula,
el de la falsa humildad,
el del ego y el arrogante,
el de la soberbia frente,
el de la mirada desdeñosa (digo yo)
desde el silencio viperino,
el intrascendente
de huida constante,
de quiso y no supo,
de pudo y no puede.

A ratos la cabeza agachada,
la desconfianza,
el incierto,
el cobarde; soy la sombra
alargada
de lo que podría haber sido.

Soy la sonrisa coja,
la palabra muda,
el silencio escrito,
el tiempo perdido; soy el reflejo
en el espejo
de lo que nunca habré sido.