miércoles, 31 de marzo de 2010

Luis Cernuda

De Las nubes (1937-1940),
extraído de Antología poética La realidad y el deseo.

Luis Cernuda recitando sus poemas (.ram).

Ensayo Luis Cernuda y la poesía de la meditación,
de José Ángel Valente. (Muy recomendado)

El ruiseñor sobre la piedra

Lirio sereno en piedra erguido
junto al huerto monástico pareces.
Ruiseñor claro entre los pinos
que un canto silencioso levantara.
O fruto de granada, recio afuera,
mas propicio y jugoso en lo escondido.
Así, Escorial, te mira mi recuerdo.
Si hacia los cielos anchos te alzas duro,
sobre el agua serena del estanque
hecho gracia sonríes. Y las nubes
coronan tus designios inmortales.

Recuerdo bien el sur dónde el olivo crece
junto al mar claro y el cortijo blanco,
mas hoy va mi recuerdo más arriba, a la sierra
gris bajo el cielo azul, cubierta de pinares,
y allí encuentra regazo, alma con alma.
Mucho enseña el destierro de nuestra propia tierra.
¿Qué saben de ella quienes la gobiernan?
¿Quiénes obtienen de ella
fácil vivir con un social renombre?
De ella también somos los hijos
oscuros. Como el mar, no mira
que aguas son las que van perdidas a sus aguas,
y el cuerpo, que es de tierra, clama por su tierra.

Porque me he perdido
en el tiempo lo mismo que en la vida,
sin cosa propia, fe ni gloria,
entre gentes ajenas
y sobre ajeno suelo
cuyo polvo no es el de mi cuerpo;
no con el pensamiento vuelto a lo pasado
ni con la fiebre ilusa del futuro,
sino con el sosiego casi triste
de quien mira a lo lejos, de camino,
las tapias que de niño le guardaran
dorarse al sol caído de la tarde,
a ti, Escorial, me vuelvo.

Hay quienes aman los cuerpos
y aquellos que las almas aman.
Hay también los enamorados de las sombras
como poder y gloria. O quienes aman
sólo a sí mismos. Yo también he amado
en otro tiempo alguna de esas cosas,
mas después me sentí a solas con la tierra,
y la amé, porque algo debe amarse
mientras dura la vida. Pero en la vida todo
huye cuando el amor quiere fijarlo.
Así también la tierra la he perdido,
y si hoy hablo de ti es buscando recuerdos
en el trágico ocio del poeta.

Tus muros no los miro
con mis ojos de tierra,
ni los tocan mis manos.
Están aquí dentro de mí, tan claros,
que con su luz borran la sombra
nórdica donde estoy, y me devuelven
a la sierra granítica en que sueñas
inmóvil, por la verde foscura de los montes
brillando al sol como un acero limpio,
desnudo y puro tal de carne efímera,
pero tu entraña es dura, hermana de los dioses.

Eres alegre, con gozo mesurado
hecho de impulso y de recogimiento,
que no comprende el hombre si no ha ido
hermano de tus nubes y tus piedras.
Vivo estás como el aire
abierto de montaña,
como el verdor desnudo
de solitarias cimas,
como los hombres vivos
que te hicieron un día,
alzando en ti la imagen
de la alegría humana,
dura porque no pase,
muda porque es un sueño.

Agua esculpida eres,
música helada en piedra.
La roca te levanta
tal un ave en los aires;
piedra, columna, ala
erguida al sol, cantando
las palabras de un himno,
el himno de los hombres
que no supieron cosas útiles
y despreciaron cosas prácticas.
¿Qué es lo útil, lo práctico,
sino la vieja hañagaza diabólica
de esclavizar al hombre
al infierno en el mundo?

Tú, hermosa imagen nuestra,
eres inútil, como el lirio
pero ¿cuáles ojos humanos
sabrían prescindir de una flor viva?
Junto a una sola hoja de hierba
¿Qué vale el horrible mundo práctico
y útil, pesadilla del norte,
vómito de la niebla y el fastido?
Lo hermoso es lo que pasa
negándose a servir. Lo hermoso, lo que amamos,
tú sabes que es un sueño y que por eso
es más hermoso aún para nosotros.

Tú conoces las horas
largas del ocio dulce,
pasadas en vivir de cara al cielo
cantando el mundo bello, obra divina,
con voz que nadie oye
ni busca aplauso humano,
como el ruiseñor canta
en la noche de estío,
porque su sino quiere
que cante, porque su amor le impulsa.
Y en la gloria nocturna
divinamente solo
sube su canto puro a las estrellas.

Así te canto ahora, porque eres
alegre, con trágica alegría
titánica de piedras que enlaza la armonía,
al coro de montañas sujetándola.
Porque eres la vida misma
nuestra, mas no perecedera,
sino eterna, con sus tercos anhelos
conseguidos por siempre y nuevos siempre
bajo una luz sin sombras.
Y si tu imagen tiembla en las aguas tendidas,
es tan sólo una imagen;
y si el tiempo nos lleva, ahogando tanto afán insatisfecho,
es sólo como un sueño,
que ha de vivir tu voluntad de piedra,
ha de vivir, y nosotros contigo.


.

martes, 30 de marzo de 2010

Insatisfacción

"Si todos mis sueños se hiciesen realidad, aún seguiría sin estar satisfecho: tendría que seguir soñando, imaginando, deseando. He encontrado dentro de mí un vacío inexplicable que nada ha podido ocupar: un movimiento del corazón hacia otra clase de satisfacción que no concibo para nada, pero de la cual he sentido la atracción"

Fragmento de una carta de Rousseau a Malesherbes, extraído de
Cernuda, poeta ontológico; prólogo de Luis Cernuda. Antología poética.

lunes, 29 de marzo de 2010

Flor

Ya casi está :)

Ahora es cuando estoy empezando a ser completamente consciente de lo que ha significado el reto de publicar un libro. He puesto al límite mi propia personalidad y me he enfrentado a varias concepciones que debían ser y han sido bien asimiladas antes y durante el enfrentamiento que supone para mí el mero hecho de escribir.

Empiezo a ser consciente de que soy un líder nato. Lógico si tenemos en cuenta que soy un solitario. Soy mi propio líder, me baso en mi mundo para decidir qué me hace más feliz en cada momento y, si tengo la oportunidad, lo hago. ¿No es lo que debería hacer todo el mundo? Somos individuos al fin y al cabo... Aún así, ello me posiciona ante diversos dilemas, límites, fronteras de mi realidad que pueden no ser compartidas y autocrítica, mucha autocrítica.

Los principales límites a los que he enfrentado mi personalidad han sido dos: el que separa la ambición de la codicia (la humildad es la única cuerda que evita el golpe), y la que divide la confianza en mí mismo y en mi ignorancia de la temeridad (aprender es la única opción). La voz hace tiempo que dejó de temblarme. Soy joven, soy mi propio límite.

Respecto al libro, me he enfrentado a dos escalas.

A escala global, a la hora de organizar las poesías en varias categorías. Partiendo de que cada poesía resultaba en un principio inclasificable, el orden ha sido cuestión de opiniones externas y diversas notas mentales, que me han ido ayudando durante todo este proceso que va durando ya casi un mes.

La escala individual ha sido la más difícil de superar. Partimos de que he escrito mucho, y he tenido que seleccionar muchas (aún no sé ni cuántas poesías son en total), y esas muchas han sido escritas desde hace tres años hasta hoy (más o menos)... y durante ese período hemos cambiado mucho, yo y mi poesía. Dicho esto, ¿qué hacer? ¿Dejar las poesías tal y como vinieron al mundo o recolocar, añadir ciertas piezas que las enriquezcan sin hacerles perder su naturaleza primigenia?

Debido a las grandes diferencias que presentaban las escritas con más anterioridad y las más actuales, decidí intentar transportar las pasadas a mi presente al mismo tiempo que, no sé si a propósito, iba dejándome atrapar por un perfeccionismo abstracto, que a su vez me iba conduciendo irremediablemente a una espiral de insatisfacción. Tuve miedo. Tuve que descansar.

Hace poco encontré la clave: voy a hacerlo lo mejor que pueda.

En este sentido podría decir que una poesía es como una rosa: su tallo nos guía hacia la flor, pero hay espinas que nos van rasgando la piel y nos despiertan los sentidos. El tallo no debe ser ni demasiado largo ni demasiado espinoso, pues no debemos olvidar que es la rosa lo que busca la inocencia. Sí, escribo para las inocencias, incluida la mía. El tallo también puede presentar algunas hojas, que den verde a los poemas más largos para respirar el mismo aire que respira la flor y tomar luz del sol que la vio nacer. Puede pensarse que una vez dicho esto, lo más difícil es la flor: mentira. La flor dependerá de lo fuerte que sea su tallo, de las hojas por las que respire y del olfato de la inocencia. El único desafío del poeta es el camino, el aroma únicamente puede aportarlo la naturaleza.

Y como en un bonito jardín todas las plantas deben estar en flor, independientemente de su talla (el buen jardinero es el que ayuda a la planta a ser más planta, no el que la humaniza), durante este mes me he pasado horas y horas mimando cada una de las flores para conocerlas perfectamente antes de atreverme a colocarlas definitivamente en mi pequeño gran jardín; y creo que ya se han ganado ser eternas.

Se acerca el turno de lo incontrolable.

domingo, 28 de marzo de 2010

Nombre

Aún se me hace extraño hablar de mi libro como algo mío, lo hago pero, aunque no lo parezca, me cuesta.

Soñar... es lo único que le pido a mi futuro y es cuestión de jugárselo todo a una carta, sin trampas ni cartón; si caigo, que la caída me impida abrir los ojos de nuevo, quiero olvidarme y seguir respirando enchufado a mi empleo. Aunque algunos pensaran que incluso debiera agradecerle a mi jefe la oportunidad de facilitarme mi presunto derecho a seguir con vida, aún cuando sería él mismo el ladrón de mi tiempo.

La esclavitud y el arte son lo único que ha perdurado todos los tiempos, ambos son innatos al hombre e indemnes a las embestidas de la erosión; uno se construye sobre los pilares del otro y cierran un círculo insostenible, pero eterno.

Soy consciente de que carezco de significado dentro de esta página, y fuera también. Una palabra muda, esperando que mi cultura me atribuya sus juicios.

Hago oídos sordos, naufragando en las posibilidades de mi significado, mientras espero a que me digas mi nombre.

sábado, 27 de marzo de 2010

Aburrimiento

El aburrimiento es algo exclusivo de los sordos. Se aburre aquel que no sabe escuchar, aquel que no encuentra los matices de su propia voz en el silencio, aquel que cree que su pensamiento no tiene nada interesante que susurrarle, que su no ruido es incapaz de hacerle temblar.