sábado, 16 de enero de 2010

El beso

El bolígrafo giraba como la hélice de un helicóptero sobre su mano. Intentaba concentrarse en no estar nervioso. Había comenzado a creer en sí mismo después de haber convencido a su madre por teléfono a que hiciera su deliciosa tarta de manzana de postre para la cena; ya tenía el premio asegurado. Necesitaba terminar de creer en sí mismo, era un momento de vital importancia, por fin se disponía a comenzar su libro. El libro de su vida.

Estaba seguro de que iba a ser lo mejor que escribiría en su vida. El sudor de la frase "será lo mejor que escribiré en mi vida" se escapaba con la fragilidad de una lágrima a regañadientes a lo largo y ancho de su ceño fruncido. No dejaba de girar el bolígrafo sobre su mano.

Primero escribiría sobre su infancia, sobre el dinosaurio de plástico que había sido su único amigo durante tantos años y que probablemente llevaba varios lustros durmiendo en una caja de cartón en un almacén, rodeado de objetos sin memoria; sobre los largos viajes en barco capitaneando un viejo juego de bolos en el que los puertos de llegada y salida eran siempre el solitario centro de la habitación.

Empezaría con un "Érase una vez..."; "¡no!, "demasiado clásico", pensó; acarició la piel del papel suavemente en busca de algún minúsculo relieve que le inspirara algo mejor... "Todo comenzó una mañana...", tampoco, no recordaba con exactitud la hora de su nacimiento. "¡Mamá! ¿A qué hora nací?", gritó desde su asiento.

Estaba solo en casa y lo sabía, pero hasta el último momento mantuvo una fe ciega en que no había escuchado entrar a su madre en casa. Sus palabras eran de auxilio, de náufrago, saladas. Estaba solo, encallado delante de un papel en blanco, con un bolígrafo con la capucha puesta dándole vueltas alrededor de la mano... solo...

Sin saber en qué momento debía besarla.


beso, beso gracioso, besito

viernes, 15 de enero de 2010

Fin

El día que muera

El hombre bien pronto se convierte en manada
por creer que sus aullidos
no son escuchados por la luna llena,
por la sencillez de la idea,
el vacío de las palabras.
Ansía leer escrito su destino
para que sus miedos sean descanso, paz...
aunque ello signifique evadir el único y definitivo,
el último paso, el guiño último a la vida.

El día que muera, yo,
amante de la soledad del erudito y pisoteador de tierra,
muera...
como moriréis vosotros,
seres que evadís vuestra responsabilidad como futuros no vivos,
no quiero sentir la fuga de ningún alma,
quiero ser animal.

Quiero palpar el agotamiento del calor en la punta de mis dedos,
la decadencia del oxígeno, veneno causante de mi vida
y mis cadenas a la búsqueda.
Quiero notar la caída de los párpados
sucumbiendo al tiempo,
despacio, como una persiana que hila los sueños.
Quiero ser un lobo solitario
que lo ha dado todo únicamente por su memoria,
ha vivido para devolver el tiempo, el amor
que me dio alas cuando aún me quedaban fuerzas.
Cerrar los ojos y no ver nada.
Y que no recen.
Y que continúen mi búsqueda:
la conquista de sí mismos.



De Lo supe en cuanto te vi

SpNt2005 - 22/6/09

jueves, 14 de enero de 2010

Escribir

escribir, por que escribo, escribir a mano
"Lo que más he querido hacer durante los diez años pasados es convertir los escritos políticos en un arte. Mi punto de partida siempre es de partidismo contra la injusticia. Cuando me siento a escribir un libro no me digo: "Voy a hacer un libro de arte". Escribo porque hay alguna mentira que quiero dejar al descubierto, algún hecho sobre el que deseo llamar la atención. Y mi preocupación inicial es lograr que me oigan. Pero no podría realizar la tarea de escribir un libro, ni siquiera un largo artículo de revista, si no fuera también una experiencia estética. El que repase mi obra verá que aunque es propaganda directa contiene mucho de lo que un político profesional consideraría inmaterial. No soy capaz, ni me apetece, de abandonar por completo la visión del mundo que adquirí en mi infancia. Mientras siga vivo y con buena salud seguiré concediéndole mucha importancia al estilo en prosa, amando la superficie de la Tierra. Y complaciéndome en objetos sólidos y trozos de información inútil. De nada me serviría intentar suprimir ese aspecto mío. Mi tarea consiste en reconciliar mis arraigados gustos y aversiones con las actividades públicas, no individuales, que esta época nos obliga a todos a realizar."

Extraído de Por qué escribo.

miércoles, 13 de enero de 2010

Agresión

Después de lo que escribí ayer, viendo la escasa (y común) acogida si damos cuenta del número de comentarios, me gustaría cogerte por los hombros, acercarte a mi cara y mirarte directamente a los ojos para hacerte esta pregunta:

¿La violencia está justificada ante una agresión?


violencia, justificacion, violento, protección, seguridad
Violencia
: 3. f. Acción violenta o contra el natural modo de proceder.

.... Violento: 7. adj. Que se ejecuta contra el modo regular o fuera de razón y justicia.
.... Regular: 1. adj. Ajustado y conforme a regla.
.... Regla:
2. f. Aquello que ha de cumplirse por estar así convenido por una colectividad.
.... Colectividad:
1. f. Conjunto de personas reunidas o concertadas para un fin.

Agresión: 1. f. Acto de acometer a alguien para matarlo, herirlo o hacerle daño. U. t. en sent. fig.

Quería resaltar el sentido de las palabras en la pregunta porque es necesario para evitar interpretaciones equívocas que puedan desviar del tema. Al mismo tiempo me he dado cuenta de que no sabía qué era "Violencia", y la poca objetividad de la definición o la contradicción a la que lleva la pregunta si tomamos por buena dicha definición. Si atamos cabos sería algo así como:

"Acción que se ejecuta contra el modo ajustado y conforme a aquello que ha de cumplirse por estar así convenido por un conjunto de personas reunidas o concertadas para un fin"

¿Puede ser una acción "contra el natural modo de proceder" el acto de acometer a alguien para matarlo, herirlo o hacerle daño? Es decir, ¿hay alguna forma natural de proceder, sin violencia, que pueda matar o dañar a alguien o algo? Éso es lo que otorgan los privilegios ¿no? Ahora bien, si somos simples mortales y los privilegiados defienden su propio fin (mantener sus privilegios) como un gato panza arriba y cuando uno intenta acercarse plácidamente a él éste no deja de arañarle (robarnos tiempo y dinero)... y no se puede ignorar, puesto que justo está meándose en todo lo que más aprecias (tus seres queridos) o lo que eres (tus Derechos)... Una vez agotadas todas las vías "naturales" ¿cómo?

Es una tesitura complicada, lo sé, pero creo necesario replantearse si realmente lo es o no. Todos hemos dicho alguna vez que no está justificada la violencia sin pensarlo, simplemente porque es lo que todo el mundo dice... es una pregunta sin maldad, directa, sincera...

Si te agreden (física, psicológica, social, cultural o económicamente), ¿es ético responder con violencia?

Sean sinceros, lo importante no es el sí o el no, son los argumentos que hagan que tu decisión sea esa.

Lo siento. Es el momento.

martes, 12 de enero de 2010

Los porqués

Todo comenzó un día luminoso y frío de abril, los relojes daban las trece. Era 1984.

Acababa de despertar del letargo y pese a la inevitable somnolencia apostada en las legañas que inundaban mis ojos y me invitaban a volver a cerrarlos, quería abrirlos. La luz me quemó la vista, seguía estando ciego, pero no podía esperar sentado a que se adaptase mi sistema nervioso (algo no muy complejo si tenemos en cuenta que acababa de renacer); la duda tiró de mi curiosidad como un caballo intempestivo, apreté fuerte sus riendas contra las palmas de mis manos y comencé a volar en busca de respuestas.

Rápidamente me encontré construyendo las paredes de mi casa más allá de mi piel, la mentira se escondía bajo el barro que embadurnaba mis manos en el que se mostraba como un infinito intento de construir mi verdad. Estaba justo al lado, la tiranía estudiaba a pocas sillas de distancia cómo mantenerme pegado al asiento y en silencio. Necesitaba gritar, y grité como jamás lo había hecho antes.

El grito fue tal que me aclaró la voz, pero descubrí que a mi alrededor el mundo era sordo. Debía averiguar por qué, si era anatómico o pandémico... Descubrí el cómo entre vaivenes de infantiles papelitos con notas, cómo era la mano que golpeaba mi cara congelada por la madrugada en un intento más de despertarme. Aprendí entonces a gritar más fuerte: la idea sólo es buena si parte de un objetivo concreto y aporta resultados mesurables, pero toda idea es buena si el objetivo es sembrar la duda. Pero estaba solo.

No importó, no daba tiempo, era cuestión de segundos enfrentarme de nuevo a la realidad como un esclavo más del presente, como un espectador más de la más infame conspiración contra la Humanidad por parte de políticos súbditos del voraz sistema económico. Atlas se estaba suicidando y todos callaban. Perdón, también eran silenciados todos los que tenían coherencia y voz dentro del escaparate.

Algunos murmullos me gritaban desde alguna parte. Entre el caos resonaban las palabras educación y creatividad como posibles soluciones a todo este engranaje directo hacia el precipicio. El arte del liderazgo estaba desaparecido en combate, bien adormecido por la codicia y los anestésicos...

Era demasiado para mí, los moratones custodiaban el perímetro de mis ojos, las hemorragias de nariz, boca y ambos pómulos carecían de importancia, nimiedades ante los desgarros en mis dedos y la extrema tirantez de mis cuerdas vocales. Durante un tiempo fui poco más que un títere sin cuerdas.

Pero ante mis ojos, desde cerca, he visto abrirse la caja de Pandora, instalar su lenguaje universal en cada extremo del planeta y ver germinar comunicaciones rumbo a la libertad, a una primavera que ahora quiere ser controlada... La diferencia es que esta vez nos encontramos dentro de la caja, es ahora cuando podemos agarrar por el cuello de la camisa a los demonios, tenerlos cara a cara...

Mientras tanto, sigo tirado en el suelo, todavía gritando, esperándote para aprender a caminar juntos.

Solo.


NOTA:
Como podéis ver, no es cosa de un día. Eso es lo que más miedo me da. Tengo miedo de que en algún momento deje de dudar, y vergüenza de calcular mi número de esclavos... he de descansar un poco...