martes, 8 de diciembre de 2009

Insomnio




Y no haces nada para impedirlo

Me has atrapado. Es cierto.
Esta noche he paseado un poco más despistado de la cuenta
y no he podido predecirte.
¿Qué debo hacer ahora para que me dejes libre?
¿Quieres que llene el almohadón de nubes
o prefieres que exilie por el retrete los relojes?

Mi piel está empezando a cambiar de cuerpo
y no haces nada para que sea al tuyo;
se diluye en el arcoiris de los charcos
que rondan venenosamente las alcantarillas,
ajena a tu arco de fuego, que apaga las flechas,
y no haces nada para impedirlo.

Es del todo cierto. Soy estúpido,
a veces prefiero pensar que no estoy solo
para engañarme, para creerme que estoy loco
y me deje estarlo en paz,
y no haces nada para impedirme.

Especialmente solo en estas noches de verdad cegadora,
de luz que no se apaga, de aire de ventanas al mar,
de manteles tendidos y texturas de seda,
de ojos que no quieren cerrarse,
de eso a lo que llaman esperanza...
y no haces nada para impedirlo.




SpNt2005 - 7/12/09

lunes, 7 de diciembre de 2009

Descubrimiento

En estos días ha quedado más que autodemostrada mi capacidad de transmutar fácilmente mi horario diurno al nocturno. En sólo dos días me acuesto a las 6 de la mañana, y no es del todo porque yo lo quiera... No he dejado de pensar en estos pocos días de descanso sobre qué hacer y cómo quiero que quede hecho lo que estoy haciendo ahora. Son demasiadas cosas para una sola cabeza.

Aún no estoy cambiando el mundo. Pero sigan sin tener demasiada paciencia.

Estas noches ha quedado expuesta por primera vez ante mis ojos la transcripción de una idea, de las pertenecientes a la categoría de benditos quita-sueños, a una página de este otro lado del mundo. Por primera vez las luces y sombras de la reminiscencia no han perdido del todo su silueta. He de sincerarme, me siento, en cierto modo, orgulloso. Quizá algún día la publique pero, quién sabe.

Sigan sin tener demasiada paciencia a la hora de ser ustedes mismos.

(Y escriban)

domingo, 6 de diciembre de 2009

Petición

Lo único que le pido a la vida es que la muerte me alcance a mitad de camino.

Saturno



Saturno había relamido la tarde hasta dejarla sin color.

Ops le había ocultado la existencia de su descendiente y debía encontrarlo si es que deseaba perpetuar su reinado. Después de apagar el cielo, encendió los focos del universo y los cargó de reojos. Inició su búsqueda.

Júpiter, desorientado, buscaba por todas partes un escondite alejado del reino de su padre, dios del cielo y de la tierra. Buscó pues en la luz y en las sombras, en lo inhabitado, y esperó bajo la protección de su madre evadir la ira de su padre hasta desarrollar sus poderes.
Saturno arrasó bosques, destruyó ciudades y removió los mares como nunca se había hecho hasta entonces. Pocos quedaron para ver su odio y desesperación en contra de la vida.
Saturno, que se enfrentó anteriormente a su padre, de cuyos testículos, al caer al mar, nació Afrodita; debía enfrentarse a su destino de manera inevitable... ¿Qué podía hacer? Era demasiado tarde, su hijo había crecido y pronto dispondría de la ayuda de los Titanes para derrocarlo. ¡El destino estaba sucediendo tal y como lo pronosticaron sus padres, Urano y Gaia!

Cómo evadirlo, se preguntaba Saturno, aún con la piedra que Ops le dió en lugar de su verdadero vástago revolviéndole el estómago. Era demasiado tarde. Júpiter entró en la sala acompañado por grandes monstruos y se enfrentó a él. Abrió la boca de Saturno y uno a uno rescató a sus hermanos de las vísceras de su padre, que quedó desterrado al mundo de los mortales.

Lo curioso es que tras su destierro en Lacio (Italia), en el mundo mortal dio comienzo la edad dorada. Los pobladores de Lacio durante el gobierno de Saturno vivieron una vida cómoda, sin injusticia, regulada por eternas primaveras que les permitían tener buenas y abundantes cosechas (es por ello que Saturno es recordado como el dios protector de las siembras). Pero, tristemente, al ver Júpiter que su padre era tan feliz, lo envió al infierno, terminándose así la época de primavera eterna en la región de Lacio, e instaurándose así las cuatro estaciones tal como las conocemos en la actualidad.

¡Qué gran paradoja pues, la que siempre acompaña a los egoístas que se disfrazan con ideales de cambio!

viernes, 4 de diciembre de 2009

Pablo Neruda


Walking around

SUCEDE que me canso de ser hombre.
Sucede que entro en las sastrerías y en los cines
marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro
navegando en un agua de origen y ceniza.

El olor de las peluquerías me hace llorar a gritos.
Sólo quiero un descanso de piedras o de lana,
sólo quiero no ver establecimientos ni jardines,
ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores.

Sucede que me canso de mis pies y mis uñas
y mi pelo y mi sombra.
Sucede que me canso de ser hombre.

Sin embargo sería delicioso
asustar a un notario con un lirio cortado
o dar muerte a una monja con un golpe de oreja.
Sería bello
ir por las calles con un cuchillo verde
y dando gritos hasta morir de frío.

No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas,
vacilante, extendido, tiritando de sueño,
hacia abajo, en las tripas mojadas de la tierra,
absorbiendo y pensando, comiendo cada día.

No quiero para mí tantas desgracias.
No quiero continuar de raíz y de tumba,
de subterráneo solo, de bodega con muertos
ateridos, muriéndome de pena.

Por eso el día lunes arde como el petróleo
cuando me ve llegar con mi cara de cárcel,
y aúlla en su transcurso como una rueda herida,
y da pasos de sangre caliente hacia la noche.

Y me empuja a ciertos rincones, a ciertas casas húmedas,
a hospitales donde los huesos salen por la ventana,
a ciertas zapaterías con olor a vinagre,
a calles espantosas como grietas.

Hay pájaros de color de azufre y horribles intestinos
colgando de las puertas de las casas que odio,
hay dentaduras olvidadas en una cafetera,
hay espejos
que debieran haber llorado de vergüenza y espanto,
hay paraguas en todas partes, y venenos, y ombligos.

Yo paseo con calma, con ojos, con zapatos,
con furia, con olvido,
paso, cruzo oficinas y tiendas de ortopedia,
y patios donde hay ropas colgadas de un alambre:
calzoncillos, toallas y camisas que lloran
lentas lágrimas sucias.








En voz de Ismael Serrano:




poemas pablo neruda


"¿Cómo reacciona el pueblo cuando le lee sus poemas?

Yo tengo siempre una gran confianza en el pueblo, y el pueblo chileno me conoce mucho. Tengo que decir que me quie­re de una manera emocionante. Nó podría contar los detalles porque serían muchos. Reaccionan estupendamente, de tal ma­nera que casi no puedo entrar ni salir de algunos sitios. Tienen que ponerme una guardia especial que me proteja de los abrazos de la gente porque se precipitan alrededor mío. Esto me sucede en todas partes.

[...]

¿Justifica la violencia?

Hay violencia y violencia. En los países que están do­minados por el terror y la violencia fascista yo justifico todos los medios para salir de esa situación. ¿Qué posibilidades hay cuando gobierna gente delincuente como en el caso de Papá Doc en Haití? Ahí están llenas desde hace mucho tiempo las cárceles de presos políticos, como en el Paraguay. Cada pueblo debe escoger su camino. No se puede decir “no creo en la violencia” como un axioma general político. La violencia, es decir, la unión de las fuerzas revolucionarias en un país para cambiar el orden establecido, puede ser precedida por una conjunción de fuerzas que acompañen un movimiento de esta clase. Pero la violencia creada individualmente, solitariamente, en general resulta fraca­sada y además posibilita la represión antipopular. Sin contar que muchos de los actos terroristas son organizados desde hace siglos por la policía.

[...]

¿Ha producido la tecnología una crisis de valores de la cultura humanística?

Bueno, hay gente que cree que la tecnología se va a tragar al hombre. Yo no creo tal cosa. Recuerdo cómo los agricultores ingleses, y también los norteamericanos, combatían el ferrocarril. La tecnología es una necesidad absoluta del avance de la humanidad. El desarrollo de la tecnología no tiene por qué comerse al hombre. Este miedo del adelanto técnico y de las proyecciones que pueda tener es un miedo cósmico, con un ca­rácter de superstición tan grande como el de las tribus prehistó­ricas. Ahora hemos llegado a tener pavor del hombre mismo, pavor cósmico de lo que el hombre puede descubrir. Yo, desde luego, no siento ninguno de esos pánicos. Pienso que, por el con­trario, el camino del hombre es el descubrimiento, pienso que Dios abdicó y que desde entonces Dios es el hombre.

[...]

Escribir para mí es como respirar. No podría vivir sin respirar y no podría vivir sin escribir."


Fragmentos de Pablo Neruda (1904–1973) (1971)


"Se habla mucho de que usted es inmensamente rico.

Lo que gano -el editor lo sabe, que es el que hace mucho tiempo tiene los derechos de toda mi obra- es una suma bastante modesta, pero que me alcanza para vivir. De lo demás, todo se ha ido por mis manos comprando mis libros y comprando, de cuando en cuando, un mascarón de proa; no recibo rentas de ningún arriendo, no poseo acciones de ninguna parte, no tengo fortuna, no guardo depósitos en grandes bancos. En resumen, tengo lo que recibo de mi trabajo, eso es todo. Si esto suscita las simpatías de alguien, será de una persona que trabaje. Si esto suscita la envidia de otros, es, en general, de los que no trabajan. Entonces vamos a cerrar las compuertas de la maledicencia, del chisme sobre éste, sobre aquél, sobre mí y sobre los demás.

[...]

¿Se definiría usted a sí mismo como una persona tímida?

Yo creo que sí, comadre, también tengo ese sentimiento de pobre de nacimiento en los grandes restaurantes, en las grandes recepciones, en palacios o embajadas, o en grandes hoteles. Me parece que, de repente, van a notar que estoy de más allí y me van a decir: “Usted qué está haciendo aquí, por qué no se va”. Siempre he tenido ese sentimiento -que no era desagradable- de no pertenecer a tal cosa, a tal grupo. Y en realidad es así, no pertenezco.


Fragmentos de "Pueblerino de América" (1973)


Poemas 15 y 20 de 20 poemas de amor y una canción desesperada recitados por Pablo Neruda:





Versión en Tango del poema 15, por Adriana Varela:






Últimas noticias sobre el fallecimiento del poeta, ¿cáncer o asesinato? Al parecer, lo segundo: