martes, 24 de noviembre de 2009

Vivo

Esta tarde el dolor me ha puesto la zancadilla en mitad de un paso de cebra. Por suerte, la silueta de lo que debo ser yo no pestañeaba sobre su infierno verde. He conseguido llegar al otro lado.

Herido, obligado a hacer un alto en el camino, he detenido parcialmente mis pensamientos en busca de la fuente del dolor: mi espalda. Algunos viandantes, sorprendidos, me han preguntado si me había mareado. La zozobra de mis rasgos faciales ha dejado traspasar un "no se preocupe, gracias, estoy bien". Lo suficiente para no morir en el sitio. Lo justo para aminorar el ritmo y proseguir mi búsqueda. No sin antes recordar que sigo vivo, definido por un cuerpo topográfico de marcadas orografías. Vivo.

Límite

Es como si quedaran tan distantes que apenas tengo la certeza de haber estado, haber sentido, haber llorado en aquellos extremos de mi existencia que son el límite de mis recuerdos.

lunes, 23 de noviembre de 2009

José Ángel Valente


Sé tú mi límite

Tu cuerpo puede
llenar mi vida,
como puede tu risa
volar el muro opaco de la tristeza.

Una sola palabra tuya quiebra
la ciega soledad en mil pedazos.

Si tú acercas tu boca inagotable
hasta la mía, bebo
sin cesar la raíz de mi propia existencia.

Pero tú ignoras cuánto
la cercanía de tu cuerpo
me hace vivir o cuánto
su distancia me aleja de mí mismo
me reduce a la sombra.

Tú estás, ligera y encendida,
como una antorcha ardiente
en la mitad del mundo.

No te alejes jamás:
Los hondos movimientos
de tu naturaleza son
mi sola ley.
Retenme.
Sé tú mi límite.
Y yo la imagen
de mí feliz, que tú me has dado.












"La condición de ausencia o de exilio me parece la condición natural del escritor. Yo empecé a escribir en la España irrespirable de mi adolescencia para huir, para no estar total e irremediablemente aquí; luego, desde fuera, seguí escribiendo en cierto modo para no dejar de estar total e irremediablemente aquí. En ambas posiciones hay una teoría de la ausencia. Creo, en efecto, que la escritura es la palabra propia del ausente. En ese sentido yo pertenezco por entero a la escritura, soy un hombre de la escritura y me constituyo por ella. El escritor no puede malvender esa forma de irrenunciable ausencia o exilio por un plato de lentejas; es decir, por formas subsidiarias. Creo que muchos escritores españoles que parecían pudorosos, dentro y fuera de España, durante el antiguo régimen se han vuelto ahora inverecundos y ávidos de primeros planos de condecoraciones, de academias, de premios."



"P: ¿Qué poetas españoles e hispanoamericanos lee con agrado José ángel Valente?
R: Machado, Juan Ramón Jiménez, Unamuno; Lorca y Cernuda; Vallejo, Huidobro, Neruda, Emilio Adolfo Westfalen, Lezama Lima, Villaurrutia. Supongo que la pregunta se refiere a poetas del presente siglo.

[...]

P: ¿Qué es el fracaso?
R: La conciencia íntima del artista bajo el posible brillo de los parámetros externos.

[...]

P: Ser poeta en España es...
R: Como en cualquier otro lugar: comparecer ante la Palabra.

[...]

P: El intelectual de este fin de siglo, ¿está domesticado?
R: Sí, creo que el intelectual, en general, ha sido capturado por los mecanismos y las concesiones del poder, y se ha dejado embaucar.
P: ¿Y el crítico?
R: Por supuesto. La crítica en España es muy escasa. No hay grandes figuras, comparables, por ejemplo, al Clarín crítico. Carecemos de esa figura modélica de crítico desde hace mucho tiempo, y lo necesitamos, porque hoy no hay quien tamice esos falsos valores que tanto abundan, ni referencia firme alguna. Y sin eso no tendremos cultura jamás.
P: ¿Y lector?
R: Está aplastado por lo que yo llamaría el producto editorial, por la edición masiva de novedades de nulo valor. Recuerdo cómo, en una ocasión, una señora compró cinco ejemplares de una novela de Vallejo-Nágera, para ella, su prima, su amiga... Hay que tener el libro de moda, aunque no se lea jamás."




"¿Qué ha marcado su biografía?

-Que los americanos lanzaran la bomba atómica y que los alemanes asesinaran judíos. ¿Sabe qué pienso?

-¿Qué?

-Que todo el inmenso progreso tecnológico de Occidente no va ni de lejos acompañado por una moral intelectual equiparable.

-¿Su primer sentimiento ideológico?

-Cuando tenía siete años, mi padre, que era de derechas, me llevó a un monasterio donde tenían encerrados a unos que llamaban "rojos". Yo pensaba que me encontraría con unos señores de color rojo y me topé con gente desahuciada que me miró intensamente. Algo muy importante se intercambió en esas miradas: desde entonces yo soy rojo.

[...]

-Hábleme de esas revelaciones.

-La primera ocurrió con mi primer poema: "Cruzo un desierto y su secreta desolación". Después escribí para entenderlo.

-¿Y qué ha entendido?

-Que la poesía es la experiencia reconstruida por la memoria. La experiencia es importante, pero lo es más su reconstrucción."




Fernando Valls: Con José Ángel Valente desaparece el que quizá haya sido el más ambicioso poeta del llamado grupo del 50 y el que más se había resistido a ser encasillado. En los últimos 30 años su esfuerzo consistió en seguir su propia trayectoria, al margen de generaciones y modas, empapado en la tradición literaria española, aunque sin perder nunca la perspectiva de la poesía universal.

Descanse en paz.


viernes, 20 de noviembre de 2009

Pre (periodista)

Adoro el periodismo.

Más allá de una cuestión vocacional, es una cuestión personal. Hace algún tiempo escribí sobre las razones por las que escribo. Empecé diciendo que era "para no pensar", craso error, un tachón se encargó de juzgar convenientemente tal barbaridad y encajó a la perfección unos milímetros por encima "para pensar sólo en una cosa".

Cuando escribo no cabe otra cosa en mi cabeza, a no ser que pertenezca al mobiliario de la misma, por supuesto. Y no dejo de hacerme preguntas, de buscar respuestas lo más argumentadas posible. Es un juego contra mí mismo, contra lo que puedo llegar a enlazar para enfocar un dato de una manera distinta, lo más real posible, dentro de los límites mismos de la realidad, por supuesto.

Me encanta jugar a ser periodista, aunque la verdad me robe el sueño alguna que otra noche.

Viajar

Viajar sólo tiene sentido si es para darle una oportunidad al sol de evadir la gravedad.