martes, 14 de junio de 2011

Corteza

El mar en el reflejo de un charco

Una lluvia te desnuda
sobre la tierra,
por encima incluso
de la gravedad del resto de asuntos terrenos.

Quedas
liviana y trágica
sobre esta corteza terrestre
llamada “mundo”.

Como un final irresoluble,
te leo los labios
con el afán de construirme
a partir de tus palabras húmedas
agrietando el beso;
dejando, por una vez, la paciencia
del lado de la tersura de tus dedos.

El sol mantiene firmes
tus rodillas de tallo fresco,
la arena y el viento borran
astillas pasadas por otros gestos,
pasos sobre humos de otros príncipes, princesas
sin hogar de imperio.

Te creo porque encajan tus piezas
en mi enigma imposible,
porque son tus escombros
el origen silencioso
de alas de mimbre

para este amor
en permanente quiebra,
cada vez que el cielo llora.



SpNt2005 – 8/6/11

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