sábado, 7 de diciembre de 2019

Minoico

Ciertamente que Grecia se presta para denunciar la faliabilidad de la cremación como una clave o guía en esta búsqueda, ya que muy probablemente habrá de convenirse que su lenguaje es indoeuropeo, y los micénicos no practicaban la cremación Ventris acaba precisamente de presentar a la Hellenic Society una tentativa de desciframiento de tabletas escritas en minoico (escritura lineal B), procedentes de Micenas y de la Pilos de Néstor, tentativa que ha recibido ya algún aliento por parte de filólogos ingreses y norteamericanos. Tal hecho implica que las tabletas están escritas en una forma arcaica de griego que, como en latín, guardaba todavía el sonido kw., el cual incluso en el griego de Homero se convirtió en pe. (te). Si el desciframiento de Ventris se confirma, las tabletas micénicas serán el más antiguo testimonio en un lenguaje indoeuropeo después de los documentos hititas, y la cultura micénica resultará la contraparte arqueológica de una sociedad de habla griega.


Extraído de Descubrimiento de la Prehistoria, de V. Gordon Childe

sábado, 19 de octubre de 2019

Luis Rosales

Palabras para algo más que un dolor



Tal vez sólo es posible que podamos amarnos mientras que dura un beso
o si se quiere una ardentía
que, poco más o menos, es una lástima de incendio,
quizá una lágrima de incendio,
y no puede vivir sino acabándose,
como la duración de una palabra sólo nos dice su verdad cuando está terminada
y deja su memoria en el oído.
Tal vez tengo un cansancio dirimente
y he llegado hasta ti como el náufrago si le empujan las olas puede llegar hasta la playa,
y he comenzado a andar con unos pasos tartamudos
hasta quedar extenuado,
y esto es ya como ver la espalda al día,
esto ya no es amar sino caer,
seguir cayendo sobre tu cuerpo como la noche cae en el mundo,
mientras siento crujir mis huesos y mis besos.

Tal vez es cierto y sin embargo es triste
que nuestro amor sólo puede durar mientras que dure un beso,
pero al besarte el tiempo se establece,
y tu cuerpo comienza a ser una pregunta,
cada una de tus manos tiene su gesto propio,
y el mirar de tus ojos empieza a conjugarse en voz pasiva.
Así me voy llenando de música y de tiempo,
y la música es sed,
y la sed es tan corta que tiene que nacer continuamente
como nacen mis ojos cuando el vestido empieza a resbalar sobre tus caderas
y aparecen tus hombros soleados,
tu momentánea piel,
y tu cuello de miel agonizante,
y tu cintura que es de agua,
y recorro, una vez y otra vez, el corto territorio de tu vientre,
con un mirar infinitesimal,
con un encendimiento que cada vez se hace mayor
y que al fin se convierte en bautismo
sobre un pecho pequeño que cabe en un dedal
y unas rodillas fuertes y despiertísimas que alguna vez como las nubes tienden a separarse,
y las manos te nacen de repente igual que brota un manantial,
y las caricias vienen del origen del mundo,
ya que cuando se ama
todo el cuerpo termina siendo labio.

Y no puedo olvidar que esto es un premio,
amiga mía,
un premio que me han dado para identificarme con la nieve,
mientras te miro
y se borra poco a poco tu rostro como se empañan los cristales
pues estoy atendiendo a otro diálogo,
y este diálogo es una lágrima que tengo ya en el ojo,
puesta a punto
y nunca acaba de caer,
y se va convirtiendo en araña,
y siento tu temblor,
su velludo temblor parpadeándome,
y es un poco de miedo
o una embolia
que toca con su hielo esta vida que es mía
y la contabiliza, hora tras hora, como se cierra un inventario.
Y esto no es doloroso,
amiga mía,
esto es así,
como una mano que te agarra por dentro
pensando en que la carne se encienda sin arder,
y la demora se convierta en culpa
y el beso que te doy deje de ser una caricia
y sea más bien una pregunta,
esa pregunta destituyente
que no me atrevo a hacer sino en tu boca,
pues todo lo que soy depende de ella,
depende de saber que nuestro amor pudo resucitarnos
-ésta fue su misión y la ha cumplido--
pero
sólo puede durar
mientras que dura un beso.

2 de agosto de 1976



domingo, 21 de abril de 2019

No estás sola

Realmente digo

Ya te habrás dado cuenta.
Son así los poetas…
creen que pueden decir
sin hablar, y a veces hasta
hablar sin decirse nada.
Nadie. Espejos de nadie
como cosas, invisibles. Silenciosos
como piedras inútiles, voces líquidas.

Yo, no soy poeta,
por eso cuando te digo:
“Buenos días”,
te digo realmente
“no estás sola”.
Y cuando te pregunto
“¿qué tal el día?”,
también te digo
“no estás sola”.
Y si “qué calcetines más bonitos”,
realmente digo, simple
y llano: “no estás sola”
y “estás preciosa”
no estás sola, y me encantan
tus ojos cuando ríes, no estás sola,
y “¿falta algo que comprar?”,
no estás sola, “aquí hace frío”,
no estás sola. “(Sólo por ti)
adoro las alcachofas”, porque
no estás sola. “¿Cuántas
cucharadas de azúcar?”,
no estás sola; “qué cabrón
el vecino”, no estás sola;
“¡qué simpáticos tus amigos!”,
no estás sola. “¿Puedes
bajar un poco el volumen?”
(no estás sola), “tienes que
leer este libro”, y nunca
estarás sola… “y menuda
fiesta...”, no estás sola,
“… y vaya resaca”, y nunca,
nunca, nunca, nunca.

Por suerte, no soy poeta
y por esa suerte decisiva
puedo decirte
sin parecer poeta
“estás dentro de mi corazón”
y cada vez que afirmo, niego, pregunto
sobre cualquier cosa. Por suerte
digo cosa y digo
“no estás sola,
estás dentro de un corazón”.
Y por suerte, puedo decirlo
y que no me creas,
y que sea cierto
y no pase nada
entre tú y acaso inútil taquígrafo.

Porque cuando digo
“no soy poeta” digo
“soy gaseoso, por suerte”, y
te digo: “no estás sola,
estás en mi corazón”.

Y si todos los poetas mienten digo
un engaño si digo “te quiero” para que me quieras;
entonces, si es mentira y soy poeta... diría
que poeta, pese a todo, significa de mis labios
“no estás sola”,
“tu soledad será siempre tuya”
y digo
“también esta cosa mía es tu corazón”.









domingo, 30 de diciembre de 2018

El poeta invisible

La historia del poeta invisible

Así,
tan de repente
se alejó el corazón.

Después del adiós el llanto,
del llanto el rencor,
del rencor de no decirse más
al escondite tras la inútil distancia.

Su mayor pecado fue aprender a escribir.
Y decidió herirse a diario un poema en el pecho
de cartón.
Escribía y escribía, día tras día,
sol tras sol, luna tras estrellas de latón.
Los días, semanas, años en la maleta de porqués de sinrazón.

Años, años y le puso ruedas
y apenas viajó a comprar comida para gatos
y tocó a la puerta.
Esto es para ti.
(Soñaba con el milagro de la deglución,
la ebullición de la sinceridad en DIN A4, 80 de gramaje
que le entiendan)
Aquí está todo. Esto es mi perdón mi razón mi todavía.
Aparece un ángel tras el delantal olor pescado
y detrás, sentado frente a la televisión,
otro, otra, quién sabe, bajando el volumen quién es.

Aquí está todo. Esta es mi vida y lo entiendas, perdón.
Pasa a tomar un café, llegas pronto.
Llego tarde no hace falta ya me voy. Me alegro volcán
de que seas feliz y no lloraré aquí lo que me queda por.
Publica un libro. Tal vez sea una buena historia.

La triste historia del poeta invisible.

El otoño aflora en la cápsula del tiempo sin viaje,
sin puertas a los tiempos del amor,
cansados giros círculo cuadrangular trac trac de escalera:
gracias adiós llego tarde, me voy y no aquí lo que por.

No amo ni existe ya idiota y ama
y existo ya idiota pero existo.
Vuelve dijo, sabe que no,
podemos ser amigos sin maleta ni corazón, sé que no.

Esto es lo que llaman editorial. Sí, venía a publicar...
Disculpe un segundo, ¿su vida? Sin problema.
Enseguida le atienden, sentado mejor.
Modernista, ¿vanguardias verdad? Cierto vital, trágico tan personal
no gustará, se lee poca poesía ¿sabe? ¿Es usted popular?
La tirada será pobre, abrigo fino, gramaje papel de váter
y publicidad en redes sociales.

… a publicar un corazón
y que vuele, y olvidarme y respire mejor porque usted no sabe
pero no lloraré lo que me queda y escribir quién sabe,
quién puede después de uno,
después de todo,
si acaso hago esto, porque ella dijo
que a otros con temor a puertas de no saber
incapaz decir fin se acabó.

La presentación será. Tenga, puede invitar a sus amigos,
a su gente.
¿A mi gato tuerto?
Espectáculo servido.

Así,
tan de repente se alejó
y el corazón fue de aluminio y el papel marrón
y el sueño imposible eterno
y el suspiro y el saber qué pasó
después de todo, después del amor,
que su vástago es de papel
que su hijo no ríe, ni canta ni crece,
que su hija no llora, ni canta, ni duerme.

Que su familia es de este planeta y el tuerto gato
rascando la puerta de la vecina, jilguero moscardón
y yo sin sal en la cocina todo cerrado, y el gato
rasca y rasca calcula hipérboles y parábolas
en su tuerto paladar de do re mi fa sol.

No tendrá usted sal...
Controle a su gato.
Es indefenso. Tiene uñas de matemático.
¿Y qué tal?
¿Sabe? Acabo de publicar un libro.
Me gustaría leerlo, por si acaso.
Es sobre un imposible, el viaje a una puerta invisible.
¿Invisible?
Invisible.
Como tú.
Como yo.
Como todos.



viernes, 2 de noviembre de 2018

Falsa expectativa


Soy

Soy el hijo de la madre
y del padre;
el padre sin hijos.

Pero un día
fui el que, si estudiase,
sería el sobresaliente.

El que escucha
cuando quiere, recuerda
lo que quiere; aprende
lo que puede desde, fui
el del fondo de la clase,
el de la ventana en el pecho.

El de no sé si quiere,
el inseguro, el impaciente,
el insuficiente.

Casi siempre
el del distante,
de la contracorriente,
el del viajero sin billetes,
el de ya es tarde para arrepentirse
porque soy, y soy, y soy.

Fui el de las orejas grandes
para ser
el que siempre crece
porque no crece:
y qué alto es y también de mí
el Dumbo decían,
el Poeta, la mayúscula,
el de la falsa humildad,
el del ego y el arrogante,
el de la soberbia frente,
el de la mirada desdeñosa (digo yo)
desde el silencio viperino,
el intrascendente
de huida constante,
de quiso y no supo,
de pudo y no puede.

A ratos la cabeza agachada,
la desconfianza,
el incierto,
el cobarde; soy la sombra
alargada
de lo que podría haber sido.

Soy la sonrisa coja,
la palabra muda,
el silencio escrito,
el tiempo perdido; soy el reflejo
en el espejo
de lo que nunca habré sido.