jueves, 17 de noviembre de 2016

Cánticos y Turismo literario (II)




He aquí el auténtico argumento para visitar Madrid una vez más. Tres días completísimos, y sí no que pregunten a la planta de mis pies. Gracias, una vez más, a Laura y Yanis por cederme su casa, y a Álvaro por lo alegre del reencuentro.

Ya lo entrevisté, y pasé por alto el trabajo que él, Dani (otro antiguo compañero de universidad) y Hugo (tras una fugaz presentación), llevan a cabo en el ámbito del cortometraje audiovisual. Enlazo la lista de reproducción para los más curiosos.

El estreno tuvo lugar en un centro juvenil, donde tuve el placer de reencontrarme con antiguos compañeros. Todos con trabajo, y con másteres. Envidia que me dais. No puedo negar que he cesado en mi bombardeo curricular, pero debería retomarlo con la firme intención de volver a aquella ciudad que ofrece tanto a cambio de tanto. Aún así, bien acompañado, es muy fácil salir ganando.

Más allá de esta experiencia, destacaría el trabajo de Álvaro y Alberto entrenando a niños de apenas 10 años. Tuve el honor de asisitir a un partido y ayudar en el calentamiento de los porteros. Toño duda en ser portero, y yo lo entiendo. Tomás es un fiera, y hay un par más que dan la talla. Tienen mucho trabajo pero hay material.

Por último, antes de que el susodicho Álvaro me entrevistara en la residencia de estudiantes que, por cierto, aún no había visitado; nos pasamos por el Rastro con tan buena (o mala, ahora me explico) fortuna de toparnos con un chollo. No sé cuántos libros por el módico precio de 4 euros. En total, 20 euros me gasté en literatura. El problema, y aquí la mala fortuna, es que los libros pesan. Pesan mucho.

Paso a enumerar mis nuevas adquisiciones:
  • Escalas conceptuales y otros escritor. Álvaro Sarró. Un regalo que del que estaré eternamente agradecido.

El rastro


Puesto 1

El primer puesto estaba administrado por dos hermanos que llevaban más de 20 años trabajando allí. Uno de ellos (no recuerdo su nombre), me sacó acento jienense. Por poco. Me descontaron un eurillo, y más allá de esto, eran gente muy agradable.
  • El laberinto de la soledad. Octavio Paz. 6 euros. Un libro pequeñito, impreso en México y que me gritaba sordamente desde su horizontalidad. Al verlo, despertaron en mi memoria latidos a modo de un Jumanji desatado. He leído sobre él, pero no recuerdo dónde. Quizás leyéndolo todo tenga un poco más de sentido.
  • Cien años de soledad. Gabriel García Márquez. 5 euros. Un libro enorme en todos los sentidos. Fue frustrante no encontrarlo en una edición bonita y de tipografía ancha. Todavía no lo he sacado del plástico. Es de la colección "Biblioteca Gabriel García Márquez". Sobran los argumentos.
 En este puesto había una mesa con libros a 2 euros. Cuando leáis los títulos...
  • Infinita memoria de América. Laureano Albán. 2 euros. Poesía. Cuatro capítulos: El viaje interminable, Geografía invisible de Ameríca, Todas las piedras del mundo (Sefarad), Érase una vez Al-Ándalus. Todavía no tengo claro si son cuatro libros en uno. Edición preciosa, con imágenes a color en papel satinado. 
  • Amazonas y modelos. Universo femenino y cultura en el siglo XX. Varios autores. 2 euros. Ensayo sobre "la presencia femenina en su doble perspectiva de protagonista 'amazona', y arquetipo de inspiración, 'modelo', en distintas actividades y funciones relacionadas con el arte, la literatura, la moda, el ámbito editorial o la ciencia".
  • Estudios de Lingüística Aplicada. José Luis Otal, Inmaculada Fortanet, Victòria Codina (Eds.). 2 euros. En línea con anteriores adquisiciones relacionadas con la lingüística: semiología, sintaxis, semiótica... 900 páginas que recogen numerosos artículos en varios idiomas y separados por temática. Una locura señores.

Puesto 2

Tras semejantes adquisiciones, hube de huir despavorido ante el peligro de consumir todo el presupuesto. En un puestecito con relativa variedad añadí a mi lista dos pequeños tesoros:
  • La sonrisa etrusca. José Luis Sampedro. 1 euro. Quinta edición de 1985. Una edición sencilla que encierra una de las obras más conocidas del conocido y reconocido economista. No he leído nada suyo literario, pero seguro que los años ponen a esta obra en un lugar privilegiado dentro de la literatura universal. Corro el riesgo de llevarme una decepción después de crearme tal espectativa, pero sé que no me va a defraudar.
  • Coplas a la muerte de mi padre. Jorge Manrique. 1 euro. Poesía. Edición sencilla de un clásico de la poesía española. Uno más que no podía faltar a mi pequeña biblioteca poética. "Recuerde el alma dormida,/avive el seso y despierte/contemplando/cómo se pasa la vida,/cómo se viene la muerte/tan callando;"...
Sí, habéis leído bien: un euro...

Puesto 3 

Aquí viene lo complicado. Caminando, caminando, vi un cartelito con "4 libros - 1 euro"; en seguida pregunté al tendero, inseguro y sin poder salir aún de mi asombro; a lo que él contestó: "te los dejo todos por 4 euros". Había libros antiguos que, en un primer término, fueron los que llamaron mi atención. Había muchos libros de Derecho (rentas, fiscalidad, comercio...) y una gran cantidad de revistas. Estas son los libros que decidí traerme. El resto los dejé en manos de Álvaro, convencido de que sabrá qué hacer con ellos. La mayoría no están en perfecto estado, pero se leen, que es lo importante en estos casos.
  • Por el mundo de la farsa (palabras de un farsante). Felipe Sassone. Edición de 1931. Está en bastante mal estado. Sin portada y con una característica muy romántica: los bordes superiores de los pliegos no se cortaron, así que va a ser difícil pasar de página sin operar. Un ensayo sobre el mundo del teatro.
  • Historia de cómicos. Anatole France. Tercera edición. El prólogo está fechado en 1924. Es una novela. También le falta la portada.
  • Yo escogí la libertad. Vida íntima y política de un alto funcionario soviético fugado de la embajada de la U.R.S.S. en Washington. Victor Kravchenko. 1953. La portada está completa, aunque el lomo está algo más perjudicado. Entre sus páginas he encontrado doblada parte de la cubierta de la portada, dice así: "He aquí el libro más feroz, emocionante y revelador del siglo XX".
  • El camino de la libertad. Antonio Robert. 1962. Básicamente es un análisis económico de la revolución industrial alrededor del mundo. Está editado por el Instituto de Estudios Políticos. Tiene buena pinta.
  • Nuevo diccionario de la lengua española. Publicado bajo la dirección de José Alemany de la Real Academia Española. Este es, con diferencia, el que se encuentra en mejor estado respecto de los anteriores. Tiene tapa dura y lomo de tela, algo descosido pero todavía superviviente. 1300 páginas de palabras imposibles a día de hoy.
Hasta aquí los libros antiguos y en mal estado. Prosigo con las obras más recientes y que podrían ocupar cualquier escaparate de libros de segunda mano.
  • El conde Lucanor. Don Juan Manuel. Clásico de la literatura en castellano.
  • Vuelva usted mañana y otros artículos. Mariano José de Larra. Artículos costumbristas del conocido autor, uno de los estandartes del Romanticismo español. Joyita.
  • El Cádiz de las Cortes. La vida en la ciudad en los años 1810 a 1813. Ramón Solís. Prólogo de Gregorio Marañón. Un análisis exhaustivo de la situación política, económica y social de la Cádiz que alumbró la Pepa.
  • Curso práctico de Gramática de español como lengua extranjera. Varios autores. Muy interesante y útil para profesores y alumnos extranjeros.
  • La caída final. Ensayo sobre la descomposición de la esfera soviética. Emmanuel Todd. Primera edición de 1977. En un índice muy completo, llama mi atención el capítulo nombrado "El proletariado bajo su dictadura". Paradojas de la Historia.
  • Flanagan 007. Andreu Martín y  Jaume Ribera. Conocí a Flanagan a raíz de un libro que me mandaron leer en Secundaria. Imagino que es una secuela con el mismo protagonista. Literatura juvenil. Perfecto para mis alumnos.
  • El libro de la selectividad. Miguel Villarejo y Javier Serrano. Aunque esté en vías de extinción, me parece muy útil. Contiene información sobre los criterios oficiales de evaluación de las distintas materias, consejos, etc.
  • La temperatura. Guía de la mujer. Sacha Geller. Este libro es una ironía en sí misma. Publicado en 1971, pretende ser una guía femenina desde la pubertad a la menopausia. Escrita por un doctor... agárrate los machos. No tengo muy claro qué grado de credibilidad debo darle, poco por lo pronto, a su teoría de la curva térmica y su relación con la ovulación. Me voy a reír un rato.
Tantas cosas sólo pasan en la gran ciudad...

martes, 1 de noviembre de 2016

'La metamorfosis', de Franz Kafka

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Otro más.

Resucito las dificultades de recitar un libro antes de leerlo, sobre la marcha. Esto puede apreciarse en la lentitud del ritmo de lectura, sobre todo al principio. También he cambiado la estrategia, esta vez en la grabación. En lugar de grabar de a poco, lo he grabado en dos tandas, de una hora y media y una hora respectivamente. A diferencia de lo que había pensado, la edición ha sido más sencilla así.

El audiolibro de Platero y yo, de Juan Ramón Jiménez; está terminado, pero en el disco duro de mi portátil, que ahora mismo estará siendo observado y reparado, espero, en manos de un meticuloso técnico informático. No enciente, y punto... Sé que la información sigue ahí, y no se perderá, pero una inversión en otro ordenador se plantea casi como una prioridad.

Sobre el libro... La metamorfosis está escrito en 1915... aún así entiendo que pueda considerarse como una obra maestra dentro de la literatura universal. Recuerdo que de niño comencé a leerlo y, después de dejarlo a medias, me imaginaba a un insecto paseando por las calles de una gran ciudad, huyendo de pantuflas de abuela dispuestas a hacerlo desaparecer... En cualquier caso, me equivoqué. El susodicho insecto nunca sale de su casa, y mal resultado desencadenarán los intentos, por así llamarlos, de salir de su habitación. Las pantuflas en realidad son una manzana.

Después de leer Cartas al padre, también de Kafka, entiendo que se mantenga en este relato esa percepción negativa de la figura paterna, la bondad de la hermana y el desconsuelo de la madre. Hay crítica social, indirecta pero la hay. Hay un gerente despiadado y tres huéspedes, uno con la voz cantante, con poco interés en pagar sus deudas...

Muy bueno. Qué más puedo decir. Sí, una cosa más, también es una sugerencia de una amiga. Me contó que no era capaz de terminarlo y conociendo de antemano las similitudes a la atmósfera de los relatos de Edgar Allan Poe (quizás algún día me atreva con sus relatos), no había por qué no cumplir con tal desafío... más a la espera de dejar constancia de Platero.

Espero que les guste.



miércoles, 12 de octubre de 2016

Álvaro Sarró, un escritor sin remedio (I)


Álvaro Sarró es madrileño. Madrileño de San Blas. No conozco San Blas, pero me lo imagino en sus ojos cuando escribe. La víctima de esta entrevista y un servidor compartimos una etapa breve pero importante en nuestras vidas. La vida universitaria no da tregua a los intrépidos. Con el tiempo esos cinco años se harán aún más breves, pero igualmente necesarios para entender el porqué de esta entrevista, y las que vendrán.

A estas alturas, ha publicado dos libros. El primero en 2012, un compedio de cuentos breves. El título: Fiebre onírica. Muy recomendable. Él dice que necesitaba un empujoncito. Yo creo que el empujoncito nace cuando escribes para que te lean. Sabiéndote leído, aspirando (inspirando) a lo desconocido. Cuando nos vimos por última vez, no hace tanto; me sorprendió con un nuevo libro: Escalas conceptuales. Lo he hojeado brevemente. Poesía narrativa, prosa en verso, apetitoso mestizaje entre géneros. Sin entrar al detalle, su poesía me recuerda a la crudeza de Bukowski. Agudo, certero, crítico, directo, que no simple.

Aunque se queja de vago, mantiene un ritmo productivo alto (escribe todos los días), repartido en varias facetas. A destacar sus colaboraciones en la producción de cortometrajes. 

Si todavía no lo conocen, encantado de presentarles (a la izquierda).





Llámame previsible pero... ¿por qué escribes?

Porque no tengo más remedio. Desde pequeñito tuve especial inclinación por las historias, supongo que lo mismo le ocurrirá a un enorme porcentaje de críos, pero, en mi caso, se me ha ido consintiendo tomarla cada vez más en serio, hasta que llega un momento en el cual echas la vista atrás y te ves tan metido en el ajo, que la única forma de darle sentido a tus días de vida previa es tomarte la vocación en serio, como un oficio, y ganarte el derecho a dedicar tu tiempo en exclusiva a contar más y mejor, en la medida de la incapacidad de cada uno: el mecenazgo ayuda, no seáis gastosos, muchachos.

Y, bueno, van pasando los cuentos, los cómics, los años, los prospectos..., a mí me han leído toda la vida, me han potenciado la fantasía, me han inculcado que la acción en pos del saber, la cultura, el conocimiento, o como prefieras llamarlo, constituye, en definitiva, la única ocupación digna de un homo sapiens sapiens en lo que dura el funcionar de su organismo... Te especializas en algo, asumes cierta responsabilidad potencial, aunque a día de hoy te lean familia y amigos. Tampoco es que pudiese elegir, no fue una decisión, he querido hacerlo desde que puedo recordar, así que, aquí seguimos.


¿Dónde te sientes más cómodo? ¿Novela, cuento, poesía, microteatro...?

Escribir historietas para cómic te da una libertad visual increíble, junto con los textos breves, diría que son los géneros que más te liberan.

(Perogrullada: cualquier texto de mayor longitud y complejidad exige una infinidad de tiempo, reflexión, previsión, más tiempo, tachaduras, aportes, correcciones, diagramas, crisis de ansiedad, etcétera, si es que pretendes aportar algo, suma de factores que, en repetidas ocasiones, convierte el proceso en la antítesis del gustazo).


Una frase o cita que resuma tu forma de escribir.

Podemos hacernos una imagen bastante aproximada (miedo y soberbia), si fusionamos estas dos referencias (de dos literatos, por cierto, bastante trilladetes):

«Postrado en la tierra,

temblando de horror»
(Nietzsche),

«Fabricaré oro,
remedios»
(Rimbaud).


¿Algún referente literario digno de mención?


Muertos: casi todos los que los estudiosos han dado en llamar "clásicos". (Evidentemente, Twain, Rimbaud, Joyce, Baroja, Miguel Hernández, Cela, Valle-Inclán, Gabriel Miró..., nada, mejor ni lo intento, porque es absurdo decidir).

Vivos: Hugo López López, Adrián Magro de la Torre y Francisco Fernández Jiménez.


¿Cómo describirías el panorama literario actual en estos tiempos de crisis? ¿Consideras la autoedición una oportunidad para los nuevos escritores?


Ojalá en unos meses pueda responder la primera cuestión con cierta propiedad. La única pega que le veo a la autoedición es que te convierte en vocero de tu propio engreimiento, y si quieres llegar hasta otras sensibilidades se presupone que vas a tener que invertir bien de tiempo en expandir tu mensaje, en vez de dedicarlo en escribir más y mejor. Pero, vamos, como toma de contacto con el mundillo de la publicación, y más si no tienes padrinos, la recomiendo, seguro.


¿Qué le dirías a alguien que escribe?


Le preguntaría si tiene algún consejo que darme. También si se supera el desconsuelo.


Y la más difícil, ¿para quién escribes?

Para mí, y para cualquier persona dispuesta a invertir su tiempo en leerme. Agradecimiento eterno.



... Continuará


martes, 4 de octubre de 2016

Labios


A cada rato

El sol de la timidez
me lame la nuca,
eriza las ideas
en atascado fluir del verbo,
lengua sin idioma,
paladar sin verso.

¿A qué sabe un poema?
¿De qué color son los sueños?

Blanco, amarillo, violeta
amargo, si no es compartido.

Sus labios... ¿A qué saben
con los míos? ¿Y los míos?

¿Acaso saben de sueños?

Me mojo los labios
y repito la jugada:

¿A qué saben sus labios con los míos?
¿Por qué sus labios?
¿Acaso con los suyos,
estos, serán más lúcidos,
menos míos?

Muérdete la lengua,
que sangre el idioma
sus sinónimos de jerga desarmada,
anegue a tragos tu ironía desencantada.

Sus labios son suyos,
y más suyos son los míos
cuando su baile
nombra los juncos pronunciados de brisa,
los suspiros de mariposa anhelante,
arrullo de melodía vespertina,

creo en los labios
en la fortaleza de los suyos;
mis besos, se los guardo.
Sus besos: los entregue a cada rato.



martes, 27 de septiembre de 2016

Primer debate electoral: Donald Trump vs Hillary Clinton


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Hace mucho que no escribo sobre política. En este caso, lo hago para comentaros mis impresiones sobre el primer debate televisado entre el candidato republicano Donald Trump y Hillary Clinton, la primera mujer aspirante a dirigir la Casa Blanca.

Hablar de política en España estaría bien, pero pese a lo histórico de la situación en mi país, no me parece algo difícil de resolver. La solución es previsible. Sin embargo, la influencia de Estados Unidos en el mundo convierte a este debate en el más visto de la Historia dentro y fuera de este país.

Es fácil definir a Donald Trump, es un empresario de éxito a costa de sus clientes, racista, machista y todo lo populista que se puede llegar a ser. En cualquier caso, el partido republicano cree que es su mejor candidato, por lo que detrás de ese tupé y ese gesto exagerado seguro que guarda más de un as bajo la manga.

Hillary Clinton, por su parte, es la experiencia en declive. Lo cierto es que la administración de Obama ha tenido altibajos y representa la continuidad de las estrategias llevadas a cabo hasta ahora. Ha sabido ser paciente y ahora tiene una oportunidad de oro para ser la primera mujer presidenta de su país. Quizás su popularidad nunca se recupere de la promiscuidad de su marido.

El debate

Antes de empezar, los medios anunciaban un empate técnico entre ambos. Este debate es el primero de tres, que serán televisados íntegramente y sin pausas.




Como el debate ha sido largo, me centraré en los puntos clave.

Economía

Trump defiende bajar los impuestos para que vuelvan las grandes empresas. Para ser más claro, las palabras que más ha pronunciado en todo el discurso son "millones de dólares". Se nota que sabe enfatizar las cantidades para darle importancia sobre el resto de su discurso.

Clinton ha respondido defendiendo los servicios públicos. Básicamente ha defendido la política económica de Obama. Ha recordado la crisis bancaria y esas cosas que dicen los políticos del partido que está en el gobierno: intentar tranquilizar a los parados, prometiendo crear 10 millones de empleos. Ha citado las energías renovables como sector clave y poquito más.

Conflicto policial con afroamericanos

Es gracioso ver a Trump intentando quedar bien. Él sabe que ofendió a un matrimonio musulmán que había perdido a su hijo en la guerra. Él sabe que quiere construir un muro en México y deportar a unos cuantos inmigrantes. Quizás el hecho de que el interlocutor sea un periodista afroamericano ha relajado su discurso.

A diferencia de Hillary, que confía en la formación de los agentes de seguridad y la estabilidad social y laboral en las zonas más conflictivas, apelando precisamente a la "justicia social"; Donald apela a la "ley y el orden". Así, sin más, mano dura.

Paralelo a este tema se ha hablado de las armas. Esta semana he visto que en Estados Unidos hay más armas que personas, más armas incluso que teléfonos móviles. No es nuevo que Obama intentó sin éxito limitar las condiciones para adquirir un arma. No lo consiguió debido en gran parte a la mayoría republicana en el Senado, contraria a esta medida. Trump, como no podía ser de otra manera, lo más probable es que estuviese armado durante el debate.

Escena internacional

Este ha sido uno de los grandes puntos a favor de la "secretaria Hillary"; Trump ha elevado su tono para criticar la retirada de tropas de Irak, y de paso, reclamar los millones de dólares que se invierten en defender fronteras junto a otros estados, ha citado Japón, Corea del Sur, Arabia Saudí... no se ha olvidado de China, país que considera "el norte de Corea del norte".

Y digo grandes puntos a favor porque la respuesta de la candidata ha sido tranquilizar a estos países. Por un segundo me he imaginado al primer ministro de Japón o Corea del Sur dando un salto del sillón. Honestamente, me parece muy bien que Trump proclame su voluntad de "hacer de Estados Unidos grande de nuevo", pero generar inestabilidad de ese modo no es el camino correcto.

Quizás Trump se adaptaría rápido al Congreso de Estados Unidos, pero no me lo imagino negociando en ese tono en Naciones Unidas, o en la OTAN.

La stamina machista

El último punto relevante a mi parecer, ha sido la crítica de Trump a Clinton, diciendo que para ser presidente de Estados Unidos hace falta mucha stamina. Algo así como la energía varonil de la que adolece Hillary, a su parecer.

Como no podía ser de otra manera, Hillary ha aprovechado la circunstancia para dar un par de toques más a su contrincante aludiendo a la forma que tiene éste de llamar a su mujer, citando la comparación que hizo con las cerdas, etc.

Lenguaje no verbal

En cuanto al discurso, Donald se ha mostrado más taxativo en su lenguaje corporal y en su entonación. Varias veces ha estado a punto de elevar demasiado el tono, pero excepto en un par de ocasiones, en general ha gritado poco. Acompañaba muy bien el discurso con su mano derecha y mostraba casi constantemente su perfecta mandíbula inferior. Los gestos faciales son los mismos a los que nos tiene acostumbrados.

En general, se ha mostrado más tranquila y sosegada en su discurso. Con la vista perdida en alguna ocasión y para mi gusto, mirando demasiadas veces hacia abajo. En ciertos momentos parecía evitar el contacto directo con su contrincante, pero su voz no ha dudado y también ha sabido afinar su puntería y sacar algún que otro aplauso. Y dar algún ¡zasca!

Como despedida, la doble palmadita en la espalda de Trump a Clinton, que le ha respondido con una sonrisa incómoda. Mientras ella ha decidido quedarse hasta el final de la emisión para saludar a sus conocidos entre el público, él ha preferido marcharse directamente.



En comparación con la situación española, el sistema político estadounidense se plantea como un bipartidismo claro. Lo sorprendente es que Donald Trump haya salido adelante atacando a todo lo que se ponía por delante. No ha dejado títere con cabeza entre sus críticos, bien fueran periodista o miembros de su propio partido. Hillary Clinton ha tenido que soportar alguna justa crítica, en especial en lo relativo a la filtración de sus correos electrónicos. Tampoco es una santa caída del cielo, ni creo que tampoco sea la mejor mujer del mundo. Margaret Thatcher era mujer. Hizo lo que hizo.

En cualquier caso, espero que no gane Trump, no porque sea más o menos afín a sus ideas, si no porque Estados Unidos lidera la OTAN y ya bastante tuvimos con Bush hijo (expresidente republicano)... y si nada cambia, seguimos con el Partido Popular... la combinación perfecta para invadir, o lo que surja.

Para mí, como es obvio, no podía ganar Donald, pero obviamente no soy imparcial. Lo conozco demasiado. En cualquier caso, aún quedan dos debates, y el discurso racista vende mucho. O mejor dicho: la ignorancia lo compra sin mirar el precio.


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Actualización  -   2/10/2016

Una parodia para el inicio de la temporada de Saturday Night Live. Una épica imitación del señor Trump de la mano de Alec Baldwin.