viernes, 2 de septiembre de 2011

Dejar de fumar


Ahí va una ración de estrategias para dejar de fumar.

Cuenta una historia de unos fumadores en un bar... una leyenda para aquellos que aún no entiendan por qué a veces hay más gente en la puerta del Mundo Paralelo que dentro. 

jueves, 1 de septiembre de 2011

José Moreno Villa


Después de todo eras tú lo que yo buscaba

En las letras de un cantoral,
entre la retama y el jacinto serrano,
en el ancho mar, en la taberna inquieta,
en el fondo de la copa verde,
después de todo eras tú lo que yo buscaba.
Pregunté muchas veces a las guías turísticas
dónde suspira el lugarejo ignorado por la epopeya;
pregunté a los filósofos por la llave del secreto;
fuí devorando pregunta a pregunta mi vida,
y después de todo resultas tú lo que yo buscaba.
Pude leerlo en mil detalles:
verte y enmudecer,
verte y olvidarme del mundo,
verte y hablar luego por las calles solitarias,
verte y sentir el cuerpo,
verte y huir hacia los confines de mí mismo.
Desmadejado y alma en pena,
imaginé que lo mejor era llorar en los ocasos,
leer los libros místicos
y contribuir a la redención de los débiles.
Y, en todo, en todo, en absolutamente todo,
no había más que la busca de tu persona.
Sí, después de todo eras tú la búsqueda.
Y aquí declino ya todo examen y toda crítica.
Tú, con tus faltas y tus sobras;
tú, con tu maravilloso complemento rubio a mi color de bronce.










Así lo describe Octavio Paz muy cervantinamente:
Discreto irónico, cortés, elegante en el pensar y el decir, la sonrisa entre amarga y afable, fue ante todo un hombre sensible, quiero decir, uno en el que la reflexión y la emoción no están reñidas.
[...]

Moreno Villa escribe:
Para mí es indudable que la peripecia de Nueva York opera un cambio profundo en mi poesía, como lo opera también más tarde la sublevación y la guerra civil. Aquélla, le presenta una soltura, o mejor, desenvoltura que nunca tuvo, y ésta un aplomo y una severidad que espero sean definitivos. Pero a pesar de tales cambios, la línea de intimidad y de concentración puede seguirse lo mismo en Puntos que no acaban, Salón sin muros, Puerta severa y La noche del Verbo (publicados durante su exilio en México), que en los libros anteriores . Esta línea tendrá más temperatura en unos momentos que en otros, pero es la misma.


Al poco de su muerte, decía Cernuda:

La pobreza, la ignorancia, la indiferencia de nuestro ambiente literario han hecho que este poeta sincero y tan auténtico no recibiera nunca la atención que por lo menos merece. Y en cuanto a esperar que las generaciones venideras enderecen la injusticia cometida en su caso, sería esperar demasiado: entre nosotros, la literatura no tiene, cuando la tiene, sino actualidad.







Más poemas de José Moreno Villa.

miércoles, 31 de agosto de 2011

Enfermera

La persona que lo acompañaba era una mujer. La miró. Era una enfermera.

Dogmático y discriminativo, habló de mujeres en general. Fue desagradable. Dijo que había un tipo de mujer, y hasta una mujer determinada y única, para el animal que hay en el centro de cada hombre; y agregó algo en el sentido de que era un infortunio encontrarla, porque el hombre siente lo decisiva que es para su destino y la trata con temor y con torpeza, preparándose un futuro de ansiedad y de monótona frustración. Afirmó que, para el hombre "como es debido", entre las demás mujeres no habrá diferencias notables, ni peligros. Le pregunté si la enfermera correspondía a su tipo. Me respondió que no, y aclaró: Es una mujer plácida y maternal, pero bastante linda.

Fragmento de La trama celeste


martes, 30 de agosto de 2011

Mota de polvo





Somos un pequeño punto en mitad del universo, una gota en las profundidades del océano, una habitación en mitad de un rascacielos. Sintiéndose tan pequeño cómo no caer en esta especie relativismo pasivo, cómo valorar positivamente los efectos de nuestras acciones cuando el motivo es lo único importante.

Quizás no lleguemos a cambiar el mundo, pero habrá merecido la pena con mejorarse uno mismo.

lunes, 29 de agosto de 2011

Pedro Liñán de Riaza



La condición humana

Si el que es más desdichado alcanza la muerte,
ninguno es con extremo desdichado;
que el tiempo libre le pondrá en estado
que no espere ni tema injusta suerte.

Todos viven pensando si se advierte:
éste por no perder lo que ha ganado,
aquél porque jamás se vio premiado,
¡condición de la vida injusta y fuerte!

Tal suerte aumenta el bien, y tal le ataja:
a tal despojan porque tal posea;
sucede a gran pesar grande alegría,

mas, ¡ay! que al fin les viene en la mortaja,
al que era triste lo que más desea,
al que es alegre lo que más temía.