viernes, 9 de abril de 2010

Conciencia

Se revolvía en dolores que no dejaban de ahuyentar sus vísceras, que se retorcían entre intempestivos ademanes de salir del cuerpo a través de cualquier grieta de su piel, pero la grasa y los nudos de carne se lo impedían.

Miró a su alrededor, sin poder disimular la involuntaria hinchazón aérea de sus carrillos, con los ojos rogando clemencia a sus adentros y perdón a los presentes, daba a entender que no era su voluntad estar en aquella situación, en medio de una reunión tan importante.

Era uno de los más altos ejecutivos de una empresa decisiva, cargo que después de tantos años había conseguido mantener gracias a unas pastillas especiales que les recetaba el médico de la empresa: "las paga el seguro" era la forma más convincente, aún cuando hacía varios años que su cartera seguía poblada de varios billetes de quinientos y su paladar no había homenajeado al sabor de un caramelo.

No pudo soportar tantos años ahogando en su estómago al niño que llevaba dentro.

miércoles, 7 de abril de 2010

Palabrería

Quizás esta sea la semana en la que más cosas quiero escribir en este blog, y precisamente no me dispongo a hablar de ninguna; podría hablar de mi última experiencia en el viaje El Ejido-Madrid, sobre mi estancia en El Ejido o mi supervivencia temprana en Madrid, sobre el vídeo que estuve ayudando a montar anoche, sobre el próximo capítulo de Lluvia, sobre mi proyecto de libro, sobre mis dudas, sobre la carta que le he enviado a Eduard Punset después de haber asistido a una conferencia suya esta tarde, aquí, en Madrid, en esta isla desierta anegada por mares de gente, sí, quizás pudiera escribir sobre mí, sobre ti, sobre nosotros, sobre el tiempo que no estuvimos y el que no estamos, sobre el que no estaremos porque no queramos ser nosotros mismos y estemos esperando a hablarnos, cuando siquiera aún nos conocemos... quizás pudiera hablar de un sueño, del teatro, de la ironía, de la vergüenza,... quizás pudiera hablar de algo...

Pero no quiero hablar de nada, sólo de lo que no quiero hablar, de lo último que pienso, porque... ¿qué somos al fin y al cabo? Pensamos muchas cosas al día de las cuales no plasmamos en nuestra realidad ni una diezmilésima parte; pero lo que somos, por encima incluso de lo que hacemos, es lo último que pensamos al llegar a una cama, solitaria como un estanque sin visita en mitad de un océano desértico.

martes, 6 de abril de 2010

Hogares

Contar estrellas se hace pesado si no cesa el parpadeo

La vida es una suma de habitaciones

Las habitaciones,
sin dueño, son de paredes secas,
limpias de recuerdos o miradas,
de tactos, de instrumentos.

Son cepos sin reflejos
ni recorridos,
ventanas
sin estrellas,
el paisaje nocturno son sólo puntos con retraso.

Lo dije.
Contar estrellas se haría pesado.

Son espacios sin fragilidad,
burbujas sin aire, pompas sin hidróxido de sodio,
restos de tierra bien adiestrados
sin raíces,
desconocidos,
vértices.

Te lo advertí,
nunca cesará el parpadeo.

Las habitaciones,
libres, son de paredes secas,
sin siervos, ajenas a los segundos,
a las curiosidades de la lascivia,
a los cielos redondos,
a los barcos de sueños

que soporten los números de esta irreductible tempestad de ausencias.


SpNt2005 - 5/4/10

Esta no estará en el libro, por si os lo preguntabais.

Retiro lo dicho. Es demasiado mía.

lunes, 5 de abril de 2010