miércoles, 25 de agosto de 2010

Juan Gelmán

De El juego en que andamos (1959).
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El juego en que andamos

Si me dieran a elegir, yo elegiría
esta salud de saber que estamos muy enfermos,
esta dicha de andar tan infelices.
Si me dieran a elegir, yo elegiría
esta inocencia de no ser un inocente,
esta pureza en que ando por impuro.
Si me dieran a elegir, yo elegiría
este amor con que odio,
esta esperanza que come panes desesperados.
Aquí pasa, señores,
que me juego la muerte.





Para los atenienses de hace veinticinco siglos el antónimo de olvido no era memoria, era verdad. La verdad de la memoria en la memoria de la verdad. Las dos son formas de la poesía extrema, esa que siempre insiste en develar enigmas velándolos. Alguien dijo que la poesía es la sombra de la memoria. Creo que, en realidad, la poesía es memoria de la sombra de la memoria. Por eso nunca morirá.

Extraído del discurso tras recibir el Premio Nacional de Poesía en 1997

¿Qué hizo usted frente a la dictadura desde la poesía?

Yo creo que el hacer poesía es una forma de resistencia, el solo hecho de escribir. Hay un proceso de cosificación, de deshumanización, y hay poesía y arte que combaten eso por el solo hecho de existir, aunque no se lo proponga. Si yo entiendo tu pregunta, el tema es, ¿qué pasa con la poesía y la política? Creo que son dos planos absolutamente diferentes. La poesía son botellas tiradas al mar que, por ahí, alguien recoge. Hablabas del compromiso en la poesía... Yo a la poesía comprometida prefiero la poesía casada, casada con la poesía. El verdadero tema de la poesía es la poesía y por eso puede hablar de cualquier cosa. Los que en cierto momento se escandalizaron porque creían que la poesía no podía tratar temas políticos es gente que no leyó a Shakespeare, que no leyó al Dante, para hablar nada más que de esos dos antecedentes. Hay una anécdota de Paul Éluard, el gran poeta francés, que ilustra lo que pienso. En el año 1950 estalló la guerra de Corea, supuestamente porque los del sur invadieron el norte o al revés. Paul Éluard era miembro del Partido Comunista francés. Él era otro de los grandes poetas, como Aragón y otros. Y se creyeron en la necesidad, en la obligación de escribir poemas por el tema de la guerra de Corea. Paul Éluard no lo hizo y cuando se lo reprocharon, él explicó que solamente escribía poemas de temas políticos cuando la circunstancia exterior coincidía con la circunstancia del corazón. Porque de otro modo -y esto ya no lo dijo él- efectivamente se incurre en el panfleto y en cosas que no tienen demasiado que ver. Yo creo que es legítimo que si un poeta tiene necesidad de expresar esas preocupaciones porque le producen una obsesión poética, -no porque se lo indique el comité central del partido-, es legítimo hablar de temas sociales, políticos, revolucionarios. Pero a la vez, lo otro también es legítimo. Ha habido gente que participó en la resistencia francesa, un tipo que estuvo en Francia, clandestino, peleó contra los nazis, y no hay una sola línea explícita sobre el tema en toda su obra.

Extraído de una entrevista sobre el golpe de estado de 1976 en Argentina.


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