sábado, 2 de septiembre de 2017

Interminable


"It is small wonder that Chinese and Japanese literature are so dissimilar, for the two languages are entirely different. Chinese is a monosyllabic language with musical tones to distinguish the many identical syllables. In its classical form at least, Chinese is a language of great compactness. Japanese, on the other hand, is polysyllabic, has no tones like the Chinese, and sounds rather like Italian, at least to those who do not know Italian. In contrast with the brevity of classical Chinese, Japanese is a language of interminable sentences, sometimes literally interminable, in which case they are left incomplete, at the end of twentieth or fortieth subtle turn of phrase, as if their authors despaired of ever coming to the end of their task. Again, Chinese poetry is usually rhymed and is based on a complicated pattern of musical tones. In Japanese, on the other hand, rhyme is generally avoided, and the formal rules of prosody reduce themselves to a matter of counting syllables. Although the earliest Japanese poems we know, those preserved in a work of the early eighth century A.D., have lines of irregular length, the preference for alternating lines of five and seven syllables soon crystallized among Japanese poets, and this eventually became the basic rhythm of the language, found not only in poetry but in almost any type of literary composition."


Fragmento extraído de Japanese Literature, an introduction for Western Readers, de Donald Keene

viernes, 1 de septiembre de 2017

Made in Japan


Made in Japan (I)


Ya estoy aquí.
Aeropuerto de Málaga.
Terminal 3.
Vuelo AY-736. 01:05.

Un cartel enorme anuncia los riesgos
de transportar comida. Expandir
enfermedades transoceánicas. Exportar.

Una pegatina minúscula grita:
“Nadie es ilegal”. Enriquecer
culturas mesolíticas. Importar.

No hay comparación.

Un litro de agua más caro que la sed. Impuesto
a los voladores de instintiva necesidad.

Ya estoy aquí.
Aeropuerto de Helsinki.

Desayuno:
- bocadillo de lomo Sajonia
- café con leche (corazón espumoso)
- macedonia

Mejor no preguntes.
Mastica y calla.

Había olvidado volar.

Cómo y absurdo y discusión por ahí abajo,
las orografías insensatas, la niebla sin justicia,
las hormigas, las cigarras y esos hijos de puta,
el mar, una alfombra sobre peces oscuros.

Nadie es ilegal.

Estoy aquí. El aeropuerto me mira
con ojos de divisa aceptada.
(Las alas) son como ir en bicicleta.
Volar (es).

Estoy aquí.
A medio camino de mi mitad.

Ya estoy aquí,
identidad contrastada: número y letra
coinciden con esta cara.
Volando, volando, volando...

Volar, ser bienvenido, regresar, volver.


LXXXI


Palabra somos
hasta que un viento viene
y se nos lleva.

jueves, 20 de julio de 2017

Olvídate


Parragrafeando a Benedetti

Ámalo, hija mía,
ámalo siempre si
no escribe poesía.
Olvídate si lee
a Benedetti, o
cree amar apasionadamente,

que entonces duele así
el amor un disparo a bocajarro
se te muere,

canje
soledad por soledad,
pacto a pacto,
beso en beso,

aunque trueque mínimo
díselo, dítelo,
dite a tiempo que vuestro amor
es un niño muerto,

los poetas nunca miran hacia arriba
disputan las copas con las nubes
desprecian sus pájaros y los nidos,

vuestro amor es un niño muerto

entonces,
no te quedes
sálvate de esa palabra suya
sucia boca de dice y de no habla de ni escucha
mientras puedas.

En este tiempo, hija mía,
cualquiera dice poeta
cualquiera dice te amo
cualquiera y después se marcha
como si nada
como si cualquiera.

Ámala, hija mía,
si no es poetisa.
Si no es poetisa, ámala
aunque te busque y te encuentre,
aunque la noche pase y tú la tengas,
y no.

Después de todo el secreto
el secreto es navegar nubes en sus ojos
el secreto es habitar pájaros de sus manos.

Ámalo, ámala,
aunque sea el trueque mínimo
la única forma. Aunque no sonría
amaros enteramente si no escribe.
Odiaos fugazmente si escribe poesía.


SpNt20005 - 18 /7/17


martes, 27 de junio de 2017

Idea Vilariño


De Poemas de amor (1958)

Ya no

Ya no será
ya no
no viviremos juntos
ni criaré a tu hijo
no coseré tu ropa
no te tendré de noche
no te besaré al irme.
Nunca sabrás quién fui
por qué me amaron otros
No llegaré a saber por qué
ni como nunca
ni si era verdad
lo que dijiste que era
ni quién fuiste
ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido
vivir juntos
querernos
esperarnos
estar.
Ya no soy más que yo
para siempre y tú ya
no serás para mí
más que tú. Ya no estás
en un día futuro
no sabré dónde vives
con quién
ni si te acuerdas.
No me abrazarás nunca
como esa noche
nunca.
No volveré a tocarte.
No te veré morir.





Extraído de 36 años de poesía uruguaya