sábado, 20 de agosto de 2011

Descortesía



(Gracias Semi)

Una periodista durante las cargas policiales el 17 de agosto de 2011 contra la manifestación laica en contra del coste de la visita del papa a España, la noche de la vuelta de la final de la Supercopa de España entre el Real Madrid y el Barcelona.

Es periodista, es periodista, es periodista, es periodista, es periodista,...






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Actualización: 28/8/11 - 3:47

La respuesta del Sindicato Unificado de Policía (22 de agosto de 2011)

Compañerismo, corporativismo y buenas prácticas policiales

Definición


Si me defino como hombre, pacifista y demócrata y justo después, empiezo a hablar sobre lo que opino, creo, tergiverso; estaré equivocado al definirme como hombre, pacifista y demócrata. Seré un varón que se considera no violento a pesar del hambre y ha caído en la ilusión de que la organización social consensuada es posible (aún sin demostrar). Estaría confiando mi credibilidad a algo que no está escrito ni pensado y trataría de imponer un sentido común propio al resto.

Si te defino como hombre, pacifista y demócrata estoy equivocado, porque no eres el único o única que lee y sí el único que ha escrito esto. Estaría jugando a disfrazarte de alguien que ni siquiera soy. Es entonces cuando estaría dispuesto a pedirle su ayuda, cuando hablaría con usted con total franqueza y honradez. Sólo cuando pensara como un "hombre", actuara como un "pacifista" y mintiera como un "demócrata" le prestaría la justa atención para que no me odiase. Incluso podría darle la oportunidad de tomarme cierto cariño. Sólo cuando creyera que entiende todos mis matices.

Es un sinsentido pero, si defino una sola palabra, estoy engañando a otras definiciones del futuro sin mi contexto, me estoy equivocando, les estoy mintiendo.

Fraternidad

Para este fin de semana, traigo dos películas:

Mi mejor enemigo (2004), de Álex Bowen.

Empezamos en mitad de la pampa argentina



y terminamos en el paralelo 38, que separa las dos Coreas.

Joint security area (2000), de Chan-Wook Park.



(Gracias Lara)

Ambas películas recrean situaciones similares. Una guerra enfrenta a dos enemigos históricos, por llamarlos de alguna forma. La argentina, más pausada y angular, descubre una nueva frontera allá donde nadie nos controla. En la surcoreana, una investigadora intentará descubrir qué ocurrió dentro de una habitación antes de que murieran varios soldados.

Joint Security Area
aprovecha las diferentes versiones de la historia para posicionar a los personajes, mientras que Mi mejor enemigo es una historia lineal, con unos protagonistas claros y una misión imposible. La luna y el sol del mismo día.

Comparten un final agridulce, perfecto para dejarnos en una balanza con unas cuantas preguntas sin resolver.


viernes, 19 de agosto de 2011

Golpe











Vive bajo el agua, ve más colores que nosotros y con apenas 12 cm de longitud se defiende bastante bien. El camarón mantis (también conocido como esquila, galera o catalina de mar) tiene dos variedades, los arponeadores y los trituradores. Los primeros utilizan la velocidad para cazar, los segundos para golpear caracoles. El golpe tiene una fuerza de aproximadamente 420 newtons (un newton es igual a la fuerza de un kilo moviéndose a un metro por segundo), rápido a pesar de relentizar la imagen 333 veces. Y, además, tiene dos picos de fuerza.

Medio segundo después de golpear, el agua que se encontraba en la trayectoria del golpe sufre un enorme y repentino aumento de presión, que provoca un cambio rápido y explosivo de fase líquida a vapor. El segundo pico de fuerza es causado, por tanto, por la explosión de la burbuja de cavitación, llegando al extremo de la dinámica de fluidos.

Gran investigación de Sheila Patek, Wyatt Korff y Roy Caldwell.

camaron mantis triturador, esteropodo

jueves, 18 de agosto de 2011

Fantasía

Todo por mi vida

Me despierto cada mañana,
cansado, con los ojos recién cerrados.
Abro la ventana como el frigorífico,
y me quedo mirando:
¿Qué hay hoy que quiera comerme?

Arrastro los pies por el pasillo, en esta luna
las suelas de las zapatillas dejan su firma definitiva,
me disfrazo de producto manufacturado y tiro al suelo la camisa;
así invento una nueva cordillera para las hormigas.

Salgo a la calle, soy un distinguido bufón moderno;
sonrío a la dependienta del metro sin disimular,
permito el paso a una anciana, me da las gracias,
“no hay de qué señora”, lo que sea por buscar mi lugar.

Todo por una sonrisa.

Esquivo el tráfico con pánico, vivo en Grand Theft Auto
pero soy de los pocos que no quieren ser protagonistas,
así que me toca lidiar cada día con el virus de turno
que consuma el sentido común a costa de ideologías.

Llego al trabajo y me envaso al vacío en mi plástico,
aprieto los dientes para conservar la frescura.
Los restos de comida rezan por mí en la boca del jefe,
del amor, de la amistad, de la ilusión, de la locura.

Lo que sea por alargar mi fecha de caducidad.
Soy un pútrido espectro que se alimenta de sonrisas,
un solitario vagabundo de la utopía, encerrado en mí,
atrapado en mi soledad, alimentándome de fantasías.

Todo por ser fantasía.

Llego a casa a la hora prevista,
despejado por fin del rugir estomacal de esta ciudad,
incapaz de saciar su hambre aunque se coma las uñas,
me desato los grilletes y los zapatos comienzan a vomitar.

La ducha se encarga de refrescarme la conciencia,
la tribu de hormigas comienza su danza alrededor de la cena,
intento, antes de llorar, ahogar mi corazón en una poesía
pero siempre se renueva el vaso sin querer darme cuenta.

Desnudo, en posición fetal, abrazo la almohada,
el tiempo comienza a inventar mi auténtico mundo,
el único real dentro de tantas mentiras,
el reino sin fronteras, sin pomos, sin muros.

Todo por vivir poesía.