jueves, 7 de mayo de 2015
7 de mayo
Como está la cosa muy muerta y no es porque yo lo quiera, voy a programar esto para que cada día vaya publicándose un haiku de los que escribo en el trabajo. Sí, trabajo. Autónomo, subcontrata, comisiones, llámalo como quieras. Sigo buscando de lo mío (periodismo científico y posicionamiento web), por cierto.
Pronto, o antes tal vez, reinicie el proyecto de acta verbum, por quinta o sexta vez, creo. Poco a poco. Concursaré con el tercer libro para ver si suena la flauta y voy captando ideas para una novela de ciencia ficción. La parte científica está más o menos enfocada, la ficcional es más complicada. Me cuestan más las tramas relacionales que el contexto científico-tecnológico. Todo muy futurístico y esas cosas.
Dicho esto, comienzo con los haikus ya publicados en entradas anteriores, que borraré para hacer una categoría concreta para tal temática. A ver a cuántos llego.
Respecto a la vida real, ya tengo piso y el día quince cobro. Sigo sin encontrar la mujer que me reinvente cada día y todavía no he visto el barcelona-bayer munich. Estoy echando unas piernas bárbaras a base de bicicleta y vamos terceros (o cuartos, ya no lo sé) en la liga municipal de baloncesto. La media de edad del equipo no llega a los 18. Toda una proeza.
Sin prisa pero sin pausa.
jueves, 23 de abril de 2015
Adivina
- Mañana... mmm... mmm... mañana se destapará un importante caso de corrupción... mmm... espera... espera un momento... sí, veo Armanis, veo las llaves de un Mercedes, ¡y una cartera de ministro!
- ¿y dices que es adivina?
martes, 9 de diciembre de 2014
Sé tú mi límite
La semana pasada tuve la primera clase de un taller de radio organizado por el ayuntamiento. El estudio en el que tenemos que realizar un programa es el mismo en el que hace ya algunos años estuve de prácticas.
El miércoles tuve la oportunidad de adelantar parte de mi trabajo y me quedé una hora grabando una de mis dos secciones, "Poesía eres tú", que ahora mismo estoy montando. Escogí a José Ángel Valente, y su poesía "Sé tú mi límite" para poner a prueba los micrófonos del estudio y mi propia voz.
Hacía bastante tiempo que no me sentía periodista. Aunque mis dotes vocales son mejorables, comparto con vosotros un adelanto del programa (que ya subiré cuando esté completo).
Espero que os guste.
martes, 2 de diciembre de 2014
Diferente
Heurística de la normalidad
Todos los animales son iguales
pero algunos animales son más iguales que otros
pero algunos animales son más iguales que otros
George Orwell
Ni los sabios son inmunes a la ignorancia
ebria en dirección contraria.
La lectura, el pensar, la palabra;
inversiones del alma que no desgravan
ni cubren el coste del mañana.
Algo, quizá, aligeran la deuda temprana;
tal vez, si acaso, ejercitan silencio y buen habla.
Cosas tristemente innecesarias
para construir una casa,
para pagar una casa,
para derribar la casa.
Se aprende más de una bacteria
que de mil farsantes de izquierda-derecha-izquierda.
Se siente el calor de una estrella
cuando se apagan las velas...
... y la normalidad es de cera.
Los normales
compran porque no tienen,
conservan porque no venden,
venden porque no quieren.
Normalmente, a los normales
no les gusta vivir
viciando el aire,
talando árboles,
asfixiando mares.
Los normales sólo quieren ser más normales
que el salario mínimo
y los beneficios sociales.
Quieren ser plenamente normales:
rozar la exosfera con dedos de humo,
derribar un bosque de un soplido,
beberse el río de un trago
y recibir los elogios de sus normales.
El saber, sabiamente nos hace diferentes
a cada segundo, más ajenos, más distantes
de los maniquíes de escaparate.
Los diferentes no sueñan con ser normales,
aspiran, humildemente, a que sus diferencias
hagan a otros diferentes.
Spybook
Dentro de las redes sociales, Facebook es la más utilizada y, tristemente, la que menos se preocupa por nuestra privacidad.
Hay muchos motivos por los cuales esto puede ser así. El principal, obviamente, es que la pela manda; y si tuviéramos un montón de datos de muchos usuarios habría muchas empresas (y gobiernos) dispuestos a pagar por ellos. La decisión es una cuestión ética y moral que suele resolverse con la actualización de las políticas de privacidad. Es mucho más fácil decirle a 500 millones de usuarios "oye mira, que a partir de ahora, todo lo que has publicado en tu perfil y lo que publiques a partir de hoy, es 100% público, si no te gusta, te vas".
Sobre todo cuando ese "te vas" no te asegura que tus datos desaparezcan por completo. Se queda todo lo que publican tus amigos, incluidas las fotografías. Por no hablar de las bases de datos de los que compraron esos datos anteriormente. Directamente, en internet es imposible desaparecer. Y es mejor planteárselo así.
Todo lo que subas a internet, incluso todo lo que haya en un ordenador conectado a internet, es público. En el segundo caso, no es así por definición, pero si un mindundi puede robarte la contraseña del wifi con cuatro programitas, imagínate un gobierno o una gran empresa de telecomunicaciones.
Con la revolución de los smartphones, entendidos como ordenadores que llaman por teléfono, ha llegado una explosión de datos que se generan a cada instante desde nuestro terminal. En función del modelo suelen incorporar una cámara de vídeo, micrófono, GPS, giróscopo, termómetro, barómetro, acelerómetro, brújula (magnetómetro), sensores de presión, de luz, de proximidad, de humedad, de huella dactilar... y otros sensores (más los futuros) que no son inútiles pero pueden utilizarse para monitorizar nuestro comportamiento, suplantar nuestra identidad o simplemente saber dónde estamos. En tiempo real.
No digo que no uses Facebook o que el resto de redes sociales no sean cotillas de más (especialmente las grandes), pero no te gustaría que alguien usara tus datos contra ti ¿verdad?
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