miércoles, 28 de abril de 2010
domingo, 25 de abril de 2010
Artista.net
En un futuro no muy lejano, cuando la sociedad tome conciencia del poder de internet y participe activamente en lo que significa, el artista que no ofrezca la descarga gratuita de su obra, bajo licencia Creative Commons con opciones de donación o compra del formato físico de la obra, no lo hará por miedo a descubrir que quizás su arte no forma parte de tantas vidas como para dedicar su propia vida exclusivamente a la creación; la promoción y difusión desaparecerán de la cuenta de gastos y las listas de amigos de las redes sociales cobrarán su importancia real.
sábado, 24 de abril de 2010
¿Qué has hecho con tu tiempo?
He preferido apagar la luz para escribir esto. Ahora mismo escucho Pasillo de la vida, de Adriana Varela: cuestión de azar. ¿Por qué? No lo sé. No puedo saberlo siempre.
La vida es diferente en cada uno de nosotros; nos toca de una forma distinta a cada uno, nos infunde miedos distintos y pasiones diversas, utiliza un arma distinta para desgastarnos y hacernos caer y una pócima secreta que nos mantiene vivos durante un tiempo hermoso. O dos.
A todos nos mata o nos convierte antes o después de la biología de forma única e irrepetible.
Mi vida, sin embargo, no es tan diferente. Siento que ha sido vivida con anterioridad, que he sido condenado y elevado en entretiempos de esta nuestra Historia. A veces siento creer conocer el final. He nacido para morir desnudo, como nací. Para sacarlo todo de mí antes de dejar de vivir.
¿Y por qué digo esto? Porque estoy "mu loco"... La otra noche, hablando con una amiga descubrí cómo ha sido, es y será mi vida. Si pusiéramos una gráfica sería incapaz de determinar el punto en el que me hallaría respecto al resto, pero sería absurdo; soy muchas vidas dentro de una vida. Formo parte de un montón de grupos que no se conocen entre sí, y que incluso puede parecer que llegan a contradecirse, y mi yo en mi soledad es un ímpetu de inquietudes que me arrastra hacia todas partes pero nunca, jamás, a otras personas, juntas o separadas (no grupo), que no sean mis hermanos; me reservo mi yo al cara a cara, al lágrima a lágrima.
Por otra parte, soy pesimista sólo cuando no estoy haciendo algo. Escribo poesía y ensayo, grabo cortos (busco mi perspectiva del mundo), soy profesor y periodista (y la comparto). Me hago preguntas y tengo la maravillosa oportunidad de compartirlas con el futuro. Formo parte de la JEC (Jóvenes Estudiantes Católicos), de un pequeño grupo de tres representantes de alumnos para mejorar la universidad de espíritu republicano, anarquista y biológico (nuestras tres formas de pensar); de una asociación de Educomunicación (gracias a la cual soy profesor), soy "proyecto de coordinador" de un proyecto universitario que me infunde respeto y, en el futuro, hay varios proyectos de asociaciones: la asociación de cine en la universidad (Contrametraje), que ya está aprobada y funcionará a partir del próximo curso, y Raíces (si sale adelante habrá mas noticias). Y estudio dos licenciaturas: Periodismo y Comunicación Audiovisual (que a veces se me olvida...).
No puedo estarme quieto. Estoy sobradamente loco. Lo suficiente como para vivir al límite, dentro de una contrarreloj que espero me dé margen de tiempo tras la conclusión en el embarazo del libro; sólo falta el parto, que los derechos de autor y los depósitos legales se están encargando de complicar, aunque creo que lo dejaré para final de curso por los exámenes, que algo habrá que estudiar, digo yo...
En definitiva, soy pesimista cuando no sé qué hacer con mi soledad. Sólo cuando dejo de aprender de la nostalgia y miro a mi alrededor y me encuentro solo, en esta ciudad de sombras que vagan comprobando si el suelo sigue en su sitio y aceros de frío que se clavan en la lluvia. Pero por fin primavera, sol, manga corta sin frío y camiseta de tirantes... camiseta de tirantes y piel canela. Amor. Ése gran exiliado de mi tiempo que toca a la puerta y mis ecos no saben muy bien qué responder, si responder, si dejar entrar la fantasía cogida de tu mano y dejar de lado un tiempo hermoso las ideas. Pero no vienes a pedir los fragmentos de mi tiempo reservados a tu nombre, no besas mi felicidad.
Cuando sea viejo y me pregunten "¿qué has hecho con tu tiempo?" sólo podré decir una cosa: no parar; o mejor, lee el blog, ven, cuéntamelo todo y sorpréndeme. El éxito dependerá de si me hacen o no algún día esa pregunta (un nieto curioso a ser posible) y aún sigues resguardando mi corazón entre tus manos.
La vida es diferente en cada uno de nosotros; nos toca de una forma distinta a cada uno, nos infunde miedos distintos y pasiones diversas, utiliza un arma distinta para desgastarnos y hacernos caer y una pócima secreta que nos mantiene vivos durante un tiempo hermoso. O dos.
A todos nos mata o nos convierte antes o después de la biología de forma única e irrepetible.
Mi vida, sin embargo, no es tan diferente. Siento que ha sido vivida con anterioridad, que he sido condenado y elevado en entretiempos de esta nuestra Historia. A veces siento creer conocer el final. He nacido para morir desnudo, como nací. Para sacarlo todo de mí antes de dejar de vivir.
¿Y por qué digo esto? Porque estoy "mu loco"... La otra noche, hablando con una amiga descubrí cómo ha sido, es y será mi vida. Si pusiéramos una gráfica sería incapaz de determinar el punto en el que me hallaría respecto al resto, pero sería absurdo; soy muchas vidas dentro de una vida. Formo parte de un montón de grupos que no se conocen entre sí, y que incluso puede parecer que llegan a contradecirse, y mi yo en mi soledad es un ímpetu de inquietudes que me arrastra hacia todas partes pero nunca, jamás, a otras personas, juntas o separadas (no grupo), que no sean mis hermanos; me reservo mi yo al cara a cara, al lágrima a lágrima.
Por otra parte, soy pesimista sólo cuando no estoy haciendo algo. Escribo poesía y ensayo, grabo cortos (busco mi perspectiva del mundo), soy profesor y periodista (y la comparto). Me hago preguntas y tengo la maravillosa oportunidad de compartirlas con el futuro. Formo parte de la JEC (Jóvenes Estudiantes Católicos), de un pequeño grupo de tres representantes de alumnos para mejorar la universidad de espíritu republicano, anarquista y biológico (nuestras tres formas de pensar); de una asociación de Educomunicación (gracias a la cual soy profesor), soy "proyecto de coordinador" de un proyecto universitario que me infunde respeto y, en el futuro, hay varios proyectos de asociaciones: la asociación de cine en la universidad (Contrametraje), que ya está aprobada y funcionará a partir del próximo curso, y Raíces (si sale adelante habrá mas noticias). Y estudio dos licenciaturas: Periodismo y Comunicación Audiovisual (que a veces se me olvida...).
No puedo estarme quieto. Estoy sobradamente loco. Lo suficiente como para vivir al límite, dentro de una contrarreloj que espero me dé margen de tiempo tras la conclusión en el embarazo del libro; sólo falta el parto, que los derechos de autor y los depósitos legales se están encargando de complicar, aunque creo que lo dejaré para final de curso por los exámenes, que algo habrá que estudiar, digo yo...
En definitiva, soy pesimista cuando no sé qué hacer con mi soledad. Sólo cuando dejo de aprender de la nostalgia y miro a mi alrededor y me encuentro solo, en esta ciudad de sombras que vagan comprobando si el suelo sigue en su sitio y aceros de frío que se clavan en la lluvia. Pero por fin primavera, sol, manga corta sin frío y camiseta de tirantes... camiseta de tirantes y piel canela. Amor. Ése gran exiliado de mi tiempo que toca a la puerta y mis ecos no saben muy bien qué responder, si responder, si dejar entrar la fantasía cogida de tu mano y dejar de lado un tiempo hermoso las ideas. Pero no vienes a pedir los fragmentos de mi tiempo reservados a tu nombre, no besas mi felicidad.
Cuando sea viejo y me pregunten "¿qué has hecho con tu tiempo?" sólo podré decir una cosa: no parar; o mejor, lee el blog, ven, cuéntamelo todo y sorpréndeme. El éxito dependerá de si me hacen o no algún día esa pregunta (un nieto curioso a ser posible) y aún sigues resguardando mi corazón entre tus manos.
viernes, 23 de abril de 2010
Javier Egea
Noche canalla
Yo no sé si la quise pero andaba conmigo
me guiaba su risa por la ciudad tan gris.
Ella tenía en su boca colinas de Ketama
y el cielo de sus ojos me pintaba de añil.
Yo vi tantas estrellas como ella puso siempre
en aquel cielo raso como paño de tul.
Ella llevaba el pelo como la Janis Joplin
y los labios morados como el Parfait-Amour.
La he perdido en un bosque de jeringas brillantes
por donde nos decían que se llegaba al mar;
se fue sobre un caballo de hermosos ojos negros;
por más que yo me muera no la podré olvidar.
Bajo el cielo ceniza me conducen mis piernas,
esta noche no tengo ni esperanza ni amor.
Solo queda el calor de mi pobre navaja.
Hoy me he visto la cara de un retrato robot.
A pesar de sus ojos he salido a la calle,
a pesar de sus ojos me ha tocado vivir.
En un barrio de muertos me trajeron al mundo.
Esta noche canalla no respondo de mí.
.
(Javier Egea - Esteban Valdivieso)
Más canciones y poemas de Javier Egea. Fragmento de una entrevista.
Más canciones y poemas de Javier Egea. Fragmento de una entrevista.
Yo no sé si la quise pero andaba conmigo
me guiaba su risa por la ciudad tan gris.
Ella tenía en su boca colinas de Ketama
y el cielo de sus ojos me pintaba de añil.
Yo vi tantas estrellas como ella puso siempre
en aquel cielo raso como paño de tul.
Ella llevaba el pelo como la Janis Joplin
y los labios morados como el Parfait-Amour.
La he perdido en un bosque de jeringas brillantes
por donde nos decían que se llegaba al mar;
se fue sobre un caballo de hermosos ojos negros;
por más que yo me muera no la podré olvidar.
Bajo el cielo ceniza me conducen mis piernas,
esta noche no tengo ni esperanza ni amor.
Solo queda el calor de mi pobre navaja.
Hoy me he visto la cara de un retrato robot.
A pesar de sus ojos he salido a la calle,
a pesar de sus ojos me ha tocado vivir.
En un barrio de muertos me trajeron al mundo.
Esta noche canalla no respondo de mí.
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jueves, 22 de abril de 2010
El fin de la evolución
A veces los milagros ocurren, y se disfrutan más cuando son pequeños; quisiera compartir con vosotros uno de esos pequeños milagros, traído nada más y nada menos que desde 1956:
"Ahora pienso que la creciente mecanización y "estupidización" de la mayor parte de procesos de manufacturación suponen un serio peligro de degeneración general para nuestro órgano de la inteligencia. Cuanto más se igualen en la vida las oportunidades entre los trabajadores diestros y los irresponsables (por la represión de la habilidad y por la generalización del trabajo tedioso y aburrido), tanto más se hará superfluo un buen cerebro, manos expertas o un ojo agudo. En efecto, se favorecerá al hombre poco inteligente que toma la fácil alternativa de una labor aburrida; será lo más fácil para prosperar, para establecerse y para engendrar una descendencia. El resultado puede llegar incluso hasta una selección negativa en cuanto a talentos y promesas.
Las penas de la vida industrial moderna han creado instituciones destinadas a mitigarlas, tales como las de protección de los trabajadores contra la explotación y el desempleo, y muchas otras de asistencia y seguridad. Se consideran razonablemente beneficiosas y se han hecho indispensables. Pero no podemos cerrar los ojos ante el hecho de que, aliviando la responsabilidad del individuo por preocuparse por sí mismo y con la igualación de las oportunidades para todos los hombres, tales instituciones también tienden a amortiguar la competencia de talentos, lo que supone un freno a la evolución biológica. Me doy cuenta de que este punto es extremadamente polémico. La preocupación por nuestro bienestar actual es un argumento muy fuerte comparado con nuestro futuro evolutivo. Pero afortunadamente, así lo creo, ambas cosas van unidas de acuerdo con mi argumento principal. El aburrimiento se ha convertido en el peor azote de nuestras vidas. En lugar de usar la ingeniosa maquinaria, hemos inventado una cantidad creciente de lujo superfluo; debemos pensar en desarrollarla de forma que libere a los seres humanos de todas las manipulaciones no inteligentes y mecánicas. La máquina debe asumir la labor para la que el hombre es demasiado bueno, y no el hombre el trabajo para el cual una máquina es demasiado cara, como ocurre con bastante frecuencia. Esto no tenderá a abaratar la producción, sino que hará más felices a las personas involucradas. Pero no hay demasiada esperanza mientras prevalezca la competencia entre las grandes empresas del mundo. Este tipo de competencia es poco interesante y sin valor biológico. Nuestro objetivo debería centrarse en restituir la competencia interesante e inteligente de los seres humanos como individuos".
Y me atrevo a llamarlo milagro no sólo por la magistral argumentación de su teoría, ni por la fantástica y a la vez triste casualidad de nuestra coincidencia de opinión pese al transcurso de los años (el tiempo arroja sus ideas como irresolubles, condenadas a la teoría, cosa que infunde inevitablemente al nihilismo de que nada cambiará); también por el momento en el que nos hemos encontrado.
Hace poco tuve una idea que viene a refundar mi teoría sobre la profunda conexión entre el arte y el sistema económico. No sé muy bien cuál de los dos caminos me llevó al cruce en el que convergían ambas carreteras (una recién asfaltada y otra exitosamente natural), la cuestión es que la única dirección era el progreso; la misma dirección a la que nos dirigimos actualmente. Y no me gusta.
La cuestión es que una idea puede aportar un beneficio a nivel individual a través del conocimiento y, sin embargo, un perjuicio a nivel global por parte de las aplicaciones comerciales que puedan aplicarse a la misma herramienta. ¿En qué estaba pensando Einstein, podíamos pensar, cuando demostró la teoría de la relatividad? Imaginamos que no pensaría en bombas atómicas... (es más, lo sabemos) ¿y qué es la guerra si no un negocio? Pero así están las cosas.
La pregunta es si Einstein habría podido vivir (no me refiero a sobrevivir) sin dejar que su corazón midiera su capacidad, sus límites; pese al riesgo de dejar toda la responsabilidad posterior del uso de sus descubrimientos en el resto de la humanidad, que también ha sido quien ha pagado las consecuencias que ello podía conllevar (en la vergüenza está la prueba); ¿egoísmo o traición? ¿Egoísmo y traición? ¿Acaso no sería traicionarse a sí mismo dejar sus ideas para uno mismo? ¿Acaso tendría sentido la imaginación si el miedo la agota por telediarios?
Quizás el problema está en que aún no he descubierto la idea que me invite a pensar que es posible un cambio de dirección... pero temo no tener suficiente tiempo (por suerte internet y otro inquieto al otro lado es todo el recurso que necesito) para cruzarme con ella; y que sea demasiado tarde...
En cualquier caso... cada día que pasa me considero más un turista dentro de esta especie; mis teorías son absolutamente desesperanzadoras pero no se me ocurre otra verdad... y en el fondo me atemoriza la más mínima posibilidad de estar en lo cierto.
.
"Ahora pienso que la creciente mecanización y "estupidización" de la mayor parte de procesos de manufacturación suponen un serio peligro de degeneración general para nuestro órgano de la inteligencia. Cuanto más se igualen en la vida las oportunidades entre los trabajadores diestros y los irresponsables (por la represión de la habilidad y por la generalización del trabajo tedioso y aburrido), tanto más se hará superfluo un buen cerebro, manos expertas o un ojo agudo. En efecto, se favorecerá al hombre poco inteligente que toma la fácil alternativa de una labor aburrida; será lo más fácil para prosperar, para establecerse y para engendrar una descendencia. El resultado puede llegar incluso hasta una selección negativa en cuanto a talentos y promesas.
Las penas de la vida industrial moderna han creado instituciones destinadas a mitigarlas, tales como las de protección de los trabajadores contra la explotación y el desempleo, y muchas otras de asistencia y seguridad. Se consideran razonablemente beneficiosas y se han hecho indispensables. Pero no podemos cerrar los ojos ante el hecho de que, aliviando la responsabilidad del individuo por preocuparse por sí mismo y con la igualación de las oportunidades para todos los hombres, tales instituciones también tienden a amortiguar la competencia de talentos, lo que supone un freno a la evolución biológica. Me doy cuenta de que este punto es extremadamente polémico. La preocupación por nuestro bienestar actual es un argumento muy fuerte comparado con nuestro futuro evolutivo. Pero afortunadamente, así lo creo, ambas cosas van unidas de acuerdo con mi argumento principal. El aburrimiento se ha convertido en el peor azote de nuestras vidas. En lugar de usar la ingeniosa maquinaria, hemos inventado una cantidad creciente de lujo superfluo; debemos pensar en desarrollarla de forma que libere a los seres humanos de todas las manipulaciones no inteligentes y mecánicas. La máquina debe asumir la labor para la que el hombre es demasiado bueno, y no el hombre el trabajo para el cual una máquina es demasiado cara, como ocurre con bastante frecuencia. Esto no tenderá a abaratar la producción, sino que hará más felices a las personas involucradas. Pero no hay demasiada esperanza mientras prevalezca la competencia entre las grandes empresas del mundo. Este tipo de competencia es poco interesante y sin valor biológico. Nuestro objetivo debería centrarse en restituir la competencia interesante e inteligente de los seres humanos como individuos".
Y me atrevo a llamarlo milagro no sólo por la magistral argumentación de su teoría, ni por la fantástica y a la vez triste casualidad de nuestra coincidencia de opinión pese al transcurso de los años (el tiempo arroja sus ideas como irresolubles, condenadas a la teoría, cosa que infunde inevitablemente al nihilismo de que nada cambiará); también por el momento en el que nos hemos encontrado.
Hace poco tuve una idea que viene a refundar mi teoría sobre la profunda conexión entre el arte y el sistema económico. No sé muy bien cuál de los dos caminos me llevó al cruce en el que convergían ambas carreteras (una recién asfaltada y otra exitosamente natural), la cuestión es que la única dirección era el progreso; la misma dirección a la que nos dirigimos actualmente. Y no me gusta.
La cuestión es que una idea puede aportar un beneficio a nivel individual a través del conocimiento y, sin embargo, un perjuicio a nivel global por parte de las aplicaciones comerciales que puedan aplicarse a la misma herramienta. ¿En qué estaba pensando Einstein, podíamos pensar, cuando demostró la teoría de la relatividad? Imaginamos que no pensaría en bombas atómicas... (es más, lo sabemos) ¿y qué es la guerra si no un negocio? Pero así están las cosas.
La pregunta es si Einstein habría podido vivir (no me refiero a sobrevivir) sin dejar que su corazón midiera su capacidad, sus límites; pese al riesgo de dejar toda la responsabilidad posterior del uso de sus descubrimientos en el resto de la humanidad, que también ha sido quien ha pagado las consecuencias que ello podía conllevar (en la vergüenza está la prueba); ¿egoísmo o traición? ¿Egoísmo y traición? ¿Acaso no sería traicionarse a sí mismo dejar sus ideas para uno mismo? ¿Acaso tendría sentido la imaginación si el miedo la agota por telediarios?
Quizás el problema está en que aún no he descubierto la idea que me invite a pensar que es posible un cambio de dirección... pero temo no tener suficiente tiempo (por suerte internet y otro inquieto al otro lado es todo el recurso que necesito) para cruzarme con ella; y que sea demasiado tarde...
En cualquier caso... cada día que pasa me considero más un turista dentro de esta especie; mis teorías son absolutamente desesperanzadoras pero no se me ocurre otra verdad... y en el fondo me atemoriza la más mínima posibilidad de estar en lo cierto.
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